La joven banda asturiana, ganadora de importantes premios como el Concurso de Maquetas Pop-Rock o el #TalentoRibera de este año, presenta “Singularity”, ópera prima de un grupo compuesto por raras avis de entre 16 y 20 años que tiene todo en su mano no sólo para triunfar, sino para demostrar que hay rayos de sol en las generaciones futuras.

Me reúno con Juanvi (guitarra rítmica, voz y teclado), Venti (guitarra principal) y Luis (trompeta) para hablar de este álbum producido ‘a la vieja escuela’; de OT y Spotify, piedras angulares de ese temido término llamado millennial, o de ese otro término denostado conocido como ‘producto comercial’.

Al llegar, los tres están en la terraza tocando sus instrumentos. Nada de móviles, vídeos o selfies. Me agrada ver que la tecnología no nos ha devorado del todo a los eslabones perdidos. Tanta singularidad y austeridad hacen que me sienta como el puto Lester Bangs.

Su mánager anuncia mi llegada y yo le pido que no interrumpa. Que sigan tocando, que uno no tiene prisa cuando está frente a gente auténtica.

Así da gusto empezar una entrevista.

Aunque “Singularity” se publicó recientemente, ¿cómo han sido esas primeras reacciones suscitadas?

Juanvi: Yo creo que ha sido una reacción positiva y, sobre todo, acogedora. Somos conscientes de que es un disco que igual no se espera en un grupo conformado por miembros de esta edad, pero estamos muy agradecidos por las oportunidades que se nos están ofreciendo y por los comentarios recibidos, así que vamos a por todas. [Risas]

Me llama la atención que, pese a lo jóvenes que sois y lo familiarizados que estaréis con las nuevas formas de producir y grabar, el elepé está trabajado de forma tradicional. ¿Sigue siendo más fácil trabajar a la vieja usanza?

Venti: Bueno, nosotros grabamos por nuestra cuenta en 2016 gracias a que el ayuntamiento nos dejó grabar una maqueta por un precio simbólico. Grabamos cosas en nuestra casa e intentamos trabajar de forma autodidacta, pero gracias a que ganamos el Concurso de Maquetas Pop-Rock 2017 del Instituto Asturiano de la Juventud y Los 40 Principales tuvimos la oportunidad de grabar en un estudio profesional y encima avalados por un gran sello como es Boomerang Discos. Cada método tiene sus ventajas, pero poder contar con tantos medios sin duda simplifica todo.

“Singularity” es un primer paso casi abrumador para un grupo pequeño, pero en el que hemos dado todo lo que hemos podido en un momento de nuestra vida concreto y con los medios y posibilidades que teníamos.

El álbum está producido nada más y nada menos que por Igor Paskual (guitarrista y compositor de Loquillo). ¿Qué se siente al trabajar con alguien de semejante reputación?

Luis: Evidentemente impone mucho trabajar con alguien con esa carrera. Jolín, todos hemos escuchado su música alguna vez. ¿Quién no ha escuchado a Loquillo?

De vuestra edad, desgraciadamente, muchos.

L: Bueno, es verdad. [Risas]

V: Yo creo que todo el mundo conoce alguna canción de Loquillo, aunque sea de las fiestas de su pueblo.

¿Cómo es Igor? ¿Suele dar consejos, dejar libertad creativa o prefiere tener el absoluto control de todo?

L: Ha habido mucho diálogo entre ambas partes. Él propone muchas cosas y hace muchos cambios que en ocasiones duelen porque tú tienes una idea preconcebida de una canción y tener que modificar cosas es complicado, pero al final te das cuenta de que tiene razón, porque es una persona que sabe de qué va todo esto.

V: El proceso consistía básicamente en llegar a acuerdos. Exponer ambas partes sus ideas e intentar que confluyeran de la mejor manera posible, pero nunca con imposición, siempre desde el diálogo y el debate sano.

Fotografía: Promo
Habéis contado con una gran ventaja que es los numerosos premios que habéis ganado y que os han puesto en el mapa antes incluso de sacar adelantos del disco. ¿Cómo afrontáis esas expectativas que habéis generado y defendéis el bagaje conseguido?

L: Fundamentalmente, con ensayos.

J: Todos ellos nos abren puertas y nos ofrecen oportunidades de seguir creciendo. Las canciones salen en muchos medios y eso es una gran promoción que nosotros tenemos que cuidar y alimentar con entrevistas y defender cuando tocamos el álbum completo en nuestros directos. Lo bueno es que es un proyecto que nos ilusiona a todos y que no nos da ningún tipo de miedo, lo que unido a las ganas de tocar que siempre tenemos provoca que sigamos adelante.

