Ay, el dinero y la fama… Tendemos a pensar que son dos elementos que pueden solucionarnos la vida y resulta que hay muchas cosas que no son lo que parecen. Recuerdo que una chica influencer hace no mucho se quejaba en Twitter de la presión que suponía para ella tener que coger hasta seis vuelos a la semana, algo que mucha gente criticó comparándolo con sus trabajos como si de hecho tener que coger seis aviones en siete días fuese lo más cómodo y sencillo del mundo. Llama la atención cómo, a pesar de los numerosos casos de figuras públicas y artistas que acaban sumidos en depresiones, adicciones a las drogas e incluso llegando al suicidio, seguimos pensando que el dinero y la fama conducen a una vida mucho más fácil.

En el caso de BROCKHAMPTON, el grupo tuvo claro desde el minuto uno que querían llegar al máximo número de personas posible. Bajo la filosofía DIY y un trabajo muy constante, el grupo consiguió ganarse un nombre gracias a esa trilogía titulada “SATURATION” que lanzaron en 2017. Pero tras esta hazaña vinieron un montón de consecuencias, tanto positivas como negativas. Y en “iridescence”, cuarto trabajo con el cual inauguran su nueva trilogía, llamada “the best years of our lives”, se pueden palpar todas ellas.

“iridescence”: el día después

“iridescence” es un disco bastante diferente a lo que fue la trilogía original de “SATURATION”. Si en sus tres primeros álbumes encontrábamos a un grupo cuya dinámica se basaba en las diferentes personalidades de sus numerosos miembros, en este elepé la presencia de cada uno es mucho más homogénea.

No me gustaría escribir una crítica sensacionalista ni pretendo hacer sangre o prensa rosa, pero cuando escucho “iridescence” no puedo dejar de pensar cómo ha marcado la marcha de Ameer Vann este trabajo. Los fans ya saben la historia. En mayo saltaba el escándalo: Ameer Van, miembro del colectivo, era acusado de haber cometido diversos abusos sexuales. Tras unos días difíciles y de muchísima presión mediática y laboral para Kevin Abstract y compañía (ocurrió poco después de haber conseguido un contrato con RCA Records), la banda decide cortar por lo sano y a finales de mes anuncian a través de Twitter la expulsión de Ameer del grupo. Además, deciden retrasar el disco en el que estaban trabajando, cuyo título inicial era “Puppy”, y que pasaría a ser “The best years of our lives”. Durante los meses siguientes fueron lanzando una serie de singles sin indicar si formaban parte de algún disco, interpretaron un tema nuevo en el show de Jimmy Fallon por primera vez sin Ameer y dieron una serie de conciertos donde los vimos devastados e incluso en alguna ocasión sin ser capaces de contener las lágrimas. Finalmente, “iridescence” es anunciado a mediados de septiembre y tan sólo una semana después ve la luz, concebido como la primera parada de una nueva trilogía. Este trabajo fue compuesto durante diez días en los Abbey Road Studios, uno de los estudios de grabación más famosos del mundo y que poca presentación necesita.

“iridescence” es un disco bastante diferente a lo que fue la trilogía original de “SATURATION”. Si en sus tres primeros álbumes encontrábamos a un grupo cuya dinámica se basaba en las diferentes personalidades de sus numerosos miembros, en este elepé la presencia de cada uno es mucho más homogénea. No es que el carisma único de cada uno se haya perdido, sino que ahora se encuentra más unificado y el dinamismo se ha potenciado en otros aspectos, principalmente el musical. Los cambios melódicos y de ritmo son continuos, y rara vez una canción se mantiene estable siguiendo el mismo patrón de principio a fin.

Fotografía: Apple Music

Reinventando su sonido como Radiohead en “Kid A”

No es que en “iridescence” el carisma único de cada uno se haya perdido, sino que ahora se encuentra más unificado y el dinamismo se ha potenciado en otros aspectos, principalmente el musical. Los cambios melódicos y de ritmo son continuos, y rara vez una canción se mantiene estable siguiendo el mismo patrón de principio a fin.

