Confeti de Odio: «He apostado por temas auto-reflexivos que intentan hacernos pensar en esos momentos menos felices»

Siempre me ha resultado francamente complicado que un grupo triunfase en el extranjero cantando en un idioma que, aunque se domine realmente bien, no es el materno. Obviamente, como de todo en la vida, hay excepciones que confirman la regla y tenemos ejemplos muy mediáticos e históricos como ABBA o Scorpions. Aunque, en el caso de España, tenemos que mirar más con lupa. La realidad es que para una cantidad bastante significativa de bandas no deja de ser un reto el hecho de expresar sus sentimientos a través de canciones en un idioma que no es el suyo.

A Lucas de Laiglesia ya tuvimos la oportunidad de entrevistarle hace unos años como parte de Saint Clementine, una banda con clara influencia anglosajona que bebía de géneros como el grunge norteamericano y el punk de principios de siglo. La evolución artística de Lucas durante estos últimos años sólo se puede entender como un cambio de mentalidad resumido en la siguiente reflexión: si nos enamoramos, nos cabreamos, nos reímos, salimos de fiesta o lloramos pensando en castellano, ¿por qué escribimos sobre nuestros sentimientos en inglés?

Confeti de Odio surge precisamente de esta idea. Es un proyecto totalmente personal en el que Lucas escribe y nos deleita con aquellos temas que, por una u otra razón, no encajaban en ninguno de sus proyectos anteriores, ya sea por el idioma principal o el estilo musical. En su EP debut “Llorar de Fiesta” abraza el pop melancólico y, aunque está íntegramente en castellano, se observan influencias de géneros más puramente americanos. Un trabajo más que notable que ha contado con la producción de Juan Pedrayes, batería de Carolina Durante, y que hemos querido conocer con mayor profundidad con esta entrevista.

Lucas, cuéntanos: ¿qué es Confeti de Odio?

Confeti de Odio empezó siendo una manera de sacar canciones mías que no tenían cabida en ningún sitio y ahora se ha convertido en mí. Básicamente son las canciones que hago sin un fin concreto, por eso la palabra proyecto me da algo de vértigo. [Risas]

Entonces, no es una idea que te haya surgido hace poco, ¿verdad?

Pues todo esto empezó en 2015 cuando grabé una serie de canciones escritas por mí. Eran canciones que se grabaron con el micrófono de mi ordenador Mac y eran un poco horribles. Después, con Saint Clementine decidí aparcar todo esto un poco y cuando he vuelto he borrado algunas de las canciones antiguas, pero otras como “Pocos Likes” se han mantenido.

Una aventura musical personal que no lleva tu nombre. ¿Por qué decidiste hacer eso?

Básicamente porque he sacado canciones en inglés con mi nombre y porque me gusta tener un nombre diferente para no limitarme tanto a la hora de cambiar ideas, colaboraciones y demás. Para mí es muy importante que se sepa que con Confeti de Odio pretendo cerrar esa etapa en la que básicamente cantaba en inglés y ahora apuesto fuertemente por el castellano.

Además, otra ventaja que tiene es que me quito la etiqueta de cantautor, que sinceramente no me agrada demasiado.

«Es mucho más fácil expresar nuestras ideas y sentimientos en el idioma que utilizamos habitualmente»

En El Quinto Beatle te conocimos como parte de Saint Clementine. ¿Es un punto y aparte o un punto final para esta banda?

Ha habido varias ideas para dar una vuelta a la idea de grupo, pero ahora mismo estamos todos involucrados en cosas muy diferentes y si sale algo será dentro de bastante tiempo y con mucha calma, porque, como te decía antes, no me apetece volver a cantar en inglés ahora mismo.

Si tiramos de hemeroteca, hace tres años nos contaste que preferías cantar en inglés por la potencial proyección que tiene ese idioma en el extranjero. ¿Qué ha cambiado para que ahora opines todo lo contrario?

Yo creo que lo que me ha pasado es que he madurado y es cierto que antes pensaba firmemente eso y creía en ello. El cambio viene cuando te das cuenta de que es muy complicado, por no decir imposible, que tu música triunfe en el extranjero y concretamente en el Reino Unido o países angloparlantes cuando cantas en inglés y eres español. Nunca vamos a ser Nirvana o Green Day.

Creo que es importante darse cuenta de que nuestra lengua materna es la que es y que para la mayoría de nosotros es mucho más fácil expresar nuestras ideas y sentimientos en el idioma que utilizamos habitualmente. Además, en los últimos años he empezado a seguir a más grupos y cantautores que utilizan el español.

Fotografía: Promo

Fotografía: Promo

Me hablas de tu cambio de percepción respecto al idioma, pero, ¿crees que además se está poniendo de moda el castellano a nivel mundial en el mundo de la música?

