Hazte Lapón: «Lo máximo a lo que llegaremos, si hay buena suerte, es a grupo de culto»



Semanas después de haber realizado esta entrevista a Hazte Lapón, Lolo me transmite la tristeza que siente tras haber leído el borrador de este texto:Me da pena pensar que ésta será una de las últimas entrevistas para siempre de Hazte Lapón”. Bien es cierto que siento satisfacción al formar parte de este último capítulo, pero la pena por su inexorable final es compartida. En aquella mañana de diciembre, bebiendo vermut, hablando largo y tendido sobre la vida adulta, la vida millennial y la música en general, el tiempo se detuvo de manera que el final de Hazte Lapón se antojaba lejano en el horizonte, inalcanzable. Sin embargo, la realidad es otra bien distinta y en la casa de la pareja uno se pudo dar cuenta de ello.

Los eventos familiares, el trabajo y su hijo empujaban cada vez más el proyecto a un segundo plano y era el momento de ponerlo fin de manera premeditada en lugar de dejarlo morir lentamente. Los instrumentos y artefactos musicales fueron trasladados al sótano de la vivienda hace tiempo; ahora, el salón, la terraza y demás estancias están pobladas de juguetes infantiles mostrando una vida familiar como otra cualquiera. ¿Una vida mejor? Saray y Lolo deberían responder a eso, pero desde luego se puede afirmar que es, cuando menos, diferente.

Más que una entrevista, esto es una conversación con Lolo Lapón reflexionando sobre la trayectoria del grupo, sus logros a lo largo de los años, su música y el mundo que deja detrás. Cerca de una hora de charla durante la cual se diluye la figura de entrevistado y entrevistador para dejar paso a dos personas compartiendo inquietudes vitales y musicales, pero todo llegó a su fin con los reclamos del hijo de la pareja, haciéndome experimentar esta vida adulta que habita a lo largo de “Tú Siempre Ganas”.

El objetivo de esta entrevista es discutir ciertos aspectos de la crítica que hice. Por ejemplo, podemos empezar por la comparación que establecí con Stephin Merritt debido a que, como en su “69 Love Songs” (1999), haces canciones sobre las canciones de amor…

Esa es la referencia más clara. Además, Stephin Merritt era un erudito, es muy recomendable la lista que hizo de los mejores discos del siglo pasado, desde principios de siglo XX, mezclando a Cole Porter con Saint Etienne o con Pulp. A Stephin le interesa la música pop como el arte.

Como a ti al fin y al cabo. Que yo pensase en Merritt y el “69 Love Songs” se debió sobre todo al eclecticismo musical de “Tú Siempre Ganas”. Es verdad que se mantiene el ‘pop adulto’ como hilo conductor, pero tiene otras partes diferentes.

Eso estaba en mí antes de ser tan adulto. Cuando empecé en esto, el eclecticismo ya era el leitmotiv del grupo. La segunda maqueta que hicimos, por ejemplo, tenía una que era rollo africano, tenía una bossa nova… Siempre he querido poder dar giros de timón y escapar del indie clásico de nuestra primera maqueta, muy en la línea de grupos como Pavement y Hefner. En los siguientes pasos ya metimos electro-pop, el segundo single que sacamos acababa en una batucada brasileña… Y luego “Bromas Privadas en Lugares Públicos” (2013) se aleja en ocasiones del indie clásico para mostrar canciones parecidas, por ejemplo, al pop de los años cincuenta, a Phil Spector…

«Hay muy buenos grupos, pero escuchas la primera canción y ya sabes cuál va a ser la tónica del disco entero. Yo quería evitar eso con “Tú Siempre Ganas”»

Yo partía de la premisa que la presencia del reggae lapón o la marcha nupcial se debía a que “Tú Siempre Ganas” es vuestro último disco; que no nace como necesidad de demostrar que podíais ampliar más vuestro abanico sonoro, sino de publicar todas vuestras ideas…

