¿Cómo te describes a ti misma como coreógrafa?
Como un chaval adolescente cachondo”.

Así contestaba Héloïse Letisser (a.k.a. Christine and the Queens) a una de las preguntas que le lanzaban desde Pitchfork en verano de 2016, justo cuando estaba girando con su anterior disco “Chaleur Humaine”, un álbum debut en el que florecían todas esas dudas, tormentos y bajos golpes que la sacudieron cuando abandonó los estudios de interpretación y huyó a Londres arropada por tres drag queens de Madame Jojo’s. De ese ‘renacer’ surgió el personaje de Christine (and the Queens), cuyo debut fue el más vendido en Reino Unido ese año. Debut que se acompañó de directos y videoclips que captaron rápidamente la atención de todo el mundo por su fuerza y elegancia, y sobre todo por las ganas de apoyar su mensaje musical con un entorno coreográfico y plástico que se ha convertido en un icono de la manera de expresarse de Christine.

Un radiante y florecido deseo sexual y vital

Héloïse Letisser sube la apuesta y ahora aparece metamorfoseada como “Chris”, un personaje con un marcado carácter masculino con el que juega y abraza un deseo mucho más sexual del que demostraba con Christine y su anterior álbum de estudio. Con Chris quiere adentrarse en la estética de lo ‘macho’, de lo ‘violentamente alfa’.

Si en ese entonces Héloïse se enmascaraba tras el personaje de Christine (un tornado de poder, lejos de cualquier cosificación pero cerca de una pasión y un juego que traspasaba las barreras del género), ahora la francesa sube la apuesta y aparece metamorfoseada como “Chris”, un personaje con un marcado carácter masculino con el que juega y abraza un deseo mucho más sexual del que demostraba con Christine. Con Chris quiere adentrarse en la estética de lo ‘macho’, de lo ‘violentamente alfa’.

Relataba hace unos meses que la gran demanda física de sus actuaciones fue transformando su cuerpo: se descubrió más musculosa, más rígida y, en cierto sentido, más masculina. Como vemos, Héloïse busca empujar las barreras de lo estrictamente musical y trasladar una esencia total a su mensaje. Casi podríamos decir que nos obliga a conocerla para comprender el significado de las canciones, para entender el interés de Chris en reflexionar sobre lo tradicionalmente binario, sobre los atributos de cada género y disolver las fronteras y convencionalismos.

Al final, Chris ha ido abrazando más y más a ese “adolescente cachondo” con el que ya se identificaba en sus inicios. Es casi como si ese alter-ego se hubiera yendo arraigando a ella, transformando su cuerpo y la visión de sí misma como mujer. De hecho, podríamos considerar que Héloïse busca en esa masculinidad un empoderamiento femenino; ella misma afirmaba hace un par de años que lo peor de la industria musical es ser una mujer: “Tienes que decirlo todo cinco veces en lugar de una. La gente no para de hablar de lo poco atractiva que soy o sobre que piensan que no me produzco las canciones. A veces pienso que sería más fácil si fuera un tío”. Y aquí está: “Chris”, apropiándose del ‘macho’ para palpar un radiante y florecido deseo sexual y vital.

Fotografía: Jamie Morgan

Buscando en la masculinidad un empoderamiento femenino

La gran demanda física de sus actuaciones fue transformando su cuerpo: Héloïse se descubrió más musculosa, más rígida y, en cierto sentido, más masculina. Como vemos, busca empujar las barreras de lo estrictamente musical y trasladar una esencia total a su mensaje. Casi podríamos decir que nos obliga a conocerla para comprender el significado de las canciones, para entender el interés de Chris en reflexionar sobre lo tradicionalmente binario, los atributos de cada género y disolver las fronteras y convencionalismos.

“Chris” se nos abre en “Comme si” de manera épica, recreando el tono del THX utilizado en las películas. Igual que en un contexto cinematográfico, entendemos que Chris quiere darnos a entender que el sonido que vamos a escuchar a continuación será de ‘alta fidelidad’, seguramente más centrado en las intenciones del personaje que en las puramente sonoras. De este modo entendemos un verso de apertura y un estribillo con el que rompe la cuarta pared y nos explica que “Chris” ha estado siempre ahí, y que al escucharla es como si el oyente la amara cuando su voz suena fuerte, cuando no la podemos ver. Es casi catártico. Déjate llevar, nos dice. Estamos enrollándonos.

En “Girlfriend” el sonido deriva a un pop más funky y de raíz ochentera que visualmente se empareja con los espacios clásicamente masculinos representados a través de una identificación con la figura del ‘chico’ en los clanes de West Side Story. Con reflejos a Michael Jackson, Christine pisa fuerte sobre la idea de géneros en una relación para llevar el amor a su esencia: “Girlfriend. Don’t feel like a girlfriend / But lover / Damn, I’d be your lover.

Contraponiendo este sentido de auto nombramiento, en “The Walker” Chris quiere lucirse mucho más frágil, apostando por una producción que, sin huir de los terrenos pop sí nos obliga a centrarnos en su voz, la cual se multiplica en distintos coros que apoyan cada una de las estrofas. Este mismo sentimiento introspectivo se extrae de “Doesn’t Matter”. Aquí no pierde la excitación pero se muestra igualmente vulnerable, abrazando una oscuridad suicida que acaba culminada ante un ente que inventó como portador de la esperanza, como algo que surge como respuesta a la oscuridad que ha asomado en su vida en distintos momentos.

