Fotografía: Dani Cantó

Hazte Lapón
Tú Siempre Ganas

5

La carrera de Hazte Lapón llega a su fin. Cinco años han transcurrido entre la publicación de su álbum debut y “Tú Siempre Ganas”, un tiempo protagonizado por la supervivencia de un grupo en el angosto indie y por la facturación de grandes canciones. Y es que si por algo se ha caracterizado la trayectoria de Hazte Lapón es por canciones en las que se mezclan letras inteligentes, ácidas y románticas con melodías fáciles de disfrutar; “Tú Siempre Ganas” no es una excepción.

Para su canto de cisne, Hazte Lapón han decidido entregarnos veintidós canciones con las que mostrarnos todo el imaginario y la paleta sonora del grupo. El resultado termina siendo una suerte de “69 Love Songs” donde tienen cabida el krautrock (“Yo Los He Visto”), una marcha nupcial (“Catalizadores del Amor”), el dub (“El Desencanto”) y tintes de noise-pop (“Fantasías Brutalistas”); todo ello, eso sí, dejando grandes singles por el camino como “La Vida Adulta” o “Vidas de Santos” y tomando como hilo conductor el pop adulto y la lírica tan característica de Lolo Lapón, quien aparece claudicando ante esa vida adulta en pos de su relación con Saray Lapón y su familia.

Fotografía: Pablo Zamora

Nacho Vegas
Violética

4

Tres años después de un diminuto chasco ante crítica y público con “Resituación”, Nacho Vegas anunció que estaba trabajando en un nuevo álbum. Los nervios y las dudas se apoderaron de todo el mundo, pues nadie sabía qué iba a ser del cantautor por todos querido después de un disco en el que por primera vez en toda su carrera se había apreciado una bajada de calidad. El 15 de junio de 2018 todos tuvimos que callarnos y aplaudir, porque Nacho Vegas lo había vuelto a hacer. “Violética” es una obra espléndida, un emocionante viaje a nuestros lugares más recónditos en el que la colectividad y la individualidad se entrelazan. Es un álbum lleno de capas, preguntas y respuestas; pero, aparte de un álbum, es un monumento que nos obliga a darnos la mano y a aprender de nosotros mismos. Y como siempre ocurre con el asturiano, “Violética” no sólo es un disco lleno de pura literatura y reflexión, sino uno en el que también rebosa auténtica musicalidad, pues las canciones están cosidas perfectamente y en ellas podemos ver un trabajo y una intención de originalidad únicos.

Nacho Vegas lleva más de veinte años acompañándonos, haciéndonos sentir cómodos en lugares en los que normalmente no lo estaríamos y, salvo algún pequeño guijarro en el camino, mantiene intacta su aparente natural capacidad para emocionarnos y sorprendernos composición tras composición.

Fotografía: https://www.facebook.com/belakomusic/

Belako
Render Me Numb, Trivial Violence

3

Con su segundo disco, Belako ya empezaron a posicionarse como una de las bandas españolas más poderosas del panorama emergente. Su energía punk se deshacía de toda clase de convencionalismos, configurando un sonido inconfundible, guitarrero, sintético, oscuro, bailable y seductor al mismo tiempo, que llevó su sonido por toda la Península y fuera de ella. No obstante, el cuarteto vizcaíno no podía pararse ahí, e incapaces de jugar a lo seguro han lanzado un órdago llamado “Render Me Numb, Trivial Violence”. El éxito comercial, crítico y creativo es total.

Si con “Hamen” ya estaban empujando sus propias fronteras, con “Render Me Numb, Trivial Violence” Belako las destruyen por completo para no ser jamás encasillados en estilos genéricos. A través de catorce temas despedazan toda catalogación imaginable, amalgamando géneros a priori incompatibles (dance-punk, electrónica analógica, rock alternativo, indie, reggae…) y reformulando su modo de componer canciones, tanto a nivel de estructura e instrumentación como de grabación al combinar analógica y digital, dando lugar a texturas sorprendentes y variadas. Tanto a nivel de proceso creativo como lírico estamos ante un disco muy ligado a la actualidad, cuyos temas abordan desde la banalización de la violencia a la que estamos expuestos a través de los medios de comunicación hasta la denuncia directa y sin ambages de la violencia de género, todo envuelto en un halo misterioso y atmosférico.

Este sonido inclasificable e inconfundible, que ya ha llegado con éxito a Estados Unidos, Japón o Corea del Sur, denota que Belako son una banda desarrollada y en constante evolución, y con algo de suerte aún no habremos visto lo mejor de Cris, Josu, Lore y Lander. Está claro que no tienen intención de dejar de innovar y sorprender, ni ahora ni nunca.

Fotografía: Jorge Fuembuena

Niño de Elche
Antología del Cante Flamenco Heterodoxo

2

Desde que Camarón, Tomatito, Pachón y Raimundo Amador sacaron la “Leyenda del Tiempo” en 1979 (y aún incluso antes, gracias a Sabicas, Kiko Veneno o Lole y Manuel) el flamenco ha buscado con insistencia nuevas vías de expandirse, nuevos géneros con los que amalgamarse. Entrado el 2018 pudiera parecer que está todo dicho, pero desde hace unos pocos años una nueva generación dispuesta a renovar el flamenco se ha hecho hueco en el panorama musical de nuestro país, abriendo sus frentes al resto del mundo.