Es muy probable. Conozco cada vez mas grupos que directamente empiezan en castellano o que, componiendo el primer álbum en inglés, deciden pasarse a nuestra lengua. Creo que es lo más lógico, porque aunque la influencia inglesa está siempre muy presente era bastante anti-natural que tantos grupos españoles cantasen en inglés sólo porque ‘suena bien’. Si te enamoras pensando en castellano, hablas con tus amigos en castellano y te cabreas en este idioma, ¿por qué vas a expresar eso en inglés?

Hay que fomentar la música en nuestra lengua, ¡porque es muy rica!

Tu EP debut “Llorar de Fiesta” se ha estrenado a principios de diciembre. ¿Qué nos provoca llorar de fiesta?

[Risas] Como indicas, “Llorar de Fiesta” tiene ese tono melancólico y crítico que refleja el título. Cuando salimos de fiesta a veces en pleno éxtasis de emociones nos venimos abajo y cuando se supone que tenemos que estar muy contentos, no lo estamos. El álbum en conjunto expresa eso y he apostado por temas auto-reflexivos que intentan hacernos pensar en esos momentos menos felices que a veces no están bien vistos.

«Con Confeti de Odio pretendo cerrar esa etapa en la que básicamente cantaba en inglés y ahora apuesto fuertemente por el castellano»

Llorar no está muy bien visto en un mundo de redes sociales donde parece que a todo el mundo le va genial, ¿no? ¿En qué nivel está el postureo y el narcisismo de la gente en redes sociales?

Uff, este tema es muy filosófico y me interesa siempre mucho. [Risas] En las redes sociales cada persona se forja un perfil público que adecua según sus intereses, creándose un ‘yo’, un ‘súper yo’ y un ‘mega yo’ que sacamos a la luz cuando nos conviene. En las redes sociales no hace falta mostrar tu autentico yo y lo que menos interesa es salir llorando.

En canciones como “Pocos Likes” criticas precisamente esto. ¿La gente es prisionera de un personaje propio para cada red social?

Yo mismo soy un ejemplo. Pocos artistas son ellos mismos en sus redes sociales y al final las convierten en un simple mercado donde vender el producto. Aunque no creo que esto sea ni bueno ni malo, tan sólo es una realidad. Lo importante es no llegar a un punto de ansiedad por estar ‘marginado’ en este mundo virtual, como el que habla en “Pocos Likes”.

Luego está lo de los insultos…

Bueno, eso ya es otro tema. Igual que hay un mercadeo del postureo hay otro del odio. Y ese mundo oscuro del anonimato nos intenta ensuciar a muchísima gente, incluidos a los artistas.

La cabeza visible de este EP es “Hoy Será un Día Horrible”. Un tema más negativo de lo habitual para lo que estamos acostumbrados a escuchar últimamente en la escena underground española. ¿Puede llegar a ser tabú escribir canciones negativas?

Parte de la música norteamericana suele ser muy negativa, por ejemplo en grupos de black metal. Pero sí te voy a dar la razón en que dentro del pop en español no es tan habitual escuchar canciones negativas. Por supuesto, a Confeti de Odio lo incluiría más en esta segunda categoría y por eso quizá tenga un elemento diferenciador. A mí me interesa mucho el tono agridulce de las canciones; melodías alegres combinadas con letras más melancólicas.

¿Para este disco has contado con ayudas externas? ¿Con quién lo has grabado?

He contado con la ayuda de Juan Pedrayes (batería de Carolina Durante) y Carlos René para la producción y posproducción del disco. Ha sido muy fácil trabajar con ellos porque nos conocemos de Axolotes Mexicanos. Cuando grabas un álbum, y más un álbum debut, es fundamental rodearse de gente con la que tengas plena confianza y exista una conexión artística. Yo llevaba unos acordes simples y las letras y son ellos los que han convertido esas proto-canciones en lo que es Confeti de Odio.

Así que el álbum tiene una producción totalmente casera. Lo que pasa es que después de la grabación contactó conmigo Dani Cantó para hacer una edición física del álbum y ayudarme con la promoción en medios y redes sociales.

«Me interesa mucho el tono agridulce de las canciones; melodías alegres combinadas con letras más melancólicas»

Tenéis muy buena relación entre los numerosos grupos de la escena madrileña. ¿Se atisban otras colaboraciones? ¿Quizá más a nivel musical que de producción?

Nos llevamos todos genial, pero tampoco creo que al nivel de formar una secta de sólo madrileños. [Risas] No me gustaría nada que nos empezasen a mirar como los guays dentro de todas las escenas musicales españolas porque empecemos a tener varios grupos de gran éxito nacional. Hay gente muy buena en todas partes y eso se debe conocer.

Me gustaría hacer canciones con voces de otros artistas en Confeti de Odio. De momento, ya tengo algunas cosillas medio cerradas.

¿Qué próximas fechas tienes?

El cinco de enero tengo un concierto muy importante en la Sala Siroco de Madrid y el quince de febrero tocaré de nuevo en la capital.

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