La idea del reggae lapón (“El Desencanto”), por ejemplo, ya estaba desde el primer disco. La idea era crear, además, dos versiones de la misma canción, teniendo una un rollo medio disonante, medio dub. Lo disonante se ha ido y ha quedado una aventura dub/jamaicana, que está siendo algo cuestionada… Pero sí, la cuestión era rescatar todas las canciones que había hecho y que tenían suficiente gracia para grabarlas bien. Entre ellas estaba “Catalizadores de Amor”, un regalo de bodas para unos amigos, la anti-modernidad [Risas]. Me gusta la época en la que se podían hacer adaptaciones de estilos poco valorados y dotarles de importancia artística, como Phil Spector con las canciones de Navidad. También Sufjan Stevens lo ha hecho con los villancicos o Stephin Merritt haciendo un góspel, a pesar de odiar el género.

¿Te has propuesto algo así?

Realmente la música jamaicana no es algo que me interesara especialmente, pero sí su influencia. En los años noventa, muchos grupos se sumaron a la moda del dub y pasaron por el aro de hacer sus propias versiones de ese estilo. Hablo de grupos bastante inesperados, como The Field Mice, un grupo totalmente indie, o The Boo Radleys, que mezclaron el noise con el dub en “Lazarus”. Bien es cierto que cosas así ayudan a que no te aburras o que no puedas prever a qué va a sonar la canción siguiente. Eso es una cosa que en la música actual no ocurre. Hay muy buenos grupos, pero escuchas la primera canción y ya sabes cuál va a ser la tónica del disco entero. Yo quería evitar eso con “Tú Siempre Ganas”.

Has dicho una frase que me ha llamado la atención: “un grupo totalmente indie”. Abrimos el melón: ¿qué es el indie para Lolo Lapón?

Hace poco hablaba sobre esto con César Estabiel, un crítico que lleva muchos años escribiendo en la Rockdelux y tenía uno de los primeros fanzines de indie de los noventa, y decía que para él no hay debate: el indie es canon y por tanto no tiene una particularidad sonora ni melódica. Lo que lo caracteriza es precisamente ese canon, hacer algo fuera del camino que sigue el mainstream. No importa cantar y tocar mal. Muestra cómo hacer pop con los parámetros que había establecido el punk y el post-punk. Insisto en que, sin querer entrar en una valoración estética que no me interesa nada, a IZAL o Vetusta Morla se les puede meter en la etiqueta indie porque la etiqueta se ha convertido en una marca, pero están fuera del canon porque es música hecha y dirigida a un público masivo. Entronca más con la tradición del pop-rock grandilocuente de Héroes del Silencio o Danza Invisible que con los presupuestos del indie. Pero ahora a eso se le llama indie porque… bueno, se puede ajustar un poco a los acordes del pop anglosajón, pero en realidad están más cerca de U2 que de ningún grupo indie.

Entonces, ¿el canon del indie es estar abocado al fracaso?

[Risas] El indie creo que está abocado a volver a las catacumbas, algo que puede ser relativamente interesante. Está abocado a ser otra vez una música minoritaria. Si uno escucha a Marcelo Criminal está claro que no puede llegar a algo masivo, a menos que se le haga un lavado de cara, como han hecho Carolina Durante y Amaia. ¿Por qué? Porque habla de sus intereses y además canta como le da la gana, medio fuera de tono, con los acordes que a él le gustan. Y si le tiene que dedicar una canción al agua Solán de Cabras, se la dedica. Puede conseguir éxito de casualidad, pero no está pensado para el interés masivo. Eso es indie.

