Mejores Discos Internacionales 2018

Low
Double Negative

20

Después de un cuarto de siglo juntos, su carrera merece un proyecto musical de semejante envergadura. Y eso se agradece muchísimo. “Double Negative” responde a una férrea voluntad de investigar nuevos sonidos sin renunciar al espíritu primigenio de la banda. Una cualidad que se comprueba en temas como “Quorum”, “Dancing and Blood”, “Tempest” o la tenebrosa “Rome (Always in the Dark)”. El trío formado por Alan Sparhawk, Mimi Parker y Steve Garrington vuelve este 2018 –quién les diría en sus comienzos que seguirían haciendo canciones y firmando álbumes redondos– con una propuesta en la que destruyen las canciones pop por las que se les ha reconocido toda la vida, pero no como mera e insulsa experimentación, sino con la firme intención de descubrir cosas nuevas. Un disco para escuchar de principio a fin y sin pausa que se corona como el más radical y experimental de toda su carrera. Una apuesta por un sonido extremo que se aparta de todo lo conocido anteriormente. Su dilatada experiencia les avala y, sin perder un ápice de sus señas de identidad, entregan once canciones intervenidas por bajos abismales, estruendos sonoros y efectos espectaculares. Aquí la única premisa es dejarse llevar. Un artefacto musical revolucionario que seguramente dentro de unos cuantos años se considere una obra maestra.


KIDS SEE GHOSTS
KIDS SEE GHOSTS

19

A Kanye se le ha ido la olla, diréis algunos… Y quizá no os falte razón. Cayó en depresión de artista, se tiñó el pelo, desapareció del mapa y reapareció haciendo aspavientos y diciendo estupideces, se volvió a retirar a Wisconsin para acometer su particular retiro espiritual y creativo y regresó echándole la culpa de todo a los antidepresivos y otros medicamentos, que según él abotargan el cerebro y coartan su efervescencia creativa. “La esclavitud es una elección”, Donald Trump mola y me voy a echar unas risas con él… Mal, Kanye, mal, como hace bien en reprocharte Matt Healey en “Love It If We Made It”, una de las grandes canciones del año. Haces mal en que quieras que creamos que eres así de idiota. Un idiota capaz de sacar adelante un pentáculo de discos de siete canciones (casi) sobre su crisis creativa y de paso resucitar la carrera de Nas, impulsar la de Teyana Taylor o darle a Pusha T la oportunidad de firmar uno de los grandes discos del año. Un idiota capaz de golpear directo a las entrañas de la música con un trabajo poderoso como es “KIDS SEE GHOSTS”, el fruto de su unión con Kid Cudi, vigoroso y a la vez frágil y sensible, un disco cargado de rabia y a la vez liberador. El espacio que reclama Cudi siempre y la opresión melódica en la que se siente cómodo Ye se entrelazan a ritmo vertiginoso, empastando un collage sutil que suena tan experimental como accesible (ahí están “Feel the Love” o “Kids See Ghosts”, dos temazos inclasificables que podrían gustarle tanto a tu padre como al cerebrito de la clase) y te dejan con la boca torcida. Porque pasarán los años y pasarán las tonterías, pero parece que Kanye va a seguir sonando como nadie. Y eso es así.


Arctic Monkeys
Tranquility Base Hotel & Casino

18

Tras el enorme éxito de “AM” y después de un hiato especialmente largo para lo que nos tenían acostumbrados, el cuarteto de Sheffield pega un volantazo hacia lugares que nadie esperaba. La banda liderada por Alex Turner pone rumbo a la Luna en un viaje espacial donde la tecnología y la ciencia ficción se dan la mano para crear un universo distópico dirigido por la mente maestra del propio Turner, quien, asentado en su ‘Lunar Surface’, nos presenta su hotel y nos invita a dejarnos atrapar por su imaginería oscura (“American Sports”, “Batphone”), ensoñadora (“One Point Perspective”, “The Ultracheese”) y épica (“Tranquility Base Hotel & Casino”, “Four Out Of Five”). Los monos dejan atrás el aire juvenil que los caracterizaba y nos entregan un “Tranquility Base Hotel & Casino” arriesgado y diferente a todo lo anterior, pero tremendamente honesto y maduro, consiguiendo reinventarse una vez más cuando la mayoría creíamos que ya habían dado todo lo que podían dar de sí.


