¿Qué decir de un álbum del cual ya se está preparando su sucesor? ¿Qué decir de un trabajo que ha agitado la imaginación de los oyentes para generar una avalancha de memes y bromas en lugar de críticas positivas? Pocas horas después de estrenarse “Sweetener”, cuarta referencia de Ariana Grande, las redes se llenaron de apoyo de artistas y fans incondicionales, pero al final hicieron más ruido la desidia y la incomprensión de gran parte de los seguidores de la artista. Entonces llegó la pregunta clave: ¿qué ha pasado con Ariana Grande?

Si bien “no tears left to cry”, primer single de presentación, ocasionó un gran revuelo al dejarnos inspeccionar un interesante cambio en la trayectoria de la vocalista (curiosa estructura melódica y pegadizos sintetizadores acompañados de los gorgoritos habituales), el hype comenzó a decaer paulatinamente al comprobar cómo Ariana se acercaba a terrenos urbanos en “God is a woman” y, sobre todo, “the light is coming”, canciones que desgranaré un poco más adelante. De antemano me podríais recriminar que no debería haber ningún problema con que Grande se aproxime al sonido que monopoliza la escena mainstream norteamericana, pero ni mucho menos estoy en contra de eso. El problema está en la forma en la que se ejecuta este movimiento. Al apostar por estas sonoridades mientras se intenta contentar de manera simultánea al grueso de público enamorado de su electropop y R&B característico Ariana factura un álbum conformado por un batiburrillo de canciones caóticas que se quedan en tierra de nadie. ¿El culpable de todo esto? Pharrell Williams.

“Sweetener”: el caos firmado por Pharrell Williams

No debería haber ningún problema con que Ariana Grande se aproxime a los sonidos urbanos que monopolizan la escena mainstream norteamericana. El problema está en la forma en la que se ejecuta este movimiento, ya que al apostar por estas sonoridades mientras se intenta contentar de manera simultánea al grueso de público enamorado de su electropop y R&B característico Ariana factura un álbum conformado por un batiburrillo de canciones caóticas que se quedan en tierra de nadie. ¿El culpable de todo esto? Pharrell Williams.

Necesitamos poner en cierto contexto la carrera de Ariana Grande. Hablamos de una joven salida de esa factoría televisiva que uno quiere olvidar cuanto antes (basta recordar a Miley Cyrus y “Bangerz”). En lo que respecta a Grande, su debut “Yours Truly” (2013) encajaba en los cánones de artista pop con poco que ofrecer más allá de un buen juego vocal, pero con “My Everything” (2014) demostró que podía ser una fuerza a tener en cuenta dentro del panorama actual. Este segundo trabajo supuso la consolidación de la carrera de Ariana Grande gracias a buenos singles (¿quién no conoce temas como “Problem” o “Break Free”?) y colaboraciones destacadas: desde The Weeknd, Zedd y Nicki Minaj a nombres, en comparación y en ese momento, algo más alejados de los focos (Cashmere Cat o nuestro laureado Childish Gambino).

Sin embargo, dada su estética hasta el momento (coleta alta y aura de niña buena), muchos todavía no se tomaban en serio a Ariana Grande como artista. Con “Dangerous Woman” (2016) la cantante quiso mostrar un carácter más adulto utilizando el cuero como estética y melodías de R&B electrónico con ritmos puramente sensuales (“Side to Side”, “Into You”…). Tal vez “Dangerous Woman” perdiese puntos con respecto a “My Everything” (menos colaboraciones y momentos estelares), pero jugaba a favor de la intérprete al reivindicar su madurez como persona y artista.

Durante los dos años que han transcurrido entre “Dangerous Woman” y este “Sweetener” la vida de Ariana Grande ha dado un giro radical debido principalmente al atentado de Mánchester durante uno de sus conciertos, evento que destrozó a la cantante por completo. “Sweetener” nace desde la visión de una persona rota, recluida en un terrible lugar difícil de abandonar. Es un trabajo que, ya desde la portada y con su primer adelanto, busca traer luz a un mundo bañado de oscuridad.

“La luz está llegando para traer de vuelta lo que la oscuridad se llevó”

“Sweetener” nace desde la visión de una persona rota, recluida en un terrible lugar difícil de abandonar. Es un trabajo que, ya desde la portada y con su primer adelanto, busca traer luz a un mundo bañado de oscuridad.

Sobre el papel, esta premisa se antoja francamente madura e interesante. Sin embargo, cuando se ejecuta, el resultado queda bastante lejos de lo deseado tanto a nivel melódico como lírico. Empecemos por este apartado primero. A lo largo de “Sweetener” Ariana habla de los ataques de ansiedad sufridos recientemente, su relación tóxica con Mac Miller y cómo Pete Davidson (a quien dedica un interludio homónimo protagonizado por un sedoso cierre de cuerdas) le ha devuelto la felicidad y las ganas de vivir. Por desgracia, todo rastro de madurez se esfuma al emplear versos extraídos del diario de una adolescente narrando de manera básica y banal su primer amor.

Fotografía: Press

Un par de singles reseñables para intentar, sin éxito, mantenerse a flote

A lo largo de “Sweetener” Ariana habla de los ataques de ansiedad sufridos recientemente, su relación tóxica con Mac Miller y cómo Pete Davidson (a quien dedica un interludio homónimo protagonizado por un sedoso cierre de cuerdas) le ha devuelto la felicidad y las ganas de vivir. Por desgracia, todo rastro de madurez se esfuma al emplear versos extraídos del diario de una adolescente narrando de manera básica y banal su primer amor.

