Hablar con una banda en su momento artístico más dulce hasta el momento es algo que todo periodista ansía. Rufus T. Firefly han iniciado su despegue definitivo hacia el éxito con la publicación de “Magnolia” (2017) y el más reciente “Loto”. Dos álbumes diferentes pero hermanos, los cuales no dejan de ser desarrollos del peor y el mejor momento de Rufus T. Firefly como banda respectivamente y que, sin lugar a dudas, les han catapultado hacia el reconocimiento dentro de la escena nacional, llegando a rozar el Top 10 de ventas. Una lista que, como muchos saben, suele estar encabezada por las habituales canciones y álbumes de usar y tirar, pero que esta vez se ha tomado un descanso aceptando a quienes ya son referentes del underground español.

Hemos podido charlar con Víctor Cabezuelo, vocalista del grupo, durante una entrevista en la que se ha tocado el pasado, el presente y también el futuro (que pinta maravillosamente bien) de Rufus T. Firefly.

Normalmente suelo empezar con una pregunta que intente contextualizar los orígenes del grupo o artista con quien hablo, pero creo que con Rufus T. Firefly tenemos que arrancar de otro modo. ¿Cuál es el secreto para mantener una banda unida y cada día con más ganas de tocar después de doce años?

Supongo que no esperar nunca nada de la música. Digamos que hacemos esto sólo porque sentimos que queremos hacerlo y si algún día dejáramos de pensar así nos separaríamos. No nos ponemos objetivos que vayan más allá de hacer canciones grandes para nosotros. Aunque a lo largo de estos doce años hemos tenido momentos más altos y más bajos siempre ha habido una circunstancia que cuando pensábamos que era momento de parar nos ha hecho seguir adelante.

Habéis tenido marchas, como las de Alberto Rey y Sara Oliveira. Imagino que será duro afrontar que dos compañeros ya no están en el mismo barco.

Sí, este fue el momento más crítico para la banda, y personalmente para mí también. Pensé seriamente que no tenía sentido continuar con el grupo si dos miembros originales y fundamentales se iban. Porque esta banda surgió como un grupo de amigos que se juntaban para hacer música y pasarlo bien, así que si faltaban dos era extraño.

Teníamos las canciones de “Magnolia” escritas y las publicamos pensando más en una despedida bonita que en una continuación del camino. Pero bueno, a veces las cosas cambian solas y decidimos seguir adelante. De una forma muy natural se han ido seres queridos, pero se han incorporado otros, Rodrigo y Miguel, igual de queridos por todos.

Publicamos “Magnolia” pensando más en una despedida que en una continuación del camino.

¿Eres de los que piensa que los momentos difíciles son los que más ayudan a inspirarse y, por lo tanto, a conseguir mejores obras? Porque en vuestro caso parece eso. Y no sois los primeros.

Los momentos duros son inspiradores y te hacen pensar cosas que no pensarías si estuvieras feliz. Sin embargo, yo soy de los que defienden que la felicidad no adormece, sino que también puede llegar a ser muy inspiradora. Lo que pasa es que cuando estás feliz no quieres contarlo, quieres vivirlo; cuando estás triste escribes más porque necesitas tener una vía de escape para lo que estás viviendo.  

Parece que las perspectivas han cambiado mucho para Rufus T. Firefly desde la publicación de “Magnolia”. ¿Crees que habéis dado con la clave del éxito? Y, ahora que la conocéis, ¿va a dar más miedo apostar por otros sonidos en el futuro?

No sabemos muy bien el motivo, pero con “Magnolia” hemos conectado con el público de una forma bestial. Nosotros no estábamos acostumbrados a acogidas tan masivas con los anteriores álbumes. Pero esto no va a hacer que cambiemos nuestra forma de componer y tocar. Te puedo asegurar que nuestra prioridad es buscar sonidos nuevos y crecer; el siguiente álbum será completamente diferente a todos los anteriores. Es lo único que tenemos claro. En Rufus nos gusta pasar a otra cosa cuando dominamos algo y ya hemos abarcado lo que queríamos dentro de esta sonoridad setentera. Sería una derrota intentar hacer otro “Magnolia”.

