Joe Talbot, cantante y líder de IDLES, es un boxeador pacifista. O Gandhi con un lanzallamas. O Harry el sucio en una asamblea de Podemos. Hombre de contrastes en su conversación, que se diluyen a un solo color (el rojo sangre) cuando agarra un micro, sea en el estudio o sobre un escenario. Potencia premeditadamente descontrolada y necesaria para liberar toda la tensión acumulada en las letras, afiladas como navajas, de los ingleses. Una banda que quizá esté destinada a liderar un renacimiento del punk, si no es en lo musical, al menos sí en lo espiritual (aunque su protagonista no lo vea así).

O quizá IDLES sólo sean una rareza subversiva de la que aprender y disfrutar mientras se hallen tan en forma como ahora. Porque no hay más que oír ese ladrillazo contra el escaparate del racismo, la xenofobia, el machismo y en general todos los valores de la boyante ultraderecha contemporánea que es Joy as an Act of Resistance. para darse uno cuenta de que estamos ante uno de los discos del año, y de la década. Violencia sonora como medio, no como fin, para llegar a las masas y despertar conciencias sin caer en clichés o en frasecitas de mitin dignas de Mr. Wonderful. Eso es IDLES.

¿Qué entendéis por “Alegría como un acto de resistencia”?

A menudo existe la pre-concepción de que estar en una banda de rock and roll tiene que estar asociado con estar de morros, de mala hostia, furiosos. Nosotros nos resistimos a ese cliché y queríamos hacer algo bonito, feliz, lleno de cariño y humanidad. La vida a menudo es una mierda, así que a veces estar alegre es bastante duro.

¿Así que crees que es compatible la alegría con la lucha y el activismo político?

Sin duda. Ser compasivo es la cosa más activa que se puede ser en un debate político, y en una situación política es probablemente una de las herramientas más útiles que se pueden usar para cambiar las cosas.

Pienso que vivimos en una época desesperada. Creo que la gente necesita amor, compasión y escucharse unos a otros, y lo necesitan intensamente.

Hoy en día hay una especie de culto a la juventud, y en ocasiones parece que si no has alcanzado tus metas en la veintena ya te falta algo. Habiendo empezado vuestra carrera relativamente tarde, ¿os habéis sentido alguna vez así?

Hmm, sí, bueno. El truco para la felicidad de la banda siempre ha sido no prestar demasiada atención a lo que pasaba a nuestro alrededor en la industria musical y ser nosotros mismos tocando la música que nos encanta, así que no importa cuándo llegamos a la escena o cómo de viejos somos o cómo parecemos. Sólo va de la música y de dormir por la noche sabiendo que hemos hecho algo en lo que creemos y que amamos.

¿Crees que la política es inherente al arte? ¿Puede algo sin significado, más o menos profundo, ser considerado arte, especialmente en la música?

Sí, creo que todo el arte es importante tanto para el que lo hace como para su audiencia, no tiene por qué ser abiertamente político, no tiene que ser de derechas o de izquierdas. Pero si cantas sobre amor, o sobre tu mascota, o sobre volver a casa en tren, no es político, pero sí es como si enlazases el lenguaje en sí mismo y la exploración del mundo, así que todo es político y todo importa. Así que no hay juez que diga qué arte es más importante o qué arte es más político: es sólo arte, es expresión, y todo es importante.

Tu posición es el diálogo, pero, ¿crees que es la herramienta más útil cuando hay que lidiar con extremismos, o se queda corta?

Creo que el diálogo es una herramienta realmente poderosa. No creo que sea pacifismo, es más que eso. No soy una persona pacifista porque quiera conversar con mi oponente. Simplemente soy abierto de mente, y utilizo la violencia como herramienta que claramente sirve para algo, para crear un debate que se está teniendo en la cultura popular. Así que creo que es proactivo, que el diálogo es algo que queremos usar como herramienta para nuestro arte. Supongo que el monólogo también es en cierto modo importante para algunos artistas, pero no para nosotros. Sin nuestra audiencia, jamás seríamos felices.

¿Cómo de lejos crees que puede llegar el mensaje de una canción? En otras palabras, ¿cuál es el poder de la música para ti?

Pienso que es algo que amo, que es majestuoso. Me ha cambiado la vida, y es enorme y poderoso. Pero son mis amigos, mi  familia, mis compañeros, mi prometida, las cosas más importantes. De ellos y de esas experiencias aprendo y me ayudan a ser mejor músico, así que la música viene en un segundo lugar, después de la gente con la que convivo.

Yo estaba pensando más en la música como vehículo para llegar a la gente.

Es muy importante, usar tu música para llegar de verdad… La música es algo sin palabras, que todo el mundo en el planeta comprende; es universal, primitiva, humana, instintiva, vacía. Nadie la entiende de verdad pero todo el mundo la siente y la ama, así que es una herramienta genial para la unión y para el cambio.

En la canción “Samaritans” denuncias la masculinidad tóxica. ¿Crees que los jóvenes se han alejado del rock y el punk porque estos géneros no estaban hablando de lo que les preocupa de verdad, de temas como ése?

