En numerosas ocasiones hemos escuchado que la música debe ser una experiencia comunitaria, compartida y en sintonía con otras personas. Las agrupaciones musicales han existido desde siempre no sólo por las amplias posibilidades que se abren cuando varios músicos tocan en conjunto, sino por las emociones y sensaciones que despierta. Sin embargo, con la comercialización de la música y el auge del capitalismo nacieron nuevas formas de agrupar músicos y artistas creadas por las grandes discográficas que buscaban el éxito y el beneficio por encima de todo lo demás. Así nació el concepto de boy band (y girl band, claro), grupos de chicos o chicas con un físico llamativo dentro de los cánones y en los que todos cantan y bailan, tales como los Backstreet Boys y las Spice Girls que tanto sonaron en los noventa o como One Direction y 5 Seconds of Summer estos últimos años.

Sin meternos de lleno en la calidad de la música como tal, el concepto de boy band siempre había parecido ir totalmente ligado al éxito comercial por encima de cualquier otro aspecto. No obstante, con la llegada de Internet y la revolución que ha supuesto en lo que a comunicación se refiere, la música y sus formas se han expandido en diversos horizontes. Desde conseguir fama mundial a través de MySpace como hicieron los Arctic Monkeys hasta formar bandas en Internet como es el caso de Algiers o Superorganism. Pero BROCKHAMPTON han intentado ir más allá desde su reciente formación, redefiniendo el propio concepto de boy band.

La multiculturalidad por bandera

Extendiendo su deseo de ser la primera boy band creada en Internet, BROCKHAMPTON pasarían de ser un pequeño grupo de amigos a convertirse en todo un colectivo creado en un foro para fans de Kanye West (KanyeToThe) y con más de una docena de miembros (no sólo músicos y raperos, sino productores, diseñadores gráficos y todo tipo de directores creativos, tanto de fotografía como de vídeo, entendiendo el grupo como un conjunto en el que todos sus elementos son una parte más de su identidad).

La historia se remonta a 2012, año en el que Kevin Abstract y Ameer Vann –colegas del instituto– forman ALIVESINCEFOREVER, grupo con el que editaron “The ASF EP” antes de separarse en 2014. Por aquel entonces ya se habían unido algunos miembros más, entre los que encontrábamos a Dom McLennon. Estas tres personas son las raíces de lo que más tarde acabaría siendo BROCKHAMPTON. Extendiendo su deseo de ser la primera boy band creada en Internet, BROCKHAMPTON pasarían de ser un pequeño grupo de amigos a convertirse en todo un colectivo creado en un foro para fans de Kanye West (KanyeToThe) y con más de una docena de miembros (no sólo músicos y raperos, sino productores, diseñadores gráficos y todo tipo de directores creativos, tanto de fotografía como de vídeo, entendiendo el grupo como un conjunto en el que todos sus elementos son una parte más de su identidad).

Pero no es que BROCKHAMPTON limiten esta apertura de miras a la variedad de disciplinas artísticas, sino que lo extienden a la identidad personal de sus miembros, sin importar su origen, religión, etnia, sexualidad o incluso problemas y trastornos mentales, erigiéndose como un grupo con una identidad política muy marcada y sin miedo a tratar y visibilizar todos estos aspectos en sus canciones (sin caer en obviedades o clichés). BROCKHAMPTON son una boy band, pero también abogan por ser un espacio seguro donde todas las personas que hayan sufrido cualquier tipo de opresión o discriminación puedan sentirse identificadas.

Una boy band, pero también un espacio seguro para todas las personas que hayan sufrido cualquier tipo de opresión o discriminación

BROCKHAMPTON no limitan esta apertura de miras a la variedad de disciplinas artísticas, sino que lo extienden a la identidad personal de sus miembros, sin importar su origen, religión, etnia, sexualidad o incluso problemas y trastornos mentales, erigiéndose como un grupo con una identidad política muy marcada y sin miedo a tratar y visibilizar todos estos aspectos en sus canciones.

Trabajando siempre bajo la filosofía del DIY, el esfuerzo y el optimismo, el grupo lanzaría varios singles a lo largo de 2015 y una mixtape titulada “All-American Trash” en 2016. Pero fue en 2017 cuando su popularidad se disparó gracias al anuncio de “SATURATION”, su primer álbum de estudio, el cual promocionaron a partir de diversos singles con sus respectivos videoclips dirigidos por Kevin Abstract, en los que se puede ver al grupo y apreciar las distintas personalidades de sus componentes.

