Mejores Discos Internacionales 2018

Fotografía: Press

Blood Orange
Negro Swan

10

Devonté Hynes es un alma libre. Es lo único que puede explicar el salto dado entre «Freetown Sound” (2016) y este «Negro Swan” en el que renuncia a la exteriorización colorista y más vital en favor de una intimidad más reflexiva, repasando circunstancias y experiencias más personales y situándolas como el centro de la acción de un disco ambientado entre las calles de Nueva York, su luz opacada por los rascacielos y los efluvios de su alcantarillado, deteniéndose en una febril y psicodélica intimidad de dormitorio tanto como en el góspel soul, siempre en petit comité y balanceándose en sonoridades definitivamente vinculadas al jazz. Un volantazo sutil y controlado sobre crecer siendo gay, negro y sensible en una sociedad que pone barreras de prejuicios para todos los tipos de personas y en la que encajar a veces parece misión imposible. Una reivindicación del cisne interior de cada uno, patitos feos todos a contracorriente en el río de la vida. Un exuberante canto en favor de la diferencia.

Fotografía: Promo

Beach House
7

9

Tras sorprender en 2015 con dos lanzamientos separados por apenas un par de meses, Beach House han madurado su sonido reconocible a lo largo de tantos años y le han aumentado las dosis de psicodelia y de un misticismo propio de la new age.

Con estos nuevos ingredientes ni han revolucionado el dream-pop llevándolo a terrenos en los que no se hubieran inmiscuido anteriormente My Bloody Valentine, Slowdive, Julee Cruise o incluso M83, ni tampoco han dado lugar, ni mucho menos, al álbum más rompedor de 2018. Sin embargo, sí han conseguido uno de los discos más bonitos y disfrutables del año, pues a través de sus melodías preciosistas y de una producción más cuidada que nunca (especialmente en la utilización de las percusiones y los bajos) han logrado el que probablemente sea el mejor álbum de la banda de Maryland tras “Teen Dream” (2010). La consolidación de “Lemon Glow” como uno de los mejores singles de 2018, la oscuridad de “Drunk In L.A.” y “Black Car” o la sensual utilización del francés en “L’Inconnue” contribuyen a formar en «7” una soberbia colección de canciones en la que poco o nada importa la falta de riesgo en la propuesta.

Fotografía: Bleddyn Butcher

Tropical Fuck Storm
A Laughing Death in Meatspace

8

Tropical Fuck Storm son el súper grupo revelación del año, formado por los ex–integrantes de The Drones Gareth Liddiard y Fiona Kitschin, que continúan su carrera con este “A Laughing Death in Meatspace”. Una montaña rusa de punk-blues desatado llena de desesperación, rabia y ansiedad que experimenta sobre las bases que dejaron atrás estos músicos, siempre en busca de nuevos horizontes. Comenzando con la antémica “You Let My Tyres Down” nos ponemos en situación: Una Australia distópica sobre la que Gareth lamenta su desdichado destino, construyendo desde un punk progresivo machacante (“Antimatter Animals”) hasta la locura más satírica (“Soft Power”) que han podido conseguir representar en este anárquico disco.

Con “A Laughing Death in Meatspace”, Tropical Fuck Storm se posicionan donde quieren: en ninguna parte. Ninguna concesión al mainstream, ningún respiro a los que intentan hacer de la música un mero capto de fans y enriquecimiento. Este disco se quedará en nuestras memorias como una extravagante pintura dentro de un museo en ruinas. Un viaje extenuante y mórbido que, tanto musicalmente como líricamente, se presenta tan original como inadaptado para los nuevos en el género. Tropical Fuck Storm han llegado para quedarse con un merecido puesto en este ranking de 2018.

Fotografía: Press

Anna von Hausswolff
Dead Magic

7

Anna von Hausswolff ha conseguido con «Dead Magic” una solemnidad musical que va más allá de los géneros convencionales. Asimismo, «Dead Magic” es su mejor disco hasta la fecha y un testimonio más para concretar su estilo, que sin duda aumenta en complejidad y concepto trabajo tras trabajo. Sólo escuchando esa maravilla de introducción («The Truth, The Glow, The Fall”) ya vemos cómo Anna consigue una imaginería mental abrumadora, en la que la técnica instrumental experimental de su banda se une a una voz tan angelical como demoníaca en todos sus registros. Los ritmos lentos y pesados junto a los órganos realzan esa sensación de post-punk calavérico («The Mysterious Vanishing of Electra”), recordando a grupos como Dead Can Dance pero con una mayor presencia vocal que diferencia a Anna von Hausswolff de los grupos tradicionales del género.