Con Autoescuela pasa igual, es otro de los grupos que mejor cazan la esencia del indie entre la gente joven, o Confeti de Odio… Son canciones que se escuchan fácilmente, pero con una temática nada sencilla. Es una parodia de ti mismo, que eso no siempre puede ser absorbido por la masa con facilidad. Claro que hay posibilidades en el indie, pero no hay un momento claro en el que esto salte a las revistas y luego a los festivales y la popularidad. Ese camino ahora mismo está más o menos vetado, salvo que tengan una serie de características que puedan enganchar con lo que en el momento se considera cool.

Por eso ahora caben cosas para mi gusto horrorosas, como Cupido: mezclar a Pimp Flaco con un grupo de psicodelia rollo Tame Impala. No me convence. Pero para mí eso no tiene nada que ver con el indie. Los festivales quieren meter grupos indies, pero modernizados, adaptados al lenguaje actual. No obstante, esta idea se extinguirá, no tendrá recorrido. Hablo desde la experiencia de quien ya ha vivido varias modas pasajeras. El trap pasará, como pasó con el drum ‘n’ bass o el dubstep; el trap no se entiende sin él, pero, por ejemplo, ¿dónde está ahora Burial?

«A IZAL o Vetusta Morla se les puede meter en la etiqueta indie porque la etiqueta se ha convertido en una marca, pero están fuera del canon porque es música hecha y dirigida a un público masivo. Están más cerca de U2 que de ningún grupo indie»

¿Darle exposición al indie no es sacarlo de su razón de ser? Por ejemplo, Marcelo Criminal en el Primavera Sound. ¿No se romperían esquemas?

Creo que no, al final todos los grupos hacemos música para llegar al máximo número de personas. Otra cosa es renunciar a lo que realmente quieres contar. Yo sé hacer canciones tontas como todo el mundo. Podría hacer canciones sobre despecho, amor y decir frases para todos los públicos, pero no quiero, no me interesa.

Ya que hablamos sobre las canciones que haces, la otra premisa sobre la que se sustenta la crítica es que Lolo y Saray Lapón no sois vosotros. De hecho, con eso juega siempre el grupo.

El título de “No Son Tu Marido” ya era una broma interna. Es cierto que era un cuento de Carver, pero era también el mensaje de que las canciones son todas ficción. Le decía a Saray que no me identificara del todo con el personaje.

Además, en el nuevo disco hay más de veinte personajes. Aquí más que nunca se pone de manifiesto que Manuel González y Saray Botella…

… Son un personaje más del juego, sí. Esa es la gracia, claro, está muy acertado en la crítica. Efectivamente, se trata de enterrar unos personajes que también los hemos construido nosotros. Soy consciente de que la gente tiene una idea de mí que es como half legend half true

Fotografía: Noemí Botella

Fotografía: Noemí Botella

Fotografía: Noemí Botella

Y tú también alimentas el mito.

Totalmente, y desde hace tiempo. Creo además que es lo que permitió sobrevivir al grupo. Calculo muy bien las cosas que digo para resultar gracioso e interesante. Luego, en la vida normal, a lo mejor no soy tan interesante [Risas] ni tan ingenioso. Pero en Twitter tienes la posibilidad de hacer un constructo, y eso es así para todo el mundo. Tú también tienes un personaje en Twitter. Se trata de manejar esto… Si a lo mejor tienes algo que se sale de tu personaje, preferirás no decirlo. Todos calibramos…

Yo estaba pensando sobre esta dicotomía: ¿Cuánto hay de personaje y cuánto de real en Hazte Lapón? Uno lee las letras de “Tú Siempre Ganas” y no sé qué pensar de la relación entre vosotros, porque hay canciones muy románticas, en las que se te percibe muy enamorado, pero en otras como “Fantasías Brutalistas” parece que estáis juntos por estar, y hay otras sobre desengaño…

Las relaciones son eso. Yo, como Nabokov, desde el humor intento ver todos los prismas de una relación. Desde el amor que permite que Saray y yo pasemos veinte años juntos hasta los pormenores oscuros de las relaciones, que a veces se sustentan sobre cosas que funcionan mal. A mí siempre me ha hecho gracia aportar ese punto también: por qué se discute, qué cosas funcionan mal y se repiten una y otra vez… Lo malo también se repite una y otra vez en todos nosotros y lo intento reflejar siempre.