La comparativa más acertada sería con aquella “SISTER/NATION” de “SATURATION III”, la cual tomaba elementos de grupos como Death Grips. Eso es lo que prima en “iridescence”: bases más oscuras, atmosféricas y opresivas, ya que apenas hay resquicios de aquellos temas tan fiesteros como “BOOGIE” o “GUMMY”. En comparación, “NEW ORLEANS”, tema que se encarga de abrir el largo, se presenta mucho más urgente y agresiva. Inspirada por el disco “The Carter II” de Lil Wayne y con la colaboración de Jaden Smith, la pieza nos presenta a una banda con la suficiente confianza en sí mismos como para prescindir de estribillos claros y sus recursos clásicos. Ni siquiera Kevin Abstract destaca especialmente a pesar de ser el encargado de cantar lo que podríamos denominar aquí ‘estribillo’. Casi sin darnos cuenta, “THUG LIFE” enlaza directamente a modo de coda con un Bearface cuya presencia es mucho más notoria en este trabajo y un Dom que nos deja unos versos muy bien trabajados sobre la depresión: “Depression still an uninvited guest I’m always accepting / can’t help but meet the feeling with a familiar embrace. El contraste entre una primera parte acelerada y llena de rabia que desemboca en un tramo más melódico y con sensación de llegar al final del camino es algo que también se repite en diversas ocasiones a lo largo del disco.

BERLIN” destaca por una base con los bajos especialmente saturados y por presentarnos a Bearface rapeando en lugar de reservarse para las partes más cantadas y melódicas, además de protagonizar un estribillo con autotune exagerado, tal y como solía hacer Kevin Abstract en algunos temas de los “SATURATION”. Sí es Kevin quien reutiliza este recurso en “SOMETHING ABOUT HIM”, canción dedicada a su pareja, Jaden Walker. Él confiesa haberse inspirado en “Kid A” (2000) de Radiohead a la hora de componerla, y así notamos cómo comparte el tratamiento de la voz para sonar frío y a la vez cercano.

Plasmando una montaña rusa de emociones

Si algo hace bien “iridescence” es transmitir y plasmar esa montaña rusa de emociones que el grupo ha estado experimentando durante los últimos meses, lo cual supone también una experiencia emocionalmente arrolladora y exhaustiva para el oyente. Pero al mismo tiempo es tan atractiva, sincera y disfrutable que resulta imposible no querer volver a “iridescence” una y otra vez.

Uno de los miembros que más se beneficia en este trabajo es Merlyn, quien acapara todo el protagonismo en “WHERE THE CASH AT”, una pieza breve en la que rapea como no le habíamos visto nunca y en la que reflexiona sobre cómo ha cambiado su vida económicamente desde que empezó con el grupo. En contraste con ese punch tan directo llega “WEIGHT”, más melódica en su inicio para recoger todas las grandes virtudes de “iridescence” y situarse como una de las composiciones más brillantes en toda la trayectoria del colectivo hasta la fecha.

El propósito de esta canción era que cada miembro hablara de sus demonios internos y de los problemas que han tenido desde que dieron el salto a la fama. Aquí Kevin habla sobre cómo añora los viejos tiempos y se sincera sobre sus problemas con su sexualidad, Dom habla de lo expuesto que se siente y de cómo la gente te juzga e intenta herirte sin conocerte y Joba cuenta cómo abusa de las drogas para lidiar con la depresión y la presión de ser una figura pública. Todo ello atraviesa diferentes pasajes que recuerdan a los cambios de ritmo y estructuras propios de una canción de Car Seat Headrest, combinando esa multitud de voces más y menos humanizadas tal y como ocurre en algunos temas de “Twin Fantasy”.

