Esta casa mostró en su momento desavenencias creativas con la calidad musical de C. Tangana en “Ídolo” (2017) y la más reciente mixtape “Avida Dollars” (2018). Y, aunque algunas voces ocasionales tenemos una percepción un tanto diferente, convenimos en una postura: el madrileño, efectivamente, ha conseguido introducirse en la industria musical del país de manera definitiva.

C. Tangana ha demostrado tener una tremenda capacidad de metamorfosis en un campo donde los cambios no son siempre bien recibidos. Lejos de amedrentarse y encerrarse en algo que estaba absolutamente agotado, Antón Álvarez Alfaro ha sabido crear y aprovechar bien todo un escenario favorecido por otros tantos artistas que, de una manera u otra, entendieron que aquel territorio común estaba mutando hacia algo inesperado. Ha pasado de rapero semi desconocido a figura pública, cara visible del gremio paseado por platós y medios, aprovechando cualquier cambio o polémica para catapultar todavía más su figura a un primer plano.

Ahora ha lanzado Spanish Jigga Freestyle”, un freestyle que recuerda mucho a sus primeros trabajos y que da un respiro a todos aquellos que mantienen eso de que ‘molaba más cuando era Crema’.

Previo Agorazein

Tengo el recuerdo borroso, pero si la memoria no me falla descubrí a Crema por casualidad. Juraría que su maqueta “Desde la octava ventana del bloque” aparecía entre las recomendaciones de un número de hace diez años (por lo menos) de la revista Hip Hop Nation. No recuerdo lo que decía, pero la sensación que despertaba era la de que el chaval, de alguna forma, apuntaba maneras. Y entre una cosa u otra lo escuché. “La mejor vista de la ciudad” era el tema más destacado, el cual brillaba tanto por su letra como por su instrumental y parecía tratarse de un nuevo modus operandi. Poco o nada tenía que ver aquel Crema con el C. Tangana de hoy en día, salvo en su actitud. Y un trasfondo en sus letras, en las que siempre se puede encontrar elementos clave de su personalidad, como el ego.

Seguidamente otro proyecto llamó la atención del público y medios especializados: “Ego”. Había trabajado temas previos y publicado alguna canción que había despertado interés, pero es ahora cuando realmente había comenzado a moldear álbumes atractivos. La temática giraba en torno al ‘yo’, como todo el rap de la época. La diferencia eran sus enormes parrafadas, el lenguaje cuidado, la imagen y la metáfora.

Cualquier inicio es precipitado y torpe, y de esta forma podemos observar muchos errores de juventud en estas obras. Un dramatismo exagerado y adolescente, poca naturalidad en alguna de sus barras y una producción que no terminaba de encajar. Aunque ya contaba con elementos instrumentales muy potentes, todavía no había logrado trabajar con sonidos más envolventes y ambientales. En estos primeros temas domina el piano, el sampler algo más sencillo y previsible. Tanto en la homónima “Ego” como en la mencionada “La mejor vista de la ciudad” llama la atención el acertado uso de instrumentos; curioso lo novedoso que resultaba para ese momento.

Disco y colectivo

En este punto su música todavía se mantenía en el anonimato, incluso para gente aficionada al rap nacinal. Sin embargo, aquí, en su primer largo profesional (“Agorazein”), consiguió desarrollar canciones francamente interesantes y conectar con cantidad de público bastante mayor.

Crema había corregido algunos excesos anteriores. Ya no se regodeaba de la misma manera, utilizaba las metáforas y la poética en su justa medida. E hizo seña de identidad uno de los elementos que más se echan de menos hoy en día: sus referencias culturales. Probablemente más que nunca aquí le dominó ese espíritu bohemio del que no queda más que sombras desde que fichó por Sony. Referencias a Sartre, Hemingway y Chejov, como si no hubiese (y no tenía por qué) ninguna incongruencia entre leer a los clásicos y escuchar rap.

“Cada uno en su lugar” fue el tema más popular. Una auténtica joya para el momento en el que se producía. Una canción de desamor lejos de los convencionalismos que se empleaban en el género. No era un disco de rap al uso; se trataba de algo más íntimo, preciso y sofisticado. Probablemente no eran canciones pensadas para el directo, sino para escuchar con calma y atención. No en vano contaban con un nivel de desarrollo lírico nada común entre la mayoría de artistas de aquella época. “En ruinas como en Roma” o “Nada más que eso” son muestra del abanico con el que trabajaba Crema. Desde la depresión ególatra hasta la explicitación de su ego “quería decir que soy la polla, nada más que eso”.

El nacimiento de otro estilo

Antón había perfeccionado un estilo concreto y decidió que justo ese era el momento idóneo para cambiar, metamorfosear.

El paso de Crema a C. Tangana fue realmente doloroso para muchos. A través de diversas entrevistas pudimos saber que el nombre procede de Crema y de una movida que tuvo cierto verano en Madrid. Pero poco importaba eso, lo verdaderamente significativo en este punto es que el estilo también había dado un giro de 180º. Principalmente, había experimentado una renovación, una suerte de actualización para con los cánones que imperaban en Madrid. Más urbano, más seco e, incluso, más cañí. El disco que C. Tangana editó junto a su colectivo Agorazein, “Kind of Red” (2011), fue el toque de atención necesario para que todos viéramos que se avecinaba algo completamente nuevo.

