Meg Remy es una artista enfadada. No digo esto con ánimo de desacreditarla, de considerar que la suya es una música histérica (con todas las connotaciones machistas que esa palabra trae consigo) y por eso tiene menos valor, sino todo lo contrario: es una mujer concienzudamente descontenta, harta del machismo y la política estadounidense, y canaliza la oposición frontal a estas lacras a través de su arte. La diferencia más palpable entre qué está haciendo ahora U.S. Girls, su proyecto musical, y lo que hacía antes radica en la compañía. Remy luchaba sola, acompañándose de colaboradores tan sólo en momentos puntuales, y su estilo, para lo bueno y para lo malo, era cien por cien personal.

Recalco esto de lo bueno y lo malo porque U.S. Girls siempre ha tenido contundencia y personalidad, pero los resultados no siempre eran buenos. Como reza en su cuenta de Bandcamp, la artista de Toronto creó el grueso de su discografía con “un puñado de drum machines, pedales de efectos, una mesa de mezclas y un Walkman” con los que ella se encerraba para componer, a veces para salir victoriosa con genialidades entre las manos (como su anterior elepé “Half Free”) y otras muchas con productos lo-fi feístas e inconexos como “U.S. GIRLS on KRAAK”.

No obstante, para “In A Poem Unlimited”, su sexto disco de estudio, Remy “necesitaba otra gente que aportara ideas y trabajar con ellas” (como declaró a MondoSonoro), así que se juntó con el grupo de avant-jazz The Cosmic Range (uno de cuyos integrantes es su propio marido) y con su ayuda ha llevado su propuesta a un terreno mucho más audible. Un álbum impregnado de texturas funk y soul y que líricamente se sirve de una experiencia personal para abordar al tiempo dos temas fundamentales: el machismo y las dinámicas de poder que de él se derivan, y la situación política en EEUU.

Lo personal es político

Para “In A Poem Unlimited” Remy “necesitaba otra gente que aportara ideas y trabajar con ellas”, así que se juntó con el grupo de avant-jazz The Cosmic Range (uno de cuyos integrantes es su propio marido) y con su ayuda ha llevado su propuesta a un terreno mucho más audible.

El ascenso de Donald Trump a la presidencia de los EEUU fue un hecho traumático e inquietante. Su nueva posición hacía aún más densa la niebla de incertidumbre que ya rodeaba el futuro de infinidad de colectivos: los inmigrantes y las personas racializadas comprobaron con horror cómo sus derechos y su propia existencia eran puestos en tela de juicio de un modo aún más flagrante; las mujeres se enfurecieron al comprender lo que significaba que el hombre más poderoso del mundo pudiese hablar sobre “agarrarlas por el coño” con total impunidad; el espectro del imperialismo, siempre dispuesto a cernirse sobre el mundo desde el Despacho Oval, amenazaba de nuevo con la expresión de suficiencia de quien sabe que no tiene oposición alguna. Al igual que tantos y tantas estadounidenses, Meg Remy, a pesar de residir en Canadá, cayó en una crisis personal ante una noticia tan rocambolesca que al principio nadie pensaba que pudiese llegar a ocurrir, y ante una perspectiva tan aterradoramente surrealista sólo pudo hacer lo que había hecho siempre: dejar que su música hablase por ella.

“In A Poem Unlimited”, como la propia Remy declaró, utiliza una perspectiva personal como catalizador de un discurso holístico sobre la estructura de un poder corrupto y los abusos que desde él se hacen, particularmente desde una perspectiva de género. U.S. Girls lleva hablando sobre feminismo desde siempre, pero en esta ocasión es diferente. No sólo está acompañada en esta particular batalla por vez primera, sino que, para que ese mismo mensaje cale, tanto su música como sus letras se vuelven más transparentes y personales, tratando de captar a sus oyentes por medio de elementos más familiares en lugar de provocarles deliberadamente un rechazo.

