Iván Ferreiro - Cena Recalentada

Iván Ferreiro abre un paréntesis en su carrera en solitario para rendir tributo a una de sus bandas favoritas con un disco que, lejos de parecer un refrito, logra actualizar algunos clásicos de Golpes Bajos para que suenen frescos y actuales.

Iván Ferreiro abre un paréntesis en su carrera en solitario para rendir tributo a una de sus bandas favoritas con un disco que, lejos de parecer un refrito, logra actualizar algunos clásicos de Golpes Bajos para que suenen frescos y actuales.

Golpes Bajos son uno de esos ‘grupos de culto’, expresión que suele utilizarse –de manera casi despectiva– para catalogar a bandas que no alcanzaron en vida esa popularidad que, por talento o canciones, debían haber conseguido. 091 (hasta su reencuentro hace un par de años), Parálisis Permanente, Pata Negra, La Buena Vida… y tantos y tantos otros (cada uno que añada a los suyos).

El Portamérica 2014 como germen del proyecto

El germen de este disco está en el Portamérica 2014, donde Iván Ferreiro se rodeó del bajista y el teclista de Golpes Bajos para hacer un concierto de homenaje a su banda favorita.

Si no contamos las reuniones puntuales que se produjeron en 1997 (con una gira de regreso que fue un fracaso comercial) y en 2007 (cuando celebraron la Movida con un concierto de reencuentro), no se puede decir que Golpes Bajos llegaran realmente a reunirse de más que de manera ocasional. Pero Iván Ferreiro, uno de los mayores y más cercanos fans de la banda, se ha propuesto traerlos de nuevo a la palestra más de treinta años después de su disolución. Primero, con uno de los conciertos más controvertidos que haya celebrado, probablemente, el gallego.

Sucedió en el Portamérica 2014, cuando el festival se celebraba en el pueblo natal de Iván, Nigrán. A pesar de que tanto él como el festival se habían encargado de anunciar que el show sería un tributo a Golpes Bajos, los festivaleros nos sorprendimos al ver un concierto completo en el que no acompañó el homenaje con ninguno de sus éxitos en solitario o de los Piratas. El resultado fueron pitos y abucheos de una multitud que recibió con incomprensión este directo tan especial. Iván respondió con un educado que os den: “Siento si no esperabais esto, pero es lo que hemos ensayado y es lo que vamos a hacer”. La esperpéntica estampa se completaba con dos pantallas gigantes a ambos lados del escenario, donde se proyectaban en tiempo real todos los tuits que los asistentes enviaban con el hashtag del festival. Como podréis imaginar, después de unos minutos, la organización optó por interrumpir la sangría y desconectó el servicio.

Fotografía: Promo

Reactualizando unas de las mejores bandas de la movida

Desde la primera canción podemos ver que no estamos ante un disco de refritos, sino ante una reinterpretación hecha desde el cariño y la admiración a Golpes Bajos. La voz de Ferreiro se adapta perfectamente a las tesituras graves de Copini y los arreglos electrónicos que tanto les gustan a los Ferreiro estarán presentes en todo el álbum.

Pero anécdotas aparte, ese concierto fue, evidentemente, el germen de este nuevo disco –“Cena Recalentada” de Iván Ferreiro. El músico se rodeó de los componentes originales de la banda, salvo Germán Copini (fallecido en 2013) y Teo Cardalda, es decir Pablo Novoa y Luis García, con quienes preparó un material muy completo. Quizá se precipitó al presentarlo en directo sin el respaldo de un disco, pero ahora lo tiene. Y vaya disco. Podríamos decir que es el sueño de todo revival. Canciones fieles al espíritu original pero con un lavado de cara que las hace sonar actuales y frescas. Me viene a la memoria el disco “Love” de los Beatles, que se editó para una de las actuaciones del Circo del Sol y que contaba con canciones originales de los de Liverpool remezcladas para la ocasión. Los puristas podrán decir que eso no son los Beatles. Yo, al contrario, agradezco que después de haber escuchado un par de millones de veces todos sus discos alguien reinvente con gusto y buen hacer unas canciones que conozco de memoria.

Y este ha sido el caso de “Cena Recalentada”. Muy en contra de lo que el título podía sugerir, la primera canción ya nos demuestra que no estamos ante un disco de refritos, sino ante una reinterpretación hecha desde el cariño y la admiración a Golpes Bajos. La voz de Ferreiro se adapta perfectamente a las tesituras graves de Copini y los arreglos electrónicos que tanto les gustan a los Ferreiro estarán presentes en todo el álbum. La misma “Cena recalentada” o el excelso final de “No mires a los ojos de la gente”, quizá la canción más conocida del grupo, es buen ejemplo de ello.

Otra de las cosas que llaman la atención es que en la mayoría de casos se han respetado las cajas de ritmos de sonido vintage para mantener la base rítmica de los temas. Un acierto teniendo en cuenta la pátina electrónica que tienen la mayoría de cortes, donde se mezclan estas influencias con las guitarras funk (“La virgen loca” y “Colecciono moscas”) y el oscurísimo pop que hicieron grandes a Golpes Bajos (“A santa compaña”). Mención especial para la modulación de voz en “Estoy enfermo”, donde si cierras los ojos puedes imaginar al propio Iván Ferreiro envejeciendo en el estribillo, como una especie de pesadilla sonora, mientras canta “estoy enfermo, como envejezco”. O la acertada producción de “Fiesta de los maniquíes”, uno de los cortes más interesantes del disco (y del extinto grupo), donde coquetean con el techno-pop.

No sólo un disco de versiones

El mayor logro de este disco es que Iván Ferreiro se ha llevado a su terreno todos los grandes éxitos de Golpes Bajos. Diecinueve canciones (nada más y nada menos), haciendo por un lado una labor de actualización para los que no las conocieran y, por otro, lanzando un disco que bien podría haber firmado él en su etapa en solitario, conectando también con sus seguidores más actuales.

Pero, en mi opinión, el mayor logro de este disco es que Iván Ferreiro se haya llevado a su terreno todos los grandes éxitos de Golpes Bajos. Diecinueve canciones (nada más y nada menos), haciendo por un lado una labor de actualización para los que no las conocieran y, por otro, lanzando un disco que bien podría haber firmado él en su etapa en solitario, conectando también con sus seguidores más actuales. Así ocurre en “Hazme un nueve”, la elegante “Come prima”, clásico italiano que versionaban los gallegos allá por los ochenta, “Travesuras de Till” o “Tendré que salir algún día”, donde asoma el inseparable Rhodes de Ferreiro.

En definitiva, estamos ante un disco que no debería pasar desapercibido. Una reactualización muy bien orquestada de un gran repertorio y, sobre todo, un homenaje de un fan que disfrutó y aprendió con Golpes Bajos. Un último intento de reivindicar el legado de una de las mejores bandas españolas de los ochenta.

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