Earl Sweatshirt vuelve después de una serie de trágicos eventos ocurridos a principios de este año. La muerte de su padre, de su tío y de su amigo Mac Miller arrastraron al rapero a una agridulce depresión que define muy bien el mood de este nuevo mini álbum, titulado “Some Rap Songs”, el cual pone una de las guindas finales a este 2018.

Más cercano que nunca a MF DOOM

La muerte de su padre, de su tío y de su amigo Mac Miller arrastraron a Earl Sweatshirt a una agridulce depresión que define muy bien el mood de este nuevo mini álbum. “Some Rap Songs” es una recopilación de recuerdos y menciones a modo de found footage para la posteridad, con un mensaje nada ostentoso y más relacionado con traumas personales de la vida del autor, algo que falta y mucho en este mundo del rap.

Quince canciones que no superan los dos minutos y medio de duración; una concentrada dosis autoproducida (con ayuda de productores como Denmark Vesseyt o Navy Blue) que me recuerda a trabajos de Madlib y J Dilla con un estilo de rap sin duda más cercano que nunca a MF DOOM por parte del rapero norteamericano.

Fotografía: Steven Traylor

Influencias claras, pero sonando fresco y moderno

En todo este corta duración destaca el estilo de producción lo-fi que le da ese aura de cercanía; un rap del día a día, cotidiano, consciente y a veces depresivo. Earl no realiza cambios de flow mágicos, sino que cada track tiene su propia ‘velocidad’ impuesta por el artista de principio a fin, dejando trazas de rap verdadero que recuerdan a discos como “Mm… Food” (2004) de MF DOOM.

Que tenga influencias claras no quiere decir que no suene fresco y moderno, llegando a ser tan experimental como en “Nowhere2go y clásico old Earl en “December 24”. Lo que sí destaca en todo este corta duración es el estilo de producción lo-fi que le da ese aura de cercanía; un rap del día a día, cotidiano, consciente y a veces depresivo. En “Ontheway!”, por ejemplo, denotamos unos samples de guitarra soul clásicos con el hipnotizante ritmo en el fraseo de Earl, que continúa sin descanso por estos pequeños sketches (siendo “The Mint” el más largo de ellos con 2:45 minutos de duración).

Earl no realiza cambios de flow mágicos, sino que cada track tiene su propia ‘velocidad’ impuesta por el artista de principio a fin, dejando trazas de rap verdadero que me recuerdan a discos como “Mm… Food” (2004) de MF DOOM. Perdiéndose en lentos ritmos funkies, como en “Loosie”, Earl Sweatshirt demuestra ser un rapero que ha decidido seleccionar muy cuidadosamente lo que muestra, dejando toques en cada uno de los pequeños cortes que componen el disco.

Continuando su legado de ‘rapero outsider’

Como un Tom Waits del rap experimental desatado, el ex Odd Future crea sus propios micro-feelings a través de estos sketches; mensajes directos y concisos sin el uso de hooks o coros, recurriendo solamente al más puro rap sin artificios. Earl Sweatshirt nos deja con la miel en los labios esperando su LP definitivo, madurando un poco más en cada disco, acercándose a un estilo de hip-hop humilde y bien adornado con una producción totalmente acorde al mood deseado.

En la recta final, la producción se va volviendo más lo-fi y oscura al mismo tiempo. Como un Tom Waits del rap experimental desatado, Earl crea sus propios micro-feelings a través de estos sketches; mensajes directos y concisos sin el uso de hooks o coros, recurriendo solamente al más puro rap sin artificios. En “Veins” tenemos un track que resume muy bien la atmósfera en bruto presentada por el artista, con repetidos samples soul-funk acompañados de glitches y metáforas abstractas. Ese sonido de vinilo crujiendo que acompaña a todos los tracks hace de “Some Rap Songs” una recopilación de recuerdos y menciones, como en esa “Playing Possum” donde añade audios de su difunto padre Keorapetse Kgositsile a modo de pequeño homenaje, dando esa sensación de ‘grabación encontrada’ en el baúl de la familia. Similar a lo desarrollado metamusicalmente por Mount Eerie pero en versión rap.

Finalizando con las completamente experimentales “Peanut” y el feeling Beach Boys de la instrumental “Riot!”, Earl Sweatshirt deja con “Some Rap Songs” un found footage para la posteridad, con un mensaje nada ostentoso y más relacionado con traumas personales de la vida del autor, algo que falta y mucho en este mundo del rap. Continúa así su legado de ‘rapero outsider’ y nos deja con la miel en los labios esperando su LP definitivo, madurando un poco más en cada disco, acercándose a un estilo de hip-hop humilde y bien adornado con una producción totalmente acorde al mood deseado en cada corte, lo cual siempre es un acierto.

Earl Sweatshirt – Some Rap Songs

8.1

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Después del aclamado “I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside” de 2015, Earl Sweatshirt vuelve a dejarse ver, satisfactoriamente, con un pequeño regalo de Navidad. “Some Rap Songs” es una bolsa de caramelos en forma de rap con la producción más inspirada del rapero hasta la fecha.

Up

  • La consistencia general del álbum.
  • El contenido lírico lleno de riqueza lingüística y sentimiento.
  • La producción de corte retro y la experimentación sonora de las bases desarrollada en algunos de los tracks.

Down

  • La duración. Obviamente todos esperábamos algo más de 24 minutos de Earl.
  • La sensación de que los tracks no están completos puede desorientar y no dejar poso en algunos oyentes.