Poco más de un año después de la publicación de “Magnolia” nos encontramos con “Loto”. ¿Era la gente la que os pedía más o erais vosotros los que necesitabais saber si se podía ir más allá?

Fue una decisión personal. De hecho, fue una sorpresa para todo el mundo. Antes de hacer algo diferente queríamos cerrar el círculo de “Magnolia”. Cuando grabamos “Magnolia” nos salió un álbum demasiado redondo y a nosotros nos encantan las aristas y los picos, por eso salió “Loto”. Aquí hemos intentado optar por una completa libertad musical, ya que la presión típica antes de lanzar un álbum no ha existido.

Desde luego el resultado es inmejorable, estáis al borde del Top 10 de las listas de éxitos. ¿Creéis que es justicia poética que la numerosa y talentosa hornada de grupos españoles empiece a tener representación en las listas de grandes éxitos o vuestro trabajo sigue siendo fortalecer aún más el underground?

Es una sorpresa muy grande estar ahí. No entiendo muy bien qué ha pasado y no sé si es porque al haber publicado el álbum en verano se venden discos o qué. Pero bueno, estamos muy felices de que haya sucedido aunque no nos afecte demasiado estas cosas. Nosotros venimos muy del underground y todas las semanas vamos a conciertos de este circuito. Para nosotros lo importante es la riqueza musical y tener algo interesante que contar.

Habéis dicho en más de una ocasión que vuestros dos últimos álbumes son prácticamente hermanos, pero yo soy de los que se fijan en las portadas y en la de “Loto” veo mucha más luz y claridad que en la de “Magnolia”. No sé si esto se refleja también en las canciones y en el propio grupo. ¿Qué ha evolucionado en vosotros durante este año y medio? ¿Y en los trabajos?

El concepto de “Loto” tiene que ver con el final del viaje interior y Julia interpretó esto como alcanzar la meta que quería. Cuando llegas a la meta siempre se ve la luz. En “Magnolia” todo era más misterioso y oscuro y con “Loto” nos hemos encontrado a nosotros mismos.

Dejando a un lado los discos llama la atención la fuerza que ha adquirido vuestro single “Hoy empieza todo”, que habéis grabado junto con Viva Suecia. ¿Están los singles comiendo terreno a los álbumes completos?

Sin ninguna duda: sí. Es mucho más efectivo sacar una canción con un vídeo chulo que lanzar un álbum donde sólo se escucharán las tres primeras canciones. Pero tiene que haber gente que luche contra eso porque hay mucho tipo de público. Aunque sea más minoritario sigue habiendo personas que disfrutan escuchando un disco entero mientras se toman una copa en casa. Nosotros procuramos acordarnos de esa pobre gente. [Risas] Me da la sensación de que últimamente hay grupos que publican varias canciones potentes pero que su álbum conjunto flojea mucho.

Fotografía: Iris Banegas
Fotografía: Iris Banegas
Tenéis títulos de canciones que hacen referencia a películas como Cristal Oscuro, a series como Stranger Things o a algunos libros. ¿De todas las referencias culturales a las que habéis dedicado un espacio con cual te quedas?

Todo lo que aparece es muy importante para mí, pero fui muy feliz al meter a Thom Yorke en una canción. Es algo que quizá no tuviese mucho sentido, pero lo necesitaba. Pude explicar lo que quería de una manera muy friki y honesta.

Noto que en Rufus T. Firefly tenéis siempre muy presente a Radiohead. ¿Qué supone para vosotros la obra de Thom Yorke y compañía?

Me gusta mucho su forma de entender la música. Es un grupo que lleva muchísimos años tocando y para ellos, gira tras gira, lo más importante sigue siendo el álbum que han sacado. Tienen himnos míticos y transgeneracionales y muchas veces pasan de ellos para dar más fuerza a las canciones nuevas. En su mente siempre está querer seguir avanzando y no quedarse en el éxito del pasado. Reflejan un poco lo que te comentaba antes que queríamos hacer para el próximo LP. Son un ejemplo a seguir.

