Aprovecharse de la gente es una práctica común de los seres humanos. Sobre todo teniendo en cuenta que vivimos dentro de un sistema socioeconómico que nos incentiva a ello e, incluso, nos penaliza cuando no lo hacemos. Ocurre y ha ocurrido en la música desde que ésta es industria moderna que una serie de personas han intentado aprovecharse al máximo del público sacando jugo de frutas que ya hace tiempo fueron exprimidas hasta la última gota. Podríamos pensar que estas pobres personas lo único que quieren es expresarse un poco más, aunque sepan que ya no tienen esa garra y esas ideas lúcidas de la juventud. Sin embargo, cuando obligas a que tu nuevo álbum ocupe un lugar en la biblioteca digital de la gente sin pedir consentimiento, te delatas a ti mismo.

La presentación que pudieran necesitar U2 es mero formalismo. Han convertido la impersonalidad que caracteriza el nombre de un avión de espionaje en un sustantivo propio intransferible. Todo el mundo conoce al grupo liderado por Bono, desde los que eran jóvenes en los ochenta hasta los que lo son a día de hoy. En su momento, supieron encajar con la juventud rebelde de clase media gracias a un estilo muy característico que bebía del post-punk y destilaba mensajes políticos en sus letras. The Edge y Bono fueron capaces de formar un tándem indisoluble: por un lado, las excelentes y evocadoras texturas de la guitarra de The Edge, y, por otro, la aún hoy carismáticas voz y personalidad de Bono. Adam Clayton y Larry Mullen Jr. han sido siempre los olvidados, aunque en su día hicieron aportes indispensables para el sonido de la banda, sobre todo el primero.

Con el tiempo, la publicidad y algún que otro buen disco, U2 se han consolidado como una de las ‘grandes bandas del rock’. Respecto a la última razón, no sería justo obviar que “The Joshua Tree”, “War” o “Achtung Baby” son grandes álbumes, y que algún que otro trabajo más podría llegar al menos a un notable. Desgraciadamente, todo envejece, y U2 no lo han hecho precisamente bien. Quienes antes sacaban al mercado discos rabiosos y oscuros donde ponían el grito en el cielo tras tener que convivir con diversos conflictos en Irlanda del Norte hoy se dedican a repetir una y otra vez consignas vacías y alienantes; se han cansado de luchar por cambiar el mundo y ahora lo intentan a través del ‘amor’.

“Songs of Experience”: el disco progre de la década

En “Songs of Experience”, al igual que en su anterior “Songs of Innocence” (2014), nos encontramos con una serie de canciones arquetípicas del pop-rock de U2 y sobreproducidas (aparte de los integrantes de U2, en el disco participan más de cuarenta personas).

Pero ya está bien, es hora de hablar del elefante en la habitación. “Songs of Experience” (2017) es el último disco de U2. En él, como en su anterior “Songs of Innocence” (2014), nos encontramos con una serie de canciones de pop-rock sobreproducidas (aparte de los integrantes de U2, en el disco participan más de cuarenta personas). En “Songs of Experience” los irlandeses hablan sobre la situación política del mundo y no tanto acerca de la infancia de sus autores (como ya hicieron en su anterior obra), aunque sí encontramos aún ciertos guiños a sus actuales problemas personales. No obstante y dejando a un lado las canciones más íntimas, la actitud que exhibe Bono a la hora de hablar del mundo es la propia del neoliberal ‘socialdemócrata’ que parece buscar más la autocomplacencia que otra cosa. En lugar de dirigirse hacia las causas y raíces de los problemas se dedica a arremeter sobre blancos fáciles como Donald Trump o a hacer tautología pseudofilosófica que les otorga el placer de ser considerados auténticos gurús.

Fotografía: Anton Corbijn

Una caja vacía envuelta en papel de regalo

La actitud que exhibe Bono a la hora de hablar del mundo es la propia del neoliberal ‘socialdemócrata’ que parece buscar más la autocomplacencia que otra cosa. En lugar de dirigirse hacia las causas y raíces de los problemas se dedica a arremeter sobre blancos fáciles como Donald Trump o a hacer tautología pseudofilosófica que les otorga el placer de ser considerados auténticos gurús.

Contrario a lo que se pueda pensar tras todo lo dicho, he de decir que el disco comienza bien. “Love Is All We Have Left” abre “Songs of Experience” con unos teclados sosegados bajo la voz de Bono, quien recita un manifiesto sobre la mortalidad que se puede resumir en la frase que titula la pista. “Lights of Home”, el segundo corte, aún se mantiene en pie, aunque la garra inesperada que destila se contrapone al eslogan final de la canción, el cual (en referencia a “Iris (Hold Me Close)” de “Songs of Innocence”) clama que para ser nosotros mismos tenemos que liberarnos (¿de qué, Bono, de qué?).

A partir de aquí se le empieza a ver el plumero a Bono y el tedio que causa su continuo mitin es inaguantable. Sumado a esto, la producción es excesiva y artificiosa. Nos topamos continuamente con estribillos diseñados para ser cantados en grandes conciertos y estadios, como los de Love Is Bigger Than Anything In Its Way” o “Get Out of Your Own Way”, y melodías pegadizas y precocinadas como el riff de “American Soul”. Ni siquiera la pequeña aportación de Kendrick Lamar entre el final de “Get Out of Your Own Way” y el comienzo de “American Soul” es capaz de aportar cierto frescor a la escucha, muy al contrario de lo que ocurrió en “XXX.” de “DAMN.”, el último registro del rapero, donde Bono realizó una excelente contribución.

La imaginación de U2 hace tiempo que se acabó

Es evidente que el disco es bastante fácil de escuchar debido a su carácter pop y aglutinador en sentido comercial, radio friendly. Busca gustar a todo el mundo a través de fórmulas existentes, refritas hasta la saciedad y cero arriesgadas, pero la falta de mensaje real y naturalidad echa hacia atrás.

¿Es esto todo lo que podemos decir de “Songs of Experience”? Pues, desgraciadamente, no hay mucho más. Es evidente que el disco es bastante fácil de escuchar debido a su carácter pop y aglutinador en sentido comercial, radio friendly. Busca gustar a todo el mundo a través de fórmulas existentes, refritas hasta la saciedad y cero arriesgadas, pero la falta de mensaje real y naturalidad echa hacia atrás.

La imaginación de U2 hace tiempo que se acabó, aunque por lo menos no lo ocultan. Y, al menos, tenemos que decir que no son el grupo que mayor deriva ha sufrido hacia el lado más falso y capitalista de la música. Pero no es momento de hablar de Guns N’ Roses o Aerosmith.

U2 – Songs of Experience

4.7

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El último trabajo de U2 es lo que esperábamos, un conjunto de canciones de pop llenas de mensajes populistas y superfluos. Aun así, los irlandeses siguen intentando aportar profundidad a sus composiciones en forma de capas, aunque estas dimensiones se desmoronan tras una sola escucha. El lado musical e instrumental provoca rechazo por la poca naturalidad y el excesivo artificio con el que está producido todo.

Up

  • Se nota que U2 conocen las fórmulas para hacer una canción pegadiza, como “You’re the Best Thing About Me”.

Down

  • La duración es excesiva, sobrepasando la hora.
  • Las letras de Bono podrían estar en la sección de autoayuda de una librería, con todo lo malo que eso conlleva.
  • De nuevo, la producción es abrumadora y artificial.
  • La maquinaria industrial y de marketing que lleva detrás el ‘producto U2’.