Mohama Saz

Mohama Saz –
Viva el Rey

Tercer disco de Mohama Saz, destilando la mejor psicodelia fabricada dentro de nuestras fronteras. En el interior de Viva el Rey podremos encontrar su ya característico aroma a especias y su anatolian rock, mejorando aun más su peculiar receta.


Parece mentira que con todo lo que hemos hablado de, y con, ellos, aún no hubiésemos reseñado un trabajo suyo. Y es que Mohama Saz son, en la actualidad, el mejor grupo psicodélico de España. Y no se puede hablar de falta de competencia: Atavismo, Quentin Gas y los Zíngaros, GAF y la Estrella de la Muerte, Melange (con quienes comparten miembros), My Expansive Awareness… Sin embargo, a nivel de la pura experiencia lisérgica sonora, un servidor considera que los Mohama son superiores.

Una experiencia lisérgica sonora superior

Si de algo pueden presumir los madrileños es de la variedad de palos tocados en este tercer álbum de estudio. Delirio oriental, spiritual jazz, krautrock motorizado… La lista no sólo incluye lo que ya les habíamos escuchado, sino nuevas dimensiones sónicas.

Procedo a enumerar una serie de razones para justificar semejante enunciado. Primera: sus directos alucinógenos. Segundo: su olvido consciente de la sonoridad más occidental dentro de la psicodelia. Tercera: la pluralidad de sus influencias, fusionando tonalidades árabes, flamencas, turcas, armenias y jazzísticas como en huracán melódico. Cuarta: sus letras, normalmente en castellano, que vuelven cercanas las canciones y las dotan de una recurrencia hipnótica. Y quinta y más reciente: la adición de un segundo percusionista que da aún más empaque a la sección rítmica.

Fotografía: Press

Como una galaxia en crecimiento anárquico

A nivel artístico, lo importante es que disco a disco Mohama Saz siguen cimentando una de las carreras más singulares e interesantes del rock español. Rompiendo barreras de una manera casi literal y acercando a profanos músicas del mundo que probablemente jamás habríamos escuchado de otra manera.

Así definen desde su discográfica, Humo, la diversidad de direcciones que toman las diferentes canciones de su nuevo Viva el Rey. Y es desde luego un símil acertado, porque si de algo pueden presumir los madrileños es de la variedad de palos tocados en este tercer trabajo. Delirio oriental en “Avisenawino”, spiritual jazz en “Nenúfar”, krautrock motorizado en “King’s Safari”… La lista no sólo incluye lo que ya les habíamos escuchado, sino nuevas dimensiones sónicas.

Como siempre, el baglama saz de Javier Alonso y el saxofón/clarinete, según el tema, de Arturo Pueyo, llevan la melodía a terrenos inexplorados, mientras de vez en cuando un alarido de almuecín por parte del bajista, Sergio Ceballos, adereza la mezcla. Este tipo de detalles dan la impresión de un aumento de la confianza del grupo en sí mismo, atreviéndose con cosas que en sus anteriores trabajos no hacían. Así suena, por ejemplo, “Erzeroumi Shoror”, en la cual se lanzan a investigar la música tradicional armenia. O “Altiplano”, donde en un giro geográfico sin precedentes conocidos se unen su intrínseco sonido turco con canciones del folklore andino, concretamente las bolivianas “Viday” y “Putucun”, para dar lugar al mejor corte del LP.

En conclusión, no sé si a Mohama Saz les llegará algún día el grado de reconocimiento que, como mínimo a nivel estatal, merecen. Pero a nivel artístico lo importante no es tanto eso como que disco a disco siguen cimentando una de las carreras más singulares e interesantes del rock español. Rompiendo barreras de una manera casi literal, acercando a profanos como el que escribe músicas del mundo que probablemente jamás habríamos escuchado de otra manera, el cometido de Mohama Saz ya se puede dar por cumplido con este álbum. A partir de aquí, sólo hace falta que nos sigan haciendo disfrutar como hasta ahora.

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