Esta visión de boy band como colectivo de artistas especializados en diferentes disciplinas, trabajando juntos con esfuerzo y autosuficiencia para salir adelante es la clave que poco a poco ha llevado a BROCKHAMPTON hacia el éxito y con la que han conseguido redefinir el concepto que todos teníamos de boy band. Cada miembro tiene un carisma único y la química entre todos ellos es tan palpable como contagiosa, empapando al oyente de ese buen rollo que desprenden debido también a haber encontrado fórmulas que ya son un clásico entre los fans, como ese “me llamo Roberto” con el que Robert Ontenient introduce cada videoclip o la costumbre que tienen de pintarse de azul. A eso debemos sumar el constante trabajo y promoción del grupo (hasta doce videoclips sacaron el año pasado), los posteriores anuncios de “SATURATION II” y “SATURATION III” como trilogía a lo largo del mismo año y el hecho de que cada disco mejora al anterior en casi todos sus apartados para entender el fenómeno BROCKHAMPTON.

Fotografía: Emilia Pare

“SATURATION”: la prueba de fuego

La primera parada no es ni mucho menos perfecta, pues contiene demasiados temas y no todos están al mismo nivel, dejándonos con la sensación de que hay ciertos momentos de relleno. Así, la parte central del disco flojea en comparación con el comienzo y el final, y, aunque la diferencia entre el estilo de cada miembro es más notoria, esto también lo hace más inconexo.

El primer álbum de la trilogía vio la luz el 9 de junio, mezclado por Joba en tan sólo tres días (una de las metas que el grupo se puso para llevar su trabajo a rajatabla). A pesar de haber declarado no estar satisfecho con el resultado conseguido, no es para nada desdeñable teniendo en cuenta que hablamos de un disco con diecisiete canciones y casi una hora de duración. Este LP ya muestra varias de las señas de identidad del grupo. Desde lo estético (carátula sobria con uno de sus miembros pintado de azul, uso de mayúsculas para todos los títulos de sus canciones o el hecho de que todas ellas tienen cuatro letras a excepción de la última, que cuenta con cinco) hasta lo musical. Según arranca “HEAT” ya se pueden observar algunas de las características de la banda, como ese intercambio de voces entre sus miembros (esta vez participan Ameer Vann, Merlyn Wood, Dom McLennon, Joba y Matt Champion) en una protesta directa contra la policía y la violencia de la que hace uso a través de un beat agresivo marcado por el bajo.

GOLD” se mueve hacia el hip-hop noventero y vuelve a dar en la diana colocando a cada miembro donde mejor se desenvuelve: Kevin Abstract en los estribillos, Ameer, Dom y Matt en las estrofas y Joba y Merlyn para los momentos más agresivos y outros. “STAR” sigue esa estela de beats muy marcados sin mucha parafernalia, dejando el protagonismo a unas voces que en esta ocasión reflexionan acerca del deseo de ser famoso y tener tu propio sello, con una infinidad de referencias a celebridades, películas y otras obras. En esta franja se mueve la mayor parte del álbum, que cuenta con temas de transición como “2PAC” o las tres “SKIT” para separar tramos como el de “FAKE” y “BANK”, canciones que introducen el uso del autotune para modificar las voces del grupo y hablan sobre el control de la industria musical sobre los artistas y los cambios que han sufrido sus miembros desde que se mudaron a California para dedicarse enteramente a este proyecto. Sin embargo, es en temas dinámicos como “BUMP” donde el grupo destaca más, por encima de canciones de tónica más low-key como estas.

“SATURATION” es, pese a todo, una buena introducción al universo del conjunto que muestra las virtudes y características de cada miembro, algo que BROCKHAMPTON desarrollarían y mejorarían en las dos entregas siguientes.

A pesar de ello BROCKHAMPTON se guardan algún que otro as bajo la manga para la segunda mitad de “SATURATION”, como esa “SWIM” en la que sacan a relucir su capacidad para confeccionar piezas mucho más melódicas y cercanas al R&B (algo que explotarían en los siguientes trabajos), a la que también acompañan “MILK” y “WASTE”. En la primera encontramos una especie de enfrentamiento con uno mismo donde Ameer reconoce sus errores y Merlyn reflexiona sobre sus penurias y acerca de lo mal que podría haber encaminado su vida de no haber entrado en el grupo, mientras Kevin Abstract borda nuevamente un estribillo que aboga por superarnos a nosotros mismos: “I gotta get better at being me. “WASTE”, en cambio, además de finalizar “SATURATION” y servir de conexión con “SATURATION II” nos descubre a un Bearface que se desenvuelve sin problemas en la voz, acercándose al sonido de Frank Ocean mientras cierra el disco con el miedo a ser olvidado.