De hecho, diría que el orden del disco (y los diferentes que se pueden tener gracias al juego) alimentan un poco esta ambigüedad y la diferente evolución del personaje.

Ahí está el guiño a “Rayuela” también. Esa cosa de que si alteras el orden puedes ver la misma historia y que, sin embargo, signifique una cosa distinta me hacía gracia. Planteé esta división para que nos permitiera tener el disco en circulación desde marzo hasta final de año (cuando ha salido el último vídeo) sin que la gente se aburriera.

En lo digital se tiene un primer disco más eléctrico, que entró más fácil y que temáticamente va girando en torno a esa relación: acaban de ser padres y hay una serie de incertidumbres. Nuevas lenguas que se balbucean y viejos conceptos que se tambalean; el disco se podía entender así. El segundo hablaba sobre la transición de ser unos personajes que llevan diez años girando sobre su propia imagen pública a insertarse en la vida normal. En esta segunda parte hablo de mis amigos, hablo sutilmente de mi profesión como psiquiatra, también de las cosas que pueden ser divertidas sin tener un personaje público. Al final, acaba con “Yo Los He Visto”, que es un poco decir que fuera del indie hay vida y encima puede ser maravillosa, aunque también hay vida estúpida: “Algunos son idiotas de remate y otros son más listos que tú”. Gente lista y gente idiota que, además, está fuera del debate.

«Los festivales quieren meter grupos indies, pero modernizados, adaptados al lenguaje actual. No obstante, esta idea se extinguirá, no tendrá recorrido. Hablo desde la experiencia de quien ya ha vivido varias modas pasajeras. El trap pasará, como pasó con el drum ‘n’ bass o el dubstep»

Esa era la única canción que cuando estaba haciendo el análisis no terminaba de cuadrar en el contexto. Partía de que el disco hablaba de Lolo y Saray, pero esa se me escapaba. Entendía sin embargo que cerrara, por significado, el disco en todas sus ediciones.

Es el telón final, digamos. Repesca algo que traté de abordar en el primer single que sacamos, “Momento Kodak” (del EP “Las Fatigas del Querer”, 2011), que por cierto, para mi sorpresa, todavía hay gente, como Olaya de Axolotes Mexicanos, que se acuerda de esa canción… La idea era un poco parodiar en esa época lo que ya se veía venir, que luego llegó de pleno con Facebook, pero entonces lo que había era Fotolog. Era como Instagram, con la particularidad de que sólo se podía subir una foto al día. Entonces cada día era una entrega visual de la vida de la gente, por capítulos. En esa canción intentaba reflejar ese contrapunto muy underground de mostrar una imagen, mostrar que todo me la suda. Pero siempre era algo muy medido, destinado a aquel que te podía ver. Todo el mundo creaba una imagen. “Yo Los He Visto” recoge eso y lo finiquita siete años después. Y lo hace mostrando la salida.

Volviendo al orden del disco, hay que decir que la edición física está pensada para que cuente una historia, y que esta empieza por el final, para dar el sentido global. “Tú Siempre Ganas” es una rendición por amor: “Tú ganas, nos dedicamos a otra cosa”. De ahí salta a “Trompe-L’oeil” que habla de por qué yo empecé a hacer música pop y mi relación con el lenguaje…

Con esa me sentí muy identificado, porque había un verso que decía: “Intentando descifrar algún significado oculto, algo hay, algo tiene que haber”. Cuando escuchaba el disco me encontraba canciones que no entendía, pero suponía que debía haber algo.

Es una canción muy psicoanalítica. Habla de que algo inconsciente está incluso oculto para el autor.

