Otro año más que dejamos atrás. Y lo hacemos conscientes de un cambio evidente en el orden mundial del pop. En un año con poco consenso en cuanto a cuáles son los grandes discos del año, lo que nos hemos encontrado es una maleta infinita de trabajos notables, prueba, cada uno de ellos por separado y a su manera, de que los cambios tecnológicos y sociales han permitido que un chaval desde un dormitorio se codee con estrellas y producciones más bombásticas… Hemos vivido cómo las mujeres comienzan a ocupar su lugar en una esfera que aspira a ser paritaria, e incluso cómo son ellas las que agarran las guitarras y las llevan adelante, con su voz, su crudeza o su sensibilidad, para salvarlas. Si es que lo necesitan, pues el ascenso de las derechas en gobiernos que se suponen democráticos de todo el mundo las ha vuelto a afilar, las ha lanzado contra las barricadas del noise, de la electrónica experimental o del drone para pelear por el futuro mientras narran la crónica del Apocalipsis de los valores.

Todo mientras la joie-de-vivre se defiende más entre una generación de jóvenes que de tan perdida va a terminar encontrando todas las respuestas, enfrentada directamente con el trueno, el llanto, la sequía. Cada vez bailamos mejor, sentimos más y nos confesamos, y nos rompemos por fuera y por dentro. Perdemos la fe y la recuperamos, y seguimos iluminando un camino en el que, de verdad, podamos ir todos de la mano. Como pueden ir de la mano el pop de masas y el rock experimental, o el ambient de texturas y el indie caviloso, el trap y el IDM, el hip-hop, la electrónica y el R&B, que viven dando ejemplo en una relación a tres bien asentada. Lo nuestro y lo suyo, lo de aquí y lo de allá. Los sentimientos y los deseos. Y es que, como cantaba Mercedes Sosa, “cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar… Cambia todo en este mundo”. Bienvenidos al cambio.

Amen Dunes
Freedom

50

Por fin. 2018 ha sido un año muy importante para el proyecto de Damon McMahon, como si el destino le hubiera resarcido parcialmente a causa del dolor que tuvo que afrontar el año anterior con un acontecimiento tan trágico como la muerte de su madre. Acaso un trámite tan duro ha sido el responsable de la madurez artística y liríca que “Freedom” revela en la mayoría de sus canciones. Es éste un disco que culmina el proceso de desvestimiento (en todos los sentidos) que la música de Amen Dunes había venido sufriendo desde su debut, siendo especialmente notorio en “LOVE”.

El neoyorkino, en un álbum en el que llama a las cosas por su nombre, deja al descubierto no sólo su música, desprovista de los niveles de distorsión de antaño, sino también su propia voz que, ahora sí, adquiere un brillante papel protagonista interpretando unas letras en las que trata de abordar distintas facetas de su personalidad aludiendo a sus defectos, experiencias y frustraciones vitales, así como a lugares y personas de su infancia. Si otras veces volvió la cara o se mostró huidizo, hoy McMahon es más abierto y libre que nunca, demostrándose capaz de sostener la mirada hacia sí mismo durante un largo rato frente al espejo de sus miserias.


U.S. Girls
In a Poem Unlimited

49

Meg Remy es una artista enfadada, una mujer concienzudamente descontenta con el machismo y la política estadounidense, y que canaliza su oposición frontal a estas lacras a través de su arte. Hasta ahora lo había hecho sola, con apenas un puñado de herramientas con las cuales a veces pergeñaba genialidades y otras productos feístas e inconexos. En “In a Poem Unlimited” esto ha cambiado, ya que U.S. Girls se ha rodeado de acompañantes musicales sobresalientes y de una producción impecable para llevar su sonido a un terreno más disfrutable lleno de texturas soul y avant-jazz. De este modo, sus contundentes letras, que toman una experiencia personal como catalizador para denunciar el machismo, sus dinámicas de poder y la situación política en Estados Unidos, son mucho más transparentes y claras, lo que visibiliza más no sólo el mensaje sino también a la artista.


