Son las 21:00 y el ambiente empieza a caldearse en la Lata de Bombillas, una pequeña sala con un puñado de años a sus espaldas situada en el centro de la ciudad de Zaragoza. Es jueves y aunque la mayoría de gente trabaja al día siguiente, muchos están de juepincho calentando motores para las Fiestas del Pilar y otros tantos se encuentran en plena manifestación para conseguir unas fiestas sin agresiones sexuales. Sin embargo, unos pocos adeptos nos acercamos con ganas a ver a uno de los grupos más jóvenes y prometedores de los últimos años: The Goon Sax.

Los conciertos de grupos pequeños en salas aún más pequeñas siempre tienen su encanto, pero, cuando se trata de un grupo venido de tierras tan lejanas, el encanto es todavía mayor. Apenas entrados en la veintena, Riley Jones, Louis Forster y James Harrison ya tienen publicados dos fantásticos álbumes, siendo el más reciente de ellos “We’re Not Talking”, el cual lanzaron el pasado mes de septiembre.

Seguramente, cualquiera que les haya seguido la pista desde el debut tenía bastante claro lo que se iba a encontrar durante la velada: tres jóvenes con pintas de nerds tocando un estilo algo desfasado entre la gente de su edad, con un sonido limpio y unas melodías cristalinas y de mucha calidez. Sin embargo, lo que descubrimos allí fue algo un poco distinto.

Sí que cumplieron con su aspecto de nerds y, de hecho, lo superaron con creces. The Goon Sax son tres chavales viviendo en una era/década que no les corresponde, totalmente ajenos a todo lo que les rodea y con una puesta en escena tan peculiar como pintoresca. A los tres se les ve vergonzosos y James era casi el único que se animaba a dirigir unas palabras al público, esforzándose por ocultar su timidez y mostrar máxima simpatía. En cuanto al sonido, en directo sonaron mucho más crudos, casi como un grupo de garage, seguramente debido al equipo, las características de la sala y a que los pobres no tuvieron tiempo de hacer pruebas de sonido.

A pesar de ser un grupo tan particular, The Goon Sax no se cierran a nadie. Ellos viven en su propio microuniverso, pero siempre dejan la puerta abierta para cualquiera que quiera adentrarse en él.

Lo cierto es que no tuvieron, precisamente hablando, una noche fácil. Después de un arranque muy enérgico con “Get Out” (de su último trabajo) y “Anyone Else” (del primero) a Louis, que decidió cambiar su guitarra acústica habitual por una eléctrica, se le rompió una cuerda y se quedó atascado un trocito en el clavijero, lo que hizo que le llevase un buen rato poder cambiarla. Mientras tanto, Riley y James intentaban sacar el concierto adelante a través de esa “Losing Myself” en la cual decidieron prescindir de la guitarra hasta que Louis consiguió solucionar el problema.

A partir de ahí todo fue a mejor, pese a que la noche no dejaba de plantearles dificultades: a James se le bajaba el micro, a Riley se le desajustaba la caja de la batería y a Louis se le soltaba la correa de la guitarra. No obstante, las canciones más inocentes de su primer disco (como “Sometimes Accidentally”) sonaron entrañables y con esa energía juvenil que les caracteriza, mientras que las recientes “Sleep EZ”, “Til The End” o esa fantástica “Make Time 4 Love” con la que cerraron sacaron a relucir sus mayores virtudes, con el raca-raca de las guitarras percibiéndose en cada rasgueo.

Muy destacable también “Strange Light” con Riley como protagonista, quien se animó a dejar la batería y bajarse del escenario para cantar sentada y de espaldas al público. Por si fuera poco, el grupo tocó un tema nuevo llamado “Hole Into The Ground”, con un toque más oscuro, mientras que las canciones más aceleradas como “She Knows” sonaron especialmente potentes, con Louis y James continuamente intercambiando instrumentos y voz y complementándose con Riley sustentando el conjunto. Y es que, a pesar de ser un grupo tan particular, The Goon Sax no se cierran a nadie. Ellos viven en su propio microuniverso, pero siempre dejan la puerta abierta para cualquiera que quiera adentrarse en él.

Nunca hacemos bises porque nos parecen algo muy de mentira, pero esta vez es de verdad” decía Louis tras volver a subirse al escenario para tocar “Sweaty Hands” (de su álbum debut) en agradecimiento al público por su paciencia y apoyo y en compensación por todos los percances que se encontraron esa noche. Lo cierto es que la gente se mostró muy comprensiva, animando al grupo en todo momento y aplaudiendo con ganas cada canción.

Conciertos así nos recuerdan que todos somos humanos, que todos tenemos días en los que cualquier cosa nos sale mal y que nunca está de más mostrar apoyo y compañerismo hacia alguien que está pasando un rato complicado. Porque, al fin y al cabo, The Goon Sax todavía son muy jóvenes, y aunque es una pena que el concierto fuese tan breve todavía tienen mucho por delante y es una suerte poder verles crecer.