De manera similar a Foxygen comenzando la década, Brian y Michael D’Addario se convirtieron con The Lemon Twigs en una de las parejas más prometedoras del panorama indie/alternativo hacia 2016 gracias a su ingeniosa combinación entre los años sesenta en todos los niveles posibles y las maneras del power-pop de leyendas norteamericanas en la materia como Todd Rundgren, Big Star o The Raspberries, sin dejar de lado algunas ideas exploradas por Elton John o Sparks en su momento. Sus armonías vocales y el uso de instrumentos como el xilófono, cuerdas o vientos en plan barroco permitieron que su debut “Do Hollywood” (2016) y especialmente su EP “Brothers Of Destruction” (2017) los colocaran en boca de una cantidad respetable de público. Sus presentaciones en Coachella y Glastonbury terminaron de confirmarlos en el panorama internacional, pero también pusieron el listón alto para su segundo trabajo discográfico en el formato de larga duración.

La historia del chimpancé cuyo padre es Todd Rundgren

Lo atractivo es que la metáfora del chimpancé bien puede funcionar de manera autobiográfica o lo puede hacer reflejando la vida que muchos millennials hemos vivido de un modo u otro, ya fuera por medio de un amor de secundaria o problemas con un bully cualquiera en los pasillos durante el recreo.

Concebido y grabado en la casa de sus padres, “Go to School” presenta la historia de un chimpancé llamado Shane criado por humanos (siendo Todd Rundgren uno de ellos) y que debe vivir como cualquiera de ellos, con las presiones cotidianas y típicamente occidentales que eso conlleva, incluyendo situaciones de bullying y un desamor. Las mismas terminan sobrepasándolo y presa de la desesperación decide huir a su hábitat natural.

Conceptualmente es una historia sencilla, tan elemental como podría esperarse de chicos de suburbio viviendo la fantasía de emular a sus héroes musicales. Lo atractivo es que la metáfora del chimpancé bien puede funcionar de manera autobiográfica (o como una recopilación de sus experiencias, tipo la jugada de The Beatles en “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band), o lo puede hacer reflejando la vida que muchos millennials hemos vivido de un modo u otro, ya fuera por medio de un amor de secundaria o problemas con un bully cualquiera en los pasillos durante el recreo.

Fotografía: Olivia Bee

Unos chicos de suburbio viviendo la fantasía de emular a sus héroes musicales

Las armonías vocales, las guitarras, la variedad instrumental que puede ir desde incorporar celestas hasta banjos, así como una cohesión notable para un elepé de doce canciones, dan vida a un registro que destaca tanto por su prolijidad como por su capacidad para sonar fiel a su directo. Aunque no desentona líricamente, no es el punto más fuerte de “Go to School”. Es la capacidad de juntar tantas maravillas de tres minutos de duración en un solo LP lo que termina impresionando por encima de todo.

“Go to School” abre con una Never in My Arms, Always in My Heart que, de algún modo, se siente cercana a Elton John pero también a los Stones por la fuerza de la guitarra y la voz, no muy distinta de la de Mick Jagger. Mientras The Student Becomes the Teacher incursiona en territorio de Todd Rundgren con un magnífico trabajo en la orquestación de las cuerdas y un ritmo lento que inevitablemente nos remite a los años en que el LP era amo y señor de la música, Rock Dreams hace justicia a su título en una pieza sencilla, pero teñida de oscuridad en la letra al ser aquí donde se revelan los conflictos que Shane debe afrontar en su vida cotidiana por su condición de chimpancé.

Small Victories alterna entre tintes parcialmente latinos y un banjo que constituye el eje melódico. Por su parte, Wonderin’ Ways podría tanto recordar a Simon & Garfunkel como a las canciones de los interpretes pop de los cuarenta tipo Frank Sinatra o Bing Crosby. Sin hacer gala de una voz que pueda llenar toda la pista como en el caso de estos dos referentes, el vocalista apela a la suavidad como arma, demostrando que, aun con limitaciones de por medio, saben resolver de la mejor manera.

El concepto por debajo de la instrumentación en impacto

Rara vez una canción sobrepasa los tres minutos y medio de duración, siguiendo la tradición del power-pop. Eso contribuye favorablemente a la fluidez de este “Go to School”, pero no deja espacios a instrumentales o puntos donde él álbum pueda darnos un respiro. Eso sí, con tantos matices, cambios de ritmo e instrumentos fuera de lo común estos no se echan de menos demasiado.

