Ariana Grande

Ariana Grande –
thank u, next

Redescubriéndose a sí misma y poniendo el amor propio por encima de todos los demás tras traumas personales convulsos, Ari encuentra su voz con el negativo de “Sweetener”, un “thank u, next” en el que sintetiza todas sus facetas (la seducción y el peligro, el llanto y la risa, la chica buena y la chica mala, la balada R&B y el pop-trap) y en el que se confiesa líricamente como nunca, alejada de complejos y prejuicios. ¿El resultado? El mejor disco de su carrera y su certificación como superestrella del pop universal.

¿Sabéis lo de Spiderman y Venom? En realidad, no es más que la versión contemporánea más reconocible del mito del doppelgänger, que a su vez no es más que la canonización germánica en la literatura de una vieja leyenda que se reproduce en prácticamente todas las culturas del mundo y que apela a un sentimiento, realidad, temor muy humano: la sombra, el gemelo malvado. La cruz de la cara. También lo vemos, con otras connotaciones, en las culturas orientales a través de, por ejemplo, el zoroastrismo o el taoísmo con su icónica representación del yin y el yang. En definitiva, son todo necesidades naturales de expresar la dualidad humana, la idea de que una misma realidad siempre ofrece dos caras. Que dependiendo del momento las personas podemos ver una misma circunstancia de una manera o de otra, que las cosas que nos rodean adquieren valor y lo pierden dependiendo del contexto.

El momento dulce de Ariana Grande

“Sweetener” tenía sentido como disco fundamental para exponer las ambiciones creativas de Grande tras haber desarrollado sus dos facetas, la de chica buena (“Yours Truly”) y la de chica mala (“Dangerous Woman”), y aunque terminaba siendo un batiburrillo por culpa de Pharrel Williams, ponía a la cantante en un brete mucho más personal, tratando de poner luz en un mundo desahuciado y ofreciéndose de una forma mucho más desenmascarada.

A Ariana Grande todo le iba muy bien. A su ritmo, lento pero seguro, delicado y sin parar ni un momento a descansar desde que despuntara en 2013 con un single, “The Way” (en el que precisamente colaboraba con el rapero Mac Miller), consiguió lograr un estatus de superestrella del pop en Estados Unidos y el mundo, en la zona noble en lo que a streamings y plays se refiere. Cómoda y complaciente, explotaba una imagen de Lolita con su belleza infantil de rasgos pluscuamperfectos, su sensualidad agridulce y un rango vocal de 180º, pero siempre revelaba un puntito rebelde cuando se trataba del papel de la mujer en el mundo de la música, de los tópicos, prejuicios y complejos. Y no perdía de vista el R&B, el género en el que siempre ha querido desenvolverse, pese a que la industria la localizase más en las coordenadas del electro-pop de radiofórmula y ella aceptase con una sonrisa, cincelando tan sólo pequeños detalles de su música y pasando por el aro de los late nights y la promoción de rigor siempre con nota y derrochando simpatía. Ariana Grande siempre ha sido muy cute, muy de filtro de gatito de Instagram, y entre su propio gusto y su actitud, la lealtad a sus colaboradores de siempre y la mano todopoderosa de Max Martin, hitmaker por excelencia del pop del siglo XXI, cimentó su estatus de estrella respetada.

En ese tiempo superó una relación tóxica con Mac Miller y un shock como el experimentado con los atentados de Mánchester, motivos suficientes para tenerla ‘patas arriba’ (como en la portada de su cuarto disco), y empezó una relación con el cómico de Saturday Night Live Pete Davidson; la vida le sonreía y era una mujer exitosa. “Successful”, como reconoce en un tema de “Sweetener”, el disco con el que además le llegó el reconocimiento de la crítica. Hit tras hit, Ariana además se alineaba con el movimiento de empoderamiento femenino con un tema-manifiesto como “God is a woman”, en el que por otra parte podíamos encontrarla en una ambientación mucho más urbana, replicando a su manera las manías del trap.

A veces todo tiene que romperse para que podamos encontrarnos

“thank u, next” suena a Ariana Grande tomando el control, recuperando su focalización en el R&B contemporáneo y permitiéndose jugar más y más libremente con los géneros de los que disfruta. Confesándose ante las mesas del estudio, abandonando aquello de que “no quedan lágrimas que llorar” y dejando volar su parte más espontánea como compositora. Todos los memes que levantó por su acercamiento a la música urbana se han convertido en la gasolina de “thank u, next”, igual que los palazos sentimentales y vitales.

