Desde 2013, Sean Bowie lleva poniéndose distintas máscaras (amparado en la versatilidad y anonimato que permite Internet) para dar rienda suelta a todas sus inquietudes musicales, desde el R&B más glamuroso hasta el noise más estridente pasando por opresoras atmósferas drone, IDM más canónico, ambient intelectivo, hip-hop experimental y hasta funk y grooves más dance y temas cantables. Esos ingredientes iban y venían mientras la personalidad de Bowie ejercía como hilo conductor reinvención tras reinvención en mínimos espacios de tiempo y siempre con intención subversiva y provocadora, aludiendo directamente a la ruptura de los roles de género, la ambigüedad sexual y la violencia desde el misterio.

Encontrando sentido y sensibilidad

La experiencia heredada de PAN, con esos bajos protuberantes y la hondura post-R&B, sus propios experimentos en el ambient de enfoque club y hasta el alt-rock noventero para un core paradójico que dispara estribillos coreables contra tormentas de arena electrónica, todo adquiere un cuerpo unificado bajo el manto de tech-noise industrial.

Pues bien, todo encuentra sentido (y sensibilidad) en “Safe in the Hands of Love”. La experiencia heredada de PAN, con esos bajos protuberantes y la hondura post-R&B, sus propios experimentos en el ambient de enfoque club y hasta el alt-rock noventero para un core paradójico que dispara estribillos coreables contra tormentas de arena electrónica, todo adquiere un cuerpo unificado bajo el manto de tech-noise industrial tan característico del sello en que debuta el proyecto Yves Tumor: Warp Records.

Es en su primer disco para el mítico sello de electrónica experimental donde Sean Bowie sintetiza todos sus avances deslavazados en distintos campos y logra un rotundo conjunto de poco más de cuarenta minutos que plantea a nivel conceptual un transepto desde la ansiedad y la angustia (vital, social, sentimental) hasta la esperanza recelosa del amor que culmina siempre en autoafirmación y defensa de la libertad personal, entroncando así con Arca pero en una exteriorización mucho más contenida.

Fotografía: Press

La angustia emocional como hilo conductor

Sean Bowie sintetiza todos sus avances deslavazados en distintos campos y logra un rotundo conjunto de poco más de cuarenta minutos de duración que plantea a nivel conceptual un transepto desde la ansiedad y la angustia (vital, social, sentimental) hasta la esperanza recelosa del amor que culmina siempre en autoafirmación y defensa de la libertad personal.

Así, “Safe in the Hands of Love” se convierte en un libro de expiación personal, casi una sublimación catártica avisada desde la acidez psiquiátrica de los vientos cobrizos de “Faith in Nothing Except in Salvation” hasta la mórbida mutación noise de “Let The Lioness in You Flow Freely”, una deconstrucción electrónica de lo que podría ser un tema de Marilyn Manson producido por Steve Albini que se abstrae hacia un sample de “Angel Fire” (tema de Jan Haflin que servía de pieza central a la horror movie cutre de 1987 Demon Queen). Un espectro imposible que abarca todo un grito de auxilio rugido por alguien que no lo necesita.

La primera angustia que aborda el álbum es la emocional, comenzando por el híbrido ambient-IDM con recuerdo a Moderat que es “Economy of Freedom”, producido junto a Croatian Amor y rematado por una caricia vocal soul suplicante que también trae la delicadeza sedosa de Rhye. Más reptil y demandante, en “Honesty” repasa los primeros pasos dubitativos de una relación, los tira y afloja, a caballo de una base opresiva y upbeat que tiene hasta coqueteos con el big beat y que ya empieza a avisar del colapso genérico que ha llevado a cabo Yves Tumor en su primer trabajo para un sello que le hermana con Oneohtrix Point Never, Hudson Mohawke, Autechre, Aphex Twin o Flying Lotus.

De cualquiera de ellos puedes esperarte cualquier cosa, pero es Yves Tumor quien sale con un desaire como “Noid”, un trallazo sobre la violencia policial contra los negros en EEUU (“911! 911!”) construido melódicamente como un tema de rock alternativo muy noventero, entre Blur y los Happy Mondays, sobre un landscape de sirenas policiales deconstruidas y espiralizadas, gritos diluidos en ácido electrónico y una psicodelia sintética que es más esperable de Animal Collective. “Licking an Orchid” (orquídea significa en griego “con forma de testículos”, por si sirve para dar una idea de la subversión sexual a la que siempre aduce Yves Tumor, aunque sea de soslayo) sirve casi de reprise y mantiene en la voz de James K el pulso Damon Albarn, mucho más enfocado en la melancolía diluviana de Gorillaz pero trenzado ahora con algo que recuerda a los experimentos más diluidos de TV on the Radio hasta un colapso sonoro de guitarras y sintes robotizados a lo OPN relacionado, de nuevo, con esa angustia que puede generar el amor de tira y afloja.