Intentando reconducir la histeria

Es un trabajo purificador en el cual la banda trata de lidiar con las consecuencias de haber alcanzado la fama a la vez que se niegan a quedarse en su zona de confort, experimentando y dejando una sensación constante de desafiar los límites. Su enfoque está más alejado de discos como “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” de Kanye West o “To Pimp a Butterfly” de Kendrick Lamar y más cercano a “Yeezus” o “DAMN.”.

DISTRICT” continúa lanzando mensajes sobre esa dicotomía entre tener un status socioeconómico superior y un mayor deterioro de la salud mental, lo cual conduce a la depresión y al abuso de drogas. Esto nos permite inspeccionar a un grupo totalmente paranoico utilizando una instrumentación que poco a poco se vuelve más y más caótica, recordando al glitch-hop de artistas como JPEGMAFIA. Después del pequeño interludio que supone “LOOPHOLE”, donde la banda samplea una entrevista de Cam’ron en la que habla sobre cómo pensaba que sería la vida de famoso y cómo es realmente, “TAPE” sigue esa vía lóbrega y sofocante conducida por un ritmo atropellado que a veces se ve interrumpido por secciones de cuerda y versos que emulan un discurso de Kevin Abstract arremetiendo contra la prensa, Internet y sus haters. El clímax de toda esa frustración explota en “J’OUVERT”, un homenaje a la cultura de Grenada (lugar donde nació Jabari, quien samplea una composición del artista local Lavaman). Si apenas había mencionado a Joba es porque quería reservarme hasta esta canción en la que encontramos su actuación más brillante de todo el disco, haciéndose prácticamente con el tema si no fuera por ese sampleo del interludio en el que Merlyn vuelve a dejarnos un momento muy divertido sin perder el ambiente sofocante que domina la pista. Joba es una de las piezas clave de “iridescence” y esta es la canción que mejor lo demuestra, llevando al extremo su rapeo histérico y su rabia.

Por su parte, “HONEY” es lo más parecido que podemos encontrar a los hits de “SATURATION”. Es un tema con mucho groove en el que Dom se marca una estrofa memorable (“My people still dry snitchin’ whenever they touch the mic / that’s what happens when a therapist isn’t somewhere in sight) y el buen rollo vuelve a notarse casi por primera vez en este trabajo, hablándonos de los beneficios del poder económico y criticando a la vez la necesidad de depender del dinero. Mientras, “VIVID” es quizás la pieza menos inspirada del largo, posiblemente debido a que Dom tuvo que acabar su parte apresuradamente y abandonar el estudio debido a una urgencia familiar. Todo lo contrario ocurre con la última parte del disco. “SAN MARCOS” pone la mirada en el pasado para hablar de los comienzos del grupo y de lo que ha significado para ellos, con Joba mostrándose especialmente vulnerable mientras habla de sus pensamientos suicidas y de cómo intenta luchar día a día con sus demonios. El arpegio de guitarra que guía la canción es rematado por una estrofa cantada por el London Community Gospel Choir, acompañados de una orquesta que hace de este corte el momento más emocionante y bonito de todo “iridescence”. Ese “I want more out of life than this / I want more, I want more supone tanto un reflejo de los anhelos de BROCKHAMPTON antes de hacerse famosos como un reflejo del desengaño que sus miembros han sufrido desde que ese sueño se ha hecho realidad, dando forma así a un outro muy poderoso.

La vulnerabilidad como fortaleza

En “iridescence” muestran una evolución consistente, lógica y admirable en un tiempo límite (esos diez días de grabación) a la vez que revelan una faceta más vulnerable y sincera que nunca, algo que favorece aún más ese sentimiento de comunidad y de inclusión que BROCKHAMPTON intentan promover.

