Al igual que en muchos otros ámbitos como el deporte, en música al hablar de ‘escena indie’ distinguimos una femenina de otra masculina como si fuese un ente aparte en el cual englobar a cualquier artista femenina que dé el perfil, sin hacer apenas una diferenciación entre la inmensidad de autoras que la conforman. Aunque es cierto que si queremos que la música hecha por mujeres tenga el mismo reconocimiento que la de otros artistas masculinos deberíamos dejar de tratarlas como al otro más allá de reconocer su (por fin) creciente visibilidad, creo que si no hubiera un punto en común dentro de la escena más allá del género de quienes la conforman no habría surgido boygenius, proyecto conjunto de Julien Baker, Phoebe Bridgers y Lucy Dacus con el que pretenden reivindicar esa visión de la mujer como artista individual con la capacidad para ser tan genuina como cualquier hombre.

La unión hace la fuerza

Quizás aún no tengan el recorrido suficiente como para llamar la atención del gran público, pero la magia y la química que destilan las seis canciones que componen este media duración son un milagro de los que no ocurren muy a menudo.

Hace unos meses el trío nos sorprendía publicando tres canciones de golpe y confirmando que tenían preparado un EP. Los medios calificaron boygenius como un ‘súper grupo’, lo cual se suele asociar más a proyectos formados por estrellas consagradas que a jóvenes promesas de la escena alternativa. Pero la realidad es que “boygenius”, título homónimo del EP, hace más que merecedoras a las tres de ser denominadas como un súper grupo. Porque quizás aún no tengan el recorrido suficiente como para llamar la atención del gran público (mientras Julien y Lucy cuentan con un par de discos Phoebe debutó el año pasado), pero la magia y la química que destilan las seis canciones que componen este media duración son un milagro de los que no ocurren muy a menudo.

Fotografía: Lera Pentelute

El súper grupo que el indie necesitaba

Uno de los mayores problemas de los súper grupos es la disparidad y el choque entre las fuertes personalidades de sus componentes, lo cual provoca que muchas veces la cosa no cuaje del todo. Pero aquí ocurre todo lo contrario. Las tres artistas encajan perfectamente.

Uno de los mayores problemas de los súper grupos es la disparidad y el choque entre las fuertes personalidades de sus componentes, lo cual provoca que muchas veces la cosa no cuaje del todo. Pero aquí ocurre todo lo contrario. Las tres artistas encajan perfectamente gracias a que todas se mueven a través de estilos similares, pero a la vez el respeto mutuo, la personalidad y el carisma de cada una se notan a lo largo de todo el disco. A la hora de componerlo, cada artista trajo una canción casi completa y una idea para trabajar entre las tres, lo que hace que exista equilibrio y armonía de manera muy sutil. “Bite the Hand” es Lucy Dacus en estado puro, con esas guitarras que no dejan ni un rincón de la sala sin llenar y unos versos meticulosos en los que describe la difícil relación entre un artista y sus fans: “I can’t love you how you want me to.

Sin embargo, en “Me & My Dog” son totalmente perceptibles los acordes y versos espectrales de Phoebe Bridgers, con ese carácter fantasmagórico como si no la tuviésemos delante de nosotros y ese anhelo escapista en sus letras (en este caso intentando olvidar a un ex: “I wanna hear one song without thinking of you). Por último, “Stay Down” presenta la tristeza increíblemente robusta y a la vez frágil de Julien Baker, esa facilidad de arrancarte un trozo de corazón cada vez que golpea una cuerda para formar un arpegio de apenas un par de acordes y esa maravillosa voz que lleva sus temas hacia una catarsis sobrecogedora.

Como si llevaran juntas toda la vida

“boygenius” se escribió y grabó en apenas cuatro días, siendo quizás uno de los motivos por los que se siente tan especial. Incluso Phoebe declaró que al terminar “Ketchum, ID” se sintió como en un documental de rock con Dave Grohl mirando directamente a la cámara describiendo la magia de ese momento.

La idea de presentar tres canciones propias y otras tres armadas de manera colectiva encaja muy bien, ya que a pesar de tener un tema dominado por cada una en todos se pueden apreciar perfectamente las aportaciones del resto y cómo influye el estilo de cada una sobre el de las demás. De hecho, sus voces casan tan bien y las armonías que consiguen son tan bonitas que da hasta miedo. “Souvenir” tiene el sonido limpio e intangible propio de Phoebe, pero el intercambio de voces y los arreglos de Julien lo bañan al igual que la distorsión de la guitarra de Lucy impregna de fuerza el poso del piano característico de Julien en “Salt In The Wound”, corte que se lleva la palma en lo que a la simbiosis de las tres jóvenes se refiere y con un final apoteósico. Por su parte, “Ketchum, ID” se muestra mucho más calmada para echar el cierre. Es una balada que las tres grabaron con un micrófono y con la guitarra acústica de Phoebe como único instrumento, cantando a la nostalgia por sus hogares cuando están de gira, con un estribillo muy propio de Simon & Garfunkel para dejarnos atónitos hasta el final.

“boygenius” se escribió y grabó en apenas cuatro días, siendo quizás uno de los motivos por los que se siente tan especial. Incluso Phoebe declaró que al terminar “Ketchum, ID” se sintió como en un documental de rock con Dave Grohl mirando directamente a la cámara describiendo la magia de ese momento. Y es que por más vueltas que le doy y por más veces que lo escuche, la única pega que consigo sacarle a este EP es que sea justo eso, un EP, porque te deja con unas ganas de más y un deseo de que las tres puedan volver a cuadrar sus agendas para darle una continuación como pocas cosas. Y es que boygenius no es el súper grupo que pedíamos, pero definitivamente sí es el que el indie necesitaba.

boygenius – boygenius EP

8.7

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Julien Baker, Phoebe Bridgers y Lucy Dacus, tres de las mayores jóvenes promesas del indie-folk actual, aúnan fuerzas en un EP donde la química entre las tres funciona a la perfección, dejándonos encandilados con la belleza de sus canciones y con muchísimas ganas de más.

Up

  • Lo increíblemente bien que funcionan juntas.
  • El respeto y el perfecto equilibrio entre sus tres personalidades.
  • La maestría con que está construida cada una de las canciones.

Down

  • Que no se hayan animado con un LP. Se hace muy corto.