boygenius
boygenius EP

17

En la vida, a veces se dan una serie de casualidades que originan algo mucho más grande e inesperado. De la casualidad de coincidir en varias giras y sello discográfico nació la amistad entre Julien Baker, Phoebe Bridgers y Lucy Dacus, lo cual ha llevado al nacimiento de boygenius, el súper grupo indie que nos ha dejado boquiabiertos a la mayoría. A pesar de su (todavía) breve recorrido, las tres artistas han sabido conjugar seis canciones en las que cada una brilla y saca a relucir sus virtudes sin eclipsar al resto, manteniendo un equilibrio perfecto entre sus similitudes y sus diferencias. Del carácter poético y las guitarras abrasivas de Lucy Dacus en «Bite the Hand” a la fragilidad y la tristeza catártica de Julien en «Stay Down”, pasando por la sensibilidad fantasmagórica de Phoebe Bridgers en «Me and My Dog”, este «boygenius EP” recoge seis canciones que mantienen el listón en lo más alto posible en todo momento.


Death Grips
Year of the Snitch

16

Year of the Snitch” es un viaje lleno de nihilismo, delirio y sobre todo gamberrismo al más puro estilo de unos verdaderos punkers en esto del sampleo como son Death Grips, cuyo uso en su vena más experimental nos puede recordar al de unos Faust contemporáneos.

Como Frank Zappa haciendo una alocada parodia del pop rap imperante, Death Grips nos asaltan de nuevo siendo los mismos pero a su vez con una propuesta diferente. Hip-hop abstracto por derroteros más electrónicos que ponen la producción de Zach Hill un paso por delante, con un MC Ride desatado y también con ganas de aportar todo su ritmo al conjunto. Según venían adelantando desde “Steroids”, ese EP de 2017 que coqueteaba con el gabber (un estilo de techno holandés derivado del EDM), estamos ante unos Death Grips más psicodélicos, llenos de texturas y de ruidos distintos, en una exploración continua a través de los tracks. Como si quisieran expandirse sobre ellos mismos, el sonido Death Grips toma otra dimensión completamente distinta en este LP, con el eclecticismo al que nos tienen acostumbrados.


Julia Holter
Aviary

15

El espectro de mujeres en la música rock/pop ha visto en los últimos años un incremento merecido de sus efectivos. En la línea de Tori Amos o Kate Bush, muchas artistas han salido en defensa sin proponérselo del género femenino y han producido interesantes trabajos en los últimos años de muy diversos tópicos. En una línea si cabe más interesante, siguiendo la estela que pudieran dejar artistas como Björk, otro grupo de voces femeninas algo más reducido ha apostado por la experimentación y las nuevas texturas. En este contexto se encuadra «Aviary” de Julia Holter, que, profundamente anclado en la estética griega, de la cual extrae insipiración y textos, consigue con inteligencia generar una atmósfera etérea que recuerda por muchos momentos a la pajarera en la que se inspira. Letras brillantes, prácticamente poéticas, mezcla de un sonido clásico con la electrónica, con toques incluso de jazz, desquiciadas improvisaciones y músicas del mundo elaboran un trabajo propio y original, en el que el universo de la joven artista se revela como una promesa de nuevas sonoridades. A lo largo de una hora y media, sus ideas se expanden sin reparar mucho en sorpresas o dinámicas variadas, respetando el fundamento del pop atmosférico, un pop pensado para conducir sin las sogas del género.


