Jeff Tweedy

Jeff Tweedy –
WARM

El líder de Wilco se aventura en solitario con su primer álbum de estudio formado por material totalmente nuevo, en el que con poco más que su guitarra alude a situaciones del pasado para estar en paz con su presente. Un trabajo personal en la línea de lo que ha venido haciendo durante esta última década, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.


Hay artistas y grupos a los que uno tiene o coge más cariño que a otros. Cuando eso ocurre se suele ser más permisivo y complaciente porque te han dado tantos buenos momentos que, aunque actualmente ya no hagan cosas tan asombrosas y hayan caído un poco en el conformismo, su simple llamada a la puerta te alegra. Es como ese viejo amigo con quien solías quedar y que cuando te encuentras te alegras por saber de él e incluso, si la ocasión lo permite, te tomas un café. Eso me pasa a mí con Jeff Tweedy. Después de un disco con su hijo, otro par de lanzamientos con Wilco y un álbum de versiones por cuenta propia, se atreve por fin con un trabajo totalmente en solitario y con canciones nuevas: “WARM”.

Emoción sin virtuosismos

Jeff Tweedy siempre logra canciones resultonas y agradables, pero el tono más calmado y clásico de sus últimos lanzamientos no emocionaba tanto como los grandes discos de Wilco. Sin embargo y a pesar de seguir con esa tónica cotidiana y arraigada en la música americana, “WARM” ofrece bastante más de lo que hubiéramos pensado en un primer momento.

El caso es que yo no tenía grandes expectativas con este álbum. No es que esperase un mal disco ni mucho menos (Jeff siempre logra canciones resultonas y agradables), pero el tono más calmado y clásico de sus últimos lanzamientos no me emocionaba tanto como los grandes discos de Wilco. Sin embargo y a pesar de seguir con esa tónica cotidiana y arraigada en la música americana, “WARM” ofrece bastante más de lo que hubiera pensado en un primer momento.

Acompañado por Spencer, su hijo, y Glenn Kotche, amigo y batería de Wilco, “WARM” es un trabajo intimista, marcado en gran parte tanto por la reciente muerte del padre de Jeff como por el cáncer que sufrió su mujer, algo que también ha tratado en su autobiografía (la cual lanzó poco antes del álbum). Esto deriva en un disco en el que el duelo está presente de muchas maneras diferentes, con un Jeff Tweedy que revisita pasajes de su vida y reflexiona sobre ellos y sobre cómo su vida ha afectado a las personas que le rodean. Pero no como un lamento, sino como algo purificador, como una forma de aceptarlo y estar en paz.

Fotografía: Whitten Sabbatini

Pequeñas cartas independientes

“WARM” es un trabajo intimista, marcado en gran parte tanto por la reciente muerte del padre de Jeff Tweedy como por el cáncer que sufrió su mujer, algo que también ha tratado en su autobiografía.

Desde esa disculpa con la que abre el disco en “Bombs Above”, Jeff se sincera consigo mismo y con los demás a través de canciones que parecen pequeñas cartas independientes con su propio principio y final, pero fuertemente conectadas entre sí. En “Some Birds”, primer single del disco con un sonido similar a los temas de “Schmilco”, reflexiona sobre sentirse indefenso y desganado a la vez que furioso por ello, mientras que en “Don’t Forget” mira a aquellos días en los que sufría adicción a las drogas y estaba convencido de que esa adicción acabaría llevándolo a la muerte. Aquí se dirige a su hijo, esperando que no se olvide de él aunque algún día ya no esté y simbolizando de alguna forma la propia muerte de su padre.

Instrumentalmente no hay grandes sorpresas. “How Hard It Is for a Desert To Die” es el tema más pausado e introspectivo del registro y “Let’s Go Rain” mira de reojo a los Beatles de “Maxwell’s Silver Hammer” en una celebración de esos malos momentos que a la vez son los que más nos ayudan a crecer. “From Far Away” intenta reflejar lo desconectados que nos sentimos de los demás a través de sus guitarras etéreas, el folk intimista y la batería inconexa, mientras que “I Know What It’s Like” gira hacia un pop más cercano a Wilco, erigiéndose como uno de los singles más potentes de este trabajo, con una mayor presencia de guitarras y una letra que intenta mostrar empatía y a la vez desafiar los límites de esta: “I know what it’s like to keep losing place.

Comienza así el que para mí es el tramo más brillante del álbum. “Having Been Is No Way to Be” es uno de los mejores medios tiempos que Jeff ha escrito en años, realmente sobrio en la instrumentación pero con frases que consiguen encandilar a cualquiera para criticar a los fans que aún hoy dicen abiertamente que les gustaría que volviese a tomar drogas para hacer discos más experimentales: “Now people say / what drugs did you take / and why don’t you start taking them again? / But they’re not my friends. Por momentos parece una “Ashes of American Flags” totalmente desnuda.

Perdido, pero sin prisa por encontrarse

Abordar ciertas situaciones personales nos lleva a un disco en el que el duelo está presente de muchas maneras diferentes, con un Jeff Tweedy que revisita pasajes de su vida y reflexiona sobre ellos y sobre cómo su vida ha afectado a las personas que le rodean. Pero no como un lamento, sino como algo purificador, como una forma de aceptarlo y estar en paz.

Y hablando del “Yankee Hotel Foxtrot” (2002), el combo “The Red Brick” y “Warm (When the Sun Has Died)” es, para mí, la mayor sorpresa de este “WARM” precisamente por eso: porque recuerdan al cuarto disco de Wilco, a sus mejores tiempos. Dos piezas que podrían ser una sola, con una primera parte más agresiva (de sonido similar al “Star Wars” que sacaron en 2015) que rompe en una segunda mucho más calmada, como si cada una de ellas representase una parte de la personalidad de Jeff Tweedy y en la que una le pide a la otra que descargue su ira únicamente en sus canciones: “Please, take my advice / worry into your song / grow away from your anger.

Sin ser tampoco nada especialmente experimental, creo que es en los temas algo más ambiciosos donde Jeff sigue brillando más. “How Will I Find You?” deja claro que el de Illinois está perdido, pero tampoco tiene ninguna prisa por encontrarse ni la necesidad de forzar nada. Hace tiempo que sus canciones dejaron de intentar contentar a nadie y lo importante ahora es llegar a buen término, hacer las paces con uno mismo. Sabemos que musicalmente puede dar más de sí sin la necesidad de utilizar ningún tipo de drogas, pero mientras siga dándonos versos capaces de removernos por dentro, ¿qué importa?

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