Hemos oído vuestras oraciones acerca de unos campos donde no crece algodón, sino verdes arbustos cargados de bayas y fruta deliciosa, los animales pacen libremente y no existen ni el dolor ni la muerte. Hemos oído que las cadenas se romperán y que nuestro pueblo llegará a ser libre, que no habrá más ahorcados, que algún día compartiremos el asiento del autobús con los blancos. En esta esperanza y en la rabia de un sometimiento muy antiguo (que aún no ha visto completada su erradicación) la música ha encontrado siempre influencia, pero el caso de este trabajo contiene multitud de peculiaridades. El título de “Stranger Fruit”, clara referencia al tema de Billie Holiday, ya da muestras de ello.

Un disco perfecto para dar una oportunidad al metal moderno

Zeal & Ardor nace como el alfa y el omega de un proyecto experimental iniciado por el suizoamericano Manuel Gagneux en 2014. Su filosofía combinatoria parece una propuesta arriesgadísima: mezclar la temática ocultista que incluye citas de los más famosos satanistas como Aleister Crowley con las atrocidades causadas a los esclavos negros durante la expansión económica del nuevo continente.

Zeal & Ardor nace como el alfa y el omega de un proyecto experimental iniciado por el suizoamericano Manuel Gagneux en 2014. Su filosofía combinatoria parece una propuesta arriesgadísima: mezclar la temática ocultista que incluye citas de los más famosos satanistas como Aleister Crowley con las atrocidades causadas a los esclavos negros durante la expansión económica del nuevo continente. Soul, góspel, industrial, electrónica y metal extremo son algunos de los ingredientes que se recolectan en este lastimero campo de trabajos forzados, en el que la anti-obediencia, generalizada en el espíritu joven de su autor principal, tiene un papel fundamental. Muestra de ello fue la decepción del líder cuando, en una gira, tras haber anunciado que se regalaría merchandising a quienes llegaran con el logo del grupo tatuado, ocho asistentes aparecieron con la piel marcada, demostrando lo que Gagneux entendió como sumisión. A nivel estilístico, el álbum muestra una abierta comprensión de su tiempo, incluyendo vocalizaciones que recuerdan la línea de Michael Kiwanuka junto con la brutalidad del black metal, sin llegar a hacerse canónico. Dieciséis cortes en un formato poco inusual que ronda siempre los dos o tres minutos lo ponen a prueba.

Fotografía: Press

Accesible, inconformista y creativo

Soul, góspel, industrial, electrónica y metal extremo son algunos de los ingredientes que se recolectan en este lastimero campo de trabajos forzados, en el que la anti-obediencia, generalizada en el espíritu joven de su autor principal, tiene un papel fundamental.

El ritual comienza con una “Intro” prometedora en la que los primeros elementos, la formulación rítmica, el rasgado de las guitarras y en especial los lamentos estróficos de las almas condenadas, asoman sus manos. En el primer sencillo del disco, “Gravedigger’s Chant”, su autor pretende causar impresión en los oyentes, pues en sus propias palabras, “su estilo no es el que se espera escuchar”. Esta afirmación no es del todo precisa, pues salvo los cortes instrumentales la música es bastante homogénea. El uso del piano a lo Anderson .Paak se mezcla con la desoladora letra en la que el agua comienza a teñirse de rojo. “Servants” sigue en la misma línea, dejando asomar unos tintes de country alternativo que llaman a la sedición. Tampoco marca la distinción “Don’t You Dare”, aunque mantiene el nivel de los anteriores y logra acercarnos por medio la constancia cenagosa del bajo a un paisaje oscuro y terrible. El final de este corte puede definirse como el primer momento de black metal puro. Algo más industrial resulta “Fire of Motion”, en la que el derramamiento de sangre vuelve a recuperar su peso. También existen ciertas analogías con los Queens of the Stone Age.