Este podría haber sido un cierre perfecto para el disco, pero BROCKHAMPTON todavía se guardan un par de ases bajo la manga. “TONYA”, que ya había sido presentada en el programa de Jimmy Fallon, continúa esa senda mucho más sensible para revelarse como una balada a piano en la que el grupo habla abiertamente acerca de la expulsión de Ameer y de toda la presión que han tenido que aguantar por parte incluso de sus seres queridos. Es una pieza increíblemente frágil y emocional, con una colaboración de serpentwithfeet muy destacable. La última canción, “FABRIC”, critica abiertamente el sensacionalismo de la prensa y las exigencias de los fans. Aquí BROCKHAMPTON logran un estribillo más pegadizo que la media de este trabajo, acompañado a la mitad por un beat que se apodera de la pieza para acabar con “You don’t understand why I can’t get up and shout I keep tellin’ ya. La conclusión es un outro en el que se escucha “These are the best years of our lives en referencia a la nueva trilogía que el colectivo tiene pensado sacar junto a ese “I feel you” que se repite en diversas ocasiones a lo largo del trabajo, enfatizando así el carácter emocional y comunitario del disco.

Si algo hace bien “iridescence” es transmitir y plasmar esa montaña rusa de emociones que el grupo ha estado experimentando durante los últimos meses, lo cual supone también una experiencia emocionalmente arrolladora y exhaustiva para el oyente. Pero al mismo tiempo es tan atractiva, sincera y disfrutable que resulta imposible no querer volver a “iridescence” una y otra vez. Es un trabajo purificador en el cual la banda trata de lidiar con las consecuencias de haber alcanzado la fama a la vez que se niegan a quedarse en su zona de confort, experimentando y dejando una sensación constante de desafiar los límites. Su enfoque está más alejado de discos como “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” (2010) de Kanye West o “To Pimp a Butterfly” (2015) de Kendrick Lamar y más cercano a “Yeezus” (2013) o “DAMN.” (2017).

BROCKHAMPTON quieren marcar un punto y aparte con esta nueva trilogía y de momento, con “iridescence”, lo han conseguido de manera totalmente natural, con uno de esos discos que reflejan un momento muy concreto (en este caso esos diez días encerrados en los estudios Abbey Road sacando el álbum a partir de sincerarse sobre todas sus experiencias recientemente vividas). La mejor boy band desde One Direction siempre ha tenido claro que las claves para mantenerse en la cima son el trabajo constante y la honestidad, y este álbum es un claro ejemplo. En “iridescence” muestran una evolución consistente, lógica y admirable en un tiempo límite (esos diez días de grabación) a la vez que revelan una faceta más vulnerable y sincera que nunca, algo que favorece aún más ese sentimiento de comunidad y de inclusión que BROCKHAMPTON intentan promover. “iridescence” es un paso adelante para un grupo que siempre corre de la mano. De hecho, a estas alturas ya ha alcanzado el número uno en las listas de Billboard, y hablando de una banda que no ha lanzado singles promocionales, ni suena en la radio y que está liderado por un artista abiertamente homosexual, es un paso muy importante.

BROCKHAMPTON – iridescence

8.7

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Tras un año lleno de idas y venidas, BROCKHAMPTON consiguen sacar adelante su segunda trilogía. La primera parada es “iridescence”, un disco grabado en los Abbey Road Studios en tan sólo diez días y que supone un punto y aparte en la carrera del grupo, entregándonos un trabajo oscuro y agresivo donde la banda desafía todos sus límites constantemente y utiliza la vulnerabilidad como arma definitiva.

Up

  • Su mejor trabajo en todos los aspectos. A nivel lírico, de cohesión, instrumental, etc.
  • Joba hace una labor extraordinaria, especialmente en “J’OUVERT” y en “TONYA”.
  • Cómo consiguen reflejar esa sensación de estar dando el máximo de sí mismos en cada momento y cómo emplean la vulnerabilidad como fortaleza.
  • La manera de conducir el dinamismo a través de la música sin perder la variedad de puntos de vista y temáticas tratadas gracias a la personalidad de cada miembro.

Down

  • ¿¡Dónde está Roberto!?