Una pregunta típica sería cómo se forma la banda, pero en vuestro peculiar caso la cuestión es: ¿Cómo se juntan cinco chavales de un pueblo de Asturias que quieren formar una banda y no ser YouTubers o influencers?

L: Bueno, tenemos la gran suerte de poseer gustos muy distintos pero compatibles.

V: Todos los grupos surgen por necesidad y dio la casualidad de que todos los miembros somos amigos que teníamos ganas de tocar y de componer.

¿Alguien que tiene el sueño de montar un grupo de rock and roll y vivir de ello es, hoy en día, un bicho raro?

V: Es verdad que, en un pueblo de apenas 10.000 habitantes como es Villaviciosa, los raros son los que escuchan rock, funk o música negra. Nosotros hemos creado vínculos bien porque somos de la misma zona o bien porque algunos se han conocido en el Conservatorio. Pero como te decía, esa necesidad de juntarse y de crear es el motor que nos motivó para formar Staytons. Si a eso le añades que nos movemos por escenarios muy fructíferos para desarrollar nuestra creatividad y nuestra afición y le aportas ese factor suerte por el cual hemos coincidido en el tiempo, existe una posibilidad real de que nazca algo interesante.

Quizá Villaviciosa sea el nuevo Seattle…

V: Sí, quién sabe. [Risas]

Es fundamental en la música hacer algo significativo tanto para ti como para el resto con el fin de conectar.

¿El hecho de que unos vengáis de Conservatorio y otros hayáis aprendido por vuestra cuenta genera muchas diferencias a la hora de componer?

V: Puede que los que han ido a Conservatorio trabajen de forma más explícita debido a los conocimientos que han adquirido y los que no, como es mi caso, nos basamos más en el instinto.

L: Hay algo que se pierde en el Conservatorio y es el escuchar música. Por mucho que te enseñen a tocar si no escuchas música no sirve para nada, y en el Conservatorio eso no se tiene en cuenta.

¿Cuáles son vuestras grandes y eclécticas influencias?

V: Yo diría que clásicos del rock, desde Rolling Stones, Eagles, Queen o David Bowie hasta mitos de la música negra como The Temptations, Curtis Mayfield o Richie Havens. También añadiría bandas de los noventa como RHCP o actuales como Arctic Monkeys, Jack White o John Mayer.

L: Al final tenemos gustos muy distintos pero contamos con grupos que nos encantan a todos y que utilizamos como base.

J: Esa es un poco la confluencia que veo yo. Ese groove negro a través de la armonía y melodías de crooners, grandes piano men como Elton John y hasta música de los cuarenta. Es un enorme cúmulo de influencias que intentamos abarcar para tener más margen de maniobra.

Lo que te hace avanzar es sentir que has tenido que dejar de lado cosas que no encajaban en el momento pero que puedes recuperar en un futuro.

¿Está todo inventado en la música y por eso la solución para ser novedoso es mezclar géneros?

J: Yo eso que se dice de que está todo inventado en la música lo comparo con los colores. Parece que no hay más donde rascar y de repente siguen apareciendo cuadros novedosos y originales. Hay muchas formas de combinarlo y la música tiene el factor sensorial. Hay muchísimas variables con las que nos apasiona experimentar.

V: Si nuestro punto de partida fuera pensar que todo está inventado no haríamos nada nuevo y nos frustraríamos. Es una reflexión demasiado limitante.

L: Empecemos porque la mayor parte de la música está compuesta por cuatro acordes y no hay tantos acordes como para que no se repitan. [Risas]

¿Qué os resulta más satisfactorio: escribir letras o componer melodías?

J: Bueno, Venti y yo llevamos el peso compositivo, pero sin duda te diría que a mí lo que más me gusta es llevar una composición al local de ensayo y mostrársela al resto de la banda para que ellos aporten sus ideas. Es en ese momento en el que comienzan a sonar melodías que ni se me habían pasado por la cabeza cuando surge el ¡clic! que resulta mágico.

Fotografía: Promo
¿El secreto que un grupo novel tiene y que suele perderse con el paso del tiempo es que todos los miembros tienen la misma relevancia?

J: Bueno, en nuestro caso particular el hecho de que seamos colegas y que haya una comunicación fluida entre nosotros ayuda bastante. Sí que es importante enfilar todas las miradas hacia el mismo punto y es en lo que estamos trabajando de momento. Hay que tener una dirección concreta en la que avanzar para fortalecer los conceptos y comenzar a forjar el rumbo que queremos tomar y el camino que utilizaremos para ello.

“Singularity” contiene una clave que a mí me resulta fundamental y es que de principio a fin mantiene una armonía y una concordancia. El tracklist no está colocado al azar. ¿Cómo ha sido ese proceso? ¿Habéis tenido que dejar muchas canciones fuera?