El poder desde perspectivas poco convencionales

Todas las ideas se refuerzan por el poco adorno instrumental; si en “Chaleur Humaine” las dinámicas de las canciones eran cambiantes y la producción tenía un protagonismo indiscutible, para “Chris” Héloïse decide confiar en bajos y cajas de ritmos de herencia funk y R&B con el fin de sostener esa idea constante de sensualidad y provocación. En “Chris” priman aquellos ritmos seductores y nocturnos  de los que bebe (no está tan alejada de la Madonna de “Pretender”) y que abren paso a reflexiones e imágenes más teatrales.

Pero no olvidemos que “Chris” es un disco que arropa este ideal de poder visto desde perspectivas poco convencionales. En “5 dollars” canta, a priori, a alguien que se dedica a vender su “amor”, siendo la prostitución la imagen más directa que se nos puede venir a la cabeza, pero dejando la puerta abierta a todos aquellas relaciones que tienen, como causa o como finalidad, el dinero. ¿Quién tiene el poder? ¿Quién siente? Justo en este sentido podemos interpretar que habla de sí misma al asombrarse ante la idea de que haya gente que pague por “consumirla”. ¿Quién es ella en medio de este intercambio?

Cabe destacar que todas estas ideas se refuerzan por el poco adorno instrumental; si en “Chaleur Humaine” las dinámicas de las canciones eran cambiantes y la producción tenía un protagonismo indiscutible, para “Chris” Héloïse decide confiar en bajos y cajas de ritmos de herencia funk y R&B con el fin de sostener esa idea constante de sensualidad y provocación. En “Chris” priman aquellos ritmos seductores y nocturnos  de los que bebe (no está tan alejada de la Madonna de “Pretender”) y que abren paso a reflexiones e imágenes más teatrales como las que presenta en “Goya Soda”, inspirada en el famosísimo cuadro de Goya en el que aparece Saturno devorando a su hijo. Ella misma dice que fantaseaba con la imagen de un chaval “medio garrulo” bebiendo una lata de refresco y riéndose del cuadro en un museo, mientras ella le miraba con cierto desprecio y deseo.

Estas metáforas del ardor de un deseo corporal se desvanecen cuando entran los primeros sintetizadores de “Damn (what must a woman do)”. Ahora Chris habla sin pelos en la lengua, sin pensar en personajes que roban el sol, sino en un sentimiento de puro calentón y fuertemente sexual, pero visto desde un ángulo femenino. Como vemos, a Chris le gusta jugar con estas cartas: afirmaba que estamos acostumbrados a estas “calenturas” vistas desde la óptica de un hombre, pero todavía incomodan e incluso causan rechazo cuando las realiza una mujer, y de ahí nace la voluntad hiperbólica del tema, que con un ritmo casi simulando el vaivén de unas caderas utiliza un lenguaje típicamente erótico como el nuestro para clarificarse: “Damn! What must a woman do? Para follarse, ¡para follarse!.

Un experimento artístico con el que cuestionarse la identidad binaria de género

Héloïse, Christine y Chris siempre han querido impregnarnos de su texto, reflexión o statement mientras nos perdemos entre sus movimientos, y “Chris” es una cara más de todo lo que Héloïse tiene para regalarnos.

Tras esta carnal declaración, Chris vuelve a mostrar las complejidades de su personaje en “What’s-her-face”, en la que la proclamación y el sentido de seguridad derivado del deseo sexual se atenúan hacia una caricia a las propias cicatrices, desenterrando esos sentimientos de “bicho raro” que han podido acompañar a Héloïse en su trayectoria y que a su vez contextualizan el retrato de Chris como alguien que no vaga erráticamente en esa yuxtaposición de géneros, sino que busca conocerse un poco más a través de sus mutaciones, y esas mutaciones son poliédricas y están vivas, como se demuestra en el siguiente tema “Feel so good”. Se devuelve el protagonismo al funk y a unos beats constantes y juguetones para dejar espacio a Chris, quién enfunda una letra mucho más centrada en cuestionarse ciertos convencionalismos y jugar a romperlos. En contraposición a los ritmos catchy de este corte se encuentra orto track de matiz más melancólico: “Make some sense” dialoga con esa “What’s-her-face” e incluso nos puede llegar a recordar a la preciosa “Jonathan” que Christine firmaba con Perfume Genius en “Chaleur Humaine”.

Y, para cerrar, “The Stranger”, que contrasta por su atractivos sintetizadores de base que conjugan perfectamente con la voz, que en este caso quiere ceder a terceras personas, a voces que necesiten ser reivindicadas y que se esconden detrás de esos “barriles” en busca de agua. Al fin y al cabo, Héloïse, Christine y Chris siempre han querido impregnarnos de su texto, reflexión o statement mientras nos perdemos entre sus movimientos, y “Chris” es una cara más de todo lo que Héloïse tiene para regalarnos.

Christine and the Queens – Chris

7.5

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Christine and the Queens es ahora “Chris”, una nueva interpretación del personaje de Héloïse Letisser. Once canciones de beats minimalistas que saben al pop de raíces funk de Michael Jackson, Madonna o Prince. Pero “Chris” es algo más: un experimento artístico con el que cuestionar la identidad binaria de género, donde dar rienda suelta a un deseo sexual reservado a los ‘machos’ y, sobre todo, donde perderse en las profundas reflexiones y metáforas de una artista clave en el pop europeo contemporáneo.

Up

  • La madurez y elegancia con la que Chris se acerca a esas dicotomías sobre el género y plantea escenarios incómodos para su propio personaje.

Down

  • Musicalmente el disco se apoya en un minimalismo estructural que puede resultar tedioso pese a los notables intentos de enriquecer los temas con ingredientes (coros, beats, bajos…) que marcan el diálogo entre temas.