«En ocasiones, mis canciones han cobrado un nuevo significado sobre mi propia realidad con el tiempo. Las palabras, a veces, parece que no dicen nada y es todo un parloteo para que los demás estén fascinados con nosotros»

¿Pero realmente hay tantas lecturas en Hazte Lapón o tu fama te precede?

Esto es parte del personaje. A veces la gente cree que tengo una capacidad de analizar a todo el mundo y llegar a su esencia, pero no. A veces yo mismo me sorprendo de las cosas que he dicho en las canciones, sin saber por qué lo decía. En ocasiones, mis canciones han cobrado un nuevo significado sobre mi propia realidad con el tiempo. Las palabras, a veces, parece que no dicen nada y es todo un parloteo para que los demás estén fascinados con nosotros. Sé que suena demasiado filosófico, pero ni mucho menos. Es simplemente que siempre intento cazar algo que se me escapa a mí mismo una y otra vez.

Pienso en canciones como “Mudanzas”, que son más banales, pero en “Tú Siempre Ganas” sí te has enfrentado al disco sabiendo lo que querías decir.

Es verdad, es más poético y subjetivo. Las cosas son más difíciles de desentrañar y por eso creo que no llegará nunca a tener el éxito de “No Son Tu Marido”. Del anterior decía Cristian, cuando grabábamos este, que era como un monólogo del Club de la Comedia. Había algunas historias más misteriosas, pero algunas eran como gags de una stand-up comedy clásica, como Seinfeld: las mudanzas, la procrastinación, los odios banales… “Tú Siempre Ganas” está fuera de la necesidad de hacer un chiste ingenioso… Diría que está relacionado con la evolución de la música en general. Piensa que, cuando yo empecé, los grupos que estaban en el candelero eran Los Punsetes o Manos de Topo, grupos orientados a lo cómico en las letras. Sin embargo, me he ido despegando de eso para hacer cosas más privadas, confiando en que a alguien le interesara…

Aquí hay un par de canciones que a nivel lírico me llaman la atención, empezando por “Maravillas de la Insuficiencia”, que habla de tu hijo.

Es una nana que le escribí a mi hijo cuando era un bebé. Se trata de decirle que la realidad da miedo. No le voy a decir otra cosa porque le mentiría, pero aun así uno se hace con ello. Puede funcionar y convivir con cosas que sabe que pueden pasar en cualquier momento pero no tienen por qué pasar.

Y luego es curioso que ese mismo mensaje de advertencia lo podamos encontrar, tal vez desde un prisma más adulto, en “Vidas de Santos”.

Las nanas al final son en cierto modo un mensaje para la humanidad. Si te fijas, las nanas suelen tener un contenido terrorífico. El hombre del saco, por ejemplo: “Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá”. ¡Si a alguien se le ocurre que ese verso puede tranquilizar a un niño…! Es un verso sobre la castración freudiana [Risas]. Mi nana entronca con eso, una especie de mensaje sobre el mundo y sobre la moral. También he de decir que “Maravillas de la Insuficiencia” coge una frase de Manolo Astrud que le escuché en el Primera Persona de Barcelona, donde explicó toda la cuestión cuántica en relación al tiempo para explicar que el tiempo no es lineal y, por tanto, las cosas siguen existiendo aunque no estemos en el mismo parámetro espacio-tiempo. Por lo visto, eso le había ayudado a afrontar su miedo a la muerte, algo que tenía desde siempre y que, desde que había sido padre, le angustiaba.

«Hay cierta música que busca dar respuestas, muy apegada a la literalidad y el mensaje fijo. Luego hay otra música que, al revés, intenta ocultar que no dice nada farfullando metáforas grandilocuentes con ríos, lunas, galaxias… No genera ningún misterio»

Después de haberme dicho eso pienso que la música de Hazte Lapón, como la de Astrud, es accesible, pero, ¿está destinada a que la entienda todo el mundo?

