Hablar de FAVX es hablar de ruido, de sudor, de decenas de bolos a lo largo de, especialmente, los últimos dos años. Es hablar de una banda que se proyecta hacia fuera de nuestras fronteras sin dejar de apoyar y aportar a la escena local con iniciativas como las Block Parties. Pero esta vez la introducción va a ser más breve que nunca, porque nadie mejor que Daniel Treviño a.k.a. King Cayman a.k.a. el guitarrista de FAVX para hablarnos de ello. Y porque el torrente de palabras con el que nos inunda no tiene desperdicio, desde la disección de la no-industria estatal y su contraste con los gigantes anglosajones hasta sus referencias directas o indirectas, el trap o cómo cojones hacer para ir tirando en esto de la música.

¿Cómo surgió la colaboración con Miel de Moscas y Burger Records?

La historia es muy loca. Nosotros hace casi un año grabamos un LP entero de diez temas. La idea era sacar ese LP pero tras darle vueltas decidimos que no tenía sentido sacar muchos de esos temas porque pertenecían a otra época de la banda y a otra idea, y no los tocábamos en directo. Entonces decidimos hacer un EP y contactamos con Miel de Moscas.

Para mí la industria discográfica en España es muy difícil, es muy difícil entrar en los sellos porque son muy herméticos. Lo cual es comprensible porque la industria española no es industria, sino que son cuatro o cinco personas partiéndose el lomo por levantar la escena musical de este país. De Miel de Moscas sabíamos que trabaja con música dura como Perro, KILL KILL!, The Octopus Project… y que mira un poco para afuera, tiene un mínimo de proyección internacional, de interés y tal, así que nos sentamos con ellos. Les contamos nuestra intención de sacar el EP y girar fuera de España, y en el contrato incluimos que si había algún sello internacional interesado también lo sacábamos con ellos, porque nos interesaba que hubiese una distribución internacional de cara a salir de España. Más adelante (cuando nos confirmaron para el festival SXSW) contacté con Sean, de Burger Records, a quien había conocido el año anterior con The Parrots, y le dije que nos gustaría tocar en su fiesta. Él escuchó el EP, le encantó y dijo: “Tíos, esto lo quiero sacar”. Y para adelante. Fue más improvisado que otra cosa pero a Sean le interesaba, a Sean le moló y Sean lo sacó. Y así quedó la cosa.

Nosotros lo que queríamos era pop en estudio y capoeira en el directo.

Cuéntanos un poco de la experiencia del South By Southwest y qué acogida os encontráis fuera de España.

Entrar al mercado de Estados Unidos desde fuera es súuuper difícil porque al final dependes mucho de entrar con el promotor correcto, dar el bolo correcto y tal. Nosotros por ejemplo estuvimos tocando en varias ciudades y estuvo guay, sentimos que la acogida era buena y que volver merecería la pena. Tampoco te voy a decir que salimos ahí y lo reventamos, pero fue interesante y sentimos que se han plantado unas semillas. Salimos muy contentos a pesar de que en el SXSW dimos siete bolos, que no son muchos, pero sentimos que estuvieron guay, recibimos buenas críticas y nuestra intención de ir allí, que era encontrar un tour manager, parece que ha salido. La experiencia del SXSW es un caos, pero si tienes un poco de idea de dónde hay que tocar y quién lleva el cotarro puedes sacarle partido. Sentimos que la ocasión se ha aprovechado y ya estamos pensando en volver el año que viene y hacer incluso más fechas.

En Europa lo que queda: en Inglaterra seguimos lento pero va funcionando la cosa, hemos vuelto ahora de hacer otra gira de cuatro fechas y bien. Inglaterra es otro país que es difícil porque tiene otra industria súper competitiva y muy bien estructurada, con muchísimas bandas. Nosotros la próxima vez que queramos volver buscaremos algún teloneo o algo así. Pero estamos contentos, a los bolos viene gente, vendemos merch… Francia es un país que tiene una escena de rock que me parece deleznable y el público que no es el mejor del mundo, y Portugal pues guay. Y la idea es anunciar para noviembre una gira más gorda. La cosa evoluciona, el salto que se ha dado hacia afuera va dando sus frutos.

