La Zowi

La Zowi –
Ama de Casa

La Zowi se toma en serio su carrera tras cinco años de goteo en los que se ha convertido en la figura femenina más icónica de la escena underground y ofrece una mixtape sólida, brevísima y contundente que concentra todas sus facetas, vicios y virtudes, expone sus alegatos (empoderamiento desde el sexo y la reapropiación de conceptos) y deja abierta la puerta para un debut de verdad en el que todo alcance un desarrollo que supere lo testimonial. Zoe Jeanneau sienta sus cimientos.

La Zowi siempre ha estado un poco aparte, rodeada de una especie de halo de misticismo o de superioridad, empoderada en la posición de emperatriz del trap nacional, a sus cosas y pasando por la música como ave de paso, dejando una huella indeleble con cada contado sencillo que soltaba, más oscuro unas veces, más experimental otras, pero también tirado al reggaetón o al melódico, tirando de sentimientos unas veces y de agresividad otras, y siempre dotándole a todo el conjunto de un aura sexual, de un empoderamiento a través del cuerpo y de la apropiación de conceptos. En ese tiempo y a cuentagotas ha logrado convertirse en una figura icónica, respetada por crítica y público en el mundo undergound pero vista con recelo desde el establishment. Pura y auténtica, La Zowi se mantiene en el limbo entre lo inclasificable y lo estándar de la escena, entre el respeto incondicional y la chabacanería, y no se sube a sus propios carros de popularidad para mantenerse firme en hacer lo que le da la gana, cómo y cuándo le da la gana. De ahí viene un poco seguramente el título de su última (y primera) mixtape, de la propia identidad que se desprende de su figura y de su personaje: alejada de los focos y de presiones dentro del mundo de la música, Zoe Jeanneau se ha dedicado a grabar poco pero bueno mientras tenía a su hijo con Yung Beef, dosificándose para no dejar de resultar icónica. Una puta ama de casa. La puta ama de casa. La Zowi madre, la Zowi reina.

La Zowi Puta, alcanzando el clímax creativo

Pura y auténtica, La Zowi se mantiene en el limbo entre lo inclasificable y lo estándar de la escena, entre el respeto incondicional y la chabacanería, y no se sube a sus propios carros de popularidad para mantenerse firme en hacer lo que le da la gana, cómo y cuándo le da la gana. De ahí viene un poco el título de esta mixtape, de la propia identidad que se desprende de su figura y de su personaje. Porque La Zowi siempre ha estado un poco aparte, empoderada en la posición de emperatriz del trap nacional.

En “Ama de Casa” Zoe, como reconocía a la gente de El Bloque, da un paso adelante y se toma más en serio su propia carrera musical, decidida a dar el salto definitivo que pueda traducirse en lanzar un trabajo sólido y concreto tras cinco años de goteo. Esta mixtape podría ser la antesala, sí, pero también es el broche perfecto para toda una etapa alejada inteligentemente de focos, engordando su índice de respetabilidad en la calle y ayudando a configurar el lado femenino de La Vendición, sirviendo de madrina (de madame, de hoe) para otras estrellas del underground como son Lorena B, Bea Pelea, La Favi o más recientemente la Albany, que ha heredado e intensifica su vertiente más triste y depresiva.

Es la culminación de varios procesos artísticos de La Zowi, además. En sólo seis temas, la parisina-malagueña-granadina-barcelonesa-madrileña repasa por todo lo alto todas sus facetas, desde el experimental hasta el reggaetón y desde el trap de Atlanta al emo-rap o a un sonido más pegajosamente absurdo mientras asienta su imaginario lingüístico y trasciende a través de él todas las ideas y transgresiones que pretende.

Fotografía: Promo

¿Y esa hoe quién es?

En sólo seis temas, La Zowi repasa por todo lo alto todas sus facetas, desde el experimental hasta el reggaetón y desde el trap de Atlanta al emo-rap o a un sonido más pegajosamente absurdo mientras asienta su imaginario lingüístico y trasciende a través de él todas las ideas y transgresiones que pretende.