Noname
Room 25

48

Fatimah Warner es una artista con un gran bagaje cultural detrás. Criada en los suburbios de Chicago, desde muy joven se interesó por la poesía urbana y los movimientos underground de su ciudad, participando en competiciones de poesía slam hasta dar el salto a la música con “Telefone”, aquella mixtape que ya apuntaba maneras. “Room 25” no es sino la refinación y evolución lógicas de una artista ya entrada en la madurez, muy consciente de sus virtudes y con gran capacidad para combinar un rap de carácter más poético y recitado con letras que tratan temas sociales y políticos con gran acierto y mucha labia. A ello hay que sumarle unas bases instrumentales muy trabajadas a manos de un Phoelix muy inspirado, quien a través del jazz, el R&B y el neo-soul sabe dar a las letras el refuerzo necesario para transportarnos hacia lugares concretos y evocarnos toda clase de sentimientos.


The Voidz
Virtue

47

El tercer LP de Julian Casablancas fuera de The Strokes revela la consolidación de muchas ideas que había explorado previamente en “Phrazes For The Young” (2009) y “Tyranny” (2014). Allí donde antes no se encontraba la claridad necesaria, en “Virtue” tenemos un trabajo equilibrado, contundente, inquieto y hasta divertido por lo peculiar que resulta pasar de ejercicios guitarreros casi industriales como “Pyramid of Bones” a un uso de sintetizadores variados que puede generar momentos prolongados como “Pointlessness”, así como números synth-pop extrañamente pegadizos tipo “Leave It In My Dreams”. Incluso se atrevieron a entrecruzar estos elementos con sonoridades algo fuera de lugar, como las arábigas que se perciben en “QYURRYUS” o los instintos hip-hop presentes en “All Wordz Are Made Up”. De algún modo es un retrato de la colisión de distintas culturas presente en una metrópoli como Nueva York, pero sobre todo es una demostración de calidad y valentía algo inesperada proviniendo de Casablancas. En un 2018 con la sensación de agotamiento típica del cierre de una década, justamente esa osadía llevada a buen término ha sido decisiva para colarse entre los cincuenta mejores álbumes del año.


Earl Sweatshirt
Some Rap Songs

46

El último trabajo de Earl Sweatshirt viene muy marcado por tragedias muy recientes en su vida. La muerte de su padre, de su tío y de su amigo Mac Miller sumieron al músico en una depresión que le ha llevado a concebir un disco urgente, breve y con un sonido muy lo-fi y cotidiano, en el que coquetea con la experimentación sin abandonar su sonido clásico. La poca duración de los temas lo convierten en un disco lleno de pasajes y sketches muy concretos, sin grandes estribillos ni ningún tipo de grandilocuencia, siendo un disco de rap en el sentido más puro de la palabra. “Some Rap Songs” es la continuación del legado outsider de Earl Sweatshirt, con una producción acertada, un sonido que lo acerca más que nunca a gente como Madlib o MF DOOM y una forma de trabajar honesta y humilde, entregándonos un producto aparentemente crudo pero con mucha riqueza y consistencia.


Jeff Rosenstock
POST-

45

El punk y la política siempre han ido de la mano y el bueno de Jeff Rosenstock siempre ha sido muy consciente de ello, especialmente en un trabajo que, al igual que muchos otros, intenta reflejar la sociedad norteamericana post-Trump. En este disco, Jeff se mueve entre la agresividad y las mini-óperas a lo Green Day de «American Idiot” en canciones como “USA” o “Let Them Win”, los pildorazos de power-pop en “Melba” y “Powerlessness”, el punk clásico en “Beating My Head Against a Wall” y el toque glam en “TV Stars”. Lo que llama la atención y hace atractiva la figura de Jeff no es sólo lo pegadizas y accesibles que son muchas de sus canciones, sino la honestidad y conciencia del músico, además del gran trabajo que llevan detrás, traspasando la simpleza del punk convencional y entregando una obra densa a la par que fácil de disfrutar.