¿Cómo valoras la escena de España con esa perspectiva que adquieres cuando vas viendo lo de fuera?

Si te soy sincero, a mí la escena española me ha ido ganando según he ido saliendo. O sea está claro que competir contra la escena americana o la inglesa es que es otra división directamente, básicamente porque están sostenidas por una industria. En la escena de España todo es muchísimo más underground de lo que parece. El sello más tocho del underground de aquí que se te pueda ocurrir es que no es ni parecido al sello más pequeño que pueda haber en el underground en Inglaterra. Y por ahí pasa todo. En España los festivales grandes son una mierda porque ni se interesan por las bandas pequeñas ni nada, lo que les interesa es vender tickets y a tomar por culo. En Inglaterra sientes que la gente tiene interés por las bandas emergentes. Es que es lo que te decía antes, aquí hay cuatro mataos haciendo todo el trabajo: Paula Quintana, Luis de Sonido Muchacho y alguno más que todos conocemos. Es una escena pequeña pero es una escena muy buena. Creo que hay bandas en España que son la hostia. Con la oportunidad de girar hemos visto un montón de bandas que yo he dicho: “Qué cojones, a estos en España se los comen con patatas un montón de bandas nacionales”. La putada es que los grupos existen a patadas pero esos grupos no pueden salir adelante porque no hay una industria que los sostenga. ¿Quién sale adelante? Sidonie. Pues chico, Sidonie están bien para los anuncios del Carrefour pero ya está.

El otro día mismo en Madrid tocaron Shame que son un grupo de chavales de Inglaterra que no están descubriendo el mundo, son como Fat White Family con Oasis, pero ahí están haciéndose giras europeas, en Inglaterra tienen un prestigio, tocando en festivales… ¿Por qué en España no existe esto? ¿Por qué la gente ha tardado tres años en descubrir a Hinds? Es un grupo emergente que podía estar ya relanzado, igual que otros muchos, como La Plata. Y con que no haya industria no me refiero a que tenga que patrocinar los festivales McDonald’s o Jäger, que para mí hacen un trabajo espectacular, estoy hablando de que la gente pueda trabajar de esto.

Fotografía: Kid Alberto
Habéis organizado varias Block Parties que han inyectado algo de vida a la escena madrileña. ¿Cuál es la idea detrás de ellas?

El concepto de Block Party fue el de hacer una presentación pero guay, aprovechando que hay muchos grupos que nos molan, que íbamos conociendo en giras por la Península y queríamos que la gente escuchara. Es algo que disfrutamos muchísimo durante el primer año de la banda y que nos gustaría seguir haciendo. No sabemos si seguiremos tocando nosotros pero nos molaría mantenerlo. La putada es que con el lío que tenemos este año ahora mismo es implanteable. A mí me gustaría que hubiese más iniciativas de este estilo en Madrid, pero en fin. Ha habido momentos en Madrid que sentías que había un movimiento y ahora me parece que lo hay con gente joven que hace cosas y eso me flipa, pero da un poco de pena que ya no haya cosas como las sesiones que hacía Suave o el Matadero en verano… Supongo que es difícil tener regularidad en una ciudad tan caótica.

A nivel personal, ¿cómo se compagina una banda como FAVX con tu papel como King Cayman? ¿Tienes que elegir entre ambos proyectos?

Muchas veces es una cosa u otra. Aunque Cayman este año lo tengo más parado, porque FAVX estamos a tope. Como es un proyecto mío, que vivirá todo lo que viva yo, no me preocupa tener que sostenerlo, y al final entiendo que FAVX está en un momento que hay que aprovechar y apostar por ello.

Aparte de eso tú tocas con los Parrots, supliendo en Biznaga… Si pudieras tocar con cualquier banda, ¿con cuál te quedarías?

No sé qué decirte… Soy muy mal fan, soy demasiado crítico y no hay nada que me convenza al 100%. Hace un año te habría dicho Parquet Courts, que sacaron el mejor disco de la década, pero estoy escuchando el nuevo y se me están quitando las ganas.

