Da igual lo explotado que este un género, un sonido o una época. La perfección, al menos en música, no existe. Por eso no pienso ponerle una sola pega por revivalista o poco original a la maravilla de disco que han sacado este año Shannon and the Clams. Es más, me propongo contaros por qué este “Onion” es el disco que necesitamos, no el que merecemos. Y por qué es científicamente imposible, salvo que torturaran a tu padre en la guerra del Vietnam y tengas una fobia patológica hacia los años sesenta, que este álbum no te guste. Aunque sea un poco.

Con este álbum queda claro que a Shannon Shaw no le habíamos hecho tanto caso como ella merecía. Con Cody Blanchard como socio fundador de The Clams, Shannon y sus almejas llevan dando guerra cerca de una década. Hasta ahora, cuatro discos muy sólidos constituían la prueba viviente de que eran una banda con una base firme y un gusto sublime por lo retro (mención de honor para “Dreams in the Rat House”). Sin embargo, por muy defensor que uno sea de esa época queda claro que con este quinto trabajo se abre una nueva era para Shaw y compañía. Una era donde la figura de diva de Shannon debería ser reconocida como tal universalmente, de aquí a la lejana galaxia HUDF-YD3. Y el culpable de esto oculto entre las bambalinas tiene nombre y apellido conocido por todos los aquí presentes: Dan Auerbach.

Cuando Shannon encontró a Dan (parte I)

La producción de Dan Auerbach queda en “Onion” sutil y perfectamente adaptada a la visión descaradamente nostálgica de la banda.

Quizá haya sido más que nada el empujón económico y las posibilidades de grabar en un estudio de primerísimo nivel como el de Easy Eye, con toda una variedad de instrumentos y cacharros vintage hasta ahora inaccesible por los Clams, pero el caso es que la alianza con Auerbach no ha podido ser más positiva. Más allá de eso, la mano a la producción del de los Black Keys no es evidente, como sí lo era en casos más mediáticos como los de Cage the Elephant o Lana Del Rey, sino sutil y perfectamente adaptada a la visión descaradamente nostálgica de la banda.

Fotografía: Press

Un LP para sumergirnos directos en lo mejor del doo-wop de los sesenta sin tener que contactar con Marty McFly

Shannon and the Clams tienen en “Onion” el álbum que mejor representa su sonido: el de una de las bandas más interesantes del panorama garajero y rockabilly de la actualidad. Un nuevo disco de fenomenal garage disfrazado de pop sesentero (en las melodías) y de punk (en la actitud).

Este álbum, pese a no mostrarlo abiertamente en ningún momento, esconde una motivación mucho más profunda de lo que a priori podría parecer. Y es que en el terrible incendio del local Ghost Ship de Oakland fallecieron amigos de la banda. La tragedia pilló a Shannon y Cody en pleno proceso de composición de las canciones que acabarían formando “Onion”, de manera que parte de ese dolor ha acabado filtrándose irremediablemente entre sus acordes. Un poso de pena patente en temas como “Did You Love Me”, ideal para bailar pegados, o la postrera y arrebatadora “Don’t Close Your Eyes”, pero también en otras menos evidentes. Es el caso de “Backstreets”, sin duda la mejor canción del disco y que pese a tener un ritmo animado deja entrever una letra inspirada en el tipo de parias y artistas, como la propia Shannon, que tenían su refugio en sitios como el Ghost Ship.

We’re taking the backstreets, where no one can find us
Oh, where do we go when there’s no place to run?”

En conclusión, Shannon and the Clams tienen en “Onion” el álbum que mejor representa su sonido: el de una de las bandas más interesantes del panorama garajero y rockabilly de la actualidad. Desde la destacada “The Boy” (coros de Auerbach incluidos) hasta frivolidades surferas divertidísimas como “Onion” o “I Leave Again”, estamos ante un LP sin una sola grieta o bajón, que durante sus 41 minutos te sumerge directo en lo mejor del doo-wop de los sesenta sin tener que contactar con Marty McFly.

Shannon and the Clams – Onion

7.9

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Quinto largo de Shannon and the Clams, la banda cuya líder es posiblemente la mejor vocalista del rock ‘n’ roll actual, con permiso quizás de Brittany Howard. Un nuevo disco de fenomenal garage disfrazado de pop sesentero (en las melodías) y de punk (en la actitud).

Up

  • Un pico creativo de una de las mejores bandas de alma retro de nuestros días.
  • Shannon Shaw como frontwoman definitiva: tiene la voz, las canciones y la presencia.
  • Y ni siquiera es el único disco que Shannon ha sacado este año.

Down

  • Si no te gustan los ejercicios de nostalgia o revivalismo no hallarás aquí nada más que un pedazo de disco disfrutable como pocos este año. Así que ni una pega.