Las raíces, la vieja escuela, la simplicidad (que no simpleza); todos estos elementos conforman un eje de gravedad hacia el que casi todo grupo o artista tiende en algún momento de su trayectoria. En muchos casos se trata de una primera visita, pero en otros supone un retorno a los orígenes, a formas de crear que ya se daban por perdidas u olvidadas, y volver a esta clase de conceptos con la experiencia suficiente permite encontrar formas nuevas de hacer cosas familiares. Seguramente Jim James anduviese dándole vueltas a estas mismas ideas el año pasado, cuando reeditó “Tribute To”, un disco en el que versionaba de George Harrison grabado en 2009, y lanzó al mercado “Tribute To 2”, otro elepé de versiones de diversos grupos y artistas como The Beach Boys o Bob Dylan. Ambos trabajos, pese a los ocho años que los separan en el tiempo, compartían la factura sobria y acústica, casi lo-fi, que los distinguía de “Eternally Even”, el último trabajo de estudio del vocalista de My Morning Jacket.

Lejos del sonido, y redundo, ‘vieja escuela’ de su banda, “Eternally Even” abrazaba las atmósferas psicodélicas y una electrónica cercana al soul para forjar un sonido más pulido y contundente que el minimalismo con el que empezó a experimentar en “Regions of Light and Sound of God”, su debut en solitario. No obstante, parece que ese giro de 180º ha dado la vuelta completa, porque con “Uniform Distortion”, su nuevo trabajo, James ha recuperado la guitarra eléctrica, la ha sobrecargado de fuzz y se ha echado a la espalda a un par de colegas para formar un power trio de estilo rápido, crudo y sucio. La pregunta es: ¿por qué?

Elogio de la aspereza, dolor de la existencia, epifanía de la distorsión

Las raíces, la vieja escuela y la simplicidad conforman un eje de gravedad hacia el que casi todo grupo o artista tiende en algún momento de su trayectoria. Lejos del sonido de “Eternally Even”, que abrazaba las atmósferas psicodélicas y una electrónica cercana al soul, con “Uniform Distortion” Jim James ha recuperado la guitarra eléctrica, la ha sobrecargado de fuzz y se ha echado a la espalda a un par de colegas para formar un power trio de estilo rápido, crudo y sucio.

Hay una anécdota interesante acerca de la portada de “Uniform Distortion”, que revela mucho acerca de los temas que trata este disco y de la intención de Jim James a la hora de crearlo. La foto en cuestión se titula ‘The Illuminated Man’, y fue realizada por Duane Michals para The Whole Earth Catalog, un fanzine contracultural de principios de los años setenta. James llegó a enviar dos cartas a Michals para convencerlo de que le dejase usar esa foto (lo que finalmente ocurrió), en las que le contaba que él veía en su fotografía un reflejo de la saturación de desinformación con la que la sociedad actual tiene que lidiar; una distorsión uniforme que lo cubre todo, lo público y lo privado, lo grande y lo pequeño, de una oscuridad de la que a veces cuesta escapar.

James afirmó en una entrevista estar “luchando” contra esta oscuridad que enmascara los tiempos modernos, también en su vida personal. Su solución particular para una crisis de los cuarenta más que justificada ha sido, como declaraba, retirarse silenciosamente durante una semana a los bosques de California para “purificarse” y aclarar las ideas, algo que sin duda habrá afectado también a su estilo musical. Ahora, Jim James se desprende de todo artificio y embellecimiento, pero “Uniform Distortion” es algo más que un disco guitarrero lo-fi. Aunque, quizás, el problema esté en que no es tan fácil notarlo.

Fotografía: Press (ATO Records)

¿Es el sonido de “Uniform Distortion” un ejercicio genial de roots music o la enésima americanada guitarrera?

James afirmó estar luchando contra la saturación de desinformación con la que la sociedad actual tiene que lidiar y que enmascara también su vida personal. Su solución particular ha sido retirarse durante una semana a los bosques de California para “purificarse” y aclarar las ideas, algo que ha afectado a su estilo musical. Ahora, con “Uniform Distortion”, Jim James se desprende de todo artificio y embellecimiento.

Just a Fool” no espera ni una décima de segundo para mostrar sus cartas. Pasando de un riff abrasivo a la entonación casi country en las estrofas sin solución de continuidad, James empieza a mostrarse como un hombre que quiere seguir su propio camino, crecer y trabajar por algo mejor lejos de un país que tilda de celda. Mucho más en la línea del rock estadounidense tradicional se muestra “You Get to Rome” en sus poco más de dos minutos y sin que sus letras se alejen jamás de la idea de echarse al monte o, más americanamente, a la carretera. Por su parte, “Out of Time” pretende alejarse un tanto de esos convencionalismos, con estructuras menos previsibles y puentes en los que pisa la distorsión hasta el fondo y da igual dónde se llegue. James abunda en el tema de estar perdido en un momento histórico confuso (I’m either behind the times / Or ahead of the times”), y la canción va ralentizando su tempo a medida que avanza, añadiendo coros casi espirituales que elevan la canción hacia el clímax. Innegablemente, el tema más interesante de todo el comienzo del disco.