En la escena de España todo es muchísimo más underground de lo que parece. Es una escena pequeña pero muy buena. La putada es que los grupos existen a patadas pero esos grupos no pueden salir adelante porque no hay una industria que los sostenga.

A finales de 2017 Marcos (bajista) dejaba la banda. ¿Cuál es la principal herencia que ha dejado en FAVX?

Lo que nos enseñó Marcos es el sentido del pop que tiene. Nico y yo somos dos personas bastante cafres: yo vengo del hardcore y del crust y Nico viene del grunge, de los noventa y todo eso… Por eso cuando Marcos se metió en la banda en cierto sentido patentó la forma en la que se toca el bajo en FAVX, que es como si fuese una guitarra. Él nos enseñó a abrillantar un poco los temas y eso ya es una herencia que ha quedado en la banda, el decir: vamos a hacer canciones duras, a nuestro estilo, pero coreables.

¿Y qué puede aportar Carlos Cascos?

Carlos es un tío que nos ha visto mil millones de veces, que entiende la banda, sabe por dónde va y también tiene muchas ideas nuevas. Por ejemplo Carlos escucha un montón de rap y cosas que, dentro de que todos en la banda escuchamos de todo, aportan una perspectiva refrescante. Para mí Carlos recoge el testigo, con él se cierra el círculo y FAVX volvemos a ser tres personas con las mismas ideas y un montón de creatividad saliendo.

El trap ha traído urgencia al mundo de las guitarras, pero ya está en un punto en el que ha entrado en lo mainstream y ha perdido interés.

En cuanto a la grabación. Vuestros directos son muy brutos, ¿os preocupa no ser capaces de trasladar esa sangre al estudio?

Nosotros hemos hablado mucho de esto porque es algo que nos ha dicho mucha gente y que, por lo general, especialmente con los primeros singles que sacamos, nos lo decían mucho. La idea entonces era grabar con una intención más Albini: muy en crudo, como salga. Al final llegamos a la conclusión de que nos sentíamos cómodos con la diferencia del sonido directo y sonido disco, porque nos molaba la idea de que existiesen las dos experiencias. Porque un disco tú te lo escuchas en el coche, en tu casa; está para oírlo, para leerlo, para botar, para bailar. Y nosotros el directo sabemos que lo tenemos, porque es explosivo. Pero queríamos que el disco se pudiera escuchar, porque por ejemplo somos muy fans de gente como METZ o Show Me The Body, luego te pones el disco y ufff, te lo escuchas una vez a la semana y gracias. Nosotros lo que queríamos era pop en estudio y capoeira en el directo.

Para lo siguiente intentaremos que la producción sea un poco más realista y nos gustaría producir las cosas con texturas y cosas como si fuera electrónica, porque a todos y especialmente a Nico nos flipa. “Fireking” de hecho está producida así. Que, de hecho, tiene el tempo de “Dancing Queen” de ABBA. [Risas]

Fotografía: Arturo Herrero
A menudo habéis sido críticos con géneros como el metal por inmovilistas y por mirar mucho hacia atrás, pero vosotros tenéis un sonido bastante noventero. ¿No hay una contradicción ahí?

Buena pregunta. Nos está pasando una cosa fuera de España sobre todo y es que nos bajamos de tocar y la peña nos dice: “Joder, sois Fugazi”. Pues la primera vez que me lo dijeron, pensé: no he escuchado Fugazi en mi puta vida. Me metí, empecé a investigar y ahora me flipan. O como cuando la gente nos comparaba con At the Drive-In. Entiendo tu pregunta y me parece acertadísima, porque es verdad que somos inevitablemente deudores de un sonido noventas porque al final es lo que hemos mamado de las bandas que nos molan.