Pero todo se torció de repente y la chica buena se fue. Se acabó la complacencia porque en la vida lo importante es hacer lo que le nazca a uno mismo. La muerte de su ex pareja Mac Miller por una sobredosis accidental y la ruptura repentina con el que ya era su prometido Pete Davidson en octubre del año pasado le dieron otro batacazo más y Ariana no vio más salida que coger el toro por los cuernos.

Y a eso suena “thank u, next”. A Ariana Grande tomando el control, recuperando su focalización en el R&B contemporáneo y permitiéndose jugar más y más libremente con los géneros de los que disfruta. Confesándose ante las mesas del estudio, abandonando aquello de que “no quedan lágrimas que llorar” y dejando volar su parte más espontánea como compositora.

En su ascenso medido, “Sweetener” tenía sentido como disco fundamental para exponer las ambiciones creativas de Grande tras haber desarrollado sus dos facetas, la de chica buena (“Yours Truly”) y la de chica mala (“Dangerous Woman”), y aunque terminaba siendo un batiburrillo por culpa de Pharrel Williams, ponía a la cantante en un brete mucho más personal, tratando de poner luz en un mundo desahuciado y ofreciéndose de una forma mucho más desenmascarada. Por eso era el disco que Ariana Grande necesitaba. A todos los niveles, tanto personal como industrial.

“thank u, next”: reencontrándose con su lado salvaje

“thank u, next” es algo así como la contrapartida de “Sweetener”. Y si este era como una síntesis de la carrera de Grande reconducida hacia terrenos más personales, entonces su quinto disco también es una especie de kamikaze contra su propia evolución y quizás la primera vez en que la podemos escuchar verdaderamente desnuda.

Todos los memes que levantó por su acercamiento a la música urbana, por ejemplo, se han convertido en la gasolina de “thank u, next”, igual que los palazos sentimentales y vitales y la aceptación por parte de Ari de que, como se suele decir, “shit happens”. Así que el razonamiento es que tampoco merece la pena querer ser la portadora de la luz del mundo, ni renunciar a ser la mala de vez en cuando… Lo que importa de verdad es hacer lo que nos realice sin dañar a los demás. Reencontrarnos con nuestro lado salvaje:

Spend more time with my friends
I ain’t worried ‘bout nothin’
Plus, I met someone else
We havin’ better discussions
I know they say I move on too fast
But this one gon’ last
‘Cause her name is Ari
And I’m so good with that (So good with that)”

El único amor que sabemos que durará para siempre es el que deberíamos tenernos a nosotros mismos. Por eso “thank u, next” es el disco que Ariana Grande quería, y por eso en él por primera vez parece encontrar Ariana Grande su propia voz, integrando y cohesionando a la perfección sus dos facetas (cute girl / bad bitch; balada R&B / pop-trap) y haciendo realmente que nos olvidemos de ellas.

Fotografía: Press

El disco que Ariana Grande necesitaba contra el disco que Ariana Grande quería

“thank u, next” es el disco que Ariana Grande quería y en él por primera vez parece encontrar Ariana Grande su propia voz, integrando y cohesionando a la perfección sus dos facetas (cute girl / bad bitch; balada R&B / pop-trap) y haciendo realmente que nos olvidemos de ellas.

Esta es Ariana Grande. Puede ser buena y mala, puede estar triste y llorar y puede irse de fiesta con sus amigos, puede obsesionarse y puede sentirse liberada. Todo en el mismo día. O en la misma semana en que compuso todas las canciones de su quinto trabajo y alguna más que no ha visto la luz por ahondar demasiado en dramas personales (iba a tener sitio, comentan los fans, un tema llamado “ReMeMber” que estaría dedicado al fallecido Mac Miller, por ejemplo).