Fotografía: Colin Medley

“In A Poem Unlimited”: el testimonio de una Meg Remy doliente y combativa

Un álbum impregnado de texturas funk y soul y que líricamente se sirve de una experiencia personal para abordar al tiempo dos temas fundamentales: el machismo y las dinámicas de poder que de él se derivan, y la situación política en EEUU.

Velvet 4 Sale” abre sugerente con sus aromas de soul, y no espera un instante para poner las cartas sobre la mesa a nivel temático (You’ve been sleeping with one eye open / ‘Cause he always could come back, ya know? / And you’ve been walking these streets unguarded / Waiting for any man to explode”). Su voz filtrada por un vocoder declama poderosa como una St. Vincent de regusto vintage sobre una violencia y una lucha no deseadas pero siempre presentes: las de la mujer frente a la amenaza machista. Guitarras aguerridas y una melodía sólida apoyada en el saxo son constantes en el tema, algo que continúa en “Rage of Plastics”, una canción líricamente densa que trata la historia de una mujer que queda estéril por trabajar expuesta a sustancias químicas peligrosas. Esta versión de la cantante canadiense Simone Schmidt se vuelca en la crítica a la inferioridad de la situación laboral femenina frente a la masculina dentro de unas condiciones generales de precariedad.

M.A.H.” (siglas de “Mad As Hell”) se sirve de un tono animado con un ritmo casi bailable (para los estándares ochenteros de los que deriva parcialmente este sonido) para criticar con dureza la mitificada figura de Barack Obama en la presidencia de Estados Unidos por sus acciones imperialistas y sus crímenes militares. Tras “Why Do I Lose My Voice When I Have Something to Say”, un brevísimo interludio en el que se repite un título que se explica perfectamente a sí mismo, llegamos a “Rosebud”, probablemente el mejor tema del disco. Lejos de las texturas analógicas de temas previos, U.S. Girls retoma la electrónica ambiental y la acompaña de arreglos de cuerdas sutiles (señal inequívoca de una mejora en la producción que Remy necesitaba desde hacía tiempo) para envolver una letra menos transparente pero más personal que lo que llevamos de disco hasta ahora. Predomina en el tema un ambiente misterioso, pero también opresivo: Remy conmina a enfrentarse con los demonios internos para liberar los sentimientos reprimidos, pero advierte de que dolerá.

“In A Poem Unlimited” utiliza una perspectiva personal como catalizador de un discurso holístico sobre la estructura de un poder corrupto y los abusos que desde él se hacen, particularmente desde una perspectiva de género. U.S. Girls lleva hablando sobre feminismo desde siempre, pero en esta ocasión es diferente. No sólo está acompañada en esta particular batalla por vez primera, sino que, para que ese mismo mensaje cale, tanto su música como sus letras se vuelven más transparentes y personales, tratando de captar a sus oyentes por medio de elementos más familiares en lugar de provocarles deliberadamente un rechazo.

Incidental Boogie” regresa a la electrónica chirriante y machacona de trabajos pasados como elemento predominante, pero esta vez por un motivo justificado: hablar de relaciones abusivas y violentas, que reprimen la voluntad de la mujer y convierten dicha violencia en el centro de su vida (To be brutalized means you don’t have to think / And life is easy when there is only pain to compete”). De vuelta con los teclados vintage tenemos “L-Over”, un tema con pocas variaciones en lo sonoro y más centrado en su letra, aunque con menor acierto: el eje de la canción es una relación en la que el contacto resulta artificial, pero no queda claro si tiene que ver con la vaciedad de emociones que lo limitan todo al plano sexual, si vuelve a haber violencia… No es una canción cansina, pero ciertamente no cuaja con la misma claridad que las anteriores.

