Veintiún años han pasado desde que Ben Gibbard y compañía lanzaran su primera demo “You Can Play These Songs with Chords” (1997). Veintiún años en los que la banda de Bellingham nos ha entregado ocho elepés, nueve con este “Thank You for Today”, y se ha ganado con esfuerzo ser uno de los grupos más relevantes de la escena alternativa estadounidense. Porque veintiún años dan para mucho, un cuarto de vida en el que se han grabado miles de memorias, etapas y vivencias. En estas dos décadas Death Cab for Cutie han sido capaces de sostener su calidad a base de grandes composiciones con melodías atípicas y letras intimistas. Siempre a caballo entre el éxito comercial y la honestidad de su música, parece que la carrera de los de Washington se aleja cada vez más de sus mejores años. Es complejo mantener la gracia que alcanzaron con “Transatlanticism” (2003), pero, aun así, en cada nuevo trabajo de estudio logran entregarnos un buen puñado de temas que hace que merezca la pena seguirles la pista.

Algunos cambios pero sin ofrecer grandes sorpresas

“Thank You for Today” se siente poco inspirado en algunos tramos, con secciones vagas con las que es difícil conectar. La banda opta por elecciones demasiado manidas y, en definitiva, es un producto bastante conservador que no ofrece grandes sorpresas (algo recurrente en los últimos años). Sin embargo, a medida que le damos más escuchas notamos cierta mejoría y satisfacción, dejándonos ese regusto que tanto conocemos a estas alturas del ahora quinteto.

Este registro es el primero en el que la banda trabaja sin su guitarrista original Chris Walla, un palo que han sabido sortear con soltura dado que sus aportaciones al anterior “Kintsugi” (2015) fueron algo escasas. Además, prueba las habilidades de las nuevas incorporaciones, Dave Depper y Zac Rae (a las guitarras y los teclados, respectivamente). Con todo, los problemas vienen por otros derroteros. El esfuerzo se siente poco inspirado en algunos tramos, con secciones vagas con las que es difícil conectar. La banda opta por elecciones demasiado manidas y, en definitiva, es un producto bastante conservador que no ofrece grandes sorpresas (algo recurrente en los últimos años).

Sin embargo, no estamos ante un mal LP, ni mucho menos. Hay buenas ideas que siguen brillando, aunque quizá no con el fulgor de antaño. A medida que damos más escuchas a “Thank You for Today” notamos cierta mejoría y satisfacción, dejándonos ese regusto que tanto conocemos a estas alturas del ahora quinteto. Es una sensación extraña (confort, comodidad, tranquilidad) que a quienes llevamos escuchando desde hace tiempo a Death Cab for Cutie nos embriaga. Por eso este análisis es algo complicado.

Fotografía: Eliot Lee Hazel

Death Cab for Cutie juegan en casa, a lo seguro

Ciertamente, las influencias y capacidades de estos gigantes son desbordantes e incluso por momentos dejan claro de dónde vienen y por qué están donde están, pero en otros tramos se diluyen en una pasividad algo infecciosa. Pocos estribillos nos rescatan de la monotonía imperante en algunas canciones, y es una lástima porque con otro enfoque estaríamos ante otra obra bastante más destacable dentro de su discografía.

Entramos a través de “I Dreamt We Spoke Again” con sonoridad marca de la casa, sosegada y contenida, pero pronto se abre paso una sección de batería que avanza de forma demoledora en los estribillos gracias al groove del veterano Jason Mcgerr. La temática se sumerge en los fantasmas del pasado de Gibbard, esta vez benevolentes, que bailan sobre unos riffs de guitarra que pueden recordarnos a The Cure. Seguidamente, “Summer Years” brota con entusiasmo en su faceta instrumental, aunque se oscurece con la melodía vocal. Más guitarrera, cuenta con espacio para arreglos de sintetizadores que nos absorben sin malicia. Podríamos decir que utiliza recursos que ya hemos escuchado miles de veces, pero logra mantener ese aura hipnótica que va ascendiendo y creciendo poco a poco. El primer single, “Gold Rush”, toma prestado un sample del “Mind Train” (1972) de Yoko Ono para convertirlo en una pieza con mayor presencia de luz y movimiento. Tratando la constante decadencia de la ciudad de Seattle, hogar de nuestro vocalista, se siente como un pequeño bache en el conjunto de “Thank You for Today”. A pesar de la inteligente utilización de la música de Ono, la repetición constante de ese “gold rush” acaba agotando el oído. Desde luego, uno de los peores singles en toda su trayectoria.

Con esas medias tintas nos iremos desplazando a lo largo de todo el tracklist. Tampoco es ninguna sorpresa a estas alturas, pero no deja de ser un poco decepcionante. Ciertamente, las influencias y capacidades de estos gigantes son desbordantes e incluso por momentos dejan claro de dónde vienen y por qué están donde están, pero en otros tramos se diluyen en una pasividad algo infecciosa. Pocos estribillos nos rescatan de la monotonía imperante en algunas canciones, y es una lástima porque con otro enfoque estaríamos ante otra obra bastante más destacable dentro de su discografía.