Siempre existe la sensación de que el rock psicodélico habla de cosas abstractas y complejas, pero vosotros contáis problemas del día a día a través de vuestras canciones. Se me ocurre, por ejemplo, vuestra constante defensa de la naturaleza. ¿Quizá sea esa vuestra clave para el éxito?

No tengo ni idea de lo que demanda la gente ni el tipo de canciones que el público quiere. No entiendo por qué hay canciones que triunfan y otras que fracasan y grupos que son muy seguidos. Si lo supiéramos no habría más que grupos multimillonarios por el mundo. Creo que lo importante es reflejar lo que sientes en tu música y si consigues conectar con la gente, pues genial. Lo que tengo claro es que algo suele triunfar porque sorprende.

Respecto a lo primero que me has comentado, siempre hemos tenido claro que estos discos tenían que reflejar nuestros ideales de defensa de la naturaleza. Daba igual que fuera a través de la psicodelia. Queríamos dar un regalo a la naturaleza y qué mejor forma de hacerlo que a través de “Magnolia” y “Loto”.

Soy de los que defienden que la felicidad no adormece, sino que puede llegar a ser muy inspiradora. Lo que pasa es que cuando estás feliz no quieres contarlo, quieres vivirlo; cuando estás triste escribes más porque necesitas tener una vía de escape para lo que estás viviendo.

¿Qué temáticas te gustaría abordar en tus futuras canciones?

Cuando escribo me gusta hablar de todo lo que tengo en la cabeza en ese momento. No soy de los que tiene temas pendientes. Creo que la composición debe ser una fotografía de la mente y del momento en el que estás, así que no te puedo dar una respuesta concreta.

Echando la vista atrás, no he podido ignorar que el primer tema de vuestro álbum “Nueve” se titula “El problemático Winston Smith”. En “1984” de George Orwell la música –o al menos la no oficial– estaba prohibida. ¿Crees que algunos músicos estáis siendo un problema para el estado español? ¿Se están dando últimamente situaciones que Orwell advirtió en su libro?

Esto para mí no deja de ser una moda. Ahora está la moda de limitar la libertad de expresión. Me parece absurdo que en los ochenta se pudiera hablar absolutamente de todo y que en 2018, por escribir canciones, seas un criminal. Se debe permitir decir en una canción lo que se quiera, y luego entrará en juego que te guste o no te guste. O que directamente te parezca una mierda. Pero es importante que esté ahí.

Además, creo que limitar ciertos comentarios provoca que la gente se quiera expresar más de esa manera. Cuando pasó lo de Valtònyc lo único que quería era escribir sobre él y eso que es una persona con la que no comparto su forma de hacer música. Pero me da rabia que pueda ir a la cárcel por escribir canciones.

En “Magnolia” todo era más misterioso y oscuro y con “Loto” nos hemos encontrado a nosotros mismos, pero nuestra prioridad es buscar sonidos nuevos y crecer; el siguiente álbum será completamente diferente a todos los anteriores. En Rufus T. Firefly nos gusta pasar a otra cosa cuando dominamos algo y ya hemos abarcado lo que queríamos dentro de esta sonoridad. Sería una derrota intentar hacer otro “Magnolia”.

Para finalizar, ¿qué próximas fechas tenéis? ¿Algo más que destacar?

Este año pasaremos todo el verano recorriendo la península y tocando en un montón de festivales. Siempre hemos sido de valorar todos los conciertos, ya sean de cinco o de cinco mil personas. Tenemos ilusión por ir a todos.

Lo que sí te quiero adelantar es que a partir de septiembre nos embarcaremos en una gira de salas para cerrar la etapa de “Magnolia” y “Loto” y nos pondremos a trabajar en nuevo material cuanto antes.