Fotografía: Beatriz Sanz

Estaba haciendo cola para pedir mi acreditación de prensa cuando escucho una voz familiar:

– “Sí, somos del equipo de Sabina”.

El mismísimo Pancho Varona está haciendo cola delante de mí, acompañado de una morena despampanante. Acceden unos pasos antes que yo a La Riviera y se van directos a la zona VIP, donde se reúnen más amigos de la ‘Ángel Stanich Band’ como Víctor Cabezuelo (Rufus T. Firefly) o Julio Ródenas (Turbo 3), que siempre ha mostrado su predilección por el cantante.

La sala empieza a rugir con el característico eco que reverbera en ese techo de plástico cuando cerca de 2.000 personas hablan a la vez. Lo han conseguido. “Gracias por, no sé si llenar, pero sí colmar La Riviera con nosotros”, gritaba el artista a mitad de la noche. Y las fotos de después le darían la razón.

Un posible punto de inflexión

Antes, habían arrancado en una versión que pocas veces habíamos visto: Stanich sin guitarra, micrófono en mano, abriendo el bolo con “Golpe en la pequeña China”. Es sólo un pequeño anticipo antes de colgarse la Martin y empezar a rasgar la coreadísima “Escupe Fuego”, seguida de “Mezcalito”. La banda saluda y se muestra pletórica ante la cantidad de gente que han logrado reunir. Parece que ni ellos esperaban esta acogida, pero desde luego están preparados. Saben que triunfar en esta plaza suele suponer un punto de inflexión y salen con todo.

Eso sí, también hay espacio para las lentas, como “Mañana” o “Galicia Calidade”, antes de volver a soltar la acústica para repasar otro de los temas de su nuevo EP “Máquina”. En concreto, “Qué será de mí”, que sí, la gente ya se sabe. He de reconocer que tenía mis dudas sobre cómo iban a defender estos temas en directo, más electrónicos y tan alejados de las primeras composiciones del cantautor. Pero el resultado es una nueva faceta como frontman que no conocíamos. Y no le queda nada mal.

Sigue transitando el “Camino Ácido” antes de invitar a Juan Izquierdo (teclista de The Levitants) a subirse al escenario con ellos. Tocan la cálida “Casa Dios” y el pepinazo de “Le Tour ’95”, dos temas que el público volvió a recibir cantando a gritos, al igual que con “Salvad a las ballenas”, la última pieza del EP que presentaría esta noche (nos quedamos sin “Especial de medianoche”). Por fin sabemos que dice esa canción que en el EP está censurada con un fuerte pitido cuando hablan de disparar a alguien. Pero es tan polémico que no lo desvelaré aquí. Por cierto, “Salvad a las ballenas” termina con una frase que me suena a las típicas que salen de coña en el local de ensayo y, al final, resultan tan espontáneas que se acaban quedando: “A mí dejadme en paz, que me muera, viendo un vídeo, del hombre y la tierra”. Puro Stanich.

Ángel Stanich ofreció en este concierto una recta final inolvidable: cover de Mecano (“El 7 de septiembre”) y colaboraciones de Iván Ferreiro (“Hula Hula”) y Abraham Boba de León Benavente (“Un día épico”). Triunfar en esta plaza suele suponer un punto de inflexión y el ‘ermitaño’ lo hizo a lo grande.

Momento de coger impulso antes de una recta final inolvidable. El bueno de Ángel vuelve a pedir silencio, como suele hacer en algunos shows –y deberían hacer más artistas– ante la falta de respeto de esa fauna que va a los conciertos a hablar en vez de a escuchar. Pero es que la ocasión, y el siguiente tema, lo merecían. El ‘ermitaño’ anuncia una versión que nunca había interpretado en directo. ¿Dylan, Johnny Cash, Arizona Baby…? No. Eso habría sido ir a lo fácil. La ‘Ángel Stanich Band’ se atreve con nada más y nada menos que “El 7 de septiembre” de Mecano. BOOM. Entre la incredulidad y las ganas de disfrutar, nos olvidamos de los prejuicios y cerca de 2.000 personas (hablo a ojo, no se veía el final de la sala) nos dejamos llevar por la nostalgia en un karaoke comunal. Pero las sorpresas sólo acababan de empezar. Sin tiempo para recuperarnos, el cantante invita a subirse al escenario a Iván Ferreiro para interpretar una versión ‘pimpinelizada’ de “Hula Hula”. Recadito a Inda con “Señor Tosco” y de vuelta al camerino para coger fuerzas.

Gracias por, no sé si llenar, pero sí colmar La Riviera con nosotros”

Faltan los bises, pero la sensación general es que estamos en la noche más importante en la carrera de Ángel Stanich. Y lo va a seguir demostrando, esta vez, invitando al escenario a Abraham Boba (León Benavente) para cantar juntos la enérgica “Un día épico”.

Esta no estaba en el guión. Pero la vamos a hacer”, explica Stanich después de acercarse al oído de todos sus músicos para decirles que sí, que tocan “El Outsider”. Un regalito para los que estábamos ahí desde el principio. El tema perfecto antes de disparar las tres últimas balas. Por supuesto: “Carbura”, “Metralleta Joe” y “Mátame camión”.

Entre fachas y gitanos, nos queremos como hermanos”, explicaba hace ahora tres canciones el cantante, que ha ido presentando a su banda en su mejor noche. El asalto a La Riviera está hecho y se despiden con la sensación de que algo ha cambiado en el ambiente. ¿Será que el ermitaño más ácido y underground se ha convertido en mainstream?

Fotografía: Beatriz Sanz