Está orientada quizá no a dar respuestas sino a que la gente se haga preguntas. A mí eso me parece guay. Una de las cosas que para mí ha sido un motor a la hora de escuchar música y letras en español era preguntarme qué quería decir el autor con eso. Hay una cierta música que busca dar respuestas, muy apegada a la literalidad y el mensaje fijo. Luego hay otra música que, al revés, intenta ocultar que no dice nada farfullando metáforas grandilocuentes con ríos, lunas, galaxias… No genera ningún misterio. A mí, al menos, me parece algo así como poesía romántica del siglo XVII y XIX, pero completamente vacía de contenido. En cuanto a Hazte Lapón, yo he procurado que las canciones fueran parcialmente misteriosas, pero, al final, inteligibles, por eso sí que hay alguna frase de las canciones que se pega. De esta tanda, por ejemplo, ha sido eso de “Los viejos conceptos se tambalean, las nuevas lenguas se balbucean”.Mucha gente la ha compartido porque tiene algo de misterio pero también una respuesta al enigma más o menos fácil: en una época de muchos cambios, hay conceptos que hace unos años se permitían y ahora se caen a trozos, para dejar espacio a otros nuevos. Para la gente que le pilla a medio camino en ese cambio de paradigmas, hay un momento de desorientación, de no saber qué hacer.

Recuerdo que en una ocasión me dijiste literalmente que “en ‘Las Mujeres que no Amaban a los Hombres’ está todo”. Yo me puse con la letra delante, a ver qué era ese todo, pero diría que entronca esta canción con la parte más misteriosa del grupo, quizá…

De esa estoy bastante satisfecho. Es una canción sobre cómo entender la feminidad desde mi condición de hombre blanco heterosexual, cómo posicionarse ante lo femenino. Está todo en el sentido de cómo relacionarse con las mujeres en general. La feminidad puede no necesitar nada en última instancia. Los hombres tenemos una relación con la nada mucho más angustiosa que las mujeres.

Es raro que me hables tú de feminidad y no Saray, ¿no?

Precisamente porque yo hablo siempre desde mi perspectiva, de cómo he intentado entender a una mujer que está a mi lado, pareciéndome la mujer más independiente del mundo. Cómo esa mujer que ahora es madre y que ha estado muchos años a mi lado no tiene una relación de necesidad conmigo. Sí de amor, pero no de necesidad.

[Cambiamos de ubicación al salón donde está Saray].

Al final no hablo de Saray en esa canción sino de mi relación con ella. La cuestión es que mi relación con la palabra no tiene nada que ver con la de Saray; ella, por ejemplo, no tiene ningún problema en no decir nada. Por eso, aunque la invitemos a hacer esta entrevista, puede perfectamente no aceptar la invitación. Ella, por tanto, no tiene ningún problema en hacer cuatro canciones y no volver a hacer más hasta dentro de diez años. A mí me genera cierta admiración y cierta angustia.

Estamos hablando del futuro y me dices que Saray no tendría ningún problema con el fin. ¿Qué va a pasar cuando se acabe Hazte Lapón?

A lo mejor hacemos alguna otra cosa, pero tendrá otros parámetros. Yo quiero contar con Saray, porque lo último que me decía es que quería acabar con el grupo, pero ahora que va a terminar no quiere que haga nada nuevo sin ella. [Risas] Pero me gustaría no tener que estar hablando sólo de nosotros. Es cierto que alguna vez he hecho alguna parodia sobre la forma de ser de mi mujer (sus manías, sus odios y cosas graciosas), pero también tengo cierta incomodidad con incorporarla como personaje, porque no tengo que hablar por ella. Pero como entiendo que ella no tiene tanta necesidad de explicarse como yo, porque tolera bien el no decir nada, entiendo que yo la puedo usar como personaje mío o proyección de mis cosas.

A nivel de composición de este trabajo, ¿cómo nacen las composiciones? En los créditos apareces tú a la voz y guitarra acústica, pero no sé si todas las canciones nacen así.