Con una erudición pasmosa y tratando de buscar un hilo conductor que conglomere al pueblo gitano y a poetas y artistas de la historia de España, principalmente, pero también del extranjero, Niño de Elche y Raül Refree sacan su trabajo más ambicioso hasta la fecha. La experimentación está servida. Las corrientes literarias de inicios del XX (dadaísmo, surrealismo, cubismo…) sirven de base a los dos discos entre los que la vanguardia y lo clásico encajan perfectamente, estableciendo, más que un álbum, una colección de canciones que poco o nada tienen que ver entre sí pero que funcionan bien de manera aislada. Melodías muy accesibles conviven con otras complejas formas de expresión, estructurando premisas de difícil comprensión pero de fácil escucha. Condenada por algunos y alabado por los medios del extranjero como lo que es, una obra experimental no definitiva, en busca de la renovación, esta antología da interesantes muestras de lo que es capaz el cerebro del ilicitano, quien aún tiene muchas historias que contarnos.

Fotografía: Promo

Rosalía
El Mal Querer

1

Se ha dicho todo de Rosalía este 2018. Facciones enfrentadas entre la admiración absoluta y el despecho y el rechazo, llegando a polarizar a nuestra sociedad y a nuestra opinión pública como si nos encontráramos ante unas elecciones (o más) e incluso como si de la cuestión catalana se tratara, demostrando una vez más nuestro espíritu bipolar y maniqueísta. Qué se le va a hacer. En lugar de reconocer que Rosalía ha demostrado que son posibles ciertas cosas que antes ni se imaginaban planteables, algunos se quisieron quedar con nimiedades malinformadas como el peso de Sony en la composición de “El Mal Querer” (0), la eterna cuestión sobre el producto y el éxito (como si algo que triunfara tuviera que ser automáticamente denostable, como si fuera imposible que triunfe lo genial o que admitamos que Rosalía se ha convertido por derecho propio en la excepción que confirma la regla) o la turra promocional, que aunque cierta también ha sido necesaria para que la chiquilla esté firmada como cabeza de cartel en festivales nacionales del nivel del Primavera Sound, BBK Live y la reencarnación del Doctor Music; para que vaya a ir a Lollapalooza y a Coachella; para que Pitchfork, The Guardian, The New York Times, Dazed, NPR, Stereogum, Billboard o Rolling Stone la pongan por las nubes, en las mismas alturas inviolables en las que se aparece ella en la portada de Filip Custic, empoderada, pura, sublime y catártica, como es su segundo disco, y para que al final en eso se queden todas las críticas contra ella: en un volátil suspiro de “qué chapa con la Rosalía”. Un argumentazo, desde luego.

Rosalía se ha pasado el juego como ha querido arriesgando y pensando a lo grande, y tomando decisiones de doble filo para lo que es normal en cualquier estrella de pop de alrededor del globo. Rosalía va a las mismas galas que Camila Cabello, Dua Lipa y J Balvin, colabora y coleguea con ellos de tú a tú, pero luego se va al estudio con Oneohtrix Point Never, con Arca o con James Blake y hace música en honor a Björk y con renovadores radicales de lo nuestro como Camarón de la Isla y Enrique Morente por estrella guía. Rosalía destripa la tradición flamenca y la conecta con la modernidad de una forma vibrante y visceral, gracias a una producción épicamente minimalista de El Guincho que convierte palmas electrónicas en beats, que juega con las voces sin apenas tratamiento y las pone a combatir con voces robóticas y totalmente artificales, que abre ventanas temporales y que sabe sintetizar como nadie la perfección del pop de vanguardia con la experimentación en los terrenos del R&B electrónico y la pasión honda y torturada del flamenco. Rosalía es capaz de reducir conscientemente el material de “El Mal Querer” dejando en la recámara (por ejemplo) canciones con Pharrell Williams sólo para no deslizarse un ápice del concepto que plantea, una historia en once actos sobre un amor tóxico con sus aristas. Rosalía es capaz de sentarse con C. Tangana para componer ocho de los temas de un disco que seguramente tenga mucho de experiencias personales y errores que todos cometemos. Rosalía, Rosalía, Rosalía. Rosalía.

No nos cansamos aunque moleste, aunque canse. No nos cansamos de poner donde se merece semejante torbellino de talento arrollador, en lo más alto. Semejante Caballo de Troya capaz de plantarle a las listas de éxitos un disco completo, conceptual además, concebido (y así se ha hecho como demuestran los números de streaming) para escucharse de principio a fin y con una historia coherente y narrativa corriendo por sus venas que hasta le ha valido para aparecer en la lista de mejores libros del año para el NYT (vale la pena apreciar la calidad del libreto en la versión vinilo, con las ilustraciones, las letras poderosísimas y llenas de imágenes rotundas sobre la violencia doméstica, la ansiedad y, en fin, el mal querer y esa dedicatoria final que es un manifiesto en honor a todos los artistas que le inspiran y a quien le rompió el corazón) en la era de las playlists y el streaming. Una declaración de intenciones tal que, bajo la máscara pop (de altos vuelos) de “Malamente” y “Pienso En Tu Mirá”, esconde el espacio letal de “De Aquí No Sales” y sus motores rugiendo violencia, el oscurantismo electrónico de “Maldición”, el minimalismo emocional de “Reniego”, el canto iracundo de empoderamiento femenino que es “A Ningún Hombre” (“consiento que dicte mi sentencia…”), el vanguardismo R&B de “Bagdad”… Una reinvención visceral de su género, el flamenco, que conecta lo viejo con lo nuevo y que nutre las rosas de la experimentación electrónica, del avant pop y del nuevo R&B. Una revolución y la estrella que todos estábamos esperando. Una que brilla diferente y por encima de todas las demás.