Puede parecer una paradoja que un grupo con una música tan etérea, fluctuante y libre como Sunwatchers tenga los pies en la tierra y las cosas tan claras. Ninguno de los miembros de este cuarteto neoyorkino pierde oportunidad de defender sus ideas y recalcar su compromiso social y político a través de las redes sociales o en cualquier entrevista o nota de prensa. De hecho, han conseguido que, practicando una música enteramente instrumental, sepamos mucho más de su ideales, sus valores y sus pensamientos que de los de muchos conjuntos de punk y letras vacías.

Sunwatchers: la conciencia por el aire y los pies en la tierra

Los ingredientes son parecidos a los del debut, consolidando su naturaleza psicodélica y libérrima de banda capaz de aglutinar jazz-punk, psicodelia setentera, funk e influencias etíopes y tailandesas sin que el producto final resulte cargante ni demasiado bizarro.

Después de un LP debut a cargo de la californiana Castle Face de John Dwyer, Sunwatchers han cambiado San Francisco por Chicago (y pocas cosas más) para fichar por la mítica Trouble In Mind y  lanzar este segundo álbum que, escueta y coherentemente, han titulado como “II”. En total, tenemos media docena de canciones que rozan los cuarenta minutos de duración, tiempo en el que los neoyorkinos tratarán de llevarnos al éxtasis sónico una y otra vez. Los ingredientes son parecidos a los del debut, consolidando su naturaleza psicodélica y libérrima de banda capaz de aglutinar jazz-punk, psicodelia setentera, funk e influencias etíopes y tailandesas sin que el producto final resulte cargante ni demasiado bizarro.

Fotografía: Frank Multari

Intentando llevarnos al éxtasis sónico una y otra vez

“II” es un álbum en el que Sunwatchers continúan construyendo ácidas, relajantes e incendiadas piezas de una psicodelia con amplitud de miras de manera coherente con lo mostrado en su debut y sin prestar demasiada atención a lo que se lleva, afortunadamente

Y, a pesar del carácter embriagador del que su música es capaz de hacer gala en varios tramos del LP, Sunwatchers han dejado claro que lo que quieren con este disco es despertar conciencias, no adormecerlas ni ensimismarlas. “Este no es el momento de contribuir a una mayor distracción y abstracción en el mundo” explica el guitarrista Jim McHugh a los reporteros de Bandcamp. Precisamente en su perfil de Bandcamp pueden encontrarse todos los porqués de la banda y de este disco perfectamente detallados a través de un comunicado que sobrepasa con creces los límites de la turra y aparece lleno de referencias a Trump, el capitalismo salvaje, FOX News, el fascismo, las injusticias de nuestra era y su posicionamiento como gente de izquierdas, por si a alguien le había quedado alguna duda a estas alturas. Así que, ya sabes, si eres un hippie de mierda y te has sentido atraído por la etiqueta ‘psicodelia’ y la flor y los colores de la portada de “II”, Sunwatchers te dejan bien claro por dónde van desde esa misma portada: “Sunwatchers stand in solidarity with the dispossessed, impoverished, and embattled people of the world”.

A partir de aquí, desde la kraut e hipnótica “Nose Beers a la genial y progresivamente encendida “Flowers of the Water (For Lou)” Sunwatchers nos van a embarcar en un viaje multidisciplinar y experimental que podrás disfrutar aunque seas de los que contribuyó a hacer trending topic aquello de #ElValleNoSeToca. Al final, los propios Sunwatchers reconocen los límites de su propio discurso y dejan la filosofía política a los mejor formados para remitirnos a la música como ‘fuerza sanadora del universo’. Esta dimensión casi espiritual se alcanza en pistas como “The Works” y, sobre todo, There Are Weapons You Can Bring to School”, una triste y elegante melodía que se mueve entre el jazz etíope y un blues del desierto en la que los platillos, el zumbido del drone y la guitarra refrendan la decisión de Sunwatchers de comunicar en sus canciones sin necesidad de articular palabra.

Sunwatchers – II

6.9

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Sunwatchers vuelven a las andadas con “II”, un álbum en el que continúan construyendo ácidas, relajantes e incendiadas piezas de una psicodelia con amplitud de miras de manera coherente con lo mostrado en su debut y sin prestar demasiada atención a lo que se lleva, afortunadamente.

Up

  • Son capaces de lanzar un mensaje muy nítido a pesar de no abrir la boca en todo el disco.
  • La mezcla de multitud de tradiciones y sonidos diferentes sigue cuajando a la perfección.

Down

  • No difiere demasiado del primer disco, y está claro que siguen y seguirán exclusivamente orientados a su nicho.