La primera parada de BROCKHAMPTON no es ni mucho menos perfecta, pues contiene demasiados temas y no todos están al mismo nivel, dejándonos con la sensación de que hay ciertos momentos de relleno (la parte central del disco flojea en comparación con el comienzo y el final, y, aunque la diferencia entre el estilo de cada miembro es más notoria, esto también lo hace más inconexo). Así y todo, es una buena introducción al universo del conjunto y ya muestra las virtudes y características de cada miembro, algo que desarrollarían y mejorarían en las dos entregas siguientes.

“SATURATION II”: saturando el mercado, literalmente

“SATURATION II” es un refinamiento de lo que BROCKHAMPTON nos mostraron en su primera entrega, ofreciéndonos una mayor variedad de sonidos y estilos y consiguiendo así temas más redondos y pegadizos sin tener que dejar atrás ese hip-hop oscuro y agresivo característico de su debut.

Creo que el salto de calidad respecto al primer álbum es notorio desde que arranca ese gangster-rap terriblemente pegadizo con ese estribillo inspirado en “Bad Girls” de M.I.A. (a la que incluso samplean) que es “GUMMY”. La producción no sólo ha mejorado sino que se atreven a experimentar más con las voces y agregan un mayor número de elementos a las composiciones; ahora los versos de Merlyn suenan mucho más agresivos y Matt Champion ha refinado los suyos, entregándonos versos muy rápidos como “Don’t go runnin’ your mouth en “QUEER”. Mientras en “JELLO” Kevin vuelve a clavar otro estribillo “TEETH” es la muestra perfecta de que en este disco también han aprendido a colocar interludios con más sentido y razón de ser que en “SATURATION”. Es un reflejo de “2PAC” en la que Ameer vuelve a alzarse protagonista con esa característica forma de rapear que en muchos momentos recuerda a Tyler, the Creator.

En la parcela lírica, las letras vuelven a girar en torno a la vida personal de sus miembros, sus inseguridades, su deseo de superación, su identidad y tanto lo que eso conlleva como su dificultad para encajar en la sociedad. Esta vez hasta incluyen monólogos de Robert Ontenient al igual que en los videoclips a modo de transición en “SCENE” y “SCENE 2” para enfatizar ese sentimiento de desapego hacia uno mismo, utilizando como idioma el español para distanciarse de sí mismo y poder ser más claro. Esto es algo que ya habían intentado en las “SKIT” del disco anterior, pero aquí parece mucho mejor integrado.

Pese a que en esencia este trabajo es muy similar al anterior, funciona muy bien como asentamiento y perfeccionamiento de ideas antes de dar el siguiente salto, mejorando aspectos como la cohesión de temas y voces o la solidez en general. Por si fuera poco, suben un escalón en su cara más comercial con canciones como “GUMMY” o “JELLO”.

La principal diferencia entre este trabajo y su debut es, en resumen, que este “SATURATION II” suena mucho más orgánico. La parte central del álbum cuenta con temas más sólidos como “CHICK” o “JUNKY”, donde Matt Champion se atreve a hablar de la cultura de la violación, mientras que en la parte final encontramos una tríada de canciones (“GAMBA”, “SUNNY” y “SUMMER”) que se encaminan hacia un rap más cercano al pop en esa búsqueda de canciones que identifiquen al grupo como una boy band sin perder su esencia ni su personalidad, destacando una vez más el trabajo de Bearface, quien se muestra brillante en esa “SUMMER” cuyo riff de guitarra recuerda enormemente al de “Gorgeous” de Kanye West. Es especialmente destacable no sólo la conciencia que el grupo tiene de sí mismo, sabiendo en qué momentos colocar a cada miembro, sino su capacidad para seguir evolucionando en ese espacio. Merlyn y Ameer cambian totalmente de tercio en “SUNNY”, ofreciendo una cara mucho más simpática y divertida, mientras que Kevin tiene un gusto envidiable para modificar su voz en los estribillos, llevándolos un paso más allá y simulando en muchas ocasiones una voz femenina que amplifica ese carácter R&B de algunos temas, tal y como muestra en “GAMBA”.