Lo hizo en un estudio de Nueva York a la vuelta de la esquina de la calle de su apartamento junto a sus trves, los productores y colaboradores que la han acompañado desde el principio, y lo hizo además, le confiesa a Billboard, totalmente ciega de champagne: “¿Sabes eso que dicen de que somos un 60% agua? Pues yo ahora mismo soy un 60% Veuve Clicquot rosa”. Tomándose la música y ese fugaz periodo en el estudio como una terapia, reconociéndose que a veces puede ser un poco intensa en sus relaciones sentimentales (“needy”), que por qué no echar una canita al aire de vez en cuando (“thank u, next”, “bloodline”), que está harta de fingir una sonrisa (“fake smile”). Mostrándose vulnerable (“imagine”, “ghostin”) pero también despreocupada y feliz (“7 rings”), poderosa en su melancolía (“bad idea”).

Redescubriéndose a sí misma ha conseguido romper definitivamente la barrera. Ariana ya ostentaba el honor de ser la primera mujer de la historia en hacer debutar en el Top 10 de Billboard los sencillos de cabecera de sus cuatro trabajos, pero ni con Max Martin alcanzaba el número 1. Posición que ha llegado ahora con “thank u, next” y que se ha replicado con “7 rings”, dos temas producidos por Tommy Brown y el dúo Social House, que han acompañado a Grande desde el principio de la aventura. Martin sigue poniendo el nivel por las nubes con numerazos de precisión quirúrgica como “bloodline” (con ese bajo gravísimo y grasiento, las trompetas reggae y esos dancehall vibes que recuerdan a Rihanna) o “bad idea”, pero no deja de resultar romántico que en el disco en que Ariana se conoce por fin a sí misma sean sus productores de toda la vida los que la aúpen con autoridad al trono del pop universal.

2019: el año de Ariana Grande

Ariana se libera de ataduras y condensa todas sus facetas en una sola como parte de un ejercicio de liberación que, a su manera, también funciona como una síntesis de otros dos álbumes con los que comparte espíritu y ambiciones: el “ANTI” de Rihanna y el “Lemonade” de Beyoncé.

Así las cosas, “thank u, next” es algo así como la contrapartida de “Sweetener”. Y si este era como una síntesis de la carrera de Grande reconducida hacia terrenos más personales, entonces su quinto disco también es una especie de kamikaze contra su propia evolución y quizás la primera vez en que la podemos escuchar verdaderamente desnuda. Se tapa ella, vulnerable, como en la portada, mientras en “Sweetener” la cubría un fino y humilde camisón de noche. Sigue patas arriba, upside down, pero en una imagen más rebelde, más oscura, enmarcada en el rosa que siempre la ha caracterizado y del que no se puede escapar ni aunque lo intente, reflejando también los tópicos asociativos del color con la feminidad. Todo en uno, Ariana se libera de ataduras y condensa todas sus facetas en una sola como parte de un ejercicio de liberación que, a su manera, también funciona como una síntesis de otros dos álbumes con los que comparte espíritu y ambiciones: el “ANTI” de Rihanna y el “Lemonade” de Beyoncé.

Ambos están representados en “thank u, next” de forma troncal a través del apartado lírico, una forma de empoderamiento femenino enfocada desde un punto más pasota y rebelde pero también comprometido con una desarrollada sensibilidad y reconocimiento de la sororidad, pero también aparecen desdoblados en lo musical. Yoncé en baladas R&B como “imagine”, pero también en el fraseo silábico de “in my head” o el susurrante de “7 rings” y sobre todo en ese apartado más festivo y desenfadado que encontrábamos en un tema como “Hold On” y que aquí podemos degustar en la vaporosa “NASA”, una canción sobre necesitar (o no) espacio en las relaciones, y especialmente en “make up”, quizá el tema más flojo del disco.

Y Rihanna en el dancehall “bloodline” o de forma evidentísima (yeah yeah ‘cause I’m bored”) en la colosal “break up with your girlfriend, i’m bored” que sirve para cerrar el trabajo y cuyo videoclip, señalado por queerbaiting (spoiler: al final es ella la que se lía con la novia de él), sirvió para promocionar el lanzamiento del disco.

La dualidad de la Bestia interior

Lo que ha hecho Ariana ha sido renunciar a personajes y exponer su vida privada alejada de rumores, yendo ella tres pasos por delante y plantándose a sí misma y a sus sentimientos como los protagonistas de esta historia de desamor, celos, lujuria, anhelo y deseo en un acertadísimo desahogo. Generando controversia, alimentándose de ella y dejándola seca.

