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En “imagine” Ariana Grande ratifica su necesario regreso a sonoridades más R&B tras el fiasco de “Sweetener”. La voz vuelve a tomar el rol principal dentro de una melodía más sencilla y sutil en su producción, recordándonos tanto a Mariah Carey por sus elementos más clásicos como a la más reciente Taylor Swift por sus tintes urbanos.

El reciente “Sweetener” ha supuesto el regreso de Ariana Grande a la industria musical tras vivir un periodo francamente tumultuoso durante los últimos años. Una relación tóxica, el atentado de Mánchester y los consecuentes ataques de ansiedad hicieron que la intérprete de “Dangerous Woman” (2016) quebrara por dentro y perdiera las ganas de continuar con su carrera artística. Afortunadamente, ha acabado por encontrar en su disco publicado hace unos meses la mejor manera de canalizar todo su dolor y normalizar de paso los trastornos mentales (lo único positivo de un trabajo que falla estrepitosamente en el apartado musical).

Los envoltorios escogidos para presentar estas ideas conforman tal caos que difícilmente podríamos llegar a justificar “Sweetener” por su faceta lírica. Las escasas (aunque destacables) canciones de Ilya y Max Martin se sitúan como los cortes insignia del trabajo (“breathin”, “no tears left to cry”), pero lo ridículo de las producciones de Pharrell Williams podría llevarnos a pensar que esos temas funcionan únicamente porque el nivel de los demás es bajísimo. Una vez se publicó “Sweetener” las redes se llenaron de memes y gran parte del público respondió extrañado ante estas nuevas composiciones. Ariana Grande (tal vez influenciada por este feedback) fue ágil y confirmó a los pocos días que ya estaba trabajando en un nuevo álbum de estudio del que ya conocemos su segundo y apetecible single: “imagine”.

Ariana Grande ratifica con “imagine” su vuelta a sonoridades más R&B, una apuesta segura pero necesaria después del bochornoso “Sweetener”. Y son precisamente las particularidades de este R&B más suave las que permiten que brille su mejor cualidad: la voz. Las cuerdas vocales de Grande toman el papel protagonista dentro de una producción en la cual el resto de sonidos permanecen en un correcto segundo plano, dando el soporte necesario a la artista sin histrionismos. En “thank u, next” (su anterior single) pudimos escuchar una melodía más vaporosa, mientras que en “imagine” gira ligeramente hacia la paleta sonora de “Dangerous Woman”: encontramos una ligera oscuridad acompañada de hi-hats más cercanos a producciones de trap y cierta sensualidad que Ariana aprovecha para anhelar una inalcanzable relación.

Bien es cierto que resulta inevitable pensar en Mariah Carey cuando escuchamos esos gorgoritos finales alcanzando notas imposibles o en la Taylor Swift de “reputation” debido a la apuesta por sonoridades más urbanas, pero gracias a la labor de productores (Nathan Perez y Pop Wansel) que han trabajado con artistas de la talla de Frank Ocean o Cashmere Cat se perfila la esencia de Ariana Grande para atacar otros derroteros. Así las cosas, no es nada descabellado imaginar a Ariana Grande colaborando con Blood Orange si continúa buscando sonidos alejados de la torpe grandilocuencia de “Sweetener”. Es fácil afirmar que con “imagine” satisface a su público objetivo, pero también consigue que nuevos oídos tiendan a prestarla atención. Estaremos de acuerdo en que no es su mejor canción, pero “imagine” funciona como un perfecto aperitivo de lo que está por venir, mostrando las posibilidades del sonido de Ariana Grande sin despertar demasiado a ese hype que ya pudimos comprobar cómo fue uno de los grandes errores de su anterior disco.

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