Nosotros somos muy anti-revivalistas porque no intentamos emular directamente. Yo me pongo a tocar la guitarra y me salen esos acordes, pero no quiero vivir en los noventas ni saber nada de eso. Por ejemplo, en Seattle tocamos en el sitio en el que tocaban Nirvana. Estábamos ahí y es como: nos da igual, me importa un pito, no me habré escuchado más de tres canciones de Nirvana. Igual que Big Black o Shellac. A mí me molan Girl Band, Protomartyr… Yo creo que es algo involuntario y sigo pensando que pese a que se nos ve de dónde venimos y lo que nos mola, hacemos música que es punk de Internet, de peña que consume mil mierdas todos los días. Mismamente, en los nuevos temas hay un arreglo medieval, de cuando yo tocaba la guitarra española en el Conservatorio de mi madre y es una cosa de Alfonso X el Sabio, ¿sabes? [Risas] Pero tú lo escuchas como lo tocamos y supongo que te recordará a lo noventero, a lo post-hardcore…

Vosotros aceptáis que las guitarras están perdiendo terreno frente a la música urbana y cosas como el trap. ¿Creéis que aun se puede reconquistar a las nuevas generaciones o es una batalla perdida?

Antes de nada existen las modas y lo comercial, y eso lo mueve una industria superior a nosotros y que pierde interés en cuanto se comercializa. Lo interesante del trap fue que nació en unos circuitos españoles súper underground como podía ser la peña de Corredores y que acabaron en PXXR GVNG y toda esta movida. A mí todos los movimientos underground me parecen interesantes.

El trap lo que me parece que ha traído es una urgencia al mundo de las guitarras. Mirarnos y decir: coño, hay cosas de las que no estamos hablando. A mí me frustra mucho en el rock encontrar letras que digo: pero qué me estás contando. Yo quiero letras de cuando estoy solo en mi casa, mirando Facebook triste sin hacer nada porque me han dejado plantado esta noche. Para mí el trap ha ayudado a eso, a bajar las letras a la tierra. Luego en el sonido ha habido cosas muy interesantes, aunque creo que ya está en un punto en el que ha entrado en lo mainstream y ha perdido interés. Nos preguntaron en otra entrevista que cómo veíamos el futuro de la música en 2025 y dijimos que C. Tangana dando las campanadas en la tele en Nochevieja. [Risas]

No creo que el mundo de guitarras esté condenado. Salir a sitios como Inglaterra o Estados Unidos te hace ver que las guitarras están en plena forma y que puede haber grupos que lleguen a la peña a través de eso, como Perras on the Beach que es un grupo de Argentina que lo revienta. Este tipo de movidas lo que consiguen es que nos miremos a nosotros mismos y digamos: vamos a hacer música para nosotros otra vez.

El formato LP es algo serio, hay que hacer bajo el amparo de un sello que te garantice que ese disco va a merecer la pena. Nosotros queremos dar un salto cualitativo, y empezar a trabajar con sellos más consagrados, más industria, para empezar a jugar no sé si en primera, pero más cerca.

De cara a vuestra próxima publicación, ¿pensáis seguir sacando EPs o decantaros por un LP debut?

Para mí es una cuestión circunstancial. Lo que teníamos pensado era sacar un segundo EP porque el formato LP es algo serio. Primero hay que tener los temas, que pensábamos hasta hace poco que no teníamos aunque ahora parece que van saliendo más. Pero sobre todo creo que es algo que hay que hacer bajo el amparo de un sello que te garantice que ese LP va a merecer la pena. A mí no me gustaría tirar un LP a la basura. Nosotros queremos dar un salto cualitativo, y empezar a trabajar con sellos más consagrados, más industria, para empezar a jugar no sé si en primera, pero más cerca. Así que nosotros el formato lo tenemos supeditado a quién esté interesado. Por lo tanto, si no vemos que hay un sello muy, muy, muy potente, no nos esforzaríamos en sacar un LP que de todas formas no es que tengamos de momento los temas suficientes.

Tenemos claro que en 2019 va a haber algo nuevo, porque hay ya seis temas nuevos ya grabados, por no decir ocho, que seleccionaremos en caso de que sea EP o ampliaremos en caso de que sea LP. El con quién y el cómo es lo que todavía no sabemos.