Muchas ideas podrían dar más de sí pero acaban diluyéndose

“Thank You for Today” no fluye del todo mal, pero deja la mayoría de temas sin nada demasiado atractivo que preceda a los estribillos finales. En fórmulas clásicas, como la estructura de una canción pop, un buen puente puede salvar una canción sosa o, en su defecto, hundirla si está poco trabajado. Al poner su mirada en otras facetas han dejado atrás ese elemento tan importante para realzar la calidad de un álbum.

Nos perdemos en el horizonte que se abre con los sintetizadores de “Your Hurricane”, que preceden un arpegio de guitarra marca de la casa. La canción se arrastra de forma lánguida hasta llegar a un estribillo que no logra alcanzar el clímax ni un giro interesante. Pese a todo, el jugueteo de algunos riffs enriquece las sensaciones. El paisaje ahora se vuelve más post-punk/nu wave, con ecos a los ya citados The Cure o incluso a David Bowie. Espacial es una buena palabra para definir la tranquila “When We Drive”, que bajo un cielo de sintetizadores nos abriga con su ternura. Sin embargo, sigue en la línea de no intentar ofrecer grandes sobresaltos (una constante que prevalece en todo el esfuerzo). A continuación, lo visualizamos todo a través del prisma optimista de “Autumn Love”, que muestra una cara más cercana al primer single. Esta composición sí que corre hacia una descarada meta pop, y funciona perfectamente como gancho. Es cierto que quizá abuse de unos cuantos “oh, oh”, pero se perdonan siendo tan pegadiza.

Ahora, por fin, es el turno de la mejor canción de “Thank You for Today”. “Northern Lights” es todo lo que queremos de esta banda. Melódicamente impecable, es una marea de sensaciones que nos lleva directamente a la dulzura gótica del “Disintegration” (1989) de The Cure, donde la penumbra y la luz se divierten como niños. La inclusión del timbre femenino de Lauren Mayberry (Chvrches) edulcora su esencia y conecta atrevidamente con la sinuosa melodía japonesa que ejecuta el piano de vez en cuando. El azote ochentero continúa escalando en “You Moved Away”, pieza capaz de encandilarnos a través de su sencillez y resaltando por su melancólica oscuridad con respecto a la mayoría de las otras composiciones. Es, asimismo, la confirmación de que esta segunda mitad está mucho mejor llevada.

Volvamos una década atrás…

Un trabajo que mejora enormemente tras varias escuchas, pero que peca de monótono y falto de inspiración. Al final del día, “Thank You for Today” es un disco bastante olvidable.

La falta de buenos puentes dentro de las canciones es nuestra mayor crítica. “Thank You for Today” no fluye del todo mal, pero deja la mayoría de temas cojos, sin nada demasiado atractivo que preceda a los estribillos finales. En fórmulas tan clásicas, como al fin y al cabo es la estructura de una canción pop, un buen puente puede salvar una canción sosa o, en su defecto, hundirla si está poco trabajado. Al poner su mirada en otras facetas han dejado atrás ese elemento tan importante para realzar la calidad final de un álbum. Aquí, la mediocridad de los puentes se hace bastante evidente e incluso nos desconecta, sobre todo en las primeras escuchas.

Nos vamos despidiendo con la guitarra acústica de “Near/Far”, que se presenta con una estampa indie-pop ya conocida. Muy sencilla, no destaca excepto por ese etéreo resplandor que logra al final de los estribillos. Tampoco estorba, pero se queda entre las menos interesantes. El final corre a cargo de la maravillosa balada de piano “60 & Punk”, la segunda mejor pieza tras “Northern Lights”. Absolutamente conmovedora, se construye poco a poco, ladrillo a ladrillo, funcionando como un hermoso trayecto hacia una etapa distinta e inmersiva. El sello Death Cab for Cutie la convierte en algo más que una simple balada; el timbre de Gibbard, las melodías escogidas… Todo forma un complejo sistema capaz de transmitir emociones divergentes. Además, está dedicada al guitarrista de R.E.M., Peter Buck, héroe de Gibbard. ¿Para qué queremos más?

Después de un tiempo meditando y digiriendo este elepé sólo podemos decir que es un trabajo que mejora enormemente tras varias escuchas, pero que peca de monótono y falto de inspiración. Es un entendible bajón de calidad respecto a sus mejores trabajos y podría haber dado más de sí. Al final del día, “Thank You for Today” es un disco bastante olvidable y si nos apetece escuchar a Death Cab for Cutie lo más seguro es que optemos por cualquier LP de “Narrow Stairs” (2008) hacia atrás.

Death Cab for Cutie – Thank You for Today

6.3

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Death Cab for Cutie vuelven tres años después de publicar “Kintsugi” (2015) con su primer álbum de estudio sin el guitarrista original Chris Walla. Diez canciones poco arriesgadas en las que siempre está presente su característico sonido, con buenas ideas en casi todas, pero al final resulta algo plano y monótono. Un disco fácilmente olvidable.

Up

  • Casi todos los temas cuentan con buenas ideas.
  • Siguen sonando a Death Cab for Cutie. Sonido muy personal.
  • Hay grandes melodías.
  • “60 & Punk” y “Northern Lights”.
  • La segunda mitad está más inspirada.

Down

  • Es algo plano. No resulta tan interesante como otros de sus trabajos.
  • Hay canciones que se olvidan fácilmente.
  • Los puentes están poco trabajados.
  • Cuesta hacerse a él.