“SATURATION II” es un refinamiento de lo que BROCKHAMPTON nos mostraron en su primera entrega, ofreciéndonos una mayor variedad de sonidos y estilos y consiguiendo así temas más redondos y pegadizos sin tener que dejar atrás ese hip-hop oscuro y agresivo característico de su debut. Además, si bien es cierto que en general sigue pecando de dar mayor protagonismo a ciertos miembros por encima de otros, es verdad que algunos como Matt Champion o Bearface tienen bastante más peso en “SATURATION II” (esta vez es Joba quien quizás queda más relegado a un segundo plano). Pese a que en esencia este trabajo es muy similar al anterior, funciona muy bien como asentamiento y perfeccionamiento de ideas antes de dar el siguiente salto, mejorando aspectos como la cohesión de temas y voces o la solidez en general. Por si fuera poco, suben un escalón en su cara más comercial con canciones como “GUMMY” o “JELLO”.

“SATURATION III”: el último as bajo la manga

“SATURATION III” mantiene el nivel de principio a fin es posiblemente el álbum en el que más podemos sentir a cada uno de sus miembros sin que ello repercuta en la consistencia del disco. A pesar de que Ameer o Kevin siguen robando gran parte del protagonismo, Joba y Merlyn hacen un gran trabajo y los juegos y armonías vocales entre varios miembros están más conseguidos en esta ocasión.

Si bien en su última referencia no hay una mejora tan clara como había entre sus dos anteriores trabajos, “SATURATION III” mantuvo el nivel y dividió a los fans entre quienes prefieren la segunda parte de la trilogía o esta. Personalmente creo que esta tercera parte es la más equilibrada de las tres y, aunque repite el esquema de las dos anteriores y con ello algunos de sus errores, lleva la experimentación un paso más allá y abre nuevos horizontes a explorar, mostrándonos así un contraste claro que sirve como buen cierre para esta gran entrada que el grupo se propuso dar.

Diría eso de “los hits vuelven a estar al principio y al final, con una parte central algo más floja”, pero es que si en “SATURATION II” ya encontrábamos un disco mejor estructurado podría asegurar que “SATURATION III” mantiene el nivel de principio a fin y consigue sacar a relucir el dinamismo que proporciona una banda con tantos integrantes.

BOOGIE” es uno de los temas más alucinantes de la banda, con una energía como pocos. Es una celebración del éxito del grupo y del alcance de esa meta que suponía grabar tres álbumes en un año a través de diversos sampleos como la batería de “Think About It” de Lyn Collins, el saxofón de “All Night Long” de Yonosuke Kitamura e incluso el tema principal de la Wii. Joba una vez más se desenvuelve a la perfección entre sus dos personalidades, la calmada y la maníaca, tal y como muestra en “ZIPPER”, mientras que Ameer cierra la trilogía de “2PAC” y “TEETH” con “LIQUID”, esta vez acompañado del resto de la banda. Dom suena especialmente suelto en temas como “STUPID”, mientras que Kevin encuentra su momento para brillar como nunca en “HOTTIE” (un juego de palabras que en realidad quiere decir “hot tea”), el tema más pop que el grupo ha compuesto, con ese estribillo y ese puente en manos de Joba y Matt que muestran una faceta más amistosa y luminosa sin perder el toque melancólico de muchas de sus canciones.

“SATURATION III” abre caminos a explorar como esa rama más industrial de “SISTER/NATION” o esa rendición total al pop que es “HOTTIE”, sin olvidar el funk y el groove de “BOOGIE” ni la vertiente rock/R&B de los temas de Bearface que aún pueden dar mucho de sí. En general, este último disco hace un mayor esfuerzo en buscar la melodía y el groove.

Otra de las sorpresas que da el grupo es la pieza doble “SISTER/NATION” (su título hace referencia a los discos “Sister” y “Daydream Nation” de Sonic Youth), más cercana al hardcore y al glitch-hop para recordarnos a grupos experimentales como Death Grips o JPEGMAFIA. Además, cuando crees que está todo el pescado vendido te sueltan “RENTAL” y, nuevamente, Matt Champion te deja boquiabierto con esas líneas de voz mucho más melódicas y dinámicas en contraposición a los versos estáticos y tan marcados por el beat que suelen caracterizarle.

Otra de las virtudes de “SATURATION III” es que posiblemente es el álbum en el que más podemos sentir a cada uno de sus miembros sin que ello repercuta en la consistencia del disco. A pesar de que Ameer o Kevin siguen robando gran parte del protagonismo, Joba y Merlyn hacen un gran trabajo y los juegos y armonías vocales entre varios miembros están más conseguidos en esta ocasión.