De vuelta a estructuras más familiares tenemos “Throwback”, un elogio a tiempos pasados que no necesariamente eran más fáciles, pero en los que la generación de James era más joven y tenía más potencial para cambiar las cosas. Se hace un tanto repetitivo en lo sonoro, a excepción de un expresivo solo sobre la mitad, lo que es irónico teniendo en cuenta que la canción termina instando a aprovechar el tiempo haciendo algo importante (“Who knows how much time we ever really have? / Together in this life or on our separate paths”). Y es triste, pero a partir de este punto el disco, aunque mantiene alto el listón en lo lírico, se hace apático y poco interesante en lo musical, y tarda mucho en remontar. “No Secrets”, de hecho, se hace derivativa en ambos aspectos, ya que sus letras, más vagas que en cortes previos, se repiten durante todo el tema casi inalteradas, y la estructura no da muchas alegrías a lo largo de sus casi cinco minutos salvo una breve aparición de los coros (a cargo de Dear Lemon Trees, únicos embellecimientos al trabajo de la banda de James) y un solo apenas aupado por una base lacónica y pesada.

Más necesidad personal que ejercicio creativo

Su expresión de unos tiempos convulsos se convierte en una loa a una forma de vivir, pensar y actuar más sencilla, un beatus ille a la rockera que cuando sale bien logra su objetivo a las mil maravillas, pero cuando sale mal puede resultar realmente aburrido. Todo el tronco central del álbum es un valle de estructuras manidas y poco sinceras que separa dos orillas de grandeza compositiva y lírica.

Continúa este problema en “Yes to Everything”, donde toda la instrumentación parece haber sido comprimida hasta el mínimo durante la producción, resultando en un corte sin apenas pegada hasta la llegada del solo y poco llamativo en su estructura o sus letras. Más contundente y con las ideas más claras está “No Use Waiting”, que con su riff afilado y su tono oscuro abunda en la idea ya presente en “Throwback” de no dejar pasar el tiempo en vano; no obstante, y de nuevo con mucha ironía, la pieza parece moverse en círculos pese a su brevedad. “All in Your Head” recupera el ánimo y trae consigo un espíritu honesto, la idea de actuar con el corazón y vivir así de una forma más pura (Use your heart and not your head / It’s all that I’ll say / It’s not in your head”). En temas como este se nota que James se está dejando guiar por su instinto en lugar de fingirlo cuando en realidad da tantas vueltas a cada idea, y el resultado es mucho más agradable a la escucha.

Abriendo la tríada final encontramos “Better Late Than Never”, un track breve, acelerado y decidido, cuya letra se ciñe a un tema concreto y elabora imágenes muy potentes (Cultures start to clash / Empires fall to the ground / We are delighted by the crash”) en un espacio de tiempo que parece limitado pero que aprovecha hasta el último segundo. Mientras, “Over and Over” recupera ese espíritu de rock estadounidense clásico, resultando más natural que familiar, llenando cada acorde y cada línea (con genialidades como How many lifetimes / How many bloodlines / Until we realize we could all be lovers and friends”). Esto es el verdadero espíritu de “Uniform Distortion”: la llaneza en pro de la cercanía y la claridad expresiva, algo que no genera hastío sino empatía. Así llegamos al cierre, con una “Too Good to Be True” pausada y ligerísimamente arreglada con un órgano eléctrico que recuerda por momentos a “The Weight” de The Band. Casi todo el protagonismo de la canción lo lleva la voz, por encima de una instrumentación que, esta vez con motivo, permanece de fondo y sólo destaca en ocasiones puntuales como el tímido solo de guitarra que lleva a la coda final.

“Uniform Distortion” es un disco que nace más como una necesidad personal que como un ejercicio creativo. Esto no significa que sea un álbum sin nada que contar, sino que obedece a lo que Jim James necesitaba hacer, como artista y como persona, en este momento particular. Su expresión de unos tiempos convulsos se convierte en una loa a una forma de vivir, pensar y actuar más sencilla, un beatus ille a la rockera que cuando sale bien logra su objetivo a las mil maravillas, pero cuando sale mal puede resultar realmente aburrido. Todo el tronco central de este álbum es un valle de estructuras manidas y poco sinceras que separa dos orillas de grandeza (y a veces, por qué no, de genialidad) compositiva y lírica. Esperemos que este retiro a las raíces dé claridad mental y profusión de ideas a un compositor que sabemos que volverá a experimentar, esta vez, quizás, de un modo más puro.

Jim James – Uniform Distortion

5.9

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“Uniform Distortion” es un ejercicio de depuración lírica y compositiva sorprendente en un artista tan experimental como el Jim James de los últimos años. Aun cuando no siempre consigue su objetivo y se pierde en formatos de rock estadounidense muy gastados y poco sinceros, en sus momentos más brillantes el disco sabe ser honesto, directo y emotivo. Es probable que se quede en una fase transitoria, pero lo cierto es que Jim James no deja de trascender sus horizontes creativos.

Up

  • “Out of Time”, por la experimentación; “All In Your Head”, “Better Late Than Never” y “Over and Over” por la cercanía y la pureza.
  • El partido que Jim James le saca a un power trio.
  • El apartado lírico de casi todo el álbum.

Down

  • De “Out of Time” en adelante hasta los últimos temas el disco es un erial a nivel de estructuras.