The Hermit” es el primer tema instrumental del álbum y también uno de los más interesantes. Aunque la tónica acarreada hasta el momento dé un giro considerable, el resultado merece la pena. Los ruidos de las aves, las grabaciones computerizadas al estilo de Paul Lansky y el piano dibujan una selva hermosísima donde la libertad prima. Tras la luz expuesta por las guitarras se escuchan la triste salmodia de “Row Row”, un espiritual negro atiborrado de metal. “Ship on Fire” regresa cargado de odio, alentando la llegada del maligno con sus invocaciones en latín. La temática no llega a cargar, como es habitual en las agrupaciones que todavía abundan en el género sin aportar nada nuevo. El segundo sencillo del álbum, “Waste”, demuestra mejor que el primero las cotas de oscuridad que alcanza el trabajo y en un black lento cargado de alusiones religiosas propone armonías interesantes que le dan una sonoridad única. Por momentos se aproxima a la vileza almacenada en “Una noche en el monte pelado” del genial compositor ruso Modest Mussorgsky.

¿El nacimiento del black ‘n’ roll?

Una apuesta inteligente, joven y muy arriesgada. Es poco probable que complazca a los fans del metal extremo. Sin embargo, para los entusiastas de la buena música es una oportunidad de escuchar algo nuevo y accesible, por el momento inclasificable, que confiemos resuelva en posteriores apuestas el dilema de la música electrónica y los interludios experimentales.

You Ain’t Coming Back” también fue seleccionado como sencillo, y narra en el más limpio soul cómo algo terrible está a punto de suceder. La letra de este tema es una de las más interesantes de la colección. Al igual que ocurrió con “The Hermit”, “The Fool” propone un interludio instrumental en el que la experimentación con la música electrónica, quizá uno de los mayores defectos del álbum previo, responde a un descanso modernísimo y relativamente oportuno. Algún antecedente de lo siniestro de este apartado podría revelarse en el mítico “Colors” de Between the Buried and Me. No obstante, el carácter es propio. “We Can’t Be Found” es puro rock ‘n’ roll y podría justificar la nueva etiqueta de black ‘n’ roll que pretende emular la conexión con el death metal y el rock de Entombed. Es difícil explicar la inclusión de frases alemanas a lo largo del disco, aunque probablemente se trate de los orígenes de Manuel Gagneux o de otro acercamiento al ocultismo.

Y llegamos al tema que da nombre al disco. “Stranger Fruit” es un intento de su creador de realizar una canción lo más turbadora posible, pues se acerca al corazón del asunto, es decir, los ahorcamientos de los esclavos negros. El lamento femenino y las disonancias abordan un aura abominable, pues señalan la advertencia de que «ellos están fuera en alguna parte” y van a venir a vengarse. “Solve” retoma la electrónica y encaja apuradamente en el contexto pese a su actitud siniestra, porque a diferencia de los otros cortes instrumentales dispone claramente de una melodía. La referencia a la alquimia prosigue con “Coagula”, apoyada en los versos en latín y los golpes de la batería y el bajo. “Built on Ashes” es la última joya que depara el álbum, y resulta particularmente original. Empleando fragmentos de la canción de Billie Holiday (“Strange Fruit”) resume el contenido del álbum con la profundidad de unas letras añadidas. La guitarra distorsionada choca con una dulce melodía, que se desvanece en un black metal muy suavizado.

Parece oportuno decir que Zeal & Ardor es una apuesta inteligente, todavía joven y, en especial, muy arriesgada. Es poco probable que complazca a los fans del metal extremo. Sin embargo, para los entusiastas de la buena música es una oportunidad de escuchar algo nuevo y accesible, por el momento inclasificable, que confiemos resuelva en posteriores apuestas el dilema de la música electrónica y los interludios experimentales, muy prometedores en sí, pero fuera de contexto.

Zeal & Ardor – Stranger Fruit

8.1

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Gagneux propone una inusual pero efectiva combinación de los cultos ocultistas en forma de black metal y el sometimiento de la raza negra en los albores de la Norteamérica actual. Lo curioso es que la combinación resulta muy accesible. En ocasiones genial, como los momentos instrumentales o algunas de las lamentaciones de los esclavos, y en otras algo repetitivo, el resultado es inequívocamente el preámbulo de un camino nuevo.

Up

  • Sumamente accesible a pesar de la experimentación.
  • Una buena forma de entrar en los géneros extremos.
  • Creativo y por momentos profundo.

Down

  • Dificultad para combinar temas tan diversos.
  • Algunos temas terminan resultando muy parecidos.