Un paisaje gélido de noise experimental, soul, R&B, alt-rock…

Es en las manos del amor propio donde se siente seguro Yves Tumor. Donde nadie puede tocarle. Donde es indestructible. Donde puede ser exactamente quien quiere ser y sonar exactamente como quiere sonar. Cavernoso, vanguardista, brutal, visceral, apocalíptico y tenebrista, pero extremadamente sensible, hiperestésico y emocional. Como la orquídea, sensual, sexual, vigoroso. Pasional.

De pronto todo se vuelve más sincero y personal en “Lifetime”, el tema que ejerce de pieza central del trabajo y de eje angular de toda la fantasía instrumental con su espíritu coreable, su épica errática, su ambigua y críptica franqueza emocional y su ritmo de jazz desenfrenado, sus órganos sintéticos y la preciosa sección de vientos del final. Son la preparación para el apocalipsis post-industrial que es “Hope in Suffering (Escaping Oblivion & Overcoming Powerlessness)”, un spoken word en boca del viejo colaborador de Tumor Oxhy producido mano a mano con la doncella del dark noise danés Puce Mary que dibuja un paisaje de desolación electrónica. Puedes escuchar las moscas rondando la carne putrefacta, los aullidos de seres desconocidos y las ráfagas de tiros a lo lejos, persiguiendo el último aliento de los supervivientes que a duras penas se arrastran tras la masacre de los hombres, un cataclismo alienígena que surge de la imaginación torturada del narrador y que interrumpe el discurso del disco como una pesadilla. Y a la vez refuerza las angustias, que se traducen en Bowie en paranoias como esta.

Tras ella se retoma la visión histérica y ansiosa del amor en “Recognizing the Enemy”, un tema sobre forzarse a uno mismo a ser alguien diferente para agradar a la otra persona que muta hasta el momento en que es la otra persona la que te conduce a extremos en los que no te reconoces adolecido por el cello hiriente y el colapso final, un llenaestadios de baterías contundentes y agresividad vocal a lo Nine Inch Nails.

La balada industrial sintética “All the Love We Have Now”, algo así como Brian Ferry a través de una pantalla medio destrozada, con ruido e interferencias, sirve para alzar el cetro del empoderamiento en clave sexual y para emprender el camino de autoafirmación que va a recorrer el estallido noise de “Let the Lioness in You Flow Freely” y cerrar en ese punto

No es el amor el que nos da seguridad, sino angustias y ansiedades, generalmente por ser una estructura socializada mucho antes que nosotros y en la que todos debemos encajar, de un modo u otro o con mayor o menor comodidad, sin elegir por qué queremos o cómo queremos hacerlo. No es el amor como normalmente lo entendemos. Es en las manos del amor propio donde se siente seguro Yves Tumor. Donde nadie puede tocarle. Donde es indestructible. Donde puede ser exactamente quien quiere ser y sonar exactamente como quiere sonar. Cavernoso, vanguardista, brutal, visceral, apocalíptico y tenebrista, pero extremadamente sensible, hiperestésico y emocional. Como la orquídea, sensual, sexual, vigoroso. Pasional.

Yves Tumor – Safe in the Hands of Love

8.8

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Yves Tumor sintetiza en su debut con el sello Warp todas sus inquietudes musicales de años previos, los bajos rotundos y post-R&B de su etapa con PAN, el ambient, la abstracción góspel, el trance psicodélico de su devoción por Throbbing Gristle, el IDM y el noise opresivo, y las canaliza como ambientación de un disco brutal, tenebrista, insidioso y apocalíptico sobre la angustia y la ansiedad emocionales y sociales imbuido del espíritu del alt-rock de los noventa.

Up

  • Cómo construye el núcleo del disco en torno a ganchos coreables de rock alternativo y luego los dispara como kamikazes contra columnas de noise y tormentas de aspereza electrónica.
  • La fusión de géneros en una amalgama perfecta que consigue sintetizar un sonido propio, rotundo y personal.
  • La versatilidad de un Yves Tumor que, como Arca, puede invocar tanto a la sensualidad delicada como a la agonía perversa y torturadora.
  • La paradójica colisión entre melodía y ruido en un paisaje lleno de texturas.

Down

  • A algunos quizá se les hace más insulso el inicio y a otros puede que más obtuso e indescifrable el final, pero en general “Safe in the Hands of Love” es un disco experimental, redondo y cohesionado al que pocas pegas pueden ponérsele.

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