Si quisiéramos quedarnos con una etiqueta hablaríamos de un Neoclassical Darkwave moderno con un ambiente oscuro, ritualístico y etéreo. Trazas de drone en ritmos lentos y pesados («Ugly and Vengeful”) acompañan a la voz de Anna, que dibuja una escalada vocal progresiva en cada corte. Concluyendo de manera un poco más irregular que en los tres primeros cortes, la artista cierra el disco con una conseguida atmósfera tan pesada como perturbadora. Lo que Anna logra aquí tiene una dificultad importante, y gracias a su originalidad destaca entre las demás cantautoras del género para colocarse fácilmente dentro de nuestro top anual.

Fotografía: Promo (Sacks & Co.)

Kamasi Washington
Heaven and Earth

6

Kamasi ya logró colarse en la parte alta de nuestro top anual hace tres años gracias a su espectacular debut. Precisamente, el mayor temor que suscitaba su nuevo trabajo era la incertidumbre de si alguna vez el californiano volvería a alcanzar tan altas cotas de majestuosidad con su sonido. “Heaven and Earth” ha despejado cualquier duda de un plumazo. Nos encontramos ante un disco maravilloso con el que Kamasi vuelve a sorprendernos a través de un jazz capaz de sacarte a bailar, elevarte a una dimensión desconocida, ponerte de los nervios o sumirte en un estado de profunda meditación. Un ambicioso golpe de autoridad con el que el miembro más brillante de la West Coast Get Down se reivindica como uno de los artistas fundamentales de nuestro tiempo. Debemos celebrar cómo, paso a paso, Kamasi está confeccionando una discografía de lo más convincente a base de discos con los que echar toda una tarde. Y lo mejor es que, viniendo de un género a menudo tan elitista como el jazz, Kamasi Washington está consiguiendo el éxito comercial y el respeto unánime de crítica y público –tanto de nuevos aficionados como de viejos amantes del jazz– con una música que resulta mucho más entretenida que sesuda. Spiritual jazz is the new pop!

Fotografía: Fabien Montique

Pusha T
DAYTONA

5

Pusha T se pone a los mandos de Kanye West durante su retiro en el Amangani Resort de Wyoming para ofrecer el que era uno de los trabajos más esperados del año y que ha resultado ser un disco que nadie esperaba. Un gran complejo lírico que se va construyendo sobre los tópicos generales de la carrera del rapero del Bronx (drugdealing, cocaína, calle, competitividad, avatares positivos y negativos del éxito) pero que a la vez va desentrañando una interesantísima dualidad, varias paradojas y dicotomías que finalmente son lo que eleva la calidad del álbum como compendio cerrado (y breve) de siete cortes en los que la industria de la música se pone al nivel de la mafia del tráfico de drogas. Las formas de consumo más artificiales de esta llegan a tener un lado espiritual y los tabúes se explicitan de forma transgresora, cercando a la audiencia y consiguiendo generar incluso una sensación de confidencia, de círculo cerrado. Violenta, eso sí, nunca frágil y siempre defensiva.

«DAYTONA” es, por encima de todo y como sugiere su espectacular portada (una foto del baño de Whitney Houston en el clímax de su descenso a los infiernos que West compró a última hora en una subasta), una enorme metáfora de cómo la salvación puede encontrar su camino en la decadencia, y viceversa. Una oda a los desheredados. Un Rolex manchado de farlopa encima de un altar. Libre, como Kanye. Dejadle volar.

Fotografía: Timothy Norris (Getty Images for FYF)

A.A.L. (Against All Logic)
2012 – 2017

4

Nicolas Jaar nos ha dejado este 2018, como que no quiere la cosa, un ‘recopilatorio’ lleno de la mejor versión del deep house actual. A.A.L. (Against All Logic) es un proyecto consistente y muy bailable, siguiendo la línea de las fusiones de música ‘pop’ con disco, funk y house proyectado con la sensibilidad IDM única de Jaar, que crea atmósferas texturizadas adornando la progresión de cada track sin dejar de lado el ritmo y la pista de baile. Cada sample, cada beat, está elegido con minuciosidad (entendemos por qué ha tardado cinco años en desarrollarlo) hasta crear el equilibrio perfecto en los puntos álgidos del disco, representando desde la fiesta salvaje nocturna (“Some Kind of Game”) hasta el ritmo de la ciudad (“Cityfade”).

Con este «2012 – 2017” Nicolas Jaar sigue la senda de artista de música electrónica libre y sin ataduras, creando álbumes a su gusto, sin continuidad entre sus proyectos. Y es precisamente la personalidad de este productor la que nos mantiene expectantes, convirtiéndose gracias a su heterogeneidad en una vía de escape ante la saturación musical de la actualidad. Por todo esto, Jaar se ha ganado un hueco en la industria y un merecido puesto en este ranking, lo cual esperamos que siga manteniendo en futuros trabajos. Este recopilatorio está cargado de buenas sensaciones, de mezclas, de fusiones, de una electrónica ante todo sentimental y muy cuidada, personal pero sin dejar de ser accesible para las pistas de baile.

