“Hazte Lapón siempre fue una pequeña comedia privada (en un lugar público). Y todas las comedias, algún día, deben terminar”.

Lolo Lapón sobre “Tú Siempre Ganas”.

Cuando todo está perdido parece que las opciones se reducen a huir o arriesgarse para ganar en una improbable victoria pírrica. Se establece una dicotomía entre el deseo de proseguir y la resignación de acabar con todo sin miramientos, dejando un silencio atronador por el camino. Hazte Lapón parecían destinados a compartir este mismo desenlace al verse rodeados por las responsabilidades inherentes a la vida adulta, las cuales comenzaban a relegar, cada vez más, la música a un segundo plano. Parecía que todo se sumiría en una eterna tranquilidad, quedando el nombre del grupo en un limbo de ideas inacabadas y conclusiones sin resolver, pero entonces llegó “Tú Siempre Ganas”; un golpe sobre la mesa con el que Hazte Lapón ponen punto y final al proyecto.

“Tú Siempre Ganas”: el canto de cisne de Hazte Lapón

La victoria para Hazte Lapón no radica en seguir activos, sino en poder ser dueños de su destino decidiendo cuando poner fin a su proyecto. El momento de esgrimir la carta que pone fin al juego es ahora. “Tú Siempre Ganas” es el cuaderno de bitácora encargado de recoger la transición de la pareja a la temida vida adulta con canciones de amor sobre su relación, la familia y los amigos como si de un “69 Love Songs” se tratara.

“Evasión o Victoria” es el título que lleva la playlist confeccionada por Lolo Lapón para mostrar las referencias de “Tú Siempre Ganas”, álbum con el cual anuncian su retirada y el abandono de ese insidioso barco ‘indie’ cuya incoherencia y naturaleza insostenible son cada vez más palpables. ¿Eligen, pues, la huida frente a la victoria? En absoluto, deciden huir para triunfar. “Evasión o Victoria” no muestra varias opciones, sino dos acepciones diferentes de la misma. La victoria para Hazte Lapón no radica en seguir activos, sino en poder ser dueños de su destino decidiendo cuando poner fin a su proyecto. El momento de esgrimir “Tú Siempre Ganas”, la carta que pone fin al juego, es ahora.

Siguiendo con esta referencia, cabría señalar que si algo ha caracterizado la carrera de Hazte Lapón es su capacidad para jugar con el oyente a intercambiar los roles pre-establecidos; Lolo pasa de ser artista confeso a confesor de un público que acaba reflexionando sobre sus inquietudes en este juego dominado por composiciones a medio camino entre el pop adulto y el noise de las guitarras distorsionadas comandadas por la voz de Lolo, quien habla sobre la muerte, el abandono o el engaño basándose en la cotidianidad de la vida en pareja con Saray Lapón.

Fotografía: Dani Cantó

Qué se me ha perdido aquí si yo lo que quiero es estar contigo”

Hazte Lapón han conseguido a lo largo de su carrera que nos hagamos preguntas, que nos cuestionemos nuestros sentimientos y dudemos de las personas que nos rodean. Sin embargo, en “Tú Siempre Ganas” las incógnitas orbitan, en primera instancia, alrededor del propio grupo. De hecho, la cuestión fundamental a la que nos enfrentamos en este trabajo es si Hazte Lapón son felices, algo simple en su formulación pero que necesita veintidós canciones para ser, al menos en parte, resuelto.

Hazte Lapón han conseguido a lo largo de su carrera que nos hagamos preguntas, que nos cuestionemos nuestros sentimientos y dudemos de las personas que nos rodean. Sin embargo, en “Tú Siempre Ganas” las incógnitas orbitan, en primera instancia, alrededor del propio grupo. De hecho, la cuestión fundamental a la que nos enfrentamos en este trabajo es si Hazte Lapón son felices, algo simple en su formulación pero que necesita veintidós canciones para ser, al menos en parte, resuelto. “Tú Siempre Ganas” es el cuaderno de bitácora encargado de recoger la transición de la pareja a la temida vida adulta con canciones de amor sobre su relación, la familia y los amigos como si de un “69 Love Songs” se tratara.

Esta afirmación no es baladí, ya que Lolo Lapón tiene algo del Stephin Merritt de aquella obra en cuanto a las temáticas que trata y el eclecticismo musical presente en “Tú Siempre Ganas” (encontramos ritmos dub en “El Desencanto” compartiendo espacio con una marcha nupcial titulada “Catalizadores del Amor” y con una maravillosa reminiscencia a los Neutral Milk Hotel en “Sabes la Noche”). Pero, si bien el trabajo de los Magnetic Fields era al final del día un álbum al uso, el de Hazte Lapón trasciende y rompe la cuarta pared alzándose como juego de mesa. Parece una tontería exclusivamente vinculada a las personas que cuenten con la edición en físico, pero hace que esta obra vaya más allá al convertir cada experiencia de escucha en algo único.

