TOY: «Cada canción de “Happy in the Hollow” tiene un aroma totalmente diferente e independiente»

Fotografía: Steve Gullick

Siempre he defendido que diferentes perspectivas y puntos de vista sólo pueden generar riqueza a una casa, un país o un pequeño grupo de música. Para los protagonistas de nuestra entrevista de hoy sus orígenes han marcado de forma clara su estilo musical. TOY llevan varios años dentro de la industria musical y han podido descubrir en sus propias carnes lo duro que puede llegar a ser en ocasiones esto de dedicarse a la música de manera profesional.

Durante sus más de ocho años de existencia, el quinteto formado por Tom Dougall, Dominic O’Dair, Maxim Barron y Charlie Salvidge sólo ha tenido un cambio en sus filas: la marcha de su teclista Alejandra Díez y la posterior incorporación de Max. Además, han lanzado tres álbumes de estudio hasta la fecha (el más reciente «Clear Shot” en 2016) y están a punto de publicar su cuarto trabajo. “Happy in the Hollow” es un paso al frente dentro de su ya madura carrera, pretendiendo reivindicar ante el público su capacidad para combinar el mejor sonido pop con una psicodelia que posee claros tintes electrónicos.

Es precisamente Max quien nos ha atendido para hablar sobre el presente, pasado y futuro de la banda y sobre su perspectiva ante el inminente estreno de “Happy in the Hollow”.

Vuestros orígenes están en Brighton. ¿Cómo fueron vuestros primeros años?

Nuestra banda empezó como casi todas. Unos amigos que se conocen desde su adolescencia y que provienen de sitios y situaciones diferentes se transforman en hermanos y deciden emprender un proyecto juntos. La única diferencia es que el primero de nuestros proyectos no fue TOY, sino la banda Jo Ling & The Jing Jang Jong, pero en 2010 le llegó el momento a TOY y aquí seguimos. Yo fui el último en entrar porque antes estaba Alejandra Díez, una teclista española, pero actualmente soy uno más. Brighton siempre ha sido una ciudad de música, tenemos al lado la mítica Isla de Wight. [Risas]

A pesar de ser un banda británica habéis tenido gente de diversas nacionalidades ¿Es la multiculturalidad una de vuestras principales características?

Desde luego que lo es. Yo soy argentino, aunque llevo viviendo varios años en el Reino Unido, y la anterior teclista era española. Estas cosas nutren a la banda de una riqueza cultural de la que carecen formaciones en las que todos los miembros son de la misma ciudad. Tom o Charlie pueden enseñarme a mí muchísimos sonidos buenísimos que desconocía y viceversa.

Con “Happy in the Hollow” sólo continuamos el camino que iniciamos en 2016 con “Clear Shot”, nuestro álbum de maduración.

El público os conoció en 2012 cuando sacasteis vuestro álbum “TOY”. Algunas bandas dicen que el debut es el álbum más fácil porque nadie espera nada de ti. ¿Crees que es más fácil sacar un debut que consolidarse con álbumes posteriores?

Desde luego, cuando comienzas una aventura musical nadie espera nada de ti y en cierta manera tienes más libertad de movimientos (siempre que te rodees de gente que merece la pena). El problema de ser un recién llegado a la música es que, o bien por desconocimiento o por ingenuidad del novato, te puedes llegar a rodear de gente que puede llegar a ser muy toxica para tu progreso musical y que puede manejarte a su antojo y conveniencia. TOY sufrimos eso hasta nuestro segundo trabajo, cuando decidimos decir basta y apostar por nosotros mismos.

Precisamente, te iba a preguntar por el descanso que tuvisteis entre “Join the Dots” (2013) y “Clear Shoot”, que vio la luz ya entrado el año 2016. ¿Era necesario reencontraros como banda?

El parón vino motivado por varias circunstancias. Tras el segundo álbum nos embarcamos en giras más duraderas que hicieron más complicado el hecho de poder centrarnos exclusivamente en la composición, aunque siempre intentamos compaginar bien escribir y los conciertos. Además, estábamos cansados de ser dirigidos y necesitábamos ser más nosotros mismos. Como te decía, lo más importante para trabajar bien no es estar rodeado de un gran sello, sino de gente de confianza con la que puedas discutir de tú a tú todos los aspectos sonoros, líricos y técnicos de la banda y el disco.

Ahora la actualidad gira en torno a la publicación de vuestro nuevo álbum. ¿Qué esperáis de él?

Desde luego, estamos deseosos de ver qué nos depara esta nueva apuesta. Creemos que es un disco que gustará a la gente y que en cierta manera rompe con lo que hemos hecho hasta ahora. Cada vez priorizamos menos lo que nos exigen en favor de lo que verdaderamente nos pide nuestra mente y gusto. Cada una de las canciones tiene un aroma totalmente diferente e independiente, pero con un halo que las une a todas ellas como hermanas. Será un álbum más cañero, como dicen ustedes. [Risas]

Fotografía: Steve Gullick
¿Es este vuestro álbum de maduración profesional?