SOPHIE
OIL OF EVERY PEARL’S UN-INSIDES

14

And if I had just one single wish, wish I could have said this: it’s okay to cry”. A SOPHIE nunca le dijeron que podía llorar sin miedo ni que la vida podía moverse, a diferencia de su mundo en blanco o negro, en una escala de grises. No había canon social donde SOPHIE pudiera encajar y, ante lo anormal de su persona, la sociedad prefirió rechazarla antes que convivir con ella. “OIL OF EVERY PEARL’S UN-INSIDES” nace como una respuesta llena de rabia hacia todas esas personas que le dieron la espalda por ser diferente y por querer ser aquello ella anhelaba. A lo largo de sus composiciones, SOPHIE retuerce los elementos característicos del PC Music para convertir el pop accesible de artistas como Charli XCX o Hannah Diamond en un insondable y claustrofóbico mar industrial con el que atormenta al oyente a base de percusiones metálicas y abrasivas, representando así el sufrimiento y posterior renacer de su persona. La nueva identidad de SOPHIE parece cobrar forma según nos adentramos en su álbum debut, convirtiéndose en un ser de luz redentor que acoge en su seno a todo aquel rechazado por una sociedad anclada en el pasado.

Mount Eerie
Now Only

13

Esta es la historia de cómo un náufrago aflora a la superficie tras meses enteros debatiéndose entre la vida y la muerte, pasando de un lado a otro, dejándolo todo atrás, con la conciencia de que ya nada será como antes. Phil Elverum tendría muchas razones por las que ya no creer en nada. Menos aún en su propia vida. Casi dos años después de la traumática partida de su amor, la artista Geneviève Castrée, y del doloroso “A Crow Looked At Me”, el antiguo miembro de Microphones es la prueba palpable del poder sanador que tiene la música sobre las heridas más profundas del alma. Si no fuera así, probablemente jamás habría sabido enfrentar el duelo a partir de las canciones. “Now Only” es precisamente eso. Una novela-río hecha canción de belleza sin igual en la que se respiran unos versos sobre los que habría que realizar cientos de estudios literarios. La intensidad y profundidad de su nuevo repertorio no conoce límites, hasta el punto de producir una catarsis inevitable en todo aquel insensato que se atreve a escucharle. Una emoción desbordante sin igual recorre sus pistas y acompaña a unos versos plagados de detalles y metáforas brillantes, epítomes de la más bella y sensible literatura de nuestro tiempo.


Ty Segall
Freedom’s Goblin

12

El hombre de las mil caras del rock independiente nos ha vuelto a sorprender con un lanzamiento en el primer mes del año y esta vez, por mucho que se empeñen sus detractores, es evidente que no estamos ante un disco más de Ty Segall. Estamos hablando de «Freedom’s Goblin”, un proyecto que aúna con acierto una actitud libre en cuanto a la forma, pero que conserva el tino melódico que ha caracterizado los mejores temas de la carrera de Segall. Una década después de mirarse al espejo y preguntarse a sí mismo quién es en realidad en aquella “You’re Not Me” incluida en su debut, Ty Segall sigue sin tenerlo demasiado claro, ofreciendo respuestas que pueden parecer, incluso, contradictorias: garage, psych-pop, estrella glam, noise-punk, autor folkie, heavy-psych… Tras años huyendo de las etiquetas de la crítica musical, “Freedom’s Goblin” sólo puede entenderse como la celebración de la libertad que él mismo se ha construido a base de montar grupos, forzar sus propios límites y acumular una extensísima cantidad de referencias con las que configurado una personalidad artística tan maleable como propia y auténtica. ¡Bendito loco!


Parquet Courts
Wide Awake!

11

Parquet Courts son cualquier cosa menos un grupo fácil, y así lo han sido con cada giro que ha tomado su sonido, que ha ido moviéndose de los pildorazos garage a la pachorra post-punk aderezada con toques a lo Pavement, la intención artística del líder de The Fall y el noise indolente de Dinosaur Jr. Su exploración artie les ha llevado este año a incorporar elementos del funk, dub e incluso la música disco. Lo mejor de todo: su esencia sigue ahí, las letras son, quizá, las mejores que han escrito nunca y ahora su cara divertida es tan útil para iniciar un pogo como para bailotear como un loco. En “Wide Awake!” tenemos golpes que entran a la primera, temas que crecen exponencialmente con las escuchas y, sobre todo, la excusa perfecta para recorrer una vez más, atendiendo a cada uno de sus giros, vueltas de tuerca y saltos al vacío, la discografía de una de las bandas más sólidas de nuestro tiempo.