The Growlers

The Growlers –
Casual Acquaintances

Dejando atrás las labores de Julian Casablancas como productor, The Growlers publican una colección de demos y descartes de “City Club” (2016) a través de su nuevo sello, dotándolos de un toque más cercano a ese 'beach goth' que nos recuerda considerablemente a sus primeros trabajos. El sonido de la banda californiana se encuentra en un punto crucial para su desarrollo y quizá con este “Casual Acquaintances” estamos ante un avance de lo que vendrá después.


Casual Acquaintances, the new LP from The Growlers, is made up entirely of demos, works-in progress and other unfinished business from the band’s «City Club” sessions”.

Con esta descripción y sin previo aviso –nada más que un par de misteriosos vídeos colgados en sus redes sociales– daban a luz los californianos su primer trabajo publicado a través de Beach Goth Records, su nuevo sello musical propio.

Casual Acquaintances” es el sexto larga duración de la banda y ha sido autoproducido por Brooks Nielsen y compañía, erigiéndose como el sucesor del controvertido “City Club” (2016) que, en cambio, tuvo a Julian Casablancas a cargo de la producción. Si con aquel disco dieron un giro –para algunos tumbo– inesperado, tonteando con sintetizadores pop y guitarrazos a lo The Strokes, esta colección de descartes y demos sugiere que podrían recuperar el rumbo hacia sus raíces más lo-fi y el sonido DIY característico de sus adictivos primeros trabajos.

Tentativa de regreso al beach goth

Si con “City Club” (2016) dieron un giro inesperado, tonteando con sintetizadores pop y guitarrazos a lo The Strokes, esta colección de descartes y demos sugiere que The Growlers podrían recuperar el rumbo hacia sus raíces más lo-fi y el sonido DIY característico de sus adictivos primeros trabajos. Su sexto larga duración ha sido autoproducido por Brooks Nielsen y compañía.

“Casual Acquaintances” es un disco a caballo entre ese “City Club” del que brotó y un claro ánimo por recuperar su único estilo anterior. Quizá la marcha –previa al álbum de 2016– de los miembros Anthony Braun Perry (bajista) y Scott Montoya (batería), piezas clave a la hora de mantener la dirección del sonido clásico del grupo (autodenominado como ‘beach goth’), explica de alguna forma todo lo que ha sucedido en estos años. Además, se nota a través de la sombría temática cierto resquemor en boca de Nielsen, lo cual puede achacarse fácilmente a esa sensación de extravío y de dar tumbos debido a la pérdida de dos de sus músicos principales.

Ante todo, se trata de un trabajo interesante ya que podría abrir el camino hacia el futuro de The Growlers y da las primeras pistas sobre si acabarán consagrándose en el panorama internacional o por el contrario la cima de su carrera ya quedó atrás.

Fotografía: Press

Buen material, pero sin sacudirse la sensación de ‘descartes’

“Casual Acquaintances” es un disco a caballo entre ese “City Club” del que brotó y un claro ánimo por recuperar su único estilo anterior. Quizá la marcha –previa al disco de 2016– de los antiguos integrantes Anthony Braun Perry (bajista) y Scott Montoya (batería), piezas clave a la hora de mantener la dirección del sonido clásico del grupo (autodenominado como ‘beach goth’), explica de alguna forma todo lo que ha sucedido en estos años.

El elepé en cuestión, de tan sólo media hora de duración, está compuesto por diez cortes de los cuales ninguno llega a los cuatro minutos, lo que a primera vista ya nos trae a la memoria aquellos increíbles hits de dos minutos del “Hot Tropics” (2010), un disco que se ve resucitado en alguno de los temas que pasamos a reseñar.

Que la primera canción de “Casual Acquaintances” dure exactamente cuarenta y siete segundos es una especie de sutil recordatorio para que no olvidemos que nos encontramos ante un recopilatorio de demos y descartes, sin pretensiones más allá de eso. De hecho, “Neveah” funciona como una breve carta de amor acompañada tan sólo por una guitarra desarrapada y con un final que se disipa sin ninguna contundencia.