El disco cuenta la historia de una despedida. Si, por el contrario, se decide jugar, entonces se renuncia a la cronología y se entra en terreno desconocido. De esta otra forma, la despedida, como los ejes cartesianos, quedan en entredicho. El orden del disco será cada vez uno y las historias posibles, infinitas.

La vida adulta vino a nuestro rescate”

Diez canciones sobre la pareja, otras diez sobre el universo que rodea a Hazte Lapón y un doble single a medio camino entre ambos conceptos. En su momento alteraron el orden y “Tú Siempre Ganas” demostró, por primera vez y como si fuera “Rayuela” de Julio Cortázar, que independientemente del camino escogido el final siempre es el mismo y, la despedida, inevitable. “Tú Siempre Ganas” es el vía crucis del grupo, pero también una aventura sin consecuencias cuyo carácter hace sentir al grupo cierto placer culpable.

Para muestra del funcionamiento del álbum podemos remitirnos a la forma en que pudimos conocer las veintidós canciones de “Tú Siempre Ganas”, un proceso inductivo con el cual pasamos de lo particular a lo general: diez canciones sobre la pareja (“Tú Siempre Ganas. Parte 1. La Vida Adulta (Instrucciones de Uso)”), diez canciones sobre el universo que rodea a Hazte Lapón (“Tú Siempre Ganas. Parte 2. Tú y yo (y todos los demás)”) y un doble single a medio camino entre ambos conceptos (“Cuento de Verano (Interludio)”). Se alteró el orden y “Tú Siempre Ganas” demostró por primera vez, como si fuera “Rayuela” de Julio Cortázar, que independientemente del camino escogido el final siempre es el mismo y, la despedida, inevitable.

Más adelante hablaré del contenido lírico de “Tú Siempre Ganas”, pero antes prefiero detenerme en el apartado musical. La banda, viendo que era la última oportunidad, se permite salir de su zona de confort para explorar nuevos caminos con ideas que habían estado cogiendo polvo estos años y al fin salen a la luz. Estos momentos los encontramos con menor frecuencia (a los mencionados anteriormente podríamos añadir la electrónica “Amas la Playa/Odias la Playa” o la sucia y guitarrera “Fantasías Brutalistas”), pero consiguen aportar un punto distintivo a un álbum donde la carga melódica sigue residiendo en la mezcla de medios tiempos como “El Punto Ciego” o “Tú Siempre Ganas” con explosiones épicas de guitarras eléctricas y melodías pegadizas como “La Vida Adulta”, “Vidas de Santos” o “Yo Los He Visto”, encargada de cerrar la obra con una épica rockera à la LCD Soundsystem.

En ciertos instantes Hazte Lapón se permiten incluir con gran atino sintetizadores brillantes que añaden un toque onírico a su fórmula (“La Bolsa o la Vida”, “La Paz Mundial”), pero pocas sorpresas nos esperan en el camino una vez comentados estos cortes. Entonces, ¿qué lleva al grupo a publicar la friolera de veintidós canciones si vamos a encontrar reiteraciones musicales? Esta es, si acaso, otra de las características de la victoria de Hazte Lapón: la posibilidad de jugar con las normas y lo establecido. ¿Es viable un álbum de tantas canciones y de tanta duración en 2018? En absoluto. ¿Podríamos hacer una criba para quedarnos con la mitad de temas? Perfectamente podrían quedar atrás momentos menos memorables como “Sorprendido del Truco” o “Todas las Fiestas”, pero, ¿cuál es la necesidad? ¿A quién tienen que contentar Hazte Lapón con su último disco más que a ellos mismos? “Tú Siempre Ganas” es el vía crucis del grupo, pero también una aventura sin consecuencias cuyo carácter hace sentir al grupo cierto placer culpable a pesar de advertirse a sí mismos de las consecuencias del mismo en “Vidas de Santos”:

Hay que tener cuidado con los suplicios
Si alguien percibe que estás disfrutando
Puede pensar
Que en realidad es vicio”

Nunca tuve vocación de mártir”

La grandeza de “Tú Siempre Ganas” radica en la habilidad de Hazte Lapón para mantener el sentido de un trabajo con tantas partes. Hay pasajes cuyas melodías funcionan como argamasa de esta obra magna, pero finalmente es la lírica ácida, romántica y analítica de Lolo Lapón la que une los diferentes trozos de este puzzle.

La grandeza de “Tú Siempre Ganas” no radica únicamente en las canciones que han hecho Hazte Lapón, sino en su habilidad para mantener el sentido de un trabajo con tantas partes. Hay pasajes cuyas melodías funcionan como argamasa de esta obra magna, pero finalmente es la lírica ácida, romántica y analítica de Lolo Lapón la que une los diferentes trozos de este inmenso puzzle. Lolo abre el último capítulo en la existencia de Hazte Lapón con una sentencia poderosa dirigida a Saray: “Tú siempre ganas. “Tú siempre ganas” es validación, pero en este trabajo va a representar el sacrifico de Lolo en un último acto romántico hacia Saray con el objetivo de salvar su relación, abandonando los placeres concupiscentes de la vida en pos de la paternidad y la estabilidad. Aun así, la curiosidad por un futuro distinto sigue existiendo y no pueden evitar preguntarse sobre lo mismo en “La Vida Adulta”: ¿qué hubiera pasado de no haber claudicado a tiempo?

