Aveces, la vorágine de lanzamientos internacionales parece opacar aquello que tenemos más cercano y que, a su vez, no lo tiene nada fácil para atravesar nuestras fronteras, algo que siempre ha estado reservado para un puñado de tipos con suerte. Sin embargo y a pesar de la aún notoria falta de apoyo a la cultura en este país, tenemos una escena musical muy viva, con grupos y artistas que no dejan de surgir, moverse y evolucionar hasta el punto en que, ocasionalmente, alguien consigue encandilar al mundo entero. Evidentemente hablamos de Rosalía, EL fenómeno nacional del año y, quizás, de la década.

Por desgracia, las diferencias (en lo que a repercusión mediática, alcance de público y cantidad de ceros en el contrato se refiere) entre ella y el resto de los integrantes de esta lista son tan grandes que resulta hasta obsceno que compartan ranking. La gran mayoría del resto de bandas, veteranas o novatas, de pop, de post-rock, de punk o de flamenco, siguen sudando tinta para poder vivir de su música, pese a ser reconocidas y bien valoradas aquí y fuera. Es deber de todos los que nos consideramos amantes de la música descubrir, apoyar y luchar por un panorama menos desolador para todas esas bandas y artistas. En El Quinto Beatle no creemos que sea incompatible la convivencia entre el mainstream (como las nuevas generaciones de Operación Triunfo copando todas las radios y listas de éxitos) y una escena underground fuerte, auto-sostenida, feminista, solidaria y que permita vivir dignamente de ello a artistas alejados de las corrientes más comerciales. Para ello toca arrimar el hombro, aunque la receta es bien sencilla: pagar por música, acudir religiosamente a las salas y, sobre todo, mantener los oídos bien abiertos.

 

Mohama Saz
Viva el Rey

20

Se hace más fácil exclamar “¡Viva el Rey!” desde que Mohama Saz editaron su tercer disco el pasado mes de septiembre y decidieron titularlo así. Y es que estamos ante la confirmación definitiva de una de las bandas más innovadoras, locas y prodigiosas del pantanoso submundo de la psicodelia española. Poderío hipnótico en directo que esta vez han sabido trasladar mejor que nunca al estudio, dando lugar a un disco que es un prodigio exótico.

Como una galaxia en crecimiento anárquico”, así definen desde su discográfica, Humo, la diversidad de direcciones que toman las diferentes canciones de este “Viva el Rey”. En él encontramos aires otomanos de anatolian rock, como siempre, pero con nuevos aderezos (andinos en “Altiplano”, armenios en “Erzeroumi Shoror”, krautrockeros en “King’s Safari”…). Y es que según acaba de sonar “La Marcha del Rey” no puedo evitar pensar que por Mohama Saz, uno se haría monárquico.


Marem Ladson
Marem Ladson

19

Marem Ladson da el salto a la larga duración con un trabajo homónimo que rompe con todos los estereotipos de cantautora folk. Con diversidad de estructuras, letras y texturas, y un estilo propio y moderno pero familiar y cercano, “Marem Ladson” es la primera piedra que la artista pone para la construcción de una carrera musical muy personal y con mucho futuro.

“Marem Ladson” nos introduce al universo personal (esto es, lírico y también sonoro) de una artista joven pero con experiencia y buenas ideas, cuya personalidad rompe con las constantes comparaciones con otras cantautoras españolas (Anni B Sweet, Russian Red…) para elaborar un estilo propio. El hecho de que, desde su debut, haya decidido optar por la introspección antes que por fórmulas más populares denota que Ladson tiene las ideas y las prioridades muy claras; si sigue acompañándose de productores que lleven a puerto su visión personal sin duda estamos ante una artista con futuro.


Aliment
Brother

18

Que el post-punk está viviendo una segunda (o tercera, o cuarta) juventud en nuestros días es evidente. Basta echar un ojo a bandas que copan todos los tops internacionales habidos y por haber: Iceage, Preoccupations, Protomartyr, Savages, Ought… El estilo está en boga y los amantes de los guitarrazos incisivos y oscuros podemos congratularnos de ello. Y a nivel estatal no podía ser menos: que nadie deje pasar el disco de Vulk que es otro crochet (de izquierda).

Y como no podía ser de otra manera, en su tercer disco Aliment han hecho lo propio, virando de su garage original hacia un sonido más cabreado, cercano a ratos a los primeros Parquet Courts. En el camino no han mutado sus genes más primarios: canciones brevísimas y al mentón, esencia pop mantenida aunque rodeada de más oscuridad y una producción limpia sobre la que brilla la voz de Eduard Bujalance. Más crípticos, más complejos, más activistas, más Aliment.


Ferran Palau 
Blanc

17

El regreso en solitario de Ferran Palau es una brillante indagación en el autodenominado’pop metafísico’ a través de sintetizadores, guitarras y voces que atrapan instantáneamente. Uno de los mejores discos en catalán del año que confirma nuevamente las virtudes de Palau para hacer canciones plácidas que consiguen elevarnos hasta llegar a la ingravidez.

Con “Blanc”, Ferran Palau firma diez temas que funcionan precisamente por la sencillez y la luminosidad que emana en cada sílaba que canta el de Collbató. Es curioso que Palau haya decidido titular así a un disco tan colorido, casi tanto como la portada, en el que cada canción va sumando tonos a este lienzo. Y es que aquí está uno de los puntos fuertes del álbum: pese a tener un hilo común, sus diez piezas funcionan como entidades en sí mismas, pequeños paisajes que conforman un mismo territorio, distintas auroras de un mismo amanecer.


Perro
Trópico Lumpen

16

La vida hay que tomársela con humor o, al menos, es lo que predican estos cuatro murcianos en este viaje intergaláctico plagado de homenajes a la cultura popular. “Trópico Lumpen” nos empapa con su cercanía, esa que sentimos al echar unas partidas a nuestro videojuego preferido con nuestros amigos. Sin embargo, sus virtudes no sólo radican en sus ganas de diversión. El contrapunto de misterio que encontramos en las canciones redondea un producto que de primeras parece simple. Una compilación de ramalazos indie-punk que nos hacen sentirnos como en casa… pero de otra dimensión. Desde la contención del single “Celebrando Primo”, pasando por la bailonga “Disco Masoca” hasta su reflexivo final con “Ese Tu Frescor”, el cuarteto hace fluctuar con gusto una variada gama de colores donde destaca el magnífico bajo, rellenando los huecos y conformando un sólido sonido que vuela entre géneros. Su asequible fórmula puede encandilar a cualquiera, así que os advertimos de que es bastante adictivo.