Soleá Morente
Ole Lorelei

15

Soleá Morente se ha ido labrando poco a poco una carrera a través del flamenco, el rock y la psicodelia, bendecida por las colaboraciones con el entorno de Los Planetas en el álbum de Los Evangelistas o en temas tan potentes de la banda de Jota como «Una Cruz a Cuestas”. Mientras que en el debut de la artista nazarí, «Tendrá Que Haber Un Camino” (2015), ese sello de flamenco indie de la ciudad de la Alhambra era la seña de identidad del sonido del álbum, «Ole Lorelei” se ha abierto a nuevos derroteros.

Aunque la Soleá que conocíamos sigue presente en canciones como «La Alondra”, en este disco –gestado de la mano de Napoleón Solo y Lorena Álvarez– tienen cabida la rumba camelesca en «Baila Conmigo”, el sonido de Las Grecas en «Ya No Sólo Te Veo a Ti” o «Olelorelei”, el autotune en «La Misa Que Voy Yo” e incluso algunos guiños al trap en las bases. Soleá es junto a Niño de Elche, Quentin Gas, Rocío Márquez y sobre todo Rosalía una de las artistas que ha puesto un enorme grano de arena para que el flamenco esté de actualidad como no lo estaba desde hace mucho tiempo.


Tórtel
Las Tres Tormentas

14

Manteniendo esa voz y esas melodías tan propias que se extienden a lo largo de su discografía, Tórtel apuesta decididamente por la electrónica en “Las Tres Tormentas”, su disco más arriesgado y experimental hasta la fecha. También su trabajo más oscuro, donde se aleja del carácter desenfadado al que nos tiene acostumbrados. Todo suena más grave, con más cuerpo, nocturno. Las letras, por su parte, se tornan pesimistas y crípticas. Surrealistas. Como si hubieran sido compuestas mediante un proceso de escritura automática en el que Tórtel ha dejado fluir sus pensamientos para después musicarlos. No expone ideas explícitas, pero sí abundantes imágenes concretas sujetas a múltiples interpretaciones. A lo largo de su trayectoria discográfica, el valenciano ha ido explorando nuevas formas de expresión que dotan de gran variedad e interés a su propuesta sin que en ningún momento veamos comprometida su personalidad. Y este no es sino otro capítulo en esa constante búsqueda del no estancamiento desde el más absoluto convencimiento y buen hacer. Una apuesta que le ha salido redonda.


La Estrella de David
Consagración

13

Siete años han pasado hasta la ‘resurrección’ de David Rodríguez como ese cantautor tan único que ya nos conquistara con «Maracaibo” (2011). Ahora, este antihéroe de lo cotidiano sigue contándonos su particular manera de ver el mundo. Desde la portada, donde se le ve bajando la basura, nos avisa de que estamos ante un artista que nos abre una ventana a su mundo y expía sus miserias en un trabajo tan logrado como esperado.

En aquel mencionado «Maracaibo” (2011) David Rodríguez nos contaba su visión de la democracia o del problema catalán y tenía tiempo para lanzar algunas sublimes canciones de amor, todo ello sazonado con una pátina, a veces de pop, a veces de flamenco, a veces de krautrock, pero siempre con su inimitable y hastiada voz presente. «Consagración” sigue la misma líneas maestras, pero con menor brillantez. No obstante, sigue siendo un registro imprescindible para cualquier fan del espíritu bukowskiano del de Sant Feliú de Llobregat.


Texxcoco
Disorder

12

Nacimiento en Gran Canaria hace tres años escasos, bautizo de fuego en el Fuzzville de 2016, mudanza a Madrid, maxi-EP y giras continuas, fichaje por Subterfuge Records, visita a la mitad de los festivales del país, vídeo viral por enseñar pezones femeninos (recordamos: en el siglo XXI), publicación de su disco debut, consolidación. La historia de Texxcoco se crea aun más rápido de lo que se escribe, y visto lo visto ni siquiera ellos saben qué más capítulos habrán escrito al final de este año.

Mientras tanto nos han dejado un disco, “Disorder”, que es una maravilla de rock garajero digna de reivindicar y disfrutar a partes iguales. Jangle para poguear, noise para bailar, un toque de psicodelia y una buena pátina de lo-fi que se complementan en una mezcla con un objetivo bien definido: llenar salas de sudor y ruido. Y si la ridícula censura posmoderna de YouTube sirvió para que un puñado de gente haya descubierto a Adriana y compañía, pues mejor para ellos.


Toundra
Vortex

11

El rock progresivo instrumental se cuela en esta nuestra lista por méritos propios. Los madrileños continúan su travesía con otra fantástica obra que expande sus horizontes. A veces abrumadora con tanta información, pide unas cuantas escuchas para convertirse en una odisea de la que no querremos volver. Retoma la narrativa de sus primeros trabajos sin dejarse ahogar por la nostalgia o el refrito, y busca una meta nunca antes vista. Por eso, se plantea de forma tan atractiva el hecho de explorar nuevos terrenos sonoros. La lógica construye desde los cimientos una gran epopeya, ordenando los diferentes moods y sensaciones bajo una mirada ecléctica. Y, a pesar de no ser un álbum sencillo, contiene momentos muy pegadizos para oídos que busquen simplemente buenas canciones. Desde luego, su heterogeneidad marca las líneas que moldean la esencia de “Vortex” y sirve de conexión para todo tipo de público. Indie, folk, electrónica, hardcore y metal giran alrededor del vórtice sin miedo a desvanecerse. ¿Quién sería capaz de hacer que funcione algo así?