Seguidamente, con “Problems III” ya notamos esa reminiscencia al “Hot Tropics” (concretamente a “Someday”), con los clásicos cambios de tempo repetitivos y ese aroma a hit nostálgico y pegadizo tan característico del grupo. Lo mismo ocurre con “Heaven in Hell”, en la que nos reencontramos con coros sucios y una batería dándole al side-stick para conseguir ese formato más surfero y ufano con el cual la banda nos ha dado tantas alegrías en el pasado (véase la similitudes con “Sea Lion Goth Blues” del “Hot Tropics” o “Pet Shop Eyes” del “Hung at Heart” de 2013).

Estructura y sonido inconsistentes

Más allá de las opiniones personales del oyente, no cabe duda de que un indicador del buen estado de salud del grupo es que su producción creativa es tal que la última vez que se metieron al estudio sobraron canciones para lanzarlas, con este enfoque particular, como un nuevo disco.

Tras el optimismo de “Heaven in Hell” se produce un cambio de tercio radical con la oscura “Pavement and the Boot”, una pieza que abre con un sintetizador muy del gusto del “City Club” acompañado de lóbregos campaneos y en la que Nielsen suena devastado y sin fe: “Lose my face / forget my name / leave me behind / to fade away”. En la misma línea de desencanto y rozando lo tenebroso se desarrolla “Decoy Face”, otra canción que ya dio que hablar en su día cuando apareció en el tráiler del festival The Growlers Six, probablemente por lo sugerente y misterioso de su cadencia. Con razón “Orgasm of Death” nos pilla con el paso cambiado, al menos rítmicamente. Sin embargo, a pesar de la energía y el entusiasmo de la base instrumental sus versos enseguida revelan que el tono derrotista sigue presente. A continuación, la figura de Julian Casablancas se hace más palpable que nunca en “Drop Your Phone in the Sink”, un bamboleante tema que también adquiere una dosis extra de extravagancia para convertirse en un sinsentido bien interesante: “Pour some sand in your gin, make your soul do the wave”.

Entramos en la recta final con “Thing for Trouble”, que juega –muy satisfactoriamente– con la fórmula tradicional de The Growlers pero con un plus de teclados. Aquí el mensaje global del disco parece querer reconducirse: “It might sound like I’m down but I think that I’m trying to be positive”. Ciertamente, también trasluce en buena medida la coetaneidad con “City Club”, pero todavía más en la penúltima pista, una “Last Cabaret” que se queda entre las más flojas del trabajo. El álbum cierra con la homónima “Casual Acquaintances”, una canción soleada y enérgica que da la sorpresa final, pues parece que cierra el trabajo con un tono positivo (“Too many things to do, with nothing good to say; just more clouds on a sunny day”), quitando importancia a esas ‘nubes’ (o nubarrones) de antaño y mirando hacia un futuro prometedor que podríamos extrapolar al terreno musical.

¿Abriendo una nueva etapa?

Es difícil quitarnos de la boca el sabor a ‘disco de demos’, a pesar de que contiene algunas perlas que bien podrían haber sustituido a ciertos cortes de “City Club”. Sin embargo, se advierte que ‘el todo’ del trabajo tiene un aura diferente, una evolución que, aunque no es completa, parece querer recuperar ese estilo que vino definiendo al grupo durante sus etapas más celebradas.

Tras varias escuchas, es difícil quitarnos de la boca el sabor a ‘disco de demos’, a pesar de que contiene algunas perlas que bien podrían haber sustituido a ciertos cortes de “City Club”. Sin embargo, se advierte que ‘el todo’ del trabajo tiene un aura diferente, una evolución que, aunque no es completa, parece querer recuperar ese estilo que vino definiendo al grupo durante sus etapas más celebradas.

A pesar de estos bandazos estilísticos en busca de una nueva definición, The Growlers han publicado este elepé con su nuevo sello y a su manera, sacudiéndose así de encima el pasado y abriendo las puertas a una nueva etapa que el público ansía contemplar. Y, más allá de las opiniones personales del oyente, no cabe duda de que un indicador del buen estado de salud del grupo es que su producción creativa es tal que la última vez que se metieron al estudio sobraron canciones para lanzarlas, con este enfoque particular, como un nuevo disco.

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