Conor Oberst & Phoebe Bridgers - Better Oblivion Community Center

Phoebe Bridgers parece haberle cogido gustillo a eso de las colaboraciones y, tras ese EP con boygenius, se une ahora a Conor Oberst para un nuevo proyecto bajo el nombre de “Better Oblivion Community Center”, donde los dos artistas demuestran que tienen incluso más cosas en común de las que podríamos imaginar.

Phoebe Bridgers parece haberle cogido gustillo a eso de las colaboraciones y, tras ese EP con boygenius, se une ahora a Conor Oberst para un nuevo proyecto bajo el nombre de “Better Oblivion Community Center”, donde los dos artistas demuestran que tienen incluso más cosas en común de las que podríamos imaginar.

Vivimos tiempos en los que las colaboraciones son cada vez más habituales y factibles gracias a las facilidades que otorga Internet, a la coincidencia de muchos artistas en festivales y giras, etc. En este contexto ya deberíamos estar más que acostumbrados a ver cualquier tipo de alineación artística, como por ejemplo los recientes proyectos de Big Red Machine (Bon Iver y Aaron Dessner de The National) o de Courtney Barnett y Kurt Vile, pero a pesar de ello seguimos sorprendiéndonos ante uniones como la que hoy nos trae al caso: Conor Oberst y Phoebe Bridgers, héroes del indie norteamericano, juntos en Better Oblivion Community Center, su nuevo proyecto.

Lo mundano como punto en común

Esta colaboración entre Conor Oberst y Phoebe Bridgers es totalmente lógica y coherente, puesto que ambos tienen mucho en común musicalmente hablando. Ese gusto por el indie-folk reposado, las canciones tristes y minimalistas en las que la catarsis emocional es conducida por apenas una guitarra y la voz, la producción limpia e intimista, la tendencia por lo costumbrista y lo mundano, las microhistorias de carácter melancólico contenidas en un puñado de versos…

En realidad y una vez pasado el factor sorpresa, uno se da cuenta de que la colaboración entre estos dos artistas es totalmente lógica y coherente, puesto que ambos tienen mucho en común musicalmente hablando. Ese gusto por el indie-folk reposado, las canciones tristes y minimalistas en las que la catarsis emocional es conducida por apenas una guitarra y la voz, la producción limpia e intimista, la tendencia por lo costumbrista y lo mundano, las microhistorias de carácter melancólico contenidas en un puñado de versos…

Y eso es precisamente lo que vamos a encontrarnos principalmente en este disco, a pesar de que ellos han declarado que creen que es un proyecto más divertido de lo que la gente podría esperar. Por un lado, Conor viene de ese sonido directo e intimista de “Ruminations” (2016) y “Salutations” (2017), esta vez dejando un poco de lado la armónica y el piano. Mientras, Phoebe Bridgers salta de un súper grupo a otro tras haber acabado recientemente su gira del fantástico EP con boygenius y llegando aquí sin apenas descolgarse la guitarra. Al contrario de lo que ocurría en boygenius, donde cada una de sus integrantes llevaba ya canciones medio hechas, en “Better Oblivion Community Center” Conor y Phoebe (que ya se conocían desde hacía tiempo y habían colaborado en alguna ocasión) han querido hacer algo partiendo de cero.

Fotografía: Nik Freitas

Lo que podríamos esperar y un poco más

En todas las canciones se puede percibir la firma de cada uno; las composiciones más directas de Conor y el folk sobrecogedor e incorpóreo de Phoebe, además de otros temas en los que ambos intentan salir un poco de su zona de confort con un protagonismo equilibrado.

Ya hemos dicho que la mayor parte del disco es lo que podríamos esperar de este dúo: canciones tristes como “Didn’t Know What I Was in For”, que sirve como carta de presentación y a su vez como confesión, con dos artistas que hacen autocrítica por su actitud pasiva ante las desgracias del mundo a la vez que revelan su dificultad por, simplemente, mantenerse vivos: “To fall asleep I need White noise to distract me / otherwise I listen to me think. A esta se unen otro puñado de piezas marcadas por un par de guitarras y arreglos sencillos como “Service Road”, “Chesapeake” o “Big Black Heart”. En todas ellas muestran distintas facetas de la personalidad de cada uno, sus demonios y sus luchas internas, girando la primera en torno a la muerte del hermano de Conor, la segunda en torno al olvido y la lucha del artista por conectar con una sociedad cada vez más desconectada de todo y la tercera en torno a una ruptura.

Pero también es cierto que el grupo se permite algún tema más desenfadado y experimental, como esa “Sleepwalkin’” más eléctrica y con unas guitarras agresivas en primer plano que funciona como un acercamiento mucho más indie-rock, o una “Exception to the Rule” en la que llevan lo que podría ser una canción acústica al terreno de los sintetizadores con un resultado divertido que, por desgracia, pienso que habría resaltado más si la hubieran dejado como otra canción de guitarras. Sí es muy destacable ese final de “Dominos”, una versión de Taylor Hollingsworth que aquí suena ensoñadora, como una canción de cuna en la que Conor y Phoebe nos recuerdan a nosotros y también a sí mismos que a veces es mejor tomarse un respiro antes de seguir avanzando:

And if you’re not feeling ready
There’s always tomorrow”

La apatía intergeneracional

Es cierto que podrían haber dado algo más de sí y haber jugado más con las melodías, pero canciones como “Service Road”, “My City”, “Chesapeake” o la gran “Dylan Thomas” son motivos suficientes para afirmar que hay química de sobra entre ambos. Un disco que merece mucho la pena escuchar, sobre todo prestando atención a unas letras tan tristes como maravillosas.

He dejado para el final la pieza más destacable del álbum. “Dylan Thomas” resume todos los temas tratados en el disco y recoge asimismo todas las virtudes de los dos artistas, quienes cantan al unísono sobre su descontento con la sociedad, la situación política y el mundo que les rodea, lleno de un conformismo y una falsa apariencia que les enferma hasta querer morir como el poeta británico, ahogados en alcohol en un bar: “So sick of being honest / I’ll die like Dylan Thomas / a seizure on the barroom floor”. Un single pegadizo, enérgico y con grandes solos de guitarra que representa el fruto de todo el trabajo del dúo, ya que fue el último tema que compusieron juntos.

Hay quien dice que este no es sino un proyecto fallido en el que Conor destaca muy por encima de Phoebe y que, por tanto, debería haber llevado el nombre de este, pero yo no lo veo así. Creo que en todas las canciones se puede percibir la firma de cada uno; las composiciones más directas de Conor y el folk sobrecogedor e incorpóreo de Phoebe, además de otros temas en los que ambos intentan salir un poco de su zona de confort con un protagonismo equilibrado. Sí es cierto que podrían haber dado algo más de sí y haber jugado más con las melodías (suelen dedicarse a cantar la misma melodía cada uno en una octava y ya), pero canciones como “Service Road”, “My City”, “Chesapeake” o la gran “Dylan Thomas” (que todavía no he conseguido sacarme de la cabeza) son motivos suficientes para afirmar que hay química de sobra entre ambos. “Better Oblivion Community Center” no le cambiará la vida a nadie, pero desde luego es un disco que merece mucho la pena escuchar, sobre todo prestando atención a unas letras tan tristes como maravillosas.

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