Hace dos años que The Spitfires nos conquistaron con “A Thousand Times”, un disco sensacional por su personalidad, eclecticismo, potencia, gran trabajo instrumental, melodías y letras. Habían expandido bastante su paleta estilística en relación a “Response”, su álbum debut, y mejorado en todos los aspectos. Tenía, por tanto, muchas ganas de escuchar el nuevo trabajo de estos chicos de Watford. Por saber hasta dónde podían llegar, si seguirían expandiendo su sonido o se establecerían cómodamente en esa amalgama sonora dinámica y atrayente con la que consiguieron bastantes buenas críticas.

“Year Zero”: la música reggae al poder

En “Year Zero” mantienen las grandes melodías y los comentarios sociales tan propios de la banda. Como en trabajos anteriores, las letras giran en torno a la situación desesperada de los jóvenes de clase trabajadora. En el apartado musical suben la apuesta al dar relevancia a géneros como el reggae y el ska.

En Year Zero mantienen las grandes melodías y los comentarios sociales tan propios de la banda. Como en sus trabajos anteriores, las letras giran en torno a la situación desesperada de los jóvenes de clase trabajadora. Billy Sullivan se inspira en familiares, amigos y vecinos para retratar con acierto el espíritu de su tiempo. Y suben la apuesta en el aspecto musical al dar relevancia a géneros como el reggae y el ska, con particular incidencia en el primero. Estas incursiones estilísticas no son inéditas en el catálogo de la banda, ya que en su primer álbum podíamos escuchar un par de pinceladas sobre estos ritmos, especialmente palpables en los puentes de “Relapse” y “Words to Say”, pero ahora deciden llevarlas a un primer plano para impregnarlo casi todo.

Fotografía: Tony Briggs

Ampliando fronteras estilísticas y sorprendiendo

The Spitfires parecen definirse como una de esas bandas a las que les escuece la repetición de viejos patrones. Les puede la curiosidad, las ganas de explorar nuevos territorios sonoros y de retarse a sí mismos.

Lo mismo podemos decir en relación al uso de los instrumentos de viento. La trompeta se había dejado escuchar de forma tímida en álbumes previos, siendo aquí un recurso bastante recurrente que se extiende a lo largo del disco desde la primera canción, Remains the Same. Tras unos primeros segundos en los que escuchamos una melodía inocente que parece emerger de una caja de música, entramos en faena con un estallido musical agresivo que rápidamente torna en una pieza ska de coros sencillos y toques de trompeta que dan solemnidad a los estribillos. En los interludios instrumentales que siguen a estos, el giro estilístico hacia el reggae y una melodía de trombón crean un apacible remanso sonoro que marca un fuerte contraste con la premura que impone la guitarra.

Front Line, por su parte, brinda un inicio más contundente y nos sorprende con un sencillísimo riff de guitarra y un acompañamiento melódico al órgano de corte sesentero para sustentar la primera gran canción del LP. Resultan particularmente llamativos los coros y los quiebros de los estribillos, así como el papel de la guitarra solista, que pasa casi desapercibida por situarse en un segundo plano, pero cuyo papel carga de detalles el tema. El piano tendrá una gran presencia en Over and Over Again, algo inusual en la discografía del conjunto, que viene decidido a seguir probando cosas nuevas en este tercer trabajo. La composición rememora éxitos de The Clash y Madness, y nos deleitan con las cadencias de trompetas que acompañan al Over and over again” de los estribillos y que se hacen más emotivos hacia el final, cuando entra en juego un piano incisivo caracterizado por su simpleza e inmovilismo. Al modo en que funcionaba en “Hurt” de Johnny Cash, aunque mucho menos efectivo.

Si con “A Thousand Times” entregaron un álbum maravillosamente ecléctico, en “Year Zero” apuestan por la más absoluta homogeneidad con el reggae como ritmo vertebrador.