Yo antes tocaba la guitarra eléctrica también, pero siempre he sido guitarrista de acordes. Tengo un conocimiento muy básico del instrumento, pero tengo muy buen oído. Lo sé porque he estado con gente de conservatorio que se ha sorprendido con ciertas progresiones extrañas de alguna canción mía. Trasteo mucho y siempre me ha interesado explorar registros armónicos distintos. Por eso, aunque no sé música, las canciones suenan tan distintas. No sólo es por los arreglos, sino por las sucesiones armónicas. Algunas son raras, como por ejemplo “Como Véra y Vladimir”. Inventé la melodía vocal conduciendo la moto de camino al trabajo, porque me aburría. Tuve una época en la que me obsesioné con Nabokov y un día pensaba en eso, en que le decía a Saray que qué bueno sería afrontar juntos algo tan horroroso como envejecer y me puse a tararear. También tiene que ver que estuve leyéndome “Pálido Fuego” de Nabokov que empieza con un poema muy largo que habla de un matrimonio que ha pasado una serie de sucesos terribles, y por ahí me entró. Empecé a pensar en las canciones de Scott Walker, o de Morrissey y empecé a cantar: “No le vas a ver la gracia a los demás, que aburrido es existir…”. Eso sí es verdad, me voy imaginando la canción según la canto, y luego me pongo con la guitarra a sacar los acordes. Entonces, como nace con la voz, si luego la mano cae en un acorde extrañísimo, pues es el que es. Empecé a poner acordes que sostuvieran esa melodía y salió eso. Generó estupor en los productores. Esta forma de crear evita que me repita. Si las creara desde la guitarra tendería a usar los acordes con los que me siento cómodo, pero así no pasa eso siempre.

«Me gusta decir que he hecho un disco de despedida en ‘el año cero’ antes de Rosalía. Me parece crucial para entender el pop en España»

Haciendo retrospectiva, quería preguntarte si estás satisfecho con el resultado obtenido con Hazte Lapón.

Estoy parcialmente satisfecho y parcialmente insatisfecho. Me hubiera gustado conseguir más. Voy a decir una sandez, pero al final lo máximo a lo que llegaremos, si hay buenaventura, es a grupo de culto. Ha habido éxitos parciales, pero nunca ha ido la cosa rodada; hemos hecho lo que hemos podido. Al menos podemos testimoniar que tocamos en el Primavera Sound, en el VIDA o en el BAM, aunque siempre hemos estado en una pequeña segunda división digna.

Me atrevería a decir que es ahora con “Tú Siempre Ganas” cuando estáis experimentando un ligero mayor éxito.

El reconocimiento ya vino con el segundo, pero tampoco nos han llamado de todos los festivales de España para presentarlo. Ha habido un éxito en la prensa, ha tenido bastantes escuchas, las radios… Pero el éxito en el sentido de que todo va rodado y te haces siete festivales en un verano no va a llegar tampoco con este. Quizá me hubiera gustado hacerlo, porque al final siempre te da la oportunidad de llegar a un mayor número de gente que te puede recordar. Que me recuerden es como mi obsesión. Pero por otro lado lo que sí me satisface es que he logrado vencer una barrera que para muchas grupos ha sido muy difícil de cruzar: que gente mucho más joven que tú se interese por tu música. Que músicos más jóvenes reconozcan al grupo como referencia sí que me parece importante para formar parte del engranaje de la historia musical del pop de este país.

Mira Ataque de Caspa, que se reivindicaron veinte años después.

Claro. La cuestión es que para tocar en el Primavera Sound otra vez tendré que esperar a la gira de reunificación, cuando las masas clamen nuestra vuelta… [Risas] Es broma.

Pero yo creo que algo muy llamativo de vuestra despedida es la portada de la Rockdelux, que aparece vuestro nombre sobre el hombro de J Balvin. En una sociedad ahora más abocada al género urbano, aparecer ahí es cuando menos reseñable.

