Hablar de la escena post-punk significa hablar de Interpol. Por supuesto, los neoyorquinos no fueron los primeros ni los más innovadores, pero resulta innegable que “Turn On the Bright Lights” es uno de los discos más importantes de este siglo (al menos para el género). Coincidiendo con el renacer de otros estilos también regidos por las guitarras, Interpol supusieron el pistoletazo de salida para un revival que ha acabado conformando una segunda edad dorada para el post-punk, manteniéndose y continuando su evolución hasta el día de hoy con grupos como Protomartyr o Parquet Courts, quienes lo han conducido hacia una senda más artie y experimental.

El caso es que “Turn On the Bright Lights” cumplió en 2017 nada menos que quince años desde su publicación allá por 2002, lo cual fue una excusa perfecta para que el grupo lo celebrase con una gira donde tocaron el álbum completo de principio a fin, rindiéndole así un homenaje ideal a su trabajo más emblemático y aclamado. Pero eso no es todo, ya que antes de comenzar esa gira los neoyorquinos confirmaron que estaban trabajando en un nuevo álbum de estudio, sucesor de “El Pintor” (2014). Hace unos meses, en junio, lanzaron su primer single “The Rover”. Con motivo de ese nuevo larga duración titulado “Marauder” hemos tenido la oportunidad de hablar con Daniel Kessler, guitarrista principal y mente maestra detrás la banda, sobre este disco y la gira conmemorativa del año pasado.

El año pasado realizasteis una gira para celebrar el decimoquinto aniversario de “Turn On the Bright Lights”, vuestro álbum debut. ¿Cómo te sientes ahora respecto a ese trabajo y sus canciones? ¿Crees que estás ligado a ellas de la misma manera que cuando se publicó?

Sí, creo que cuando grabamos aquel disco pusimos mucho esfuerzo y atención para conseguir algo de lo que estuviésemos satisfechos y que disfrutásemos tocando. Es algo que siempre hemos tratado de mantener y aunque a lo largo de los años hemos intentado hacer otras cosas creo que “Turn On the Bright Lights” conecta muy bien con el resto de nuestra discografía y todo funciona a la perfección en conjunto. Ya no escucho tanto esas canciones pero cuando lo hago y sobre todo cuando las toco en directo me vienen a la mente recuerdos de la época en la que lo grabamos y todavía lo siento como una parte de mí.

“Turn On the Bright Lights” conecta muy bien con el resto de nuestra discografía y todo funciona a la perfección en conjunto.

Entrando ahora en materia de vuestro nuevo álbum, sabemos que comenzasteis a trabajar en él antes de la gira de “Turn On the Bright Lights” y después retomasteis las canciones para grabarlas y finalizarlas. ¿Crees que esta gira influenció de algún modo las nuevas canciones?

No, porque el disco ya estaba prácticamente escrito antes de comenzar la gira. La instrumentación estaba compuesta al 90% y Paul estaba trabajando en las voces. Quisimos tener todo el proceso de composición terminado antes de empezar la gira para poder dejar las nuevas canciones a un lado durante ese periodo y después volver a ellas para acabar la grabación. Sí que pienso que el hecho de tocar juntos otra vez nos hizo sentirnos muy unidos y volvimos al estudio con mucha energía, pero en lo que a composición se refiere “Marauder” ya estaba casi en el mismo punto que lo que se escucha en su versión final.

Esta vez habéis decidido trabajar con un productor externo, algo que no hacíais desde vuestro disco homónimo de 2010. ¿Quién tuvo la idea y por qué decidisteis hacerlo?

Bueno, no fue algo que tuviésemos en mente desde el principio ni tampoco pasó porque estuviéramos teniendo dificultades con la grabación o algo así. Cuando surgió la idea ya teníamos el proceso de composición bastante avanzado y básicamente no quisimos cerrarnos a nada, queríamos que las canciones sonasen de la mejor manera posible y pensamos que quizás un productor podría hacerlas sonar incluso mejor.

Creo que la idea de trabajar con Dave Fridmann fue de alguien de Matador y a Sam y a mí nos llamó la atención desde el primer momento. Ambos somos grandes fans del trabajo de Dave y si miras el catálogo de discos en los que ha trabajado puedes encontrar cosas muy diversas y todas las ha hecho sonar espectaculares. Creímos que podría encajar muy bien en un disco de Interpol y que si íbamos a trabajar con un productor él era el más indicado.

Cuando haces un disco normalmente grabas primero la batería para todas las canciones, después el bajo, las guitarras y las voces, pero a Dave [Fridmann] le gusta grabar las canciones en su totalidad una por una, por lo que cada día hacíamos sólo una canción.

Tal y como has mencionado, cuando entrasteis al estudio para grabar el disco ya estaba prácticamente finalizado. Sin embargo, el proceso de grabación ha llevado bastante tiempo. ¿Por qué decidisteis grabar en periodos de dos semanas con descansos entre medias en lugar de hacerlo todo seguido?

Principalmente por cuestiones de agenda de Dave. En aquel momento se encontraba trabajando en otros álbumes, así que estaba dos semanas con nosotros, después pasaba otras dos semanas con otro grupo y tras una semana que se tomaba para descansar y para trabajar solo, volvíamos otra vez al estudio. Además, el estudio en el que grabamos estaba en un lugar remoto perdido en medio del bosque y estábamos pasando por un invierno muy duro, así que no era un sitio especialmente cómodo ni queríamos volvernos locos por pasar demasiado tiempo atrapados en el bosque.

