A la obra de Dirty Projectors le pasa como al cine de autor, a Twin Peaks y al final de Lost: sólo lo entiendes cuando te explican todo detalladamente. Uno puede intentar analizar la música de Dave Longstreth, pero siempre se va a quedar corto en cualquier conclusión extraída. De ahí que una conversación con el norteamericano nos haya servido para comprender y encontrar el origen de “Lamp Lit Prose”, una reconocida vuelta a la zona de confort que todo fan –y también extraño– de este proyecto musical agradecerá.

Cuando hablamos del álbum homónimo de Dirty Projectors editado en 2017 concluimos que el viraje hacia melodías más electrónicas confeccionadas por un Dave Longstreth dolorido y melancólico apuntaba al inicio de una nueva etapa. Sin embargo (y por suerte para todos aquellos que no terminaron de tener claro el movimiento), este desvío no fue más que el delirio momentáneo del propio Dave Longstreth abatido o quizá la conversación que mantendría con nosotros en la barra de un bar cualquiera whisky en mano. La mañana siguiente trajo luz y Dave pudo ver de nuevo a sus seres queridos mientras le decían que todo estaba bien. “Lamp Lit Prose” representa todo ese escenario; la calma después de la tormenta, el contrapunto esperanzador a “Dirty Projectors”.

“Lamp Lit Prose”: Longstreth vuelve bien acompañado a su zona de confort

Visto el giro de 180º que supuso “Dirty Projectors” y la expectación creada por la posible nueva etapa del grupo, “Lamp Lit Prose” tal vez se sienta durante las primeras escuchas como una ligera decepción al sonar a algo ya de sobra conocido, pero una vez lo asimilamos del todo podemos afirmar que este nuevo esfuerzo puede (casi) mirar de tú a tú al laureado “Bitte Orca”.

Si por algo se ha caracterizado la discografía de Dirty Projectors hasta la fecha es por la habilidad de Longstreth para sorprenderte con cada publicación. Aquello que comenzó como meras composiciones lo-fi de guitarra y voz en una grabadora de cuatro canales fue sofisticándose poco a poco hasta incorporar, por primera vez en “Slaves’ Graves & Ballads” (2004), esas sonoridades orquestales tan características que alcanzarían su punto álgido –algunos años y álbumes después– en “Bitte Orca” (2009), la obra maestra (hasta hoy) de Dirty Projectors. No obstante, su mencionado disco homónimo ha supuesto la última gran innovación dentro de la carrera discográfica de Longstreth al acercarse (motivado por su labor como productor de artistas como Solange o el mismísimo Kanye West) a composiciones de carácter más digital. Visto el giro de 180º que supuso “Dirty Projectors” y la expectación creada por la posible nueva etapa del grupo, “Lamp Lit Prose” tal vez se sienta durante las primeras escuchas como una ligera decepción al sonar a algo ya de sobra conocido, pero una vez lo asimilamos del todo podemos afirmar que este nuevo esfuerzo puede (casi) mirar de tú a tú al laureado “Bitte Orca”.

Si bien ambos trabajos comparten bastantes elementos en común (arreglos de cuerda aquí y allá, momentos guitarreros contundentes que te abofetean en la cara y la voz de Longstreth fluctuando entre tonalidades graves y agudas), la diferencia fundamental radica en la forma en la que se desarrolla cada álbum. Al contrario que “Bitte Orca”, “Lamp Lit Prose” no tiene ninguna necesidad de sorprender al oyente con el caos bombástico característico de la primera vez, y más bien su misión es recordarnos que la magia con la que nos conquistaron Dirty Projectors hace años sigue ahí. Longstreth logra su objetivo gracias en parte a las aportaciones de los numerosos colaboradores del álbum, quienes de una forma u otra aportan frescura y ratifican, en cierto modo, las virtudes del grupo.

Fotografía: Jason Frank Rothenberg

Orquestalidad, transgresión y guitarras que abofetean

Si bien “Lamp Lit Prose” y “Bitte Orca” comparten bastantes elementos en común, la diferencia fundamental radica en la forma en la que se desarrolla cada álbum. Al contrario que “Bitte Orca”, “Lamp Lit Prose” no tiene ninguna necesidad de sorprender al oyente con el caos bombástico característico de la primera vez, y más bien su misión es recordarnos que la magia con la que nos conquistaron Dirty Projectors hace años sigue ahí.

Y sobre este último asunto toca hablar largo y tendido. Cuando se presentó “Lamp Lit Prose” y se anunciaron las colaboraciones de artistas como Robin Pecknold (Fleet Foxes) y Rostam (ex Vampire Weekend) en You’re the One o las hermanas HAIM en “That’s a Lifestyle” esperábamos notar una renovación sonora con la que Longstreth abandonase, una vez más, su zona de confort. Finalmente ha sucedido al contrario y son el resto de artistas quienes se adentran en el universo de Dirty Projectors para unirse con coros al resto de la banda (haciendo las veces de Amber Coffman y Angel Deradoorian) y devolver a su cauce natural la música de Dave Longstreth.