Esta última parte de la trilogía no sólo sirve para cerrar el círculo con “TEAM”, pieza que vuelve a las cuatro letras como en el primer disco (el sample con el que cierra es el mismo con el que abría “HEAT”) y que una vez más nos devuelve a Bearface (acompañado aquí del resto de la banda), sino que abre caminos a explorar como esa rama más industrial de “SISTER/NATION” o esa rendición total al pop que es “HOTTIE”, sin olvidar el funk y el groove de “BOOGIE” ni la vertiente rock/R&B de los temas de Bearface que aún pueden dar mucho de sí. Creo que, en general, este último disco hace un mayor esfuerzo en buscar la melodía y el groove, y es precisamente ahí donde mejor se desenvuelven BROCKHAMPTON: en la armonía y en el contraste, en la unión de instrumentación y voz, más que en esos momentos donde la base sirve para poco más que acompañar al continuo flujo de versos que dominan una canción, tal y como ocurre en “STAINS”, por ejemplo.

Un arma de doble filo

BROCKHAMPTON son un grupo de luces y sombras. Su propio concepto así como su forma de trabajar conllevan tantas virtudes como defectos. Sin embargo, es de aplaudir que en tan sólo un año hayan conseguido levantar un proyecto sostenible y muy sólido, con un puñado de canciones que esconden más contenido y momentos introspectivos de lo que parece entre todos esos estribillos pegadizos y ese pop-rap lo suficientemente experimental como para no caer en la radiofórmula pero lo suficientemente melódico como para encapsular el espíritu de boy band que persiguen.

BROCKHAMPTON son un grupo de luces y sombras. Su propio concepto así como su forma de trabajar conllevan tantas virtudes como defectos, algo totalmente visible en esta trilogía y de lo que creo que ellos son totalmente conscientes. El hecho de tener tantos miembros aporta una diversidad y un dinamismo únicos, pero por otro lado acrecienta una falta de cohesión entre los versos de cada miembro, algo que a veces se extiende al estilo en sí de cada uno, encontrando momentos en los que no encajan de manera tan natural como en otros. A su vez, con la trilogía el grupo peca de exceso en canciones e incluso duración, sacrificando a veces calidad por cantidad, ya que si hubieran aunado los tres discos en uno o incluso en dos podría haberles quedado un trabajo redondo. No obstante, de esta manera se puede apreciar mejor su evolución y encontramos en cada disco varias novedades y pequeños pasos hacia delante que muestran su mejoría y un montón de virtudes con potencial para desarrollarse en el futuro. Pese a todo, esto puede ser difícil de observar en primera instancia debido a la constante repetición de la estructura de los discos (es exactamente igual en los tres), lo que da cierta sensación de monotonía a la par que de unidad y en general dificulta el acceso al grupo para quienes no lo conozcan.

Dejando a un lado esta serie de problemas, lo cierto es que estos chicos todavía tienen mucho margen para crecer y es de aplaudir que en tan sólo un año hayan conseguido levantar un proyecto sostenible y muy sólido, con un montón de vídeos muy divertidos que acompañan bien a las canciones y sirven como promoción, una variedad muy rica de artistas en la que el todo hace más que la suma de las partes y un puñado de canciones que esconden más contenido y momentos introspectivos de lo que parece entre todos esos estribillos pegadizos y ese pop-rap lo suficientemente experimental como para no caer en la radiofórmula pero lo suficientemente melódico como para encapsular el espíritu de boy band que persiguen. BROCKHAMPTON es un grupo exigente, consciente de que tal y como sugieren estos trabajos están constantemente saturando el mercado, pero atreverse a dar el paso y entrar en su mundo es muy satisfactorio, más aún cuando todo el mundo tiene cabida en él.

BROCKHAMPTON – SATURATION (I, II & III)

8.3

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BROCKHAMPTON se han convertido en todo un fenómeno gracias a diversos factores: ser la primera boy band creada en Internet, redefinir el propio concepto de boy band y entregar tres discos en tan sólo un año con canciones muy variadas y sólidas y un buen rollo tremendamente contagioso ante el que es difícil resistirse.

Up

  • El talento de cada uno de sus miembros y su capacidad para combinarlo y explotarlo.
  • Tres trabajos muy consistentes en los que el grupo no se ancla en repetir la misma fórmula una y otra vez.
  • La variedad de estilos en la que se desenvuelven.
  • El puñado de temazos que se puede extraer de cada disco no es para nada desdeñable.

Down

  • Los excesos, en todos los sentidos.
  • La falta de cohesión y el desequilibrio entre sus miembros en algunas ocasiones.
  • Lanzar tanto material en tan poco tiempo no sólo dificulta el acceso al grupo sino la profundización en las canciones.