Más floja se presentaSomething Worth Fighting For. Comienza con una trompeta jazzística que deja paso a una pieza construida a ritmo reggae y enraizada en el post-punk ochentero. Los vientos serán los encargados de ornamentar la sobriedad general de la canción a partir de su ecuador, y de nuevo escuchamos la guitarra solista cargando de matices el corte a partir del uso mesurado de efectos de eco y reverb. Saben hacerlo mejor. En By My Sidenos cogerán desprevenidos al desarrollar una balada a piano repleta de sentimentalismo y con una maravillosa interpretación a dúo por parte de Billy Sullivan y la cantautora Emily Capell. Un cambio de registro que les sienta como un guante aunque en una primera escucha nos deje con cara de póker. Lo puede parecer a priori, pero en ningún momento pierden la potencia ni la intensidad de sus envites más eléctricos, y así lo demuestran en el estribillo, donde la guitarra entra para dar contundencia a la sección. El punto álgido llegará en el último tercio de la pieza, cuando un sucinto violín crece tras el piano para empujarnos hacia un breve pasaje shoegaze que impulsa la composición de nuevo hasta el estribillo. A buen seguro el momento más conmovedor del álbum.

Se inicia a continuación Move On. Reggae con una trompeta pegadiza que se extiende de forma intermitente a lo largo del tema y una guitarra solista otra vez en la retaguardia dibujando perfiles shoegaze que rápidamente se difuminan. Es curioso cómo está canción fue lanzada en abril del pasado año a través de Catch 22 Records, lo que hacía presagiar que la continuación del notabilísimo “A Thousand Times” llegaría más pronto que tarde, pero no sería hasta diciembre cuando regresarían al panorama musical con la ya comentada “Over and Over Again” bajo la firma de Hatch Records, sello que finalmente edita este “Year Zero”.

Más guitarra solista la próxima vez, por favor

Parece un reto autoimpuesto con el que comprobar hasta dónde son capaces de llevar las posibilidades creativas del género sin dejar de ser ellos mismos. Un ejercicio que salpican con nuevas vertientes musicales que explotar en el futuro.

Dos de las mejores pistas del disco, junto con “By My Side”, son Sick of Hanging AroundyThe New Age. La primera, una pieza power-pop de gran melodía, ímpetu y buenas guitarras coronadas por una trompeta brillante. La segunda, un corte pop-punk que se levanta sobre el resto como la gran canción del álbum. Enérgica, briosa, con empuje y de gran estribillo. Un petardazo con hechuras de himno. Y, por supuesto, con su correspondiente puente reggae para no perder la coherencia por el camino. Y de aquí, a la composición más experimental y arriesgada del registro. Year Zeroes un tema dub instrumental que presenta sonidos sintéticos, futuristas y espaciales que se oponen diametralmente a cualquier cosa que hayan hecho antes. Celebro la ambición y el interés del grupo por buscar nuevas formas de expresión, pero este tema me sobra del conjunto. No encaja bien con el resto de la colección. Tenían mejores opciones para completar el álbum como “Stick To Your Guns” o “Take Action”, caras B de los singles “Move On” y “Over and Over Again”, respectivamente.

De carácter sosegado y con el órgano como principal protagonista, en la musicalmente insulsa Dreamland siguen dando cancha al género jamaicano mientras alternan unas estrofas lóbregas con unos estribillos cargados de resignación. Y entre tanto, podemos escuchar dardos tan directos y preclaros como: “I’m not optimistic / I can’t help how I feel / The revolution is awaiting a Facebook event”. The Spitfires parecen definirse como una de esas bandas a las que les escuece la repetición de viejos patrones. Les puede la curiosidad, las ganas de explorar nuevos territorios sonoros y de retarse a sí mismos. Si con “A Thousand Times” entregaron un álbum maravillosamente ecléctico, en “Year Zero” apuestan por la más absoluta homogeneidad con el reggae como ritmo vertebrador. Casi parece un reto autoimpuesto con el que comprobar hasta dónde son capaces de llevar las posibilidades creativas del género sin dejar de ser ellos mismos. Un ejercicio que salpican con nuevas vertientes musicales que explotar en el futuro.

The Spitfires – Year Zero

7.5

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Dos años después de su último trabajo The Spitfires regresan con “Year Zero” para seguir ampliando su abanico estilístico. No conformes con la variedad de géneros que integraron en su propuesta con su disco anterior, en esta ocasión nos traen un álbum homogéneo en el que exploran las diferentes posibilidades creativas que les ofrece la música reggae.

Up

  • Que sigan ampliando fronteras estilísticas y sorprendiendo con cada nuevo lanzamiento.
  • Las líneas melódicas de la guitarra solista.

Down

  • Que la guitarra solista no tenga más presencia.
  • El tema homónimo. Aplaudo el interés y la ambición por experimentar, pero se presenta como una mancha en el álbum. Una cara B que ha terminado en el disco por error.