Fotografía: Reid Haithcock

Daughters
You Won’t Get What You Want

3

El mundo se está desmoronando y Daughters se han dado cuenta. Para ellos, lo único a lo que podemos enfrentarnos es a un espejo vacío al que podremos mirar eternamente, pero en el que nunca encontraremos ningún reflejo. Después de un parón de ocho años, Daughters han vuelto para salir de su zona de confort y de su círculo cerrado de fans, exponiendo su música al mundo entero. «You Won’t Get What You Want” es un álbum denso, lleno de matices y duro de escuchar, en el que se ve plasmada la rapidez y el caos del mundo occidental actual a través de unos textos grotescos y surrealistas y con el uso de ruido y distorsión como si de un instrumento más se tratase. Los de Alexis Marshall, así, durante unos cincuenta minutos, nos llevan hacia un mundo onírico y horripilante, pesadillesco, del que no vamos a querer escapar dado que el sonido nos atrapa desde la primera hasta la última nota.

A un álbum espectacular en todos los sentidos de la palabra se suma el mérito de conseguir renovar un género como el rock industrial con sus toques de noise, pues a pesar de que todos los años se habla de la muerte del rock aún quedan grandes mentes que creen poder extraer nuevos sonidos a las guitarras y las distorsiones sin anclarse en el pasado.

Fotografía: Tom Ham

IDLES
Joy as an Act of Resistance.

2

Sabíamos que Joe Talbot y compañía tenían energía para dar y tomar, pero no pensábamos que tanta como para volver a la carga tan pronto. Solamente un año después de su destacado debut los británicos dan un golpe sobre la mesa con «Joy as an Act of Resistance.”, superando el reto del clásico segundo disco como si tal cosa. En este trabajo la banda reconduce su rabia hacia canciones muy enérgicas en las que, al contrario de lo que pudiera parecer, intentan lanzar mensajes optimistas y esperanzadores sin dejar de lado su compromiso político, tocando diversos palos como la masculinidad tóxica en «Samaritans”, el Brexit en «Great”, los cánones de belleza en «Television” o el racismo en «Danny Nedelko”. Musicalmente hablando también revela una evolución muy palpable, incorporando nuevas influencias y estilos como el rockabilly en «I’m Scum” o el techno y el darkwave en «Love Song”, intentando así disipar la barrera del post-hardcore con el que se les suele relacionar y sorprendiendo tanto por su capacidad para pulir las virtudes que ya tenía su primer álbum de estudio como por incorporar nuevas influencias de forma totalmente natural.

«Joy as an Act of Resistance.” muestra a un grupo en estado de gracia que, al igual que otros contemporáneos como BROCKHAMPTON, se vale de la sinceridad, la vulnerabilidad y un perfil lo más naif posible para construir himnos en los cuales forma y contenido se dan la mano con el objeto de hacernos disfrutar de principio a fin.

Fotografía: Bozeman (Press)

Car Seat Headrest
Twin Fantasy

1

El mejor disco del año para esta casa no es exactamente un disco de 2018, sino el remake de uno publicado originalmente en 2011. Will Toledo a.k.a. Car Seat Headrest siempre supo que aquel “Twin Fantasy” que publicó hace siete años en Bandcamp era un trabajo inacabado debido a las limitaciones técnicas que tenía por entonces. Tras haber firmado con Matador Records, teniendo una banda estable con músicos muy competentes y habiendo mejorado enormemente como productor, Will por fin ha decidido ponerle punto y final a un capítulo que todavía no estaba cerrado. Pero no se ha limitado sólo a eso.

Twin Fantasy (Face to Face)” no es simplemente el mismo álbum grabado en mejores condiciones, sino una completa reinvención; una reimaginación y reinterpretación de su versión original. “Face to Face” es un disco muy ligado a su hermano mayor y a la vez una obra con identidad propia, haciendo de esa fantasía gemela una realidad a través de dos trabajos que, más que sustituir uno al otro, se complementan. Todo suena familiar pero todo es nuevo, y a la vez que el lo-fi se pierde un poco de manera irremediable Will por fin consigue el sonido que el disco original pedía a gritos, con canciones que han pasado de ser hazañas lo-fi a auténticos himnos de rock. “Twin Fantasy” te invita a introducirte en su compleja historia, convirtiendo el rock guitarrero de los noventa en una epopeya densa y épica que, sin embargo, te atrapa con facilidad gracias a su carácter pop y, sobre todo, a sus increíbles canciones.