Al haber trabajado así no se terminan de explotar las posibilidades creativas de unas colaboraciones tan sabrosas y tal vez ese es el motivo por el cual la parte final, conformada por la mencionada “You’re the One” de aroma a Fleet Foxes y (I Wanna) Feel It All” con Dear Nora (un toque jazz con arreglos en la línea de “The Anchor Song” de Björk), supone un cierre agridulce al abandonar toda la adrenalina propia de una primera mitad que muestra a Dirty Projectors en estado de gracia.

Recordatorios de por qué nos gustan tanto Dirty Projectors

“Lamp Lit Prose” está repleto de momentos que nos recuerdan por qué Dirty Projectors nos gustan, pero también lleva hacia nuevas direcciones los apartados musical y lírico. Este último se observa más fácilmente, ya que las letras se constituyen como un canto esperanzador a nivel personal (romántico) e incluso político.

Por suerte el resto de “Lamp Lit Prose” es altamente reseñable. Hablemos primero de las incursiones melódicas de Longstreth en solitario. Si bien Break-Thru, construida alrededor de un ritmo de batería pegadizo cuyo punteo de guitarra contrasta con ese sintetizador tan agresivo, cuenta con un sonido más rudo, el resto de canciones juegan sobre estructuras y sonoridades más accesibles (para los estándares de Dirty Projectors, entiéndase). Así, Blue Birdtrae un soft-rock algo naive en la línea de la canción homónima de Paul McCartney y What Is the Timeofrece un suave R&B contemporáneo cuyos juegos de teclados y armonías vocales nos retrotraen obligatoriamente a los pasajes más sosegados de “Dirty Projectors”. La excepción llega con la apresurada I Found It in U”. Su vitalismo, ritmo frenético y guitarrazos sirven como punto de unión con el resto de colaboraciones y demuestran que, efectivamente,Bitte Orca” está presente como referente a lo largo de este “Lamp Lit Prose”.

Que “Lamp Lit Prose” se refugie en la esencia de aquel disco es la manera que tiene Longstreth de reconducir su carrera. Tras “Dirty Projectors” eran necesarias canciones y pasajes que nos devolvieran al camino transitado anteriormente y “Lamp Lit Prose” está repleto de momentos que nos recuerdan por qué Dirty Projectors nos gustan, pero también lleva hacia nuevas direcciones los apartados musical y lírico. Este último se observa más fácilmente a lo largo de todo el tracklist, ya que las letras se constituyen como un canto esperanzador a nivel personal (romántico) e incluso político, como en esa That’s A Lifestyle donde se trata la situación política actual norteamericana desde la suavidad de unos arreglos cálidos de guitarra acústica.

“Bitte Orca” y la ambición por un futuro nuevo como referencias

“Lamp Lit Prose” es la forma que tiene Dave Longstreth de decir al mundo que está bien mientras, a la vez, hace las paces con el pasado y promete un futuro brillante. ¿Qué más se puede pedir?

El hecho de recuperarse y tener nuevamente motivos para despertarse cada mañana ha hecho que Longstreth aprecie los pequeños placeres de la vida (la primavera, las flores, la compañía diaria) y lo refleje en un álbum lleno de melodías vitalistas y alegres. Esto se nota desde la radiante introducción de Right Now”, donde Longstreth muestra una nueva actitud gracias la paz de los estribillos (en colaboración con Syd de The Internet) y el diálogo entre la guitarra acústica y los vientos joviales, algo que también va a estar presente en los dos momentos álgidos del elepé: la poliédrica Zombie Conqueror” (con una interesante segunda mitad algo sucia donde la voz de Empress Of ejerce de contraste respecto a la dureza de la guitarra eléctrica) y el mejor tema de todo el álbum: “I Feel Energy”. Longstreth tal vez haya conseguido aquí una de las mejores canciones de toda su discografía sin recurrir a grandes complicaciones melódicas ni en cuanto a estructura. En su colaboración con Amber Mark abraza el pop, el funk de Michael Jackson y la vanguardia para dar lugar a la pieza que mejor representa el nuevo rumbo de Dirty Projectors: luz y vitalidad ilustrados con metales adictivos, percusiones analógicas, solos de guitarra ruidosos y arreglos sedosos de cuerda. Un todo en uno que ratifica la esencia del largo: “Lamp Lit Prose” es la forma que tiene Dave Longstreth de decir al mundo que está bien mientras, a la vez, hace las paces con el pasado y promete un futuro brillante. ¿Qué más se puede pedir?

Dirty Projectors – Lamp Lit Prose

7.3

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Dirty Projectors abandonan las modulaciones y fantasías digitales de su álbum homónimo para adoptar nuevamente la fórmula de rock vanguardista más clásica del grupo mientras Longstreth nos transmite la felicidad que siente en el momento actual.

Up

  • “I Feel Energy” es, de lejos, uno de los mejores temas de toda la discografía de Dirty Projectors.
  • La primera mitad del disco.
  • Vuelven los tiempos del “Bitte Orca”.

Down

  • El cierre resulta un poco soporífero en comparación con lo ofrecido anteriormente.
  • Las colaboraciones pueden resultar algo decepcionantes al quedarse en simples aportaciones vocales.