Como ya contamos en su día al analizar su debut homónimo, GØGGS nace de la afinidad musical y personal entre Ty Segall (no requiere presentación) y Chris Shaw, líder de Ex-Cult, una de las bandas más punkarras y brutas del Memphis reciente. Dos años después de aquel primer disco, los amigos vuelven a reunirse para quemar juntos algunas calorías y prenderle fuego a un par de escenarios.

No hay que ser un lince para darse cuenta de que la principal baza de GØGGS como banda, y la que les diferencia de otros muchos, es simple y llanamente su agresividad. Y concretamente, la de su frontman. Como los gatos, Chris Shaw tiene una lengua áspera, de lija, con la que se dedica a escupir sus frases (llamarlos versos sería presuponerles una lírica que ni está ni se la espera) entre los resquicios que dejan las guitarras y baterías de sus socios. Así lo hacía en Ex–Cult y así quiere Ty que lo siga haciendo en GØGGS. Sangre, sudor y veneno al servicio de una misión: espabilar al personal a hostias.

Servicio de Urgencias: le atiende el Dr. Shaw

La adición de Michael Anderson al bajo añade empaque a la sección rítmica, mientras Charles Moothart sigue haciendo de las suyas a la batería. No obstante, en general “Pre Strike Sweep” es bastante similar a su antecesor. Desde la portada hasta el número de canciones o la duración, todo parece querer dibujar una segunda parte con pocas variaciones y la misma mala hostia.

En cuanto a los cambios con respecto al primer disco, hay poco que añadir en este apartado. Si acaso la adición de Michael Anderson al bajo añade empaque a la sección rítmica, mientras Charles Moothart sigue haciendo de las suyas a la batería. Pero, en general, “Pre Strike Sweep” es bastante similar a su antecesor. Desde la portada hasta el número de canciones o la duración, todo parece querer dibujar una segunda parte con pocas variaciones y la misma mala hostia.

El uso de la violencia como medio y no como fin (además del abuso de las mayúsculas) traza un hilo conductor que cruza el Atlántico entre GØGGS y bandas de nueva hornada y alma punk, aunque lo nieguen, como IDLES. Sin embargo, esa comparación concreta hace que Shaw, Segall y compañía salgan perdiendo, mostrando algunos de los puntos débiles de su propuesta. Y es que tanto en el terreno de la melodía y las canciones como, especialmente, en el de la claridad de su mensaje, la madre patria da esta vez un par de lecciones a los yankees. Tampoco es que Chris Shaw se limite a dar gritos sin sentido (al menos, no todo el tiempo). En sus letras hay mensaje y mucha, mucha rabia, pero aparece tan enterrada bajo capas de distorsión y ruido que el 95% del tiempo se intuye más que se escucha.

Fotografía: Denée Segall

Sangre, sudor y veneno al servicio de una misión: espabilar al personal a hostias

El uso de la violencia como medio y no como fin (además del abuso de las mayúsculas) traza un hilo conductor que cruza el Atlántico entre GØGGS y bandas de nueva hornada y alma punk, aunque lo nieguen, como IDLES. Sin embargo, esa comparación concreta hace que Shaw, Segall y compañía salgan perdiendo, mostrando algunos de los puntos débiles de su propuesta. Y es que tanto en el terreno de la melodía y las canciones como, especialmente, en el de la claridad de su mensaje, la madre patria da esta vez un par de lecciones a los yankees.

Así, Killing Time arranca con falsa calma acústica, que enseguida deriva en una tormenta que va cargando el aire de una insoportable electricidad estática. Y cuando se supera la diferencia de voltaje necesaria, la cosa estalla en mil pedazos. Y de ahí en adelante, cuesta abajo y sin frenos.Pre Strike Sweep da nombre al disco, ejerce de single y, además, sintetiza a la perfección el sonido de la banda (y en concreto del álbum). Todo a la vez en escasos cuatro minutos y medio, en los que Shaw y los sintetizadores de los que se rodea (o las guitarras pedaleadas a tal efecto) se muestran especialmente lacerantes.

Estilísticamente estamos ante un punk fibroso y muy cercano al hardcore en ocasiones, con todo lo bueno (la urgencia) y lo malo (el estrecho margen de maniobra) del mismo. Afortunadamente el talento combinado de Segall y Charles Moothart permite añadir matices más allá de los cánones del género, mientras la chulería carcelaria de Shaw termina de elevar el trabajo por encima de la media. Así, a medida que avanzan los temas (ese eco de Fuzz en Vanity, la voz de Ty que se asoma en Disappear) queda patente que, por muchas pegas que se le quieran poner, estamos ante un pedazo de disparo, como dirían Biznaga, a la altura de la panza.

“Mi optimismo lleva botas pesadas y es ruidoso”

Estilísticamente estamos ante un punk fibroso y muy cercano al hardcore en ocasiones, con todo lo bueno (la urgencia) y lo malo (el estrecho margen de maniobra) del mismo. Afortunadamente el talento combinado de Segall y Charles Moothart permite añadir matices más allá de los cánones del género, mientras la chulería carcelaria de Shaw termina de elevar el trabajo por encima de la media.

Encarando el final nos esperan el sello melódico de Segall en Funeral Relief y la deuda siempre presente a los Oh Sees en la siniestra Burned Entrancey la demencialMorning Reaper. Como otras (auto)referencias más claras no hay que dejar de mencionar los dos discos buenos de Ex-Cult, primero y tercero, que, casualidades del destino, son los dos producidos por Ty. El sonido es similar porque la distorsión sigue ahí, la prisa sigue ahí y, sobre todo, Chris sigue ahí, pero, sin duda, esta es la versión sin censura de aquello.

Mientras tanto el disco acaba tan abruptamente como empieza, tras lo cual sólo queda preguntarse hasta dónde tendrá recorrido un supergrupo como éste. Pero, pensándolo bien, a quién le importa. Lo que de verdad cuenta es la sensación de dientes apretados y ganas de romper con lo establecido que queda al acabar. Como decía Henry Rollins, referente no citado por evidente de toda esta movida, “mi optimismo lleva botas pesadas y es ruidoso”. GØGGS, desde luego, también.

GØGGS – Pre Strike Sweep

6.9

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Chris Shaw se vuelve a juntar con Charles Moothart y Ty Segall (tercer disco del año del angelito) en esa avalancha de punk que es GØGGS. Y ellos son de la opinión de que si su primer disco te pareció bruto, toma dos tazas con el segundo.

Up

  • Vienen a suplir la falta de mala leche en buena parte de la música actual.
  • Descarga de adrenalina en vena para días chungos.
  • Lo bueno, si breve, dos veces bueno. En el caso del punk, tres o cuatro veces mejor.

Down

  • Poco que añadir al debut de la banda. Segunda parte continuista e, irónicamente, algo conservadora.
  • El sambenito de no pasar de proyecto paralelo de sus integrantes, en cuanto a giras y continuidad.