Por otro lado, Dave tiene una manera muy diferente de grabar. Cuando haces un disco normalmente grabas primero la batería para todas las canciones, después el bajo, las guitarras y las voces, pero a Dave le gusta grabar las canciones en su totalidad una por una, por lo que cada día hacíamos sólo una canción. El proceso consistía en tocar todos juntos varias veces, y en cada toma Dave se centraba en un instrumento diferente; primero batería y bajo, después guitarras y teclados y por último voz. Simplemente es una manera diferente de trabajar y la verdad es que nos gustó mucho.

Siguiendo con el proceso de grabación, creo que en este disco hay menos presencia de teclados y de intros instrumentales, ya que el sonido es más agresivo y se acerca más al garage-rock en cuanto a crudeza. ¿Crees que esto se debe a la forma en que grabasteis el disco o buscabais ese sonido en concreto?

Cuando practicábamos las canciones en conjunto sentíamos que eran muy urgentes y de directo, y eso era algo que queríamos reflejar. Además, cuando entró Dave vio que los temas ya estaban bastante trabajados y además le gustaba el orden en que los ensayábamos, así que le pareció una buena oportunidad para grabar en una cinta de dos pulgadas, lo cual supone un reto más grande en cierto modo porque tienes menos libertad, todo es mucho más directo y no puedes hacer miles de tomas porque no hay mucho espacio. Creo que grabando así se crea una calidez natural que se refleja en las canciones y fue la manera idónea de hacerlo. No sé si diría que suenan a garage-rock, pero es verdad que son muy directas: queríamos que el disco sonara a nosotros, que se sintiese como estar viéndonos tocar y creo que Dave supo captar eso de manera increíble.

Fotografía: Jamie-James Medina
Fotografía: Jamie-James Medina
En este disco hay dos interludios o temas de transición, algo que (creo) no habíais hecho antes. ¿Concebisteis este trabajo bajo algún tipo de concepto o pensando que las canciones funcionan mejor en conjunto?

No, no creo que sea un disco conceptual. Quiero decir, sabíamos muy bien lo que queríamos hacer pero no lo concebimos con ningún concepto en mente. Los interludios están ahí porque pensamos que es un disco muy intenso en el buen sentido y queríamos dar un poco de espacio a las canciones, como un momento de respiro. Pero no diría que es un disco conceptual, no estábamos pensando en nada concreto cuando lo hicimos.

Paul ha dicho que las letras de este disco tienen un componente más personal. ¿Crees que esto ha influido en tu manera de trabajar las canciones y en las líneas de guitarra?

No, porque Paul añadió las letras cuando la música ya estaba hecha. Primero solemos trabajar en la instrumentación y a partir de ahí Paul va sacando una melodía de voz y añade las letras al final, así que más bien las letras son una reacción a la música. Creo que son dos procesos diferentes para Paul: primero construir las canciones como compositor y después llevar a cabo su labor como letrista pensando bien lo que quiere decir y reflejando lo que está sintiendo en ese momento.

Desde que Carlos Dengler dejó la banda, Paul ha estado a cargo de las partes de bajo. ¿Alguna vez habéis considerado buscar un cuarto miembro para trabajar con vosotros en el estudio ocupando el bajo?

Realmente nunca fue algo planeado que Paul se encargase del bajo, surgió así cuando comenzamos a trabajar en “El Pintor” y nos gustó lo que Paul empezó a hacer con él. Creo que descubrió algo nuevo que explorar y en lo que trabajar. Ahora mismo nos sentimos muy cómodos y creo que él cubre muy bien esa parte, por lo que no vemos necesidad de buscar a nadie más.

Grabar en una cinta de dos pulgadas supone un reto más grande porque tienes menos libertad, todo es mucho más directo y no puedes hacer miles de tomas porque no hay mucho espacio. Creo que grabando así se crea una calidez natural que se refleja en las canciones.

¿Qué música escuchaste durante el proceso de composición de “Marauder” o cuál crees que ha podido influir?

No suelo escuchar mucha música cuando estoy componiendo, y lo que escucho últimamente suele ser completamente diferente a lo que hago: música clásica, electrónica y cosas por el estilo, así que no veo ningún tipo de conexión o relación particular entre lo que escucho y lo que compongo. Por supuesto que el arte me inspira pero es algo más general, como forma de expresión en sí. Necesito el arte como estímulo, pero no utilizo la música en concreto como inspiración para hacer mi propia música. Intento trabajar a diario y sacar algo con lo que me sienta satisfecho.

Para finalizar, Paul dijo hace tiempo que le gustaría pasar menos tiempo de gira y más en el estudio escribiendo música nueva. ¿Tú tienes alguna preferencia entre actuar y componer?

Me gustan ambas por igual. Me gusta mucho viajar, sumergirme en diferentes culturas y ver diferentes países, pero a la vez es reconfortante volver a casa después de un tiempo fuera, ver a tu familia y a tus amigos y poder pasar tiempo con ellos. Creo que una faceta se complementa con la otra y cuando pasas mucho tiempo haciendo una cosa acabas necesitando la otra. Para mí las dos van de la mano.