Creo que el de nuestra maduración fue el tercero, “Clear Shot”. Ahí empezamos a despegar de forma independiente y por nosotros mismos. Ahora sólo continuamos ese camino que iniciamos en 2016 y espero que sirva para consolidarnos como una banda que, aunque tiene gente joven entre sus filas, pueda considerarse lo suficientemente madura como para seguir haciendo disfrutar al público.

Uno de vuestros signos de identidad es el firme uso del teclado. ¿Crees que este instrumento tan popular en los setenta y ochenta en la música pop se está perdiendo?

El teclado ha sido parte de la columna vertebral de muchos sonidos de los setenta y ochenta porque es un instrumento que da un dinamismo a la canción del que carecen el resto. Imagino que será cosa de moda o avance tecnológico, pero sí es verdad que en décadas posteriores está menos presente. Aun así, creo que deberíamos apostar fuertemente por él en el pop y el rock de nuevo, combinado con los sonidos que nos pueden aportar los sintetizadores y la postproducción discográfica.

Me has comentado antes la variedad de estilos que os han influenciado a cada uno en vuestra vida. ¿Qué te hizo ponerte frente a un teclado?

Yo siempre he tenido una especial fijación por la música alemana de los setenta. Me encantan Cluster, que simplemente fueron maravillosos. Son uno de los grupos más importantes de la historia de Europa en el mundillo del krautrock y la música experimental. Y algo más actuales también tuve mucha influencia cuando era niño de la música de Daft Punk. Por otro lado, siempre me ha gustado mucho la música folclórica argentina de los años setenta y ochenta.

Vuestro sonido juega mucho con la psicodelia. ¿Qué tiene la psicodelia de especial respecto a otros géneros? ¿Es complicado hacer psicodelia en 2019?

La psicodelia de algunas de nuestras canciones tiene la ventaja de poder ser lo que tú quieras. La música psicodélica siempre ha sido maravillosa porque es tan amplia y maleable que se adapta a medida para cada persona. Lo que para alguien puede ser una canción triste y reflexiva, para otro puede ser algo muy alegre. Además, al disfrutar de ellas abrimos todos nuestros sentidos y nos permite viajar donde más nos guste. Eso no lo pueden hacer otros géneros.

Nunca es complicado hacer psicodelia. Todos nosotros tenemos épocas de confusión y dudas donde nos perdemos en la nada y la psicodelia nos ayuda a expresar eso. Además, creo que es un género que, a través de sus subgéneros más actuales, se está utilizando de nuevo.

¿Cuál es el estado de la música en vuestro entorno? A veces parece que las revistas musicales siempre intentan buscar a nuevas estrellas que se parezcan a viejas glorias.

La nostalgia es un agente que, sin ser negativo en su forma primitiva, puede llegar a serlo. A lo largo de las últimas décadas siempre ha habido nostálgicos. En los años sesenta, en plena locura Beatle, ya había nostálgicos del jazz y de artistas de los cincuenta. Eso se fue exagerando durante los setenta, ochenta, noventa y hasta hoy, y a veces cansa. No quiero decir que rememorar lo antiguo sea una mierda, ni mucho menos, pero considero que ahora hay grupos extraordinarios que, sin perder la perspectiva de los que han estado antes que ellos, intentan crear nuevos sonidos y espacios por donde expandirse. Es positivo que exista ese movimiento y cambio, porque de lo contrario nos quedaríamos estancados.

Con la prensa británica ocurre lo que la sucede en otros temas como la política. Para ellos, todo tiempo pasado fue mejor e intentan compararnos con lo que les apetece. Pero bueno, nosotros seguimos a nuestra onda. [Risas]

La música psicodélica siempre ha sido maravillosa porque es tan amplia y maleable que se adapta a medida para cada persona. Lo que para alguien puede ser una canción triste y reflexiva, para otro puede ser algo muy alegre.

¿Qué esperáis para la gira de vuestro nuevo disco?

Pues mira, te podemos contar que la primera tanda de nuestra gira nos llevará por toda Europa a partir de febrero y, por lo menos, hasta finales de marzo. Es importante destacar que la presentación del álbum la haremos unos días antes, en concreto el 25 de enero. Tocaremos en directo en el Rough Trade East de Londres. Sinceramente, creemos que el directo del nuevo álbum va a ir genial con el espectáculo. Así que espero que muchos se animen.  

¿Fechas en España?

Sí, tenemos cuatro. Son de las ultimas de la próxima gira e iremos a Bilbao el 12 de marzo, a Madrid el 13, Zaragoza 14 y Barcelona el 15. El público español siempre es muy activo y nos sentimos como en casa cada vez que vamos por allí.