La síntesis de esas dos facetas la podemos encontrar en “fake smile”, que arranca con un sample muy a lo Kanye West y que hasta tiene un momento muy Lana Del Rey. Pero lo que revela realmente es una síntesis personal. Ariana está cansada de fingir, de arrepentirse quizá de sus arranques, de ceder. De que la relacionen con una cosa o con otra.

Si “Sweetener” era la Bella, “thank u, next” es La Bestia, y como Bestia encarna las dos caras, la del príncipe azul irresistible y la del ser zoomorfo y amenazador: “upbeat, but sad and deeper”, como ha reconocido la propia autora, que ha compuesto los temas esencialmente con su amiga Victoria Monét (de Fifth Harmony). La Ariana bestia es más bien Aracne, una mujer fría y calculadora representada por los ácidos hi-hats y las silbantes 808; la princesa, el rosa que la abraza en la portada, las baladas R&B, el tono más cándido, más suplicante… más añorante, y es que el batacazo de su ex ex debió ser duro de verdad. De hecho la nostalgia que pudiera sentir Ari por Mac Miller quedaría reflejada en “ghostin” (qué diablos hubiera pasado si la hubiera producido SOPHIE sólo lo saben mis sueños más húmedos), una canción sobre la culpa que experimentamos al dormir al lado de nuestra pareja mientras sentimos algo por otra persona. Hacia el final Ariana emplea la figura del visitante onírico, muy en relación con el mismo tema que interpola en “imagine”, el “Cinderella” que Miller le dedicó, y deja abierta la puerta a que el anhelado no sea exactamente una persona física.

Su mejor disco, su disco más personal

“thank u, next” es otro nuevo manifiesto de Grande, esta vez a favor de la aceptación del ‘equipaje’ personal tanto como de la transparencia y la libertad sexual femenina, y el rugido con que reinará en 2019, abierta a ese sueño de evocación de dormitorio y sonidos cibernéticos del que ha hecho su nueva marca personal y, sobre todo, al cada vez más pujante mercado asiático, con el que siempre ha conectado en estética e ideología.

En “bad idea”, por otro lado, refleja ese momento en que vemos que nuestra relación necesita un cambio, un pequeño viraje, mientras sentimos que no tenemos el control y por eso, en un ataque irracional en busca de recuperarlo, soltamos una bomba que termina volviéndose en nuestra contra:

‘Cause I’m the one who wrote it (Yeah, yeah)
Tryna get control of it (Yeah, yeah)
Why can’t I let go of it? (Yeah, yeah, mmm)
Gotta find somebody quickly (Mmm, yeah)
I got a bad idea
How ‘bout we take a little bit of time away?”

Ese plot twist emocional, un órdago relacional en forma de “necesito tiempo”, puede estar representado en el giro algo innecesario que aportan las cuerdas, un elemento demasiado discordante y que no tiene mejor excusa para aparecer en la canción aparte de aportar la pausa necesaria para el reajuste que sufre la voz de Ariana en el outro final, ralentizada hasta el deformado sobre el clínico beat de trap que Martin diseña para el tema.

Y encuentra su horma en “NASA”, demostrando que las necesidades (digamos emocionales) son otro tema recurrente en el disco, como también evidencia “needy”.

Al final, es que lo que ha hecho Ariana ha sido renunciar a personajes y exponer su vida privada alejada de rumores, yendo ella tres pasos por delante y plantándose a sí misma y a sus sentimientos como los protagonistas de esta historia de desamor, celos, lujuria, anhelo y deseo en un acertadísimo desahogo. Generando controversia, alimentándose de ella y dejándola seca. Apuntando directamente a los protagonistas reales de sus historias de amor, por ejemplo, en la canción-tótem que representa a la Ariana sin complejos de esta nueva etapa de renovación. “thank u, next” es otro nuevo manifiesto de Grande, esta vez a favor de la aceptación del ‘equipaje’ personal tanto como de la transparencia y la libertad sexual femenina, y el rugido con que reinará en 2019, abierta a ese sueño de evocación de dormitorio y sonidos cibernéticos del que ha hecho su nueva marca personal y, sobre todo, al cada vez más pujante mercado asiático, con el que siempre ha conectado en estética e ideología. El tema del tatuaje fallido de “7 rings” no es más que una broma casual… Ari-Chan está lista para dar su propio golpe de estado.

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