V: Contábamos con veinte composiciones en un principio y decidimos colocar las que mejor funcionaban juntas. Como dices, fuimos muy cuidadosos con el orden y nos guiamos sobre todo por el estilo de tema que era cada una.

L: Solo nos faltó una orquesta sinfónica para que el álbum fuera completamente redondo.

Nosotros buscamos hacer una música que nos guste y que sea fácil de consumir. Que se pueda cantar, bailar y que la gente la disfrute.

¿Es tan importante el orden de las canciones en tiempos de Spotify y música a la carta donde imperan los hits y los singles?

J: Yo creo que es importante tener un disco que se lea bien de principio a fin, pero también es importante que todas las canciones valgan por sí solas. No es cuestión de tener todo canciones del mismo estilo, sino que tiene que haber piezas más reflexivas que se digieran a fuego lento. Tiene que haber de todo porque uno puede escuchar el disco en momentos muy distintos de su vida.

V: Es fundamental cuidar el orden. Hay gente que concibe la música en función de la consistencia y a nosotros nos preocupaba mucho tener un álbum sólido y sin grietas.

¿Qué opinión os merecen programas como OT? Estáis en el rango de edad de los concursantes…

L: Oye, por lo menos sirve para que la gente escuche música.

Tiene la parte buena no sólo de las grandes canciones que se eligen versionar, sino que los participantes sean jóvenes que, como vosotros, interpretan perfectamente en inglés y sean capaces de poder competir en un mercado internacional.

V: OT tiene varias cosas buenas como las mencionadas, pero a mí personalmente no me gusta que los artistas nazcan consagrados. Se pierden esa formación necesaria para cualquier artista.

J: Es una catapulta brutal y funciona para hacer llegar música de forma masiva e inmediata. Hay que apreciarlo por lo que es. Poco tenemos que ver con ellos, la verdad.

¿Ser ‘comercial’ es sinónimo de ser exitoso?

V: A mí me parece un término malo para mucha gente, pero creo que la gente confunde el concepto. Por ejemplo, con los Arctic Monkeys pasa eso. Muchos tachan sus últimos dos discos de comerciales y para mí no hay nada más lejos de la realidad. “AM” tuvo su repercusión pero no quiere decir que sea comercial en el modo en el que la gente interpreta el término.

J: Es algo abstracto. Nosotros buscamos hacer una música que nos guste y que sea fácil de consumir. Que se pueda cantar, bailar y que la gente la disfrute.

¿Os preocupa que en un futuro compongáis condicionados por la opinión de los seguidores que empezáis a tener?

L: La primera regla es que lo que hagamos nos guste a nosotros. A partir de ahí ya podemos empezar a debatir. Hay grupos grandes que se rigen por agradar a los fans y tienen un enorme éxito.

V: Lo que te hace avanzar es sentir que has tenido que dejar de lado cosas que no encajaban en el momento pero que puedes recuperar en un futuro. Esto me hace pensar en nuevas canciones, confiar en que me gusten a mí y esperar que a la gente también, pero desde luego si a nosotros no nos convencen difícilmente calarán fuera.

J: Evidentemente debe fomentarse una trayectoria personal, sí, pero lo importante es hacerlo mediante una dirección clara y saber qué es lo que falla, qué es lo que falta y qué es lo que podemos hacer para solucionarlo.

Con este disco hemos recuperado sonidos que igual en España no han consolidado grupos nacionales y eso motiva. Hay muchos grupos que lo están intentando pero no cuentan con la visibilidad con la que, por suerte, estamos teniendo nosotros.

Para acabar, ¿cómo definiríais vuestro disco y qué reacciones os harán sentir satisfechos?

J: El disco lo defino como “Singular”. [Risas] Ahora en serio, creo que nos agradaría que fuera un disco que la gente entendiese como lo entendemos nosotros. Como un primer paso que es casi abrumador para un grupo pequeño, pero en el que dimos todo lo que pudimos en un momento de nuestra vida concreto y con los medios y posibilidades que teníamos.

V: Yo opino que con este disco hemos recuperado sonidos que igual en España no han consolidado grupos nacionales y eso motiva. Hay muchos grupos que lo están intentando pero no cuentan con la visibilidad con la que, por suerte, estamos teniendo nosotros.

¿Os veis como bandera de todos ellos? Como decís, tenéis la suerte de contar con medios que sólo con esfuerzo os habéis ganado…

L: Hombre, molaría la verdad.

V: La idea no es ser bandera, pero si con lo que hacemos surgiera la posibilidad bienvenido sería.

J: Es fundamental en la música hacer algo significativo tanto para ti como para el resto con el fin de conectar. Si tenemos la suerte de poder ayudar o contribuir al crecimiento de la música en España será un honor, pero no es nuestro objetivo. Vamos poco a poco que de momento es como están saliendo las cosas.