De no habérnoslo tomado
Tan en serio
¿quién nos hubiera salvado
del tedio
del alcoholismo,
de la desventura
del posmarxismo,
de la droga dura?”

Mientras se alcanza la recta final del álbum y se desvanece progresivamente Hazte Lapón, la figura artífice de todo este universo se torna cada vez más clara. Manuel González Molinier ha demostrado una vez más con “Tú Siempre Ganas” su manejo con el lenguaje para hacernos creer que Lolo y Saray Lapón se corresponden a sí mismo y a su pareja Saray Botella. Es ese bello juego de no saber qué es real y qué es ficción lo que nos mantiene en vilo a lo largo de estas composiciones. Nos vemos enganchados a esta relación como si de una novela se tratara, atando cabos inexistentes y sintiendo cada declaración de amor. Pero, ¿las canciones de Hazte Lapón representan episodios reales de su vida o sueños e idealizaciones de lo cotidiano? ¿Hazte Lapón son los mostrados en “Fantasías Brutalistas” (“El castigo es la relación que yo he decidido tener contigo), los que ansían la eternidad juntos en “Como Véra y Vladimir” (“Que duro es envejecer, menos mal que estás tú aquí), los que aceptan la resignación en “La Bolsa o la Vida” (“Yo acepto el status quo, el receso, en el fondo, se trata de eso)? Un vistazo al libreto que acompaña a este álbum sirve para dejarnos claro que Lolo y Saray Lapón son uno de los tantos personajes que protagonizan alguna de las historias que componen “Tú Siempre Ganas”, una cara más de la personalidad de sus creadores que también podemos encontrar en Brian Wilson, Edward Snowden, Santa Teresa o Andy Warhol, entre otros; personajes unidos para la eternidad en un juego que les otorga la oportunidad de redimirse de sus erráticas vidas y encontrar una redención que se les antojó imposible.

Hazte Lapón somos tú, yo y todos los demás

Manuel siente el miedo a la muerte, a perderlo todo, al cambio y a lo desconocido. ¿Qué habrá después de Hazte Lapón? El camino es incierto, pero lo importante es que Saray estará a su lado pase lo que pase, y esa es la mayor victoria de este juego.

Lolo y Saray Lapón son personajes moldeados a imagen y semejanza de sus creadores, cuya función es representar las inquietudes de todos nosotros. “Tú Siempre Ganas”, además de representar este viaje de resignación, son las vidas anti-ejemplares de treinta y cuatro personajes que nunca se alzaron victoriosos y a los que identificamos con un miedo, ya sea al exceso de alcohol representado en “Sorprendido del Truco” con Leopold Bloom o el miedo a la muerte expresado a través de Francis Scott Fitzgerald en “Sabes la Noche”. Manuel siente el miedo a la muerte, a perderlo todo, al cambio y a lo desconocido. ¿Qué habrá después de Hazte Lapón? El camino es incierto, pero al final lo importante es que Saray estará a su lado pase lo que pase, y esa es la mayor victoria de este juego. Buen viaje, Hazte Lapón, habéis ganado.

Tengo, tengo miedo a esta noche
A no verte de nuevo y que todo
Se disuelva en su quietud

Tengo, tengo miedo a esta noche
Miedo a todo lo incierto
Miedo a todo lo que se juega a cara o cruz”

Hazte Lapón – Tú Siempre Ganas

8.8

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Hazte Lapón firman con “Tú Siempre Ganas” su despedida. Un canto de cisne compuesto por veintidós canciones que muestran un ecléctico abanico sonoro sustentado por su lírica romántica e inteligente característica con la que buscan apelar a la universalidad del amor centrado en el universo particular de Saray y Lolo Lapón.

Up

  • Que Hazte Lapón hayan firmado su mejor trabajo con su despedida.
  • Que con veintidós temas y una hora y cuarto de duración no se pierda la atención ni un instante.
  • El equilibrio entre los momentos llenos de adrenalina y los medios tiempos acústicos calmados.
  • “Vidas de Santos”, “La Vida Adulta”, “Sabes la Noche” y “Yo los he Visto”.
  • Todas las letras del álbum y la evolución del concepto a lo largo del metraje.

Down

  • “El Desencanto”, curiosa como cara B pero no tan brillante como el resto de cortes del álbum.
  • Temas como “Sorprendido del Truco” o “Lo Hago por Amor y no por Miedo” se pierden en la totalidad del álbum.