Gorillaz
The Now Now

44

Después de un “Humanz” sobreproducido, demasiado largo, saturado de colaboraciones y con poca personalidad, Jamie Hewlett y Damon Albarn necesitaban replantear sus respectivos enfoques sobre el sonido, el arte y todo lo que ha hecho reconocible a Gorillaz. Al mirar hacia sí mismos y contemplando en perspectiva todo el pasado y el presente de la banda animada, se dieron cuenta de que la espontaneidad y la honestidad creativas serían las mejores herramientas para ese giro total llamado “The Now Now”, un elepé refrescante, carismático y mucho más sólido que su antecesor. Todo sonido previo encuentra aquí una reimaginación natural, y sus letras son llamativas por lo personal y lo político que encierran, un mensaje de unidad y esperanza ante un futuro inquietante. Gorillaz han regresado con más alma que nunca, y Albarn ha demostrado que su proyecto sigue en forma y que tiene grandes ideas para él.


Denzel Curry
TA13OO

43

Darle sentimiento al vacío, hacer de un género a veces tan burdo y tan enfocado al entretenimiento como es el trap rap un arma de mensaje político y social, de crítica a la despersonalización desde dentro de sí mismo. Eso es principalmente lo que representa “TA13OO” y lo que Denzel Curry ha conseguido gracias a esta bien pensada metamorfosis que lo ha vuelto a sacar de ‘ser un trap rapper más’ hasta un nivel superior en el Olimpo del hip-hop actual. Desarrollar una producción excelente y demostrarnos una vez más que el rap puede ser serio, consciente, melódico y mezclar elementos comerciales sin abandonar nada de su espíritu original.

“TA1300” hace justicia a la carrera ascendente de un rapero que salió del profundo underground del southern trap norteamericano para poner su nombre en el panorama internacional y situar su voz a la par que la de otros grandes como pueden ser Travis Scott o Vince Staples, sin nada que envidiarles en cuestiones de producción.


Rolling Blackouts Coastal Fever
Hope Downs

42

Seguro que no ha sido fácil para el conjunto australiano abordar el lanzamiento de este disco. Suele decirse en el mundillo que el segundo disco es el complicado, pero en el caso de Rolling Blackouts Coastal Fever, la expectación había sido enorme desde el lanzamiento de sus dos EPs previos, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos hablando de un conjunto de jangle pop, un género que no goza de la mejor salud mediática en estos momentos. El resultado es todo lo que podría esperarse de un gran disco de pop de guitarras: diez cortes de bella factura que terminan de dar forma a su resuelto ‘tough pop’ y reafirmar el carácter de la banda al tiempo que funcionan como una colección de instantáneas sobre diferentes momentos, pensamientos y estados de ánimo de Fran Keaney, Tom Russo y Joe White. Ya habrá momentos de acudir a sonidos más experimentales o arriesgados, por lo que si el cuerpo te pide un indie-pop ágil, fresco y que reclame y obsequie tu atención de principio a fin, aquí tienes uno de los pocos álbumes que ofrecen eso este año.


Kurt Vile
Bottle It In

41

Estamos ante otro triunfo más que sumar a su discografía. Quizá este “Bottle It In” no sorprenda ya a nadie, pero tampoco parece que sea esa la intención del norteamericano a estas alturas de su carrera. Y es que Vile nunca ha operado de esa forma; él ha desarrollado una revolución interna silenciosa y coherente, que se ha fraguado con el tiempo, transformando su sonido de la misma manera que funcionan muchas de sus canciones: al ralentí. Teniendo en cuenta este último punto, que la publicación de un disco puede explicarse al margen de tener nuevas fórmulas que ofrecer, uno puede acercarse a este álbum con la seguridad de poder disfrutar de grandes canciones. Éstas provienen de varios de los estados de ánimo que Kurt es capaz de adoptar, especialmente el de la languidez etílica y el bostezo desaforado. Un gran esfuerzo de nuestro Neil Young indie del tercer milenio que merecía formar parte de este balance de final de año.