Quizás, no sé. El rock and roll, la música indie y la música de guitarras se han vuelto menos populares porque creo que se han tornado ensimismadas y gratuitas. Pero pienso que el hip-hop y el dance también se han vuelto así. Hay mierda alucinante ahí fuera, como Kendrick Lamar, Danny Brown y gente así, pero mucho de ello es simplemente horrible y ensimismada, mierda egoísta. Así que la gente se está cansando de ello, y nosotros queremos hablar de lo que creemos que es importante para nosotros.

La naturaleza de querer cambio está en el grime, en el hip-hop, en el soul, en el blues, en el jazz, incluso en la música clásica. El punk ha muerto, es viejo, es agresivo, es estrecho de mente, es cliché, es algo viejo.

Así que, ¿crees que los jóvenes se están empezando a aburrir del hip-hop y el dance y en cierta manera volviendo a estilos y canciones más directas, políticas o líricas?

Sí, porque esa generación se va haciendo mayor, y todos estos cambios políticos masivos y tóxicos son enormes. La elección de Trump es enorme, el Brexit es enorme, es catastrófico para las culturas, así que los jóvenes se están percatando de que afecta a su futuro, y no quieren escuchar a algún capullo hablar de cuánto dinero tiene, quieren hablar sobre ello e involucrarse con las cosas que son importante. Pero además nuestra música es bailable, y es buena, pues hay mucha música por ahí que es mala y aburrida.

En el álbum también mencionas medios como la televisión y su influencia en los estándares de belleza.

Creo que es catastrófico, una enfermedad, cancerígeno. Lo peor que le está pasando a la juventud. Hace que los jóvenes y los adultos se odien a sí mismos. Está volviendo a la gente estúpida y escondiendo la realidad, mostrando a las personas una ventana hacia algo que no es realista y es inhumano.

La música es universal, primitiva, humana, instintiva, vacía. Nadie la entiende de verdad pero todo el mundo la siente y la ama.

¿Os veis como una banda punk?

No, no, no, no nos veo como una banda de punk. Entiendo que si alguien nos ve como tal está bien, okay, no nos vamos a ofender por ello, pero no es importante para nosotros en absoluto. Nos encanta la música, nos encanta la gente y nos queremos comprometer, entablar conversaciones con la cultura popular para cambiar la narrativa, e irnos a dormir sabiendo que hicimos algo con lo que estamos felices y en lo que creemos.

Hace poco leí una definición de punk que decía algo así como que “el punk es rock and roll pero enfrentado con el ahora”. Supongo que de acuerdo con esa definición vuestra música sí se ajustaría a la etiqueta. Así que entiendo que depende de qué se considere punk.

Sí, queríamos usar el álbum, “Joy as an Act of Resistance.”, para resistir contra los clichés del punk-rock, con su discurso furioso, y hacer algo alegre, compasivo y bonito. Empezar una conversación para cambiar algo a mejor, lo cual no es punk. Somos un grupo consciente de gente que quiere algo mejor de lo que tenemos, queremos cambio. La naturaleza de querer cambio está en el grime, en el hip-hop, en el soul, en el blues, en el jazz, incluso en la música clásica. El punk ha muerto, es viejo, es agresivo, es estrecho de mente, es cliché, es algo viejo. Entiendo que el punk es muy  importante para nuestra cultura, es algo bonito, pero no somos una banda de punk. Simplemente sonamos violentos y tenemos mucha compasión y amor en nuestro mensaje. Sólo usamos la violencia como vehículo musical para captar la atención de la gente. Hay muchas similitudes con el punk y lo entiendo, pero no es una influencia para nosotros, su música lo es. ¿Significa eso que cada guitarrista agresivo y que quiere cambio y que quiere ayudar a la gente hace que una banda sea punk? Nah. Pero está bien. Lo que sea, no importa, llámanos como quieras; nosotros somos sólo IDLES.

Fotografía: Tom Ham
Te iba a preguntar que si no es punk, si os consideráis alguna otra cosa. Aunque supongo que en el fondo os da igual.

Diría que somos una banda de hardcore-folk. [Risas]

Por otro lado, veo un claro contraste entre la urgencia y la agresividad de vuestra música y el mensaje tan progresista y pacífico detrás de ella, por decirlo de alguna manera.

Sí, pienso que vivimos en una época desesperada. Europa está en una posición desesperada, los partidos de derechas se están volviendo más populares, América está en una posición desesperada… Creo que la gente necesita amor, compasión y escucharse unos a otros, y lo necesitan intensamente. Necesitan aprender. Yo soy una persona intensa: amo intensamente, me preocupo intensamente. Y creo que es un medio bonito, la intensidad no tiene por qué ser furiosa.

El rock and roll, la música indie y la música de guitarras se han vuelto menos populares porque creo que se han tornado ensimismadas y gratuitas.

Si tuvieras que escoger uno de los muchos mensajes del disco, ¿cuál sería?

Lo tengo claro: “quiérete a ti mismo”.

¿Y qué canción elegirías?

“Television”. Amarte a ti mismo es una de las cosas más importantes que hacer en estos tiempos, y una vez la gente empieza a aprender cómo quererse es más fácil entenderse con los demás y alcanzar un futuro mejor.