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“Lust For Life” se hacía en general artificial, sobreproducido, incoherente y desganado. Lana Del Rey ha tomado nota, se ha puesto las pilas, ha puesto la producción en manos de Jack Antonoff y el acierto se palpa desde los primeros segundos. “Mariners Apartment Complex” es justamente lo que Lana Del Rey necesitaba y lo que el pop necesitaba de ella: una evolución hacia algo más sincero y honesto, una renovación que no le haga perder personalidad pero sí le devuelva un brío que hacía tiempo que parecía haber perdido.

Cabe suponer que, independientemente de que gustase más o menos “Lust For Life”, el hasta ahora último elepé de Lana Del Rey, el sonido de la estadounidense necesitaba urgentemente una revisión. Aquel álbum, que a pesar de todo contaba con un par de aciertos, se hacía en general artificial, sobreproducido, incoherente y desganado, como si hubiese sido realizado en base a estudios de mercado antes que por una verdadera voluntad creativa. No podemos saber hasta qué punto nuestra sadgirl favorita ha repasado su discografía últimamente, pero queda patente que para crear “Mariners Apartment Complex”, el tema que aquí nos ocupa, ha tomado nota y se ha puesto las pilas.

En esta ocasión, Lana Del Rey ha puesto la producción en manos de Jack Antonoff (productor de Lorde, reconocido por su trabajo con “Melodrama”, el aclamado segundo trabajo de la neozelandesa), y el acierto se palpa desde los primeros segundos. Lejos del exceso y el escaso gusto de “Lust For Life”, los arreglos de la balada que es “Mariners Apartment Complex” son elegantes, sobrios, y están brillantemente ejecutados; con la inclusión justa de discretos crescendos orquestales y notas de guitarra distorsionadas en la coda, la melodía se apoya en dos líneas estables de piano y acústica, reservando el espacio más claro y amplio a la voz. Lana juega con desdobles de coros en pasajes apenas entonados, pero la mayor parte del tiempo su voz resuena limpia, desnuda y con aplomo.

Esta seguridad también se traslada a la letra, que, como es habitual en la artista, toma como punto de partida una experiencia personal para lanzar con toda sinceridad una declaración de intenciones: que ella no es ninguna chica débil, tristona y frágil. Flota por toda la letra la idea de que esta vez ella es la guía, el firme pilar en el que sostenerse (“You lose your way, just take my hand / You’re lost at sea, then I’ll command your boat to me again”), y de que ser una persona delicada e introspectiva no hacen de ella alguien más vulnerable, aunque todo acaba transformándose en una crítica sobre aquellos que creen que Lana tiene que cumplir con unos estándares (“They mistook my kindness for weakness / I fucked up, I know that, but Jesus / Can’t a girl just do the best she can?”). A la total claridad de la letra le sienta como un guante todo el liviano y puro apartado musical, y todo parece funcionar a la perfección cuando un eco final se pierde en la distancia con un misterioso Are you ready for it?”.

Este single es justamente lo que Lana Del Rey necesitaba y lo que el pop necesitaba de ella: una evolución hacia algo más sincero y honesto, una renovación en su tono que no le haga perder personalidad a su estilo pero sí le devuelva un brío que hacía tiempo que parecía haber perdido. “Mariners Apartment Complex” suena como debería haber sonado “Ultraviolence” (2014) si no lo hubiera producido Dan Auerbach. En definitiva, si su próximo trabajo resulta igual de fresco e interesante que este adelanto podríamos estar ante un retorno por todo lo alto.