Encontramos ahora en The Bully una de las mejores canciones del disco. Entre la fanfarria propia de la feria que llega a la ciudad y una base más propia de la música de salón que de una banda de rock promedio la pieza cambia constantemente de intensidad para relatar la historia del típico matón de secundaria. Las consecuencias de su acoso a nuestro protagonista las encontramos en Lonely, típica balada con piano al frente que para el oyente puede funcionar al tratarse de una fórmula tan probada o por el contrario sentirse como relleno por ese mismo motivo. Ninguna de las dos posibilidades debe extrañar.

Las guitarras vuelven cuando se debe hablar del típico amor de bachillerato en Queen of My School. Acompañada de vientos, de algún modo se pone a medio camino entre la tradición puramente norteamericana de Jackson Browne, Eagles o Bruce Springsteen y el repertorio power-pop que domina este álbum. Never Know retoma la onda Rundgren y apela a un registro vocal más grave para no caer en repeticiones. Más allá de un estribillo acertado y alguna flauta al fondo, la verdad es que no destaca demasiado. Born Wrong/Heart Song se siente como salida de Mary Poppins en estilo por la presencia de vientos suaves y cuerda, pero poco a poco la voz contribuye a darle un giro mucho más atrevido hasta dar con un final frenético.

Una profundización y refuerzo de lo mostrado en su álbum debut

Bien decía Homer Simpson que el rock alcanzó su perfección en el 74, y así lo aplican The Lemon Twigs en su segundo álbum de estudio. No se amilanan ante el reto de seguir cautivando y hasta puede decirse que suben la apuesta con esta especie de ópera rock.

En The Fire retoman las guitarras como punto de referencia, siguiendo una línea similar a la de “Queen of My School” y constituyendo el clímax del LP tanto musical como conceptualmente. Home Of a Heart (The Woods)” sigue la línea power-pop dominante sin tanta brillantez y pecando un poco de repetitiva, aunque para no aburrirnos los D’Addario nos ofrecen una “This is My Tree” con reminiscencias al rock and roll de los cincuenta. En “If You Give Enough” tenemos nuevamente el piano como protagonista y el añadido de un theremin que por sí solo contribuye al aura retro que sobrevuela la pista, casi como dibujando una perspectiva de blanco y negro en nuestras mentes. La canción que da título al disco se encarga de cerrarlo y es prácticamente un jingle.

Recibir el beneplácito de Todd Rundgren parece que los envalentonó, pues encontramos un trabajo ambicioso como pocos, algo inusual para un segundo disco. Las armonías vocales, las guitarras, la variedad instrumental que puede ir desde incorporar celestas hasta banjos, así como una cohesión notable para un elepé de doce canciones, dan vida a un registro que destaca tanto por su prolijidad como por su capacidad para sonar fiel a su directo. Rara vez una canción sobrepasa los tres minutos y medio de duración, siguiendo la tradición del power-pop. Eso contribuye favorablemente a la fluidez, pero no deja espacios a instrumentales o puntos donde él álbum pueda darnos un respiro. Eso sí, con tantos matices, cambios de ritmo e instrumentos fuera de lo común estos no se echan de menos demasiado. En definitiva, “Go to School” es una profundización de todas estas cosas que los D’Addario venían mostrando en su debut, pero ahora reforzadas por la experiencia del directo.

The Lemon Twigs – Go to School

8.0

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Bien decía Homer Simpson que el rock alcanzó su perfección en el 74, y así lo aplican The Lemon Twigs en su segundo álbum de estudio. No se amilanan ante el reto de seguir cautivando y hasta puede decirse que suben la apuesta con esta especie de ópera rock. Aunque no desentona líricamente, no es el punto más fuerte de “Go to School”. Es la capacidad de juntar tantas maravillas de tres minutos de duración en un solo LP lo que termina impresionando por encima de todo.

Up

  • Eso de ‘los setenta como guía’ sigue funcionando.
  • Se siente como un cofre totalmente lleno de puras joyas brillantes. La producción está cuidadísima y se nota la atención sobre los detalles.
  • “Small Victories”.

Down

  • El concepto queda por debajo de la instrumentación en impacto o importancia.
  • La fijación con el trabajo de Rundgren puede cansar por momentos.