Encima. Aparecer en una revista que no toca ningún millennial con los dedos porque tienen alergia al papel. Me gusta decir que he hecho un disco de despedida en ‘el año cero’ antes de Rosalía. Me gusta más ese que el de J Balvin, porque me parece crucial para entender el pop en España. Creo que certifica el tambaleo de los viejos conceptos y la llegada de unas nuevas lenguas que yo, de quererlas tomar para seguir haciendo cosas, las voy a balbucear, porque no me son propias. Si hago música más adelante, hay elementos de la producción de Rosalía que cogería.

Y ya por último, ahora que te bajas del barco del indie: ¿cómo ves la situación desde que empezaste hasta ahora?

A ver cómo lo explico… Como ahora el indie se sabe que es un género muerto, los que están haciendo de nuevo indie están cogiendo las cosas con más frescura. Así unas CARIÑO te pueden homenajear el tonti-pop, o hacer una canción en la línea de Objetivo Birmania, otros mirar a Sarah Records sin que parezca un arrebato nostálgico…

Saray, aprovechando que estás aquí. ¿Qué sientes al escuchar versos como “Tú siempre ganas” o “Yo lo hice por ti”? Parece que tu figura se alza como la culpable.

L: ¡Pero eso lo digo de broma!

¡Le pregunto a Saray!

L: ¿Qué sientes tú, Saray?

Saray: No siento sorpresa porque me lo dice en la vida cotidiana muy a menudo. Pero me parece muy bonito, todo es desde el amor. Lolo en las canciones de Hazte Lapón me quiere muchísimo más que en la realidad. [Risas]

Hombre, uno escucha “Lo Hago por Amor y no por Miedo” y se maravilla.

S: Esa canción es la más nosotros que hay. Ese es nuestro día a día.

L: Nuestra relación es una relación de amor con tensión dialéctica. Así llevamos muchos años y seguiremos.

S: Siempre acabamos las discusiones con un “Pero yo ya te voy a querer para siempre”.

Muy “Fantasías Brutalistas” eso, de hecho.

L: Claro, lo que digo en esa canción es que eso es lo que nos sostiene. ¿No has tenido a los típicos amigos que han tenido una relación perfecta y un día dicen que lo han dejado? Se acaban por aburrir.

S: Las parejas que no discuten es como, individualmente, la gente que no bebe café, no toma alcohol o no ha fumado nunca… Están dentro del mismo grupo. Es sopor.

L: Son santos modernos, anacoretas. Exhiben una relación perfecta que tan bien funciona como tan bien se acaba. Nosotros no podríamos ser amigos si no estuviéramos juntos, ¿no?

S: Sí, siempre hemos sido amigos.

L: Pero siempre había tensión.

S: No.

L: Sexual al menos, ¿no?

S: Tampoco. [Risas]

[Guillermo, el hijo de cuatro años que tiene la pareja, canta “Perdona (Ahora Sí Que Sí)” de Marcelo Criminal].

L: Como última declaración, decir que Saray y yo somos gente que queremos ser lo mejor el uno para el otro. Queremos ser buenos. A veces no nos sale pero queremos portarnos bien.

¿Habéis tenido algún problema en la relación por el grupo?

L: Siempre.

S: Muchos. [Risas]

L: Ha sido fuente de polémicas, de amenazas, de discusiones…Pero ahora, cuando lo cortemos, nos daremos cuenta que no hacía falta el grupo para seguir peleando. [Risas] Pero bueno, comedia romántica aparte, creo que la historia de Saray y mía es la historia de dos personas que intentan encontrarse en el camino, aunque esto sea difícil. El encuentro es imposible y cualquiera encuentra la aguja en el pajar y todo eso.

[La parte final no se entiende porque Guillermo está llamando a su padre. Pura vida adulta].

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