Podríamos discutir si debemos esperar tal madurez dentro de un trabajo de corte mainstream o no, pero lo que no es comprensible a todas luces es el caos melódico dentro del tracklist. ¿Qué ha pasado aquí? Con la introducción vocal de raindrops (an angel cried)y blazedtodo parece apuntar a un trabajo algo más orgánico. No estoy hablando de un giro hacia el folk como los de Miley Cyrus, Kesha o Lady Gaga, sino del hecho de suprimir esos sintetizadores apabullantes para introducir melodías más acústicas, sabrosas y minimalistas en comparación. Sin embargo, estas ilusiones nunca llegan a ningún lado y nos encontramos rápidamente con una Ariana Grande abrazando el sonido urbano próximo a la Taylor Swift de “reputation”. Y éste es un traje que no le sienta en absoluto bien a Ariana Grande.

¿Por qué falla? Por un lado, Grande no puede dejar de ser (a pesar de ir vendiéndonos mensajes de liberación sexual en cortes como God is a woman) la niña buena que ha sido siempre. Se busca vender a la intérprete con una actitud impostada entre percusiones trap que le son totalmente ajenas. Además, y siguiendo la comparación con Taylor Swift, si “reputation” estaba lleno de producciones con gran cuerpo, “Sweetener” parece estar producido con un casiotone. En este sentido podríamos resumir el asunto en una frase: Ariana Grande quiere, pero no puede.

La música urbana como referencia de un trabajo lejos de lo esperado

“Sweetener” es un trabajo con más fallos que aciertos: la producción de Pharrell Williams, la cantidad de composiciones, el orden del tracklist, las premisas sobre las que se basa el álbum y luego no se terminan de plasmar nunca… Ariana Grande ya está preparando la continuación natural de este álbum, porque, al fin y al cabo, ¿cómo no hacerlo después de ofrecernos tal nefasta colección de canciones?

Es innegable (y sólo necesitamos echar un vistazo a las redes sociales para ratificarlo) que Pharrell Williams se ha convertido en el enemigo número uno del pop a tenor de su trabajo como productor en “Sweetener”. En esos temas donde no mete su característica introducción (escuchad “blazed”, “borderline” con Missy Elliot y el canto hedonista de successfulpara ver de qué hablo) Pharrell deja su huella con aportaciones vocales en la línea de Migos que no hacen si no alimentar el caos y la incongruencia de producciones que apenas se sostienen por sí mismas. El mejor ejemplo de esto es la homónima sweetener”, donde la suma de buenos ingredientes acaba por engendrar una suerte de Frankestein melódico difícil de tragar. El último de los problemas en las piezas de Pharrell Williams es la necesidad de dirigir la fórmula de Ariana Grande hacia el R&B de principios de los 2000. Es fácil ver que sólo funciona en get well soon(mezcla de piano, chasquidos y homenaje a Mánchester digna de mención), mientras falla en R.E.M(que nace de un descarte del “Lemonade” de Beyoncé) y en the light is coming, donde nada se salva: ni el incesante sample vocal del fondo, ni la prescindible aportación de Nicki Minaj ni esa melodía basada en una percusión totalmente básica.

Aunque demasiado tarde, acaban entrando en escena personas que salvan los muebles: Ilya Salmanzadeh, TBHits y el celebérrimo Max Martin, quienes consiguen dar forma a deliciosos caramelitos de pop, entre ellos los ya conocidos singles de “no tears left to cry” y “God is a woman”, con una buena introducción de guitarra reverberada y un posterior juego electrónico bastante destacado. No sería de extrañar que viésemos producciones de alguno de estos nombres coronando las listas de éxitos. Quizás no sea el caso ni de la íntima y sintética better off” ni de goodnight n go” (esa remezcla/cover de Imogen Heap), pero es innegable el potencial de everytimey, sobre todo, “breathin. El sintetizador con el que abre la primera nos aleja de las producciones de Pharrell y prepara el cuerpo para lo que está por venir: juegos de teclado y percusiones de electropop que alcanzan el éxtasis en “breathin”, una de las mejores canciones de Ariana Grande donde abandona momentáneamente toda influencia urban para confeccionar una pieza que conquista a propios y extraños. El único momento reseñable del álbum tarda en llegar, pero al menos hace acto de presencia.

“Sweetener” es un trabajo con más fallos que aciertos: la producción de Pharrell, la cantidad de composiciones, el orden del tracklist, las premisas sobre las que se basa el álbum y luego no se terminan de plasmar nunca… Decía al principio que Ariana Grande ya está preparando la continuación natural de este álbum, porque, al fin y al cabo, ¿cómo no hacerlo después de ofrecernos tal nefasta colección de canciones?

Ariana Grande – Sweetener

4.0

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Ariana Grande nos entrega en “Sweetener” un trabajo que se erige como un canto a la esperanza y a la vitalidad, respondiendo a la necesidad de dejar su último año de vida atrás. Sin embargo, la caótica producción de Pharrell Williams aquí termina por ahogar un álbum que sólo cuenta con un par de singles reseñables para intentar, sin éxito, mantenerse a flote.

Up

  • Las producciones de Max Martin, TBHits e Ilya Salmanzadeh.
  • La dupla “everytime” y “breathin”.
  • Los videoclips de “no tears left to cry” y “God is a woman”.

Down

  • La producción de Pharrell Williams.
  • La impostada figura urbana de Ariana Grande.
  • Las letras de carácter inmaduro.
  • Lo interminable de algunos temas a pesar de su escasa duración.