Se lo han tomado con mucha calma, pero ya podemos disfrutar de un nuevo álbum de Arizona Baby. Ellos, por supuesto, no han parado. Javier Vielba publicaba hace unos meses el EP “Fantasmagoría” para seguir con ese proyecto en solitario que iniciaba en 2014 bajo el seudónimo de El Meister. Por otra parte, como integrante de Corizonas, en 2016 ponía en la calle “Nueva Dimensión Vital”, el segundo elepé de esta aventura que los vallisoletanos comparten con Los Coronas. Satisfechas las apetencias exploratorias tocaba retomar la banda madre. Cuatro años después de “Secret Fires”, el grupo regresa a los sonidos de raigambre americana con “Sonora”, doce canciones que dan continuidad a lo delineado en sus trabajos anteriores.

Cuatro años de barbecho que han dado buenos frutos

Sin alterar su ADN, Arizona Baby continúan abiertos a esa exploración estilística que delineaban en “Secret Fires” (2014). El conjunto vallisoletano sigue buscando nuevas posibilidades con las que enriquecer su catálogo.

Sin alterar su ADN, el conjunto sigue buscando nuevas posibilidades con las que enriquecer su catálogo. Así, en este disco encontramos hibridaciones interesantes con el funk, el blues, la psicodelia, el rock and roll y toques de color arabesco. Todo sin comprometer la idiosincrasia, melodías y riffs acústicos que ya son marca de la casa. El proyecto está plenamente consolidado, las bases son sólidas y sus miembros irradian confianza. Pueden seguir calzándose las botas de cowboy y evocar paisajes áridos sin necesidad de forzar los tonos graves que escuchábamos en “Second to None”, su primer LP. Javier Vielba usa un registro más natural, e incluso apunta hacia los agudos en algunos momentos. Y descubrimos a un Guille Aragón más allá de su rol como batería, mostrando su faceta de cantante y compositor en la que, aviso, es una de las canciones más destacadas de la nueva entrega.

Fotografía: Juan Pérez-Fajardo

Expandiendo sus límites

En este “Sonora” encontramos hibridaciones interesantes con el funk, el blues, la psicodelia, el rock and roll y toques de color arabesco. Todo sin comprometer la idiosincrasia, melodías y riffs acústicos que ya son marca de la casa.

Se presentan bastante contundentes con “Make Believe”, sostenida por un gran riff de guitarra y aderezada con una armónica altamente disfrutable. El ritmo cadencioso tiene un papel determinante en el resultado final de la pieza, al igual que ocurrirá en canciones como “Devilish Minds”, “Videotapes” y “End of the World”. Si bien la primera expone unas voces etéreas muy interesantes en el puente y viene definida por una querencia funky que la sitúa en la línea de otras composiciones como “Time to Go”, la segunda se revela sensual y nocturna, con unas palmas muy poperas al más puro estilo Beatles y un solo de guitarra que nos lleva hasta el campo de la psicodelia. Un nuevo enfoque del estilo con el que ya coquetearon en “My Love” y “Word After Word”, incluidas en su lanzamiento anterior. Por su parte, la tercera deviene más pausada y bluesera, lo que no es óbice para terminar con una ejecución instrumental ágil y convulsa mientras Vielba entona el título del corte.

Walking Contradiction” nos trae a la mente al Tom Petty de “Into the Great Wide Open”, mientras la sensible “Erase All the Lines” se posiciona a la estela de R.E.M. “FTW” es una canción rotunda, de letra escueta, que gira en torno a la idea de autoafirmación y libertad, pero no sólo desde el yo de Vielba, sino que también interpela al oyente cuando canta: “They wanna tell you how you gonna live”. En “Nobody Seems to Care” miran a las formas del rock and roll clásico, aunque presentado en el formato acústico que define al trío. Una de las canciones más redondas del LP la encontramos en “What You Are”, compuesta y cantada por Guille Aragón, batería del trío. Esta se sustenta sobre coordenadas jangly, atractivos coros y un carácter desenfadado; perfil, este último, que replican en “Keep Yourself to Yourself”, anclada en el country.

Otro trabajo sólido en su trayectoria

El proyecto está consolidado, las bases son sólidas y sus miembros irradian confianza. Pueden seguir calzándose las botas de cowboy y evocar paisajes áridos sin necesidad de forzar los tonos graves que escuchábamos en su primer LP.

Más allá de la idea general que tenemos de Arizona Baby, hay dos cortes que sorprenden por su condición diferenciadora. “Just Say It’s So” mantiene una expresión country, pero la repetición constante del título, como si de un mantra se tratase, sobre largas intervenciones guitarrísticas, consiguen extenderla casi hasta el cuarto de hora, algo inaudito en el catálogo de la banda. Por otra parte, “UpDownAroundGo” rebosa optimismo y vitalidad. Sorprende con la melodía de color arabesco que integran en sus formas americanizadas para hacer, más suyo si cabe, el estilo por el que han decido apostar. Sin embargo, el final, a capella acompañado por palmas, suena a recurso fácil y prescindible para llamar al público a la acción en los directos.

Con “Sonora”, Javier Vielba, Rubén Marrón y Guille Aragón nos traen un álbum con el que disfrutar de nuevo material tras cuatro años con el proyecto Arizona Baby en barbecho. Sin perder de vista la naturaleza del mismo, la banda continúa expandiendo sus límites mirando de reojo a otros estilos. Asimismo, Javier Vielba también apuesta en ocasiones por un registro vocal más agudo, como podemos escuchar en “UpDownAroundGo”, lo que amplía sus posibilidades expresivas. En definitiva, otro buen trabajo de los vallisoletanos,.

Arizona Baby – Sonora

7.7

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Arizona Baby regresan tras cuatro años de silencio con “Sonora”, un álbum en el que mantienen los presupuestos que dan entidad al proyecto, a la vez que continúan abiertos a esa exploración estilística que delineaban en “Secret Fires” (2014).

Up

  • Los Arizona Baby de siempre con un gran gusto por la hibridación.
  • Mantienen las melodías y los grandes riffs acústicos.

Down

  • “Just Say It’s So”. Demasiado extensa y repetitiva.

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