Después de este pequeño bajón, “Pearly Gates” vuelve a enganchar con un ritmo a caballo entre funk y hip-hop para satirizar con acidez sobre el control machista del sexo como herramienta de poder, a través de la historia de una mujer que tiene que tener relaciones con San Pedro para acceder al Paraíso. Tiene algo de inquietante, pero resulta magnética, está producida de modo impecable y es líricamente brillante. Todo un puntazo antes de entrar en la recta final con “Poem”, una canción synth-pop que se pregunta por qué han de existir diferencias entre géneros que se traduzcan en inferioridad de derechos (We know it in our bones / All blood flows the same / So why did we end up this way?”). Pese a sus pocas variaciones, todo en ella es coherente y sólido, y en su brevedad deja bien claras sus intenciones. Finalmente, a través del interludio “Traviata” llegamos a “Time”, último y más largo tema del elepé. La letra consta de cuatro estrofas prácticamente idénticas, por lo que queda patente que este cierre había de servir para dar espacio de lucimiento a una banda familiarizada con este estilo: tenemos largos solos de guitarra herederos de Pink Floyd (quizás el título de la canción no fuese casual), secciones donde el saxo saca a relucir su experiencia avant-jazz… El trabajo de la banda es de altísimo nivel, sí, pero en un disco tan centrado en sus temas, expresados a través de las letras, puede resultar un tanto fuera de lugar. Al menos, como broche final, no entorpece la escucha de las piezas previas.

“In A Poem Unlimited” es el disco más contundente, mejor realizado y mejor promocionado de U.S. Girls, pero es una lástima que Meg Remy haya tenido que esperar hasta que las circunstancias globales fueran tan catastróficas para que su trabajo obtuviese el reconocimiento que merecía.

Llegados al final, “In A Poem Unlimited” es el disco más contundente, mejor realizado y mejor promocionado de U.S. Girls, pero es una lástima que Meg Remy haya tenido que esperar hasta que las circunstancias globales fueran tan catastróficas para que su trabajo obtuviese el reconocimiento que merecía. Tras unos primeros trabajos inclasificables, su música ha ido adquiriendo definición y ha alcanzado su punto álgido, quizás, gracias al trabajo de la artista en colaboración con una banda. Esto no desvirtúa los intentos de Remy en sus álbumes previos, y lo único que queda al fin y al cabo es que “In A Poem Unlimited” es un trabajo trascendente: para la autora, porque su música está llegando a más oídos y su mensaje cala en más mentes; y para el inquietante momento histórico que viven los EEUU y todo lo que alcanza su esfera de influencia (esto es, básicamente todo), porque la perspectiva política y de género de Remy ahonda en la crítica al gobierno de Trump sin quedarse en la pantomima superficial, y eso fortalece un mensaje que ya de por sí estaba alcanzando una gran fuerza.

Algo lleva mucho tiempo cambiando, y la de Meg Remy no es la primera ni la última voz en alzarse. Tal vez sea momento de aprender del resto.

U.S. Girls – In a Poem Unlimited

7.7

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U.S. Girls ha dado con su mejor trabajo gracias a una producción impecable, un acompañamiento instrumental sobresaliente y un apartado lírico profundo y crudo sobre el machismo y el poder desmedido de EEUU. “In A Poem Unlimited” es contundente y conciso, pero no sobresale tanto desde una perspectiva general como entre la discografía de Meg Remy. No obstante, si esto sirve para dar aún más contundencia a su mensaje y visibiliza a una artista con futuro, bienvenido sea.

Up

  • Este disco tiene el mejor apartado instrumental y la mejor producción de toda la discografía de U.S. Girls.
  • La claridad de la inmensa mayoría de las letras es meridiana; cuando no, la música se encarga de dejar claro de qué va la cosa.
  • “Rosebud” y “Pearly Gates”, cada uno en su línea, resumen a la perfección el disco como los dos mejores temas del mismo.

Down

  • Momentos un poco intrascendentes como “L-Over” o la sección instrumental de “Time”, que parece metida casi por compromiso.