1 / 10

Después de imitar a Queen (siendo especialmente palpable en “United States of Eurasia”) y U2 (“Big Freeze”), ahora se dejan de medias tintas para pasar a plagiar directamente el superéxito de The Police “Every Breath You Take”. Una melodía pegadiza, una voz afligida que cae en el más absurdo histrionismo y una suave capa de electrónica para configurar una pieza sensiblera que a cada escucha deja ver un poquito más del Ed Sheeran que Bellamy lleva dentro.

Nuevo single de Muse y, como viene siendo la tónica general desde hace ya muchos años, gran revuelo y visiones negativas sobre el desierto que Matt Bellamy y compañía llevan tiempo pateando sin brújula. Sabemos que se han convertido en una caricatura, que han sido devorados por su pretenciosidad, que la épica resulta cada vez más impostada y los conceptos con los que trabajan buscan desesperadamente una trascendencia tan ridícula como irrisoria. Con cada nuevo lanzamiento siguen generando gran expectación, el desastre copa las cabeceras de los diferentes medios musicales, los fans comparten su decepción por redes sociales y aun así seguimos con la vista puesta en el próximo mes de noviembre para ver qué han sido capaces de hacer en el que será su octavo álbum de estudio.

No, la culpa no es de la descacharrante trayectoria del conjunto, sino de todos nosotros. Resulta fascinante la capacidad que tenemos fans y medios para hacer que esta banda siga siendo relevante una vez expuesta su completa irrelevancia musical durante los últimos nueve años. ¿Cuántas oportunidades más tenemos que darles antes de darnos cuenta de que ya hicieron lo que tenían que hacer, tocaron el cielo y cayeron estrepitosamente? Los días de gloria quedan muy atrás. Tal vez sea hora de dejar las lamentaciones por su presente, buscar nuevas bandas que tengan algo que decir y el grupo se encargará de llegar a su propia conclusión lógica.

Contra su voluntad, Muse ya forman parte del escalofriante circuito de la nostalgia y el frívolo espectáculo. Los fans llenan los estadios con la ilusión de escuchar en directo viejos himnos y disfrutar de toda la parafernalia y artificios imaginables que terminan devorando a la propia música. Que después de todo es de lo que se trata, aunque no lo parezca. En ese sentido Muse se han convertido en una mezcla entre la decadencia de viejas glorias como los Rolling Stones o Dylan y la pomposa exhibición de las presentaciones en directo de Coldplay o las divas de la música como Katie Perry, Rihanna y Beyoncé.

Ese es el punto del que derivan canciones como “Dig Down”, “Thought Contagion” y la recién estrenada “Something Human”. Cuando la música es lo de menos, cuando la grandilocuencia, la extravagancia y la imperiosa necesidad de ser reconocido como un erudito musical capaz de dominar cualquier estilo habido y por haber y meterlo con calzador en cualquier propuesta nos nubla las ideas; cuando se invierten más esfuerzos en trabajar un concepto enraizado nuevamente en un mundo distópico y en una superproducción audiovisual que apele más a la vista que al oído, salen como estas. A Muse les ha entrado complejo de Michael Jackson en lo visual y de los Beatles en lo musical, pero no todos pueden hacer un videoclip como “Thriller” ni un disco como “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”. No puedes coger lo que quiera que te haya llamado la atención y configurar un disco a base de yuxtaposiciones.

Viene siendo recurrente que los fans más acérrimos del conjunto defiendan sus golpes contra la pared con afirmaciones que se apoyan más en el no estancamiento que en lo fallidos que puedan resultar sus elucubraciones. El problema no está en que el grupo experimente y abra horizontes, sino en que por el camino comprometan toda personalidad, buen hacer y coherencia. Ese era el obstáculo que lastraba la segunda mitad de “The Resistance” y que arrasó “The 2nd Law”. Muse no sonaban a Muse, sino a cualquier otra banda con ínfulas de ser los nuevos Queen. O, más bien, una parodia de estos. Y para colmo, el remedio fue peor que la enfermedad al caricaturizarse en “Drones”.

Matt Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme se han perdido en su propio juego y ahora no saben quiénes son. Después de imitar a Queen (siendo especialmente palpable en “United States of Eurasia”) y U2 (“Big Freeze”), ahora se dejan de medias tintas para pasar a plagiar directamente el superéxito de The Police “Every Breath You Take”. Una melodía pegadiza, una voz afligida que cae en el más absurdo histrionismo y una suave capa de electrónica para configurar una pieza sensiblera que a cada escucha deja ver un poquito más del Ed Sheeran que Bellamy lleva dentro. Igual así consiguen renovar su público por otro menos criticón. Si lo que pretendían era crear una canción apta para la radiofórmula más rancia, lo han conseguido. Si la intención era cualquier otra, lo siento, tengo que decir que no la he captado en absoluto.