Esta nueva etapa implicó del mismo modo la irrupción de nuevas figuras y nombres. Sticky M.A., el antiguo Manto, Fabianni, etc. Agorazain, tomando el nombre del disco que había editado anteriormente Antón como Crema, se consolidó como colectivo artístico y no dejaría de crecer dentro de la escena madrileña hasta la actualidad.

Aunque ya había utilizado el jazz como línea melódica de sus producciones, ahora su presencia es más evidente. Un lenguaje menos refinado, más anglicismos, una imitación del canon norteamericano. Aunque en su momento resultó un movimiento algo extraño, ahora podemos observarlo (con la perspectiva que nos aporta el paso del tiempo) como algo necesario: favorecía un rap más líquido y flexible. Se trataba de un género demasiado rígido y, por fin, alguien apostaba por renovarlo al completo para conseguir nuevamente atraer a su público a la vez que lo ampliaba.

Toda esta evolución cristalizó de forma explícita en “Agorazein Presenta C. tangana”. Más melódico en los estribillos, más pegadizo y apostando por nuevos elementos. “Wings”, “Champán” o “Cakes” son algunos de los temas más destacados del álbum y que mejor representan el “C. Tangana estado mental” que predominaba en su música de entonces. La preocupación en el lenguaje permanecía como un rasgo característico y, en este caso, la forma de hacerlo fue buscando nuevas fórmulas que expresaran mucho más con menos. No se trataba de algo rebuscado o demasiado lírico. Tenía más semejanzas con un código.

Con este disco recuperó buena parte de su público y demostró que hacerlo bien de otra manera era posible. De nuevo, faltaba un refinamiento de la propuesta que llegaría con su siguiente larga duración.

“LO▼E’S”

La primera impresión que tuve nada más escuchar este álbum fue la de que, por fin, lo mejor de Crema y C. Tangana se habían unido. Nuevamente, un punto de equilibrio. Empelaba todo el slang de moda pero de una manera más inteligente que el resto. Había una sofisticación en las letras y en la parte instrumental. Ésta mantenía todos los matices que se había esforzado siempre por desarrollar, pero ahora resultaba más envolvente y madura. Definida.

Los medios acogieron con buenos ojos este trabajo. Se trataba de un rap mucho más ‘indie’, más amplio. No funcionaba en base a conceptos o a estilos cerrados sino que se esforzaba por generar un discurso nuevo que pudiese atraer, en determinados momentos, a otros públicos. “Es su odio contra mi amor” dice en “WRLD”, ofreciendo también una manera diferente de enfrentarse a la vida. Siempre había estado caracterizado por la tristeza, la sensibilidad y, en el fondo, por un determinado cabreo permanente. Probablemente en este momento estaba en paz, o por lo menos es lo que su música refleja.

Dos temas llaman especialmente al atención: “She Said” y “Seco”. El primero puede definir a la perfección el espíritu de su música en ese momento: “A veces me siento tan bien, con el mundo bailándome”. Por otro lado, “Seco” era una pieza que muchos queríamos escuchar oficialmente después de que circularan en Internet grabaciones en directo. Probablemente, estamos ante una de las mejores letras en tiempos de Crema. En esta ocasión el resultado estuvo a la altura y lo más original fue cambiar el formato para hacerlo más lento, menos rap.

Otros cortes eran mucho más modernos y originales, como “I’ll Be Moving Music”. Posteriormente desarrollaría este estilo junto con el ya clásico Alizzz en “Trouble + Presidente” Una intención de crear una música diferente, más original y característica. Y también más abierta.

El Drake español

Después de todo esto vino un tiempo de silencio. El retiro fue un espacio que C. Tangana utilizó para pensar sobre la industria, su funcionamiento y cómo sacarle un auténtico rédito. Él mismo explicaba sus intenciones, hablando casi en clave en “C.H.I.T.O”, el tema que inauguraba “10/15”.

La mixtape de cinco temas apareció por goteo en YouTube a lo largo de los días y fue inundando Internet. Se echaba de menos a C. Tangana y muchos nos enteramos de que había roto su silencio cuando “10/15” corrió como la pólvora. Era evidente que había vuelto a cambiar el estilo y la prueba más evidente estaba al introducir Pucho como nuevo apodo. Carlotta Cosials y la polémica con Nega de Los Chikos del Maíz fueron los detonantes para que tanto los medios de comunicación como las redes sociales pusieran los focos sobre el madrileño. Uno ya podía ver en este instante cómo, por ejemplo, en Instagram se esforzaba por crear una imagen (marca) especialmente cuidada. Las referencias a Drake le ayudaron a posicionarse como un elemento clave, fácilmente identificable para los medios. Por primera vez había un cuidado trabajo de marketing a sus espaldas.

Fotografía: Promo

En el terreno musical, los temas no están exentos de calidad. “Bolsas” o “Drama” son, probablemente, dos de sus mejores canciones que, sumadas al boom que supuso a nivel de cotilleos y farándula, aseguraron el éxito de la mixtape. Fue algo meditado, diseñado para el éxito. El primer paso para terminar, dos años después, firmando con la todopoderosa Sony.

En definitiva, toda la evolución que ha sufrido Antón Álvarez Alfaro a lo largo de los años es también uno de los elementos artísticos más interesantes de su trabajo. Y también algo que le ha costado críticas y fans. En cualquier caso, casi todos agradecemos guiños hacia su antiguo estilo como en “Spanish Jigga Freestyle”. Porque decir que molaba más cuando era Crema es una opinión muy discutida. En cambio, decir que molaba cuando era Crema se trata de algo tácito, casi sin controversia.