Mothers - Render Another Ugly Method

Mothers se deshacen de la belleza característica de su primer disco y llevan la frialdad de su sonido al límite, entregando un trabajo que apuesta mucho más por el post-punk y por introducir al oyente en un estado de alienación que, por desgracia, hace que echemos de menos su notable debut.

Mothers se deshacen de la belleza característica de su primer disco y llevan la frialdad de su sonido al límite, entregando un trabajo que apuesta mucho más por el post-punk y por introducir al oyente en un estado de alienación que, por desgracia, hace que echemos de menos su notable debut.

Hay mucha gente que sigue teniendo la idea en mente de que un grupo debe mantenerse estático y fiel a sí mismo, lo que se traduce en mantener el mismo sonido durante toda tu carrera sin apenas variación. Personalmente, no creo que exista nada más significativo de ser fiel a uno mismo que hacer lo que a uno le apetece en cada momento. Mothers no querían seguir siendo los mismos que cuando editaron su debut y en “Render Another Ugly Method”, aunque siguen siendo ellos, son totalmente distintos.

La frialdad como eje

Mothers han querido desafiarse y ponerse al límite, abandonando casi por completo el perfil de su primer trabajo para dar con una nueva versión de ellos mismos, mucho más cabreados, fríos, agresivos y cercanos al post-punk.

El debut de Mothers (“When You Walk a Long Distance You Are Tired”, 2016) era un disco de indie-rock preciosista, más dado a las baladas que al guitarreo sin freno, lleno de canciones sencillas en las que Kristine Leschper sollozaba versos a través de guitarras cuyas notas parecían gotas de lluvia golpeando una ventana, a menudo acompañadas de secciones de cuerda que aumentaban el toque melancólico y folk del álbum. Sin embargo, para este segundo largo Mothers han querido desafiarse a sí mismos y ponerse al límite, abandonando casi por completo el perfil de su primer trabajo para dar con una nueva versión de ellos mismos, mucho más cabreados, fríos, agresivos y cercanos al post-punk.

Fotografía: Tonje Thilesen

Alienando al oyente

Los de Kristine Leschper se deshacen de casi toda la belleza de sus melodías y llevan la crudeza de su sonido al límite, confeccionando un disco claustrofóbico y angustioso. No obstante, acaba siendo demasiado monótono y saturando su propia propuesta con una serie de canciones que, por desgracia, no invitan a volver a ellas.

Si bien al principio sorprende y choca un cambio tan temprano en una banda que todavía tenía capacidad para seguir explotando lo ofrecido en su debut, cuesta bastante poco verlos moviéndose en estos terrenos. Es fácil acostumbrarse en la primera mitad del disco, hasta que en la segunda empiezan los problemas. Porque el comienzo da el pego: los temas más desaliñados y desganados como “BEAUTY ROUTINE” o “IT IS A PLEASURE TO BE HERE” muestran una cara alternativa a los Mothers de “When You Walk a Long Distance You Are Tired”, menos luminosa y más cercana al noise-rock de Built To Spill desde una perspectiva más limpia. Por el contrario, los ramalazos más puramente post-punk como “BLAME KIT” o “PINK”, el hit claro del disco, muestran una nueva faceta que no desentona con la frialdad de un grupo que nunca alcanzaba la cercanía y la calma de grupos como Yo La Tengo.

La angustia de la monotonía

Es cierto que este trabajo empieza muy bien y que uno acepta muy rápido ese cambio de estilo, pero Kristine Leschper pone tanto empeño en alienar y encapsular al oyente que acaba sacándolo del disco.

El problema viene con una segunda mitad del disco mucho más descafeinada que la primera, en la que el grupo acaba cayendo en lo anodino y en la insipidez, con canciones como “MUTUAL AGREEMENT” o “MOTHER AND WIFE” que se alargan innecesariamente y tampoco aportan nada que no hayamos visto ya un millón de veces en este género. Su debut también contenía canciones que llegaban a superar los cinco o seis minutos de duración, pero tenían unos desarrollos y unas melodías mucho más ricas y trabajadas que lo que ofrecen aquí. Es una pena que piezas así puedan entorpecer el ritmo del disco y hacer que se atragante, porque temas como “WEALTH CENTER / RISK CAPITAL” son muy interesantes y coquetean con el post-rock primigenio de Slint gracias a ese spoken word y unas letras que se revuelven entre la culpa, el poder y la angustia vital.

Al final, Mothers consiguen lo que se proponían con “Render Another Ugly Method”: se deshacen de casi toda la belleza de sus melodías y llevan la crudeza de su sonido al límite, confeccionando un disco claustrofóbico y angustioso. No obstante, acaba siendo demasiado monótono y saturando su propia propuesta con una serie de canciones que, por desgracia, no invitan a volver a ellas, o al menos no con la gracia de su debut, que de manera más o menos consciente se acaba echando de menos. Es cierto que este trabajo empieza muy bien y que uno acepta muy rápido ese cambio de estilo, pero Kristine Leschper pone tanto empeño en alienar y encapsular al oyente que acaba sacándolo del disco.

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