Es lo que hace que el primer tema sea la ambigua “Putas”, un remix en español del “Moonlight” del difunto XXXTentacion en colaboración con Flynt Hustle. Repitiendo hasta la saciedad el concepto, Zowi parece querer vaciarlo de su sentido para poder entonces reapropiarse de él y otorgarle un nuevo significado. Es ahí donde reside su verdadero empoderamiento, en la apropiación de un concepto como el de ‘puta’, con todas sus connotaciones negativas, para convertirlo en un arma que blandir a favor. La Zowi pone las reglas de su propio universo y solo unos pocos son capaces de entenderlo, aceptarlo y compartirlo: la ‘ganga’, ese círculo cerrado que tanto remite al trap en general (al drug-dealing, el joseo…) y que genera una enorme intimidad y altísima conectividad. Esto es música pa’ putas y pa’ gangsters na’ más”, para aquellos que quieran entrar en la comunidad de La Zowi, en su círculo cerrado, y reapropiarse con ella de los conceptos.

Empoderada, arremete con flow puro contra el concepto vacío y suelta la gran gema de “Ama de Casa”, su cañón y su ariete, una “No Lo Ves” producida por el durísimo Steve Lean y presentada con honores por el padrino del cotarro: Yung Beef. Icónica, La Zowi compra por Serrano conquistando la capital mientras escucha ¿esa hoe quién es?”, en la Gucci Store” mientras tú lo haces “en las rebajas de GUESS”.

La culminación de varios procesos artísticos

En “Ama de Casa” Zoe da un paso adelante y se toma más en serio su propia carrera musical. Esta mixtape podría ser la antesala, sí, pero también es el broche perfecto para toda una etapa alejada inteligentemente de focos, engordando su índice de respetabilidad en la calle.

Oscuro” baja después a terrenos más sucios con un reggeatón deconstruido en manos de los británicos Barla y Oddlaw, que sigue la línea de las producciones más experimentales que ha publicado La Zowi junto a Zora Jones, y “Lo Siento” trae al nuevo descubrimiento melódico de La Vendición, el dúo formado por el valenciano Goa (una suerte de Lil Peep a la española: estética emo, temática depresiva y uso de psicofármacos) y el guitarrista y productor de efluvios psicodélicos Pochi que acaba de lanzar junto a Yung Beef “Traumatismo Kraneoencefálico”, para una canción con estribillazo que reivindica el poliamor y reconoce la dificultad para mantenerlo desde los dos lados, entre malos entendidos y falsas expectativas: No quería pero no me arrepiento, tus palabras se las llevó el viento”.

El punto romántico de la mixtape se cubre con la grasa de “Trust No Bitch”, seguramente su tema más gordo y kinki, con ese “naide” que luego se corrige anárquicamente y que, de nuevo y en sintonía con las ideas de Yung Beef, reivindica un uso libre y espontáneo del lenguaje (algo que han defendido en el pasado grandes literatos como Benito Pérez Galdós o Gabriel García Márquez — ya podéis crucificarme). Imposible no pensar en este punto que hay una cierta mimetización entre La Zowi y el que es el padre de su hijo, así como que éste es evidente inspiración para una forma más desgarrada y emotiva de tratarse la voz, más alejada del característico chillido vidrioso que brilla con luz propia en viejos y no tan viejos hits como “High”, “Mi Chulo”, “Obra de Arte”, “Random Hoe” o “Bitch Mode” (varias de estas publicadas a lo largo de 2018 e inexplicablemente fuera de la mixtape).

Madame del urban nacional

Trazas de genialidad en una mixtape que en pocos momentos baja el nivel y que sirve tanto para iconizar cada uno de las facetas de La Zowi como para dejar asomar ciertas cosas que quedan por venir, aunque en el fondo nos quedemos con las ganas. Queda Zowi para rato, y todo apunta a que lo mejor acaba de comenzar.

Para cerrar el trayecto lo que esperamos es realmente un aperitivo de algo más sólido por venir. Brilla con intensidad “Si Te Pillo”, producida con fiereza por Tweak y en la que la trap queen por excelencia de nuestro país vuelve a ejercer de introductora, de madame ceremonial, para presentar en sociedad a una Albany que ya despuntaba en Granada con temazos como “Nadie” y que conecta con ella a la perfección (tanto que casi cuesta diferenciarlas, salvo porque la jerga de Albany fluye de forma más naturalizada), pero desde un lado más depresivo, más sad, más melancólico y derrotista.

Trazas de genialidad en una mixtape que en pocos momentos baja el nivel y que sirve tanto para iconizar cada uno de las facetas de La Zowi como para dejar asomar ciertas cosas que quedan por venir, aunque en el fondo nos quedemos con las ganas. Queda Zowi para rato, y todo apunta a que lo mejor acaba de comenzar.

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