Fotografía: Steve Gullick

¿Habíais echado de menos a TOY desde que editaron su último álbum de estudio hasta la fecha a finales de octubre de 2016? Bien, pues estáis de enhorabuena porque el conjunto británico regresa a escena algo menos de dos años después de entregarnos aquel “Clear Shot” que nos ofreció su sonido más conciso, cristalizando el que probablemente sea su álbum más maduro hasta la fecha. La banda ha fichado por Tough Love Records para lanzar su próximo cuarto larga duración en enero de 2019, pero para ir abriéndonos el apetito acaban de publicar un doble single grabado y mezclado por el grupo entre el piso de Max Oscarnold (quien se unió a la banda tras la marcha de Alejandra Diez) y un estudio al sur de Londres. Dos composiciones que nos acercan a dos personalidades bien diferenciadas de la formación de Brighton.

Dos personalidades bien diferenciadas de TOY

En cuanto a “The Willo”, Tom Dougall comenta que “la gente parece haber visto fuegos fatuos [Will-o’-the-wisp], una misteriosa luz verde-azul, a lo largo de los siglos. Por lo general, significa que algo siniestro está a punto de suceder”. Lógicamente, ante tal planteamiento en cuanto al origen de su título, la discográfica ha elaborado una nota de prensa bastante acertada sobre el viaje al que nos someten TOY en esta pieza:

Es un deslizamiento onírico de siete minutos que recuerda a un bosque al atardecer. Es igual de bonito, pero no sin indicios de malevolencia. La combinación acústica de Maxim con el sonido eléctrico de Dominic y un órgano cíclico de Max Oscarnold le da a esta elegante creación una capa extra de desorientación y profundidad.

“Un nuevo amanecer para esta singular banda”

Por su parte, “Energy” es la otra cara de la moneda. Bastante más cruda, oscura y caótica, con retazos de post-punk acelerado. Desde Tough Love Records explican:

“Energy” hace honor a su nombre con baterías tremendamente metronómicas de Charlie Salvidge y una guitarra feroz de Dominic O’Dair. Las letras, extraídas de una historia escrita por Max sobre un ritual nocturno, están oscurecidas por el impulso de la música que se escucha como un aluvión.