No es raro, en absoluto, que de las sesiones de grabación de “Sex & Food” haya salido un disco entero a base de instrumentales que desarrollan gran parte de las ideas que, depuradas muy a la manera de Ruban Nielson, hacia dentro y con tímido escepticismo y cautela, terminaron dando forma al cuarto trabajo de Unknown Mortal Orchestra.

Una actitud, un sonido en el que seguir horadando

Para este “Sex & Food” Ruban Nielson ha querido dejar de explorar su intimidad y sus propias ansiedades para fijarse más en lo tangible de los placeres terrenales, con el hedonismo como hilo conductor argumental y explorando ahora más en la parte musical. Recogiendo la experiencia de “Multi-Love” o las incursiones en la psicodelia folk de sus primeros trabajos, manteniendo además la pulsión funk, el manejo del R&B y el soul (siempre en dosis semejantes a unos toques de perfume) y el espíritu lo-fi.

Y es que para este “Sex & Food” (Jagjaguwar, 2018), el neozelandés ha querido dejar de explorar su intimidad y sus propias ansiedades para fijarse más en lo tangible de los placeres terrenales, con el hedonismo como hilo conductor argumental y explorando ahora más en la parte musical. Recogiendo la experiencia de samplear a multipista o los juegos de baterías de “Multi-Love” (2015), su última y más completa referencia, o las incursiones en la psicodelia folk de sus primeros trabajos (“I” y “II”), manteniendo además la pulsión funk, el manejo del R&B y el soul (siempre en dosis semejantes a unos toques de perfume) y el espíritu lo-fi…

How many zeros do you need?”, podríamos preguntar utilizando el leitmotiv de “How Many Zeros”, para aprender que la UMO es una actitud, un sonido en el que seguir horadando más que una banda o un proyecto personal al uso. Pero quizá perdiéndose en el camino debido a una cierta indeterminación. Porque a veces no sabe muy bien si quiere inventar a cualquier precio su propio universo de coordenadas o se termina dejando caer en los brazos de ideas ya aplicadas como la traslación del discurso de la psicodelia al soul electrónico en Tame Impala o la propia identidad misma de Animal Collective, entre la electrónica, el pop de vanguardia y el weird folk. Hay un poco de todo en “Sex & Food”, como en un manjar en buffet libre que acaba con final feliz, pero falta la cabeza y sin ella es fácil acabar empachado.

Fotografía: Neil Krug

Un festín que acabó terminando en atracón

A veces no se sabe muy bien si Ruban quiere inventar a cualquier precio su propio universo de coordenadas o si termina dejándose caer en los brazos de ideas ya aplicadas, dando como resultado el disco más desenfocado de Unknown Mortal Orchestra que además está impregnado de principio a fin por un espíritu de jam. Es como un polvo rápido e improvisado, como un atracón. Con lo bueno y malo que tienen ambos. Porque de todo puede cansarse uno… es lo que parece quedar peligrosamente de escuchar el último disco de la UMO.

Pese a ser el disco más desenfocado de Unknown Mortal Orchestra no deja de haber momentos estelares, aunque quede la sensación de que la única canción verdaderamente memorable que esta vez se suma a su cancionero es “American Guilt”, un trallazo de rock ácido conducido por un riff de guitarra ahogado en lodo que puede resultar en la canción más directa de Nielson. Y quizás la que le sucedió como sencillo, el crescendo “Not in Love We’re Just High”, una disertación sobre la imposibilidad de sentir amor verdadero que entronca temáticamente con “Multi-Love”, en el que el de Auckland analizaba los avatares de su relación poliamorosa con su mujer, con la que tiene una hija, y la novia de ambos y que cruza en un garaje a Prince con los últimos Tame Impala.

Ese espíritu, aderezado con una bofetada rock que parece inspirada en el pico de popularidad vivido por King Gizzard & The Lizard Wizard en los últimos años, es lo que da cuerpo a “Major League Chemicals”, otro de los placeres mundanos (un verdadero problema en EEUU, donde reside Nielson) a los que se refiere, esta vez en tono más irónico. Y una canción en la que ya podemos intuir el espíritu de jam que tiene todo “Sex & Food”, como un polvo rápido e improvisado, como un atracón. Con lo bueno y malo que tienen ambos.

Abarcar demasiado para quedar perdido en la indeterminación

“Sex & Food” es un viaje tan estimulante como complicado e irregular, difícil de seguir. Sin ir a ningún lugar concreto y sin disfrutar del todo de las paradas, demasiadas y atropelladas, reflejo de un viaje real de Nielson para grabar en poco tiempo en lugares tan dispares como el estudio de su hermano en la casa familiar de Auckland, Reikiavik, Hannoi, Seúl, México o su propio apartamento en Portland.

Lo bueno de una “Hunnybee” dedicada a su hija que es consciente de su indolencia y se hace grande en torno a ella, sin grandes ambiciones pero honesta en su groove clasicón, meloso y desnudo, y lo malo de “Everyone Acts Crazy Nowadays”, un disco suavecito al que no le hubiera pasado nada por ser más ambicioso. O lo bueno de una “This Doomsday” en la que la influencia de King Gizzard se amolda al folk etéreo de José González y lo malo de “If You’re Going to Break Yourself”, que se queda en música de acompañamiento.

Si le añades interludios innecesarios como la folkie “Chronos Feasts on His Children”, en la que la visión bizarra que dibuja la letra contrasta con la instrumental bucólica, o “The Internet of Love (That Way)”, que se eterniza hasta los cinco minutos sin aportar nada más que soul al disco, resulta en un viaje tan estimulante como complicado e irregular, difícil de seguir. Sin ir a ningún lugar concreto y sin disfrutar del todo de las paradas, demasiadas y atropelladas, reflejo de un viaje real de Nielson para grabar en poco tiempo en lugares tan dispares como el estudio de su hermano en la casa familiar de Auckland, Reikiavik, Hannoi, Seúl, México o su propio apartamento en Portland.

Al final, un disco que quiere abarcar demasiado y se queda perdido en su indeterminación, demasiado espeso y con lo bueno y malo que tienen las dos ideas a las que remite el título: el sexo y la comida. De todo puede cansarse uno… es lo que parece quedar peligrosamente de escuchar el último disco de la UMO.

Unknown Mortal Orchestra – Sex & Food

6.8

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El cuarto disco de Unknown Mortal Orchestra proviene de un viaje por todo el mundo y de ahí toma su sano eclecticismo, así como quiere poner en valor los placeres terrenales, el sexo y la comida. No obstante, el festín termina resultando en atracón y todo queda en una paranoia de Ruban Nielson, de nuevo tranzando el soul, el funk y el folk sobre el telar de la psicodelia pero ahora carente de ideas verdaderamente concretas.

Up

  • “American Guilt”, una canción llamada a reclamar su lugar en la historia del rock psicodélico.
  • La honestidad de Ruban Nielson con su propio sonido.
  • La sofisticación a la que ha ido sometiendo la UMO su sonido disco a disco sin renunciar al espíritu de baja fidelidad.

Down

  • Se pierde en tránsitos instrumentales que no llevan a ninguna parte.
  • Algunas ideas parecen estar adheridas a las canciones por estar, y al final quedan pocas de estas. Apenas dos o tres en un disco que no termina de desatrancarse.
  • No consigue el propósito de aprovechar en cierta manera la ola